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Śrīmad-bhāgavatam 4.25.30

Texto

yad eṣa māpāṅga-vikhaṇḍitendriyaṁ
savrīḍa-bhāva-smita-vibhramad-bhruvā
tvayopasṛṣṭo bhagavān mano-bhavaḥ
prabādhate ’thānugṛhāṇa śobhane

Palabra por palabra

yat—debido a que; eṣaḥ—esta; mā—a mí; apāṅga—con tus miradas; vikhaṇḍita—agitado; indriyam—cuyos sentidos o cuya mente; sa-vrīḍa—con timidez; bhāva—afecto; smita—sonreír; vibhramat—desconcertar; bhruvā—con cejas; tvayā—por ti; upasṛṣṭaḥ—influido; bhagavān—el muy poderoso; manaḥ-bhavaḥ—cupido; prabādhate—causa perturbación; atha—por lo tanto; anugṛhāṇa—ten misericordia; śobhane—¡oh, muy hermosa!

Traducción

En verdad, hoy tu mirada ha agitado mucho mi mente. Tu sonrisa, que está llena de timidez y de deseo al mismo tiempo, agita al más poderoso cupido en mi interior. Por eso, ¡oh, bellísima muchacha!, te pido que tengas misericordia de mí.

Significado

Todo el mundo tiene deseos lujuriosos en su interior; tan pronto como una mujer hermosa nos agita con el movimiento de sus cejas, el cupido que llevamos dentro dispara sus flechas al corazón. De esa forma, caemos rápidamente víctimas de las cejas de una mujer hermosa. Y cuando estamos agitados con deseos lujuriosos, los sentidos se sienten atraídos por todo tipo de viṣaya (objetos de disfrute, como el sonido, el tacto, la forma, el olor y el sabor). Esos atractivos objetos de los sentidos nos obligan a caer bajo el control de una mujer, y ese es el comienzo de la vida condicionada de la entidad viviente. Vida condicionada significa vivir bajo el control de una mujer; esa es la realidad: la entidad viviente depende siempre de la misericordia de una mujer o de un hombre. Las entidades vivientes viven atadas entre sí, y de esa forma, sometidas a la ilusión de māyā, continúan condicionadas en la vida material.