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CC Ādi-līlā 5.51

Texto

vaikuṇṭha-bāhire yei jyotir-maya dhāma
tāhāra bāhire ‘kāraṇārṇava’ nāma

Palabra por palabra

vaikuṇṭha-bāhire — fuera de los planetas Vaikuṇṭhas; yei — esa; jyotiḥ-maya-dhāma — refulgencia del Brahman impersonal; tāhāra bāhire — fuera de esa refulgencia; kāraṇa-ārṇava nāma — un océano llamado Kāraṇa.

Traducción

Fuera de los planetas Vaikuṇṭhas está la refulgencia del Brahman impersonal, y más allá de esa refulgencia está el océano Kāraṇa, llamado también el océano Causal.

Significado

La brillante refulgencia impersonal conocida como Brahman impersonal es el espacio exterior de los planetas Vaikuṇṭhas del cielo espiritual. Más allá del Brahman impersonal está el gran océano Causal, situado entre el cielo material y el espiritual. La naturaleza material es un derivado del océano Causal.

Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu, que yace en el océano Causal, crea el universo sólo con mirar la naturaleza material. Por tanto, Kṛṣṇa, personalmente, no tiene nada que ver con la creación material. La Bhagavad-gītā confirma que el Señor echa una mirada sobre la naturaleza material, y ésta produce, de este modo, los diversos universos materiales. Ni Kṛṣṇa en Goloka ni Nārāyaṇa en Vaikuṇṭha están en contacto directo con la creación material. Están totalmente apartados de la energía material.

Corresponde a Mahā-saṅkarṣaṇa, en la forma de Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu, echar una mirada sobre la creación material, que se encuentra más allá de los límites del océano Causal. La naturaleza material se relaciona con la Personalidad de Dios por la mirada que Él le dirige a ella, y nada más. Se dice que la naturaleza material es fecundada mediante la energía de Su mirada. La energía material, māyā, ni siquiera toca nunca el océano Causal, porque la mirada del Señor se fija sobre ella desde una gran distancia.

El poder de la mirada del Señor agita la energía cósmica entera, y así, su acción comienza al momento. Esto indica que la materia, por muy poderosa que sea, no tiene poder por sí misma. Su actividad comienza por la gracia del Señor, y entonces la creación cósmica entera se manifiesta de una manera sistemática. La analogía de la concepción en la mujer puede ayudarnos a comprender este tema, en cierto modo. La madre es pasiva, pero el padre pone su energía en el interior de la madre y así ella concibe. Ella aporta los elementos para el nacimiento del niño en sus entrañas. Igualmente, el Señor activa la naturaleza material, que aporta los elementos para el desarrollo cósmico.

La naturaleza material tiene dos fases diferentes. El aspecto llamado pradhāna aporta los ingredientes materiales para el desarrollo cósmico, y el aspecto llamado māyā provoca la manifestación de sus ingredientes, que son temporales como la espuma en el océano. En realidad, las manifestaciones temporales de la naturaleza material tienen su causa original en la mirada espiritual del Señor. La Personalidad de Dios es la causa directa o remota de la creación, y la naturaleza material es la causa indirecta o inmediata. Los científicos materialistas, engreídos por los cambios mágicos que sus supuestas invenciones han traído, no pueden ver la potencia real de Dios detrás de la materia. Por tanto, la prestidigitación de la ciencia está llevando gradualmente a la gente a una civilización atea, a costa de la finalidad de la vida humana. Como no conocen la finalidad de la vida, los materialistas corren tras la autosuficiencia, sin saber que en la naturaleza material ya hay autosuficiencia, por la gracia de Dios. De manera que, al crear un engaño colosal con el nombre de civilización, crean un desequilibrio en la autosuficiencia inherente a la naturaleza material.

Creer que la naturaleza material lo es todo, sin saber cuál es su causa original, es ignorancia. Śrī Caitanya advino para disipar estas tinieblas de la ignorancia encendiendo la chispa de la vida espiritual que puede, por Su misericordia inmotivada, iluminar al mundo entero.

Para explicar de qué manera actúa māyā por el poder de Kṛṣṇa, el autor del Śrī Caitanya-caritāmṛta da la analogía de una barra de hierro que: aunque la barra no es fuego, en el fuego, se pone al rojo vivo y actúa como el mismo fuego. Igualmente, todas las acciones y reacciones de la naturaleza material no son en realidad obras de la naturaleza material, sino acciones y reacciones de la energía del Señor Supremo, que se manifiestan por medio de la materia. La fuerza de la electricidad se transmite por medio del cobre, pero esto no significa que el cobre sea electricidad. La fuerza se genera en una central eléctrica bajo el control de un ser viviente experto. Igualmente, tras todos los juegos malabares de las leyes naturales hay un gran ser viviente, que es una persona, como el ingeniero mecánico de la central eléctrica. Y es por Su inteligencia que la creación cósmica entera funciona de una manera sistemática.

Las modalidades de la naturaleza, que son la causa directa de las acciones materiales, también son activadas, en su origen, por Nārāyaṇa. Una sencilla analogía explicará cómo sucede esto. Cuando un alfarero hace un cántaro de barro, la rueda del alfarero, sus herramientas y la arcilla son las causas inmediatas del cántaro, pero el alfarero es la causa principal. Igualmente, Nārāyaṇa es la causa principal de todas las creaciones materiales, y la energía material aporta los elementos de la materia. Por tanto, sin Nārāyaṇa, todas las demás causas son inútiles, lo mismo que la rueda del alfarero y sus herramientas son inútiles sin el alfarero mismo. El hecho de que los científicos materialistas ignoren a la Personalidad de Dios, es como si se interesasen en la rueda del alfarero y en su rotación, en sus herramientas y en el barro para los cántaros, pero sin conocer al alfarero mismo. Por esto, la ciencia moderna ha creado una civilización imperfecta y atea, que está sumida en una gran ignorancia de la causa primordial. El progreso científico debería tener una gran meta que alcanzar, y esa gran meta debe ser la Personalidad de Dios. En la Bhagavad-gītā se dice que después de dirigir investigaciones durante muchas, muchas vidas, los grandes hombres en el campo del conocimiento que resaltan la importancia del pensamiento experimental pueden conocer a la Personalidad de Dios, que es la causa de toda causa. Y cuando Le conocen perfectamente, se entregan a Él, y entonces llegan a ser mahātmās.