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Śrīmad-bhāgavatam 3.5.6

Texto

yathā punaḥ sve kha idaṁ niveśya
śete guhāyāṁ sa nivṛtta-vṛttiḥ
yogeśvarādhīśvara eka etad
anupraviṣṭo bahudhā yathāsīt

Palabra por palabra

yathā—tanto como; punaḥ—otra vez; sve—en Su; khe—forma de espacio (virāṭ-rūpa); idam—esta; niveśya—entrando en; śete—yace; guhāyām—dentro del universo; saḥ—Él (la Personalidad de Dios); nivṛtta—sin esfuerzo; vṛttiḥ—medios de sustento; yoga-īśvara—el amo de todos los poderes místicos; adhīśvaraḥ—propietario de todo; ekaḥ—uno sin igual; etat—este; anupraviṣṭaḥ—entrando después; bahudhā—mediante innumerables; yathā—tanto como; āsīt—existe.

Traducción

Él yace en Su propio corazón, extendido en la forma del cielo, y, colocando así toda la creación en ese espacio, Se expande en muchas entidades vivientes, que se manifiestan en forma de diferentes especies de vida. Él no tiene que esforzarse para Su manutención, debido a que es el amo de todos los poderes místicos y el propietario de todo. Por eso, Él es distinto de las entidades vivientes.

Significado

Las preguntas referentes a la creación, manutención y destrucción que se mencionan en muchas partes del Śrīmad-Bhāgavatam, están relacionadas con diferentes milenios (kalpas), y, por eso, diferentes autoridades describen el tema de maneras diferentes, respondiendo a diferentes estudiantes. No hay diferencia en lo referente a los principios creativos y el control que el Señor ejerce sobre ellos, mas sí hay algunas diferencias en algunos pequeños detalles debido a los diferentes kalpas. El gigantesco cielo constituye el cuerpo material del Señor, denominado el virāṭ-rūpa, y todas las creaciones materiales reposan en el cielo, o el corazón del Señor. Por lo tanto, comenzando desde el cielo, que es la primera manifestación material para la visión ordinaria, y descendiendo hasta la tierra, todo se denomina Brahman. Sarvaṁ khalv idaṁ brahma: «No hay nada más que el Señor, y Él es uno sin igual». Las entidades vivientes son las energías superiores, mientras que la materia es la energía inferior, y la combinación de esas energías ocasiona la manifestación de este mundo material, el cual se encuentra en el corazón del Señor.