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Śrīmad-bhāgavatam 4.26.17

Texto

rāmā ūcuḥ
nara-nātha na jānīmas
tvat-priyā yad vyavasyati
bhūtale niravastāre
śayānāṁ paśya śatru-han

Palabra por palabra

rāmāḥ ūcuḥ—las mujeres hablaron así; nara-nātha—¡oh, rey!; na jānīmaḥ—no sabemos; tvat-priyā—tu amada; yat vyavasyati—por qué ha adoptado esa clase de vida; bhū-tale—en el suelo; niravastāre—sin colchones; śayānām—tendida; paśya—mira; śatru-han—¡oh, aniquilador del enemigo!

Traducción

Las mujeres contestaron al rey: ¡Oh, señor de los ciudadanos!, no sabemos por qué tu querida esposa ha adoptado esa clase de vida. ¡Oh, aniquilador del enemigo, por favor, mira! Está tendida en el duro suelo. No podemos entender por qué actúa de ese modo.

Significado

La persona carente de servicio devocional (viṣṇu-bhakti) comete muchas actividades pecaminosas. El rey Purañjana, sin ninguna consideración hacia su esposa, se fue de casa y se dedicó a matar animales. Esa es la posición de los materialistas. Si están casados con una esposa casta, no se interesan por ella. Para ellos, la esposa no es más que un instrumento para el disfrute de los sentidos, y no un medio para el servicio devocional. Los karmīs, para disfrutar sin restricciones de la vida sexual, trabajan hasta el agotamiento. Han llegado a la conclusión de que lo mejor es tener relaciones sexuales con cualquier mujer; solo es cuestión de pagar lo necesario, como si fuesen una mercancía. Debido a ello, ocupan su energía en trabajar con gran tesón para sufragar ese tipo de adquisiciones materiales. Esos materialistas han perdido la inteligencia. Si quieren recobrarla, deben buscar dentro del corazón. La persona que no tiene una esposa casta, aceptada conforme a los principios religiosos, siempre tiene la inteligencia confusa.

La esposa del rey Purañjana estaba tendida en el suelo porque su esposo había sido desconsiderado con ella. En realidad, la mujer siempre debe estar bajo la protección de su esposo. Cuando hablamos de la diosa de la fortuna, siempre decimos que está en el pecho de Nārāyaṇa. En otras palabras, la esposa debe permanecer entre los brazos de su esposo. Así se siente amada y bien protegida. Tal como se vela personalmente por guardar en un lugar seguro el dinero ahorrado, el esposo debe velar personalmente por la protección de la esposa. De la misma forma que la inteligencia está siempre dentro del corazón, la esposa casta siempre debe tener un lugar en el pecho de su esposo. Esa es la relación matrimonial adecuada. La mujer recibe el nombre de ardhāṅganī, «la mitad del cuerpo». No se puede vivir con una sola pierna, un solo brazo y una mitad sóla del cuerpo. Hay que tener las dos mitades. De la misma manera, y conforme al modo en que la naturaleza lo ha dispuesto, los esposos deben vivir juntos. En las especies de vida inferiores, entre las aves y los mamíferos, puede verse que, por disposición de la naturaleza, los esposos viven juntos. De manera similar, el ideal en la vida humana es que los esposos vivan juntos. El hogar debe ser un lugar para el servicio devocional; la esposa debe ser casta, y el matrimonio debe haberse sellado con una ceremonia ritual. Esa es la manera de tener un hogar feliz.