ŚB 6.9.44
Devanagari
अथो ईश जहि त्वाष्ट्रं ग्रसन्तं भुवनत्रयम् ।
ग्रस्तानि येन न: कृष्ण तेजांस्यस्त्रायुधानि च ॥ ४४ ॥
ग्रस्तानि येन न: कृष्ण तेजांस्यस्त्रायुधानि च ॥ ४४ ॥
Texto
atho īśa jahi tvāṣṭraṁ
grasantaṁ bhuvana-trayam
grastāni yena naḥ kṛṣṇa
tejāṁsy astrāyudhāni ca
grasantaṁ bhuvana-trayam
grastāni yena naḥ kṛṣṇa
tejāṁsy astrāyudhāni ca
Palabra por palabra
atho — por lo tanto; īśa — ¡oh, controlador supremo!; jahi — mata; tvāṣṭram — el demonio Vṛtrāsura, el hijo de Tvaṣṭā; grasantam — que está devorando; bhuvana-trayam — los tres mundos; grastāni — devorados; yena — por quien; naḥ — nuestra; kṛṣṇa — ¡oh, Señor Kṛṣṇa!; tejāṁsi — toda la fuerza y el poderío; astra — flechas; āyudhāni — y otras armas; ca — también.
Traducción
Por lo tanto, ¡oh, Señor!, ¡oh, controlador supremo!, ¡oh, Señor Kṛṣṇa!, destruye por favor a ese peligroso demonio, Vṛtrāsura, el hijo de Tvaṣṭā, que se ha tragado ya todas nuestras armas e instrumentos de guerra, así como nuestra fuerza y nuestra influencia.
Significado
En el Bhagavad-gītā (7.15-16), el Señor dice:
na māṁ duṣkṛtino mūḍhāḥ
prapadyante narādhamāḥ
māyayāpahṛta-jñānā
āsuraṁ bhāvam āśritāḥ
prapadyante narādhamāḥ
māyayāpahṛta-jñānā
āsuraṁ bhāvam āśritāḥ
catur-vidhā bhajante māṁ
janāḥ sukṛtino ’rjuna
ārto jijñāsur arthārthī
jñānī ca bharatarṣabha
janāḥ sukṛtino ’rjuna
ārto jijñāsur arthārthī
jñānī ca bharatarṣabha
«Esos malvados sumamente necios, que son lo más bajo de la humanidad, a quienes la ilusión les ha robado el conocimiento, y que participan de la naturaleza atea de los demonios, no se entregan a Mí. ¡Oh, tú, el mejor de los Bharatas!, cuatro clases de hombres piadosos comienzan a ofrecerme servicio devocional: el afligido, el que desea riquezas, el inquisitivo, y el que busca conocimiento acerca del Absoluto».
Las cuatro clases de devotos neófitos que, llevados de motivaciones materiales, acuden a la Suprema Personalidad de Dios para ofrecerle servicio devocional, no son devotos puros; sin embargo, la ventaja con que cuentan esos devotos materialistas es que a veces abandonan sus deseos materiales y se vuelven puros. Los semidioses, al verse completamente indefensos, acuden a la Suprema Personalidad de Dios y oran al Señor llenos de pesar y con lágrimas en los ojos; de ese modo llegan a volverse devotos prácticamente puros, libres de deseos materiales. Reconociendo que su gran prosperidad material les ha hecho olvidar el servicio devocional puro, se entregan por completo al Señor, y dejan a Su criterio si desea mantenerles o aniquilarles. Esa entrega es necesaria. Bhaktivinoda Ṭhākura dice en una canción: mārabi rākhabi—yo icchā tohārā: «¡Oh, Señor!, me entrego por completo a Tus pies de loto. Ahora, conforme desees, puedes protegerme o aniquilarme. Tienes todo el derecho a hacer cualquiera de las dos cosas».