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CC Madhya-līlā 24.330

Texto

guru-lakṣaṇa, śiṣya-lakṣaṇa, doṅhāra parīkṣaṇa
sevya — bhagavān, sarva-mantra-vicāraṇa

Palabra por palabra

guru-lakṣaṇa—las características de un maestro espiritual genuino; śiṣya-lakṣaṇa—las características de un discípulo genuino; doṅhāra—de ambos; parīkṣaṇa—la prueba; sevya-bhagavān—la Suprema Personalidad de Dios es digno de adoración; sarva-mantra-vicāraṇa—considerar los distintos tipos de mantras.

Traducción

«En tu libro debes explicar las características del guru genuino y del discípulo genuino. Así, antes de aceptar un maestro espiritual, es posible estar seguros de la posición del maestro espiritual. De forma similar, el maestro espiritual también puede estar seguro de la posición del discípulo. Debes describir a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, como el objeto de adoración, y debes explicar el bīja-mantra para la adoración de Kṛṣṇa, así como el de Rāma o de cualquier otra expansión de la Suprema Personalidad de Dios.

Significado

En el Padma Purāṇa se explican las características del guru, el maestro espiritual genuino:

mahā-bhāgavata-śreṣṭhobrāhmaṇo vai gurur nṛṇām
sarveṣām eva lokānām
asau pūjyo yathā hariḥ
mahā-kula-prasūto ’pisarva-yajñeṣu dīkṣitaḥ
sahasra-śākhādhyāyī ca
na guruḥ syād avaiṣṇavaḥ

El guru debe estar situado en el nivel más elevado del servicio devocional. Hay tres clases de devotos, y se debe aceptar un guru que pertenezca a la clase más elevada. El devoto de primera clase es el maestro espiritual para todo tipo de personas. Gurur nṛṇām, dicen las Escrituras. La palabra nṛṇām significa «de todos los seres humanos». Un guru no está limitado a un grupo determinado. En el Upadeṣāmṛta de Rūpa Gosvāmī se afirma que un guru es un gosvāmī, alguien que controla la mente y los sentidos. Ese guru puede aceptar discípulos de todo el mundo. Pṛthivīṁ sa ṣiṣyāt. Ésa es la prueba de quien es guru.

En la India hay muchos mal llamados gurus que se limitan a un determinado distrito o provincia. Ni siquiera viajan por la India, pero se proclaman a sí mismos jagad-guru, el guru del mundo entero. Esa clase de gurus engañadores no deben ser aceptados. Todos pueden ver que el maestro espiritual genuino acepta discípulos de todo el mundo. El guru es un brāhmaṇa cualificado; por lo tanto, conoce Brahman y Parabrahman, de modo que consagra su vida al servicio de Parabrahman. El maestro espiritual genuino que acepta discípulos de todo el mundo es también adorado en todo el mundo debido a sus cualidades. Lokānām asau pūjyo yathā hariḥ: En todo el mundo, la gente le adora del mismo modo que a la Suprema Personalidad de Dios. A él se le ofrecen todos esos honores debido a que sigue estrictamente los principios brahmínicos y enseña esos principios a sus discípulos. Esa persona recibe el título de ācārya, porque conoce los principios del servicio devocional, actúa él mismo conforme a esos principios, y enseña a sus discípulos a seguir sus pasos. De ese modo es ācārya o jagad-guru. Una persona puede haber nacido en una familia brahmínica y ser muy experta en la celebración de sacrificios, pero si no es un vaiṣṇava estricto, no puede ser aceptada como guru. El guru es brāhmaṇa por sus cualidades, y puede convertir a otros en brāhmaṇas conforme a los principios de los śāstras y a las cualidades brahmínicas. El brahmanismo no es cuestión hereditaria. En el Śrīmad-Bhāgavatam (7.11.35), Śrī Nārada Muni explica a Mahārāja Yudhiṣṭhira lo que es un brāhmaṇa. Allí afirma que, si las cualidades brahmínicas se manifiestan en kṣatriyas, vaiṣyas o incluso en śūdras, esas personas deben ser consideradas brāhmaṇas. En relación con esto, Śrīla Śrīdhara Svāmī ha comentado: śamādibhir eva brāhmaṇādi-vyavahāro mukhyaḥ, na jāti-mātrādīty āha-yasyeti. yad yadi anyatra varṇāntare ’pi dṛṣyeta, tad-varṇāntaraṁ tenaiva lakṣaṇa-nimittenaiva varṇena vinirdiśet, na tu jāti-nimittenety arthaḥ: «El criterio más importante para decidir si debemos considerar a alguien brāhmaṇa o si debemos entender que pertenece a otro varṇa es la presencia o ausencia en él de dominio de sí mismo y otras cualidades brahmínicas. No debemos juzgar a primera vista basándonos en características superficiales como su cuna. Así lo afirma el verso que comienza con yasya (Bhāg. 7.11.35). Si en una persona que ha nacido en un varṇa podemos observar las cualidades de otro varṇa, debemos identificarla según el varṇa de sus cualidades, no el de su cuna».

Encontramos una afirmación parecida hecha por Nīlakaṇṭha, un comentarista del Mahābhārata: śūdro ’pi śamādy-upeto brāhmaṇa eva brāhmaṇo ’pi kāmādy-upetaḥ śūdra eva. «Si alguien posee las cualidades brahmínicas, comenzando con śama (control de la mente), aunque puede que haya nacido en una familia śūdra, debe aceptársele como brāhmaṇa. Si alguien posee las cualidades que comienzan con kāma (lujuria), aunque puede que haya nacido en una familia brāhmaṇa, debe considerársele un śūdra». Nadie debe presentarse como brāhmaṇa simplemente en virtud de haber nacido en una familia brahmínica. Debe estar dotado de las cualidades brahmínicas que se mencionan en los śāstras, en particular en la Bhagavad-gītā (18.42):

śamo damas tapaḥ śaucaṁkṣāntir ārjavam eva ca
jñānaṁ vijñānam āstikyaṁ
brahma-karma svabhāva-jam

«La serenidad, el dominio de sí mismo, la austeridad, la pureza, la tolerancia, la honestidad, el conocimiento, la sabiduría y la religiosidad: ésas son las cualidades naturales que rigen las acciones de los brāhmaṇas».

Quien no esté dotado de todos esos atributos no puede aceptarse como brāhmaṇa. No es una cosa tan simple como haber nacido en familia brāhmaṇa. En relación con esto, Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura subraya que Narottama dāsa Ṭhākura y Śyāmānanda Gosvāmī, aunque no habían nacido en familias brāhmaṇa, son aceptados como maestros espirituales genuinos porque eran brāhmaṇas por sus cualidades. Personalidades como Śrī Gaṅgā-nārāyaṇa, Rāmakṛṣṇa y muchos otros, nacidos en auténticas familias de brāhmaṇas, aceptaron a Narottama dāsa Ṭhākura y a Śyāmānanda Gosvāmī como maestros espirituales suyos.

Un mahā-bhāgavata es una persona que adorna su cuerpo con tilaka y cuyo nombre, con la palabra dāsa, indica que es un sirviente de Kṛṣṇa. Además, ha recibido iniciación de un maestro espiritual genuino y es experto en adorar a la Deidad, cantar mantras correctamente, celebrar sacrificios, ofrecer oraciones al Señor y ejecutar saṅkīrtana. Sabe cómo servir a la Suprema Personalidad de Dios y cómo respetar a los vaiṣṇavas. Quien haya alcanzado la posición suprema de mahā-bhāgavata debe ser aceptado como guru y ser adorado exactamente como Hari, la Personalidad de Dios. Sólo esa persona reúne las aptitudes para ocupar el puesto de guru. Sin embargo, quien no es vaiṣṇava no puede ser aceptado como guru, por muy elevadas cualidades que tenga. No se puede ser brāhmaṇa sin ser vaiṣṇava. El vaiṣṇava, en cambio, ya es brāhmaṇa. Un guru perfectamente cualificado como vaiṣṇava debe ser aceptado como brāhmaṇa incluso si no ha nacido en familia brāhmaṇa. El sistema de castas reconoce al brāhmaṇa por su cuna, pero, aplicado a un maestro espiritual genuino, ese método es inaceptable. El maestro espiritual es un brāhmaṇa y ācārya cualificado. Sin ser un brāhmaṇa cualificado, no sería experto en estudiar las Escrituras védicas. Nānā-śāstra-vicāraṇaika-nipuṇau. Todo vaiṣṇava es un maestro espiritual, y el maestro espiritual es experto, de forma natural, en el comportamiento brahmínico. Además, entiende los śāstras védicos.

Por su parte, el maestro espiritual también debe estudiar las cualidades del discípulo antes de aceptarle como tal. En nuestro movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, el aspirante debe estar dispuesto a abandonar los cuatro pilares de la vida pecaminosa: vida sexual ilícita, comer carne, consumo de sustancias embriagantes y juegos de azar. En Occidente sobre todo, primero observamos si el discípulo en potencia está dispuesto a seguir los principios regulativos. Sólo entonces se le da el nombre de un sirviente vaiṣṇava y se le inicia en el canto del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa, un mínimo de dieciséis vueltas de rosario al día. De ese modo, el discípulo ofrece servicio devocional bajo la guía del maestro espiritual o de su representante durante seis meses o un año como mínimo. Entonces se le recomienda para una segunda iniciación, en la que se le ofrece el cordón sagrado y se le acepta como brāhmaṇa genuino. El sistema de dar el cordón sagrado a los vaiṣṇavas genuinos fue introducido por Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura, y nosotros seguimos sus pasos. Las cualidades del discípulo genuino se explican en el Śrīmad-Bhāgavatam (11.10.6):

amānya-matsaro dakṣonirmamo dṛḍha-sauhṛdaḥ
asatvaro ’rtha-jijñāsur
anasūyur amogha-vāk

El discípulo debe tener las siguientes cualidades. Debe abandonar todo interés por el concepto material corporal de la vida. Debe abandonar la lujuria, la ira, la codicia, la ilusión, la locura y la envidia materiales. No debe tener otro interés que entender la ciencia de Dios, cuyos extremos debe estar dispuesto a considerar punto por punto. Debe dejar de pensar: «Soy este cuerpo», o «Esto me pertenece». Debe amar al maestro espiritual con una fe inquebrantable, y debe ser muy estable y fijo. El discípulo genuino debe ser inquisitivo en la comprensión de los temas trascendentales. No debe tratar de descubrir defectos en medio de las buenas cualidades, y debe perder todo interés en los temas materiales. Su único interés debe ser Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios.

En lo que se refiere a las pruebas a que se someten mutuamente el maestro espiritual y el discípulo, Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura explica que el discípulo genuino debe ser muy inquisitivo en la comprensión de los temas trascendentales. Como se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (11.3.21):

tasmād guruṁ prapadyetajijñāsuḥ śreya uttamam

«La persona inquisitiva en comprender el objetivo supremo y el beneficio más elevado de la vida debe acudir a un maestro espiritual genuino y rendirse a él.» El discípulo sincero debe estar muy atento a la hora de elegir a un maestro espiritual genuino. Debe estar seguro de que el maestro espiritual puede satisfacer todas las necesidades trascendentales. El maestro espiritual debe observar hasta qué punto el discípulo es inquisitivo y está deseoso de entender el tema trascendental. El maestro espiritual debe estudiar esa actitud del discípulo por un período no inferior a seis meses o un año. El maestro espiritual no debe estar ansioso de aceptar a un discípulo por sus opulencias materiales. A veces, grandes terratenientes u hombres de negocios acuden a pedir iniciación a un maestro espiritual. Quienes aspiran a cosas materiales reciben el nombre de viṣayīs (karmīs), nombre que indica que están muy deseos de complacer los sentidos. Esos viṣayīs a veces acuden a un guru famoso y le piden que les acepte como discípulos simplemente porque está de moda. A veces, esos viṣayīs se presentan como discípulos de un maestro espiritual famoso simplemente para ocultar sus verdaderas actividades y hacer ver que son avanzados en el conocimiento espiritual. En otras palabras, lo que quieren es obtener éxito material. El maestro espiritual debe ser muy prudente en este sentido. Así ocurre en todo el mundo. El maestro espiritual no acepta discípulos materialmente opulentos sólo con el fin de hacer ver que tiene por discípulo a una persona importante. Sabe que la relación con esos discípulos viṣayīs puede hacerle caer. Quien acepta un discípulo viṣayī no es un maestro espiritual genuino. E incluso si lo es, la relación con ese viṣayī sin escrúpulos puede dañar su posición. Si un supuesto maestro espiritual acepta un discípulo por su propio beneficio o para obtener ganancias materiales, la relación entre el maestro espiritual y el discípulo se convierte en algo material, y el maestro espiritual se vuelve como un smārta-guru. Hay muchos gosvāmīs de casta que, por profesión, inician algunos discípulos que no tienen en la menor consideración ni su persona ni sus instrucciones. Esos maestros espirituales se sienten satisfechos simplemente con los beneficios materiales que obtienen de sus discípulos. Śrīla Bhaktisiddhānta Sarasvatī Ṭhākura condena esas relaciones, tildando a esos maestros espirituales y discípulos de «sociedad de engañadores y engañados». También reciben los nombres de bāulas o prākṛta-sahajiyās. Su objetivo es hacer de la relación entre el maestro espiritual y el discípulo algo barato. No son serios en el deseo de entender la vida espiritual.

Las palabras sevya bhagavān de este verso del Caitanya-caritāmṛta son importantes. Bhagavān se refiere a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Viṣṇu. Sólo el Señor Viṣṇu es digno de adoración. No hay necesidad de adorar a los semidioses. Así lo confirma la Bhagavad-gītā (7.20):

kāmais tais tair hṛta-jñānāḥprapadyante ’nya-devatāḥ
taṁ taṁ niyamam āsthāya
prakṛtyā niyatāḥ svayā

«Aquellos a quienes los deseos materiales les han robado la inteligencia se entregan a los semidioses y siguen las reglas y regulaciones de adoración específicas que corresponden a su naturaleza».

En el Skanda Purāṇa se afirma también:

vāsudevaṁ parityajyayo ’nya-devam upāsate
sva-mātaraṁ parityajya
śva-pacīṁ vandate hi saḥ

«La persona que adora a los semidioses y deja de lado al Señor Vāsudeva es como aquel que abandona la protección de su madre para refugiarse en una bruja».

En la Bhagavad-gītā (9.23) el Señor Kṛṣṇa afirma también:

ye ’py anya-devatā-bhaktāyajante śraddhayānvitāḥ
te ’pi mām eva kaunteya
yajanty avidhi-pūrvakam

«Aquellos que son devotos de otros dioses y, les adoran con fe, en realidad Me adoran únicamente a Mí, ¡oh, hijo de Kuntī!, pero lo hacen de modo equivocado.

Los semidioses también son entidades vivientes y partes integrales de Kṛṣṇa. Por lo tanto, en cierto sentido, quien adora a los semidioses está adorando también a Kṛṣṇa, pero no del modo adecuado. La forma correcta de regar un árbol es regar las raíces; si, en lugar de ello, se riegan las hojas y las ramas, simplemente se pierde el tiempo. Quien adore a los semidioses excluyendo al Señor Viṣṇu obtendrá únicamente recompensas materiales. En la Bhagavad-gītā (7.23) el Señor Kṛṣṇa lo confirma:

anta-vat tu phalaṁ teṣāṁtad bhavaty alpa-medhasām
devān deva-yajo yānti
mad-bhaktā yānti mām api

«Los hombres de escasa inteligencia adoran a los semidioses, y los frutos que obtienen son limitados y temporales. Aquellos que adoran a los semidioses van a los planetas de los semidioses, pero Mis devotos finalmente llegan a Mi planeta supremo».

La adoracion de semidioses es para personas poco inteligentes, pues los beneficios que se obtienen de esa adoración son materiales, temporales y revocables. En el Padma Purāṇa se afirma también:

yas tu nārāyaṇaṁ devaṁbrahma-rudrādi-daivataiḥ
samatvenaiva vīkṣeta
sa pāṣaṇḍī bhaved dhruvam

«Quien piensa que el Señor Viṣṇu y los semidioses están al mismo nivel debe ser inmediatamente considerado un bandido en lo que a comprensión espiritual se refiere».

En el mundo material hay tres modalidades de la naturaleza, pero quien se sitúa en el plano espiritual está por encima de las modalidades materiales, aunque viva en el mundo material. Como el Señor Kṛṣṇa afirma en la Bhagavad-gītā (14.26):

māṁ ca yo ’vyabhicāreṇabhakti-yogena sevate
sa guṇān samatītyaitān
brahma-bhūyāya kalpate

«Aquel que se dedica por completo al servicio devocional, firme en todas las circunstancias, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material y llega así al plano del Brahman». Sin embargo, en el plano de conciencia material, incluso quien se halla en el plano de la modalidad de la bondad, está expuesto a la contaminación de las modalidades de la pasión y la ignorancia. Cuando la modalidad de la bondad se mezcla con la modalidad de la pasión, la persona adora al dios del Sol, Vivasvān. Cuando la modalidad de la bondad se mezcla con la modalidad de la ignorancia, la persona adora a Gaṇapati, Gaṇeśa. Cuando la modalidad de la pasión se mezcla con la modalidad de la ignorancia, la persona adora a Durgā, Kālī, la potencia externa. Quien simplemente se halla bajo la influencia de la ignorancia, se hace devoto del Señor Śiva, pues el Señor Śiva es la deidad regente de la modalidad de la ignorancia en el mundo material. Sin embargo, el que está completamente libre de la influencia de todas las modalidades de la naturaleza material se eleva al plano devocional y es un vaiṣṇava puro. Como afirma Śrīla Rūpa Gosvāmī en el Bhakti-rasāmṛta-sindhu:

anyābhilāṣitā-śūnyaṁjñāna-karmādy-anāvṛtam
ānukūlyena kṛṣṇānu-
śīlanaṁ bhaktir uttamā

«El servicio amoroso trascendental al Supremo Señor Kṛṣṇa debe ofrecerse con actitud favorable y sin deseo de obtener beneficios materiales de las actividades fruitivas ni de la especulación filosófica. Eso recibe el nombre de servicio devocional puro».

La posición de viśuddha-sattva es la posición de la bondad libre de contaminación. En ese plano es posible entender: ārādhyo bhagavān vrajeśa-tanayas tad-dhāma vṛndāvanam: «A la Suprema Personalidad de Dios, el hijo de Nanda Mahārāja, se Le debe adorar junto con Su morada trascendental, Vṛndāvana».

La palabra sarva-mantra-vicāraṇa en este verso del Śrī Caitanya-caritāmṛta significa «considerar todos los distintos tipos de mantras». Hay distintos tipos de mantras para distintos tipos de devotos. Existe el dvādaśākṣara mantra, que está compuesto de doce sílabas, y está el mantra compuesto de dieciocho sílabas. También están el Nārasiṁha mantra, el Rāma mantra, el Gopāla mantra, etc. Cada uno de los mantras tiene su propia significación espiritual. El maestro espiritual tiene que escoger un mantra para su discípulo conforme a la capacidad del discípulo de cantar mantras.