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Śrīmad-bhāgavatam 7.12.10

Texto

kalpayitvātmanā yāvad
ābhāsam idam īśvaraḥ
dvaitaṁ tāvan na viramet
tato hy asya viparyayaḥ

Palabra por palabra

kalpayitvā—comprobando positivamente; ātmanā—por medio de la autorrealización; yāvat—mientras;ābhāsam—reflejo (del cuerpo y los sentidos originales); idam—este (el cuerpo y los sentidos); īśvaraḥ—simplemente independiente de la ilusión; dvaitam—dualidad; tāvat—mientras; na—no; viramet—ve; tataḥ—por esa dualidad; hi—en verdad; asya—de la persona; viparyayaḥ—neutralización.

Traducción

La entidad viviente, mientras no esté perfectamente autorrealizada, mientras no se independice del erróneo concepto que la lleva a identificarse con su cuerpo, que no es más que un reflejo del cuerpo y los sentidos originales, no podrá liberarse del concepto dual, que se sintetiza en la dualidad entre hombre y mujer. De ese modo, es muy probable que acabe cayendo, debido a que su inteligencia está confundida.

Significado

Este verso es otra valiosa advertencia que se hace al hombre para que se proteja de la atracción por la mujer. Mientras no se alcance el plano de la autorrealización y la independencia plena con respecto a la ilusoria concepción del cuerpo material, es seguro que la dualidad de hombre y mujer seguirá existiendo. Sin embargo, con la verdadera autorrealización, esa distinción desaparece.

vidyā-vinaya-sampanne
brāhmaṇe gavi hastini
śuni caiva śvapāke ca
paṇḍitāḥ sama-darśinaḥ

«Los sabios humildes, en virtud del conocimiento verdadero, ven con la misma visión a un manso y eruditobrāhmaṇa, a una vaca, a un elefante, a un perro y a un comeperros [paria]» (Bg. 5.18). La persona erudita, que se encuentra en el plano espiritual, no solo abandona la dualidad que distingue entre hombre y mujer, sino también la de hombre y animal. Esa es la prueba de la autorrealización. Es necesario comprender perfectamente que el ser viviente, aunque está probando distintos tipos de cuerpos materiales, es un alma espiritual. Esto se puede entender a nivel teórico, pero quien lo comprende en la práctica es un verdaderopaṇḍita, alguien que verdaderamente sabe. Hasta llegar a ese nivel, la visión dual sigue influyendo, así como los conceptos de hombre y mujer, y en esa etapa hay que ser muy prudente en lo que se refiere a relacionarse con mujeres. Nadie debe considerarse perfecto y olvidar la instrucción de los śāstras que aconseja suma prudencia a la hora de relacionarse incluso con una hija, una hermana o la propia madre, y, por supuesto, con otras mujeres. En relación con esto, Śrīla Madhvācārya cita los siguientes ślokas:

bahutvenaiva vastūnāṁ
yathārtha-jñānam ucyate
advaita-jñānam ity etad
dvaita-jñānaṁ tad-anyathā
yathā jñānaṁ tathā vastu
yathā vastus tathā matiḥ
naiva jñānārthayor bhedas
tata ekatva-vedanam

El conocimiento verdadero es la unidad en la diversidad; por lo tanto, el abandono artificial de la diversidad no refleja conocimiento perfecto del monismo. Según la filosofía acintya-bhedābheda-tattva de Śrī Caitanya Mahāprabhu, las diversidades existen, pero todas ellas forman una unidad. Ese conocimiento es el conocimiento de la unidad perfecta.