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Śrīmad-bhāgavatam 9.18.40

Texto

śrī-yadur uvāca
notsahe jarasā sthātum
antarā prāptayā tava
aviditvā sukhaṁ grāmyaṁ
vaitṛṣṇyaṁ naiti pūruṣaḥ

Palabra por palabra

śrī-yaduḥ uvāca—Yadu, el hijo mayor de Yayāti, contestó; na utsahe—no estoy entusiasta; jarasā—con tu vejez e invalidez; sthātum—permanecer; antarā—mientras dura la juventud; prāptayā—aceptada; tava—tuya; aviditvā—sin experimentar; sukham—felicidad; grāmyam—material o corporal; vaitṛṣṇyam—indiferencia hacia el disfrute material; na—no; eti—alcanza; pūruṣaḥ—una persona.

Traducción

Yadu contestó: Mi querido padre, tú ya has llegado a la vejez, aunque también has sido joven. Yo, por mi parte, no doy la bienvenida a tu vejez y tu invalidez, pues no se puede alcanzar la renunciación sin haber disfrutado de la felicidad material.

Significado

La renuncia al disfrute material es el objetivo supremo de la vida humana. Vemos entonces que la institución de varṇāśrama es sumamente científica. Su objetivo es facilitarnos las cosas para que vayamos de regreso al hogar, de vuelta a Dios, lo cual no se puede lograr sin haber renunciado por completo a todo vínculo con el mundo material. Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo: niṣkiñcanasya bhagavad-bhajanonmukhasya: Quien desee ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios, debe ser niṣkiñcana, es decir, debe estar libre de toda atracción por el disfrute material. Brahmaṇy upaśamāśrayam: Para poder ocuparse en servicio devocional o permanecer en el Brahman, es necesaria la más completa renunciación. El servicio devocional se lleva a cabo en el plano del Brahman. Por lo tanto, nadie puede ocuparse en servicio devocional sin haber alcanzado el plano del Brahman, el plano espiritual; en otras palabras, la persona que se ocupa en servicio devocional ya ha alcanzado el plano del Brahman.

māṁ ca yo ’vyabhicāreṇa
bhakti-yogena sevate
sa guṇān samatītyaitān
brahma-bhūyāya kalpate

«Aquel que se dedica por completo al servicio devocional, firme en todas las circunstancias, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material y llega así al plano del Brahman» (Bg. 14.26). Esto significa que quien alcanza el plano del servicio devocional está liberado. Por lo general, no se puede llegar a la renunciación sin haber disfrutado de la felicidad material. El varṇāśrama nos ofrece, por lo tanto, la posibilidad de irnos elevando gradualmente. Yadu, el hijo de Mahārāja Yayāti, explicó que se veía incapaz de renunciar a su juventud, pues deseaba servirse de ella para en el futuro llegar a la orden de renuncia.

Mahārāja Yadu no era como sus hermanos. Como se afirma en el verso siguiente: turvasuś coditaḥ pitrā druhyuś cānuś ca bhārata/ pratyācakhyur adharmajñā: Los hermanos de Mahārāja Yadu se negaron a aceptar la propuesta de su padre porque no eran del todo conscientes del dharma. Es muy importante aceptar órdenes conformes a los principios religiosos, y en especial las órdenes del propio padre. Por eso, la conducta de los hermanos de Mahārāja Yadu, que rechazaron la orden de su padre, fue ciertamente irreligiosa. La negativa de Mahārāja Yadu, sin embargo, fue religiosa. Como se afirma en el Décimo Canto: yadoś ca dharma-śīlasya: Mahārāja Yadu era perfectamente consciente de los principios de la religión. El principio religioso supremo consiste en ocuparse en el servicio devocional del Señor. Mahārāja Yadu estaba muy deseoso de ocuparse en el servicio del Señor, pero había una dificultad: en la juventud, el deseo material de disfrutar de los sentidos materiales siempre está presente, y si no se satisfacen esos deseos cuando se es joven, siempre existe la posibilidad de verse perturbado en el servicio que se ofrece al Señor. En la práctica hemos visto que muchos sannyāsīs que entraron prematuramente en la orden de sannyāsa, sin haber satisfecho sus deseos materiales, han caído debido a la agitación. Por consiguiente, y salvo excepciones, el proceso consiste en pasar por las etapas de vida de gṛhastha y de vānaprastha antes de entrar en la orden de sannyāsa y consagrarse por entero al servicio del Señor. Mahārāja Yadu estaba dispuesto a cumplir la orden de su padre y cambiarle la vejez por su juventud, pues confiaba en que la juventud entregada a su padre le sería devuelta. Sin embargo, como ese intercambio retrasaría su dedicación plena al servicio devocional, no quiso aceptar la vejez de su padre, pues estaba deseoso de verse libre de agitaciones. Por otra parte, en la dinastía de Yadu iba a nacer el Señor Kṛṣṇa. Yadu deseaba que el Señor hiciera Su advenimiento entre sus descendientes lo antes posible, y por ello se negó a aceptar la propuesta de su padre. Su actitud, sin embargo, no fue irreligiosa, pues el objetivo de Yadu era servir al Señor. El Señor Kṛṣṇa advino en la dinastía de Yadu porque este era un sirviente fiel del Señor. Como se confirma en las oraciones de Kuntī: yadoḥ priyasyānvavāye: Kṛṣṇa sentía gran afecto por Yadu, y, por ello, estaba deseoso de aparecer en su dinastía. La conclusión es que, a diferencia de sus hermanos, calificados de adharma-jña en el verso siguiente, Mahārāja Yadu no debe ser tenido por un ignorante en lo que se refiere a los principios religiosos. Yadu era como los cuatro Sanakas (catuḥ-sana), que rechazaron la orden de su padre, Brahmā, por una causa superior. Los cuatro Kumāras deseaban dedicarse por entero al servicio del Señor como brahmacārīs, de modo que su negativa a obedecer la orden de su padre no fue irreligiosa.