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Śrīmad-bhāgavatam 3.15.30

Texto

tān vīkṣya vāta-raśanāṁś caturaḥ kumārān
vṛddhān daśārdha-vayaso viditātma-tattvān
vetreṇa cāskhalayatām atad-arhaṇāṁs tau
tejo vihasya bhagavat-pratikūla-śīlau

Palabra por palabra

tān—a ellos; vīkṣya—tras ver; vāta-raśanān—desnudos; caturaḥ—cuatro; kumārān—niños; vṛddhān—de edad; daśa-ardha—cinco años; vayasaḥ—aparentando tener una edad de; vidita—habiendo comprendido; ātma-tattvān—la verdad del yo; vetreṇa—con sus varas; ca—también; askhalayatām—prohibieron; a-tat-arhaṇān—no mereciendo de ellos tal cosa; tau—aquellos dos porteros; tejaḥ—glorias; vihasya—sin respetar la etiqueta; bhagavat-pratikūla-śīlau—teniendo una naturaleza que no agradaba al Señor.

Traducción

Los cuatro sabios-niños, que no llevaban nada que cubriese sus cuerpos a excepción de la atmósfera, parecían tener solamente cinco años de edad, aunque eran las más ancianas de las criaturas vivientes y habían comprendido la verdad del yo. Pero cuando los porteros, que resultaba que tenían una actitud que no agradaba al Señor en lo más mínimo, vieron a los sabios, les cortaron el paso con sus varas, despreciando sus glorias, aunque los sabios no merecían que los trataran así.

Significado

Los cuatro sabios eran los hijos primogénitos de Brahmā. Como consecuencia, todas las demás entidades vivientes, incluido Śiva, nacieron después, y son, por lo tanto, más jóvenes que los cuatro Kumāras. Aunque tenían la apariencia de niños de cinco años de edad y viajaban desnudos, los Kumāras eran mayores que todas las demás criaturas vivientes, y habían comprendido la verdad del yo. No se debía haber prohibido a tales santos la entrada al reino de Vaikuṇṭha, pero, por azar, los porteros pusieron impedimentos a su entrada. Esto no era lo propio. El Señor siempre está anhelando servir a sabios como los Kumāras, pero, a pesar de conocer este hecho, los porteros, de un modo sorprendente, atrozmente insultante, les prohibieron la entrada.