Skip to main content

CC Madhya-līlā 11.8

Texto

niṣkiñcanasya bhagavad-bhajanonmukhasya
pāraṁ paraṁ jigamiṣor bhava-sāgarasya
sandarśanaṁ viṣayiṇām atha yoṣitāṁ ca
hā hanta hanta viṣa-bhakṣaṇato ’py asādhu

Palabra por palabra

niṣkiñcanasya—de una persona que se ha desapegado por completo del disfrute material; bhagavat—la Suprema Personalidad de Dios; bhajana—en servir; unmukhasya—que está deseoso de ocuparse; pāram—al otro lado; param—distante; jigamiṣoḥ—que desea ir; bhava-sāgarasya—del océano de la existencia material; sandarśanam—el ver (con alguna finalidad material); viṣayiṇām—de personas ocupadas en actividades materiales; atha—así como; yoṣitām—de mujeres; ca—también; —¡ay!; hanta hanta—expresión de gran lamentación; viṣa-bhakṣaṇataḥ—que el acto de beber veneno; api—incluso; asādhu—más abominable.

Traducción

Lamentándose muchísimo, el Señor dijo a Sārvabhauma Bhaṭṭācārya: «“¡Ay!, para la persona que desea sinceramente cruzar el océano material y ocuparse en el servicio amoroso trascendental del Señor sin motivaciones materiales, ver a un materialista dedicado a la complacencia de los sentidos, o ver a una mujer con ese mismo tipo de intereses, es más abominable que beber veneno a sabiendas”».

Significado

Esta cita pertenece al Śrī Caitanya-candrodaya-nāṭaka (8.23). Con estas palabras, Śrī Caitanya Mahāprabhu establece los principios que debe seguir el sannyāsī que renuncia al mundo material para avanzar espiritualmente. El avance espiritual no tiene por objeto la realización de espectáculos de magia y prestidigitación, sino cruzar el mundo material y elevarse al mundo espiritual. Pāraṁ paraṁ jigamiṣoḥ significa desear ir al otro lado del mundo material. Hay un río, el río Vaitaraṇī, cuyas dos orillas corresponden, la una al mundo material, y la otra al mundo espiritual. El río Vaitaraṇī se compara a un gran océano, y por ello recibe el nombre de bhava-sagāra, el océano del ciclo de nacimientos y muertes. La vida espiritual tiene por objeto detener ese ciclo de nacimientos y muertes y entrar en el mundo espiritual, donde podemos vivir eternamente llenos de conocimiento y bienaventuranza.

Por desgracia, la población, en general, no sabe nada de la vida espiritual o del mundo espiritual. El mundo espiritual se menciona en la Bhagavad-gītā (8.20):

paras tasmāt tu bhāvo ’nyo’vyakto ’vyaktāt sanātanaḥ
yaḥ sa sarveṣu bhūteṣu
naśyatsu na vinaśyati

«Sin embargo, existe otra naturaleza no manifiesta, que es eterna y trascendental a esta materia manifestada y no manifestada. Es suprema y nunca es aniquilada. Cuando todo en este mundo es aniquilado, esa parte permanece tal como es».

Por lo tanto, más allá del mundo material existe una naturaleza espiritual, cuya existencia es eterna. Avance espiritual significa detener las actividades materiales y entrar en el ámbito de las actividades espirituales. Ése es el proceso del bhakti-yoga. En el mundo material, el instrumento para la complacencia de los sentidos es, principalmente, la mujer. Quien tenga un interés sincero en la vida espiritual debe evitar estrictamente el contacto con las mujeres. Un sannyāsī nunca debe ver a un hombre o a una mujer con intención de satisfacer algún interés material. Además, es peligroso también conversar con hombres y mujeres materialistas, y se compara a beber veneno. Śrī Caitanya Mahāprabhu era muy estricto en esta cuestión. Por eso Se negó a ver al rey Pratāparudra, que, como es natural, estaba siempre ocupado en asuntos políticos y económicos. El Señor Se negó a ver al rey incluso a pesar de que Se lo pedía una personalidad como Sārvabhauma Bhaṭṭācārya, que era Su amigo íntimo y devoto.