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Śrīmad-bhāgavatam 3.1.36

Texto

api sva-dorbhyāṁ vijayācyutābhyāṁ
dharmeṇa dharmaḥ paripāti setum
duryodhano ’tapyata yat-sabhāyāṁ
sāmrājya-lakṣmyā vijayānuvṛttyā

Palabra por palabra

api—así como también; sva-dorbhyām—propios brazos; vijaya—Arjuna; acyutā-bhyām—juntamente con Śrī Kṛṣṇa; dharmeṇa—sobre la base de principios religiosos; dharmaḥ—el rey Yudhiṣṭhira; paripāti—mantiene; setum—el respeto a la religión; duryodhanaḥ—Duryodhana; atapyata—envidiaba; yat—cuya; sabhāyām—asamblea real; sāmrājya—imperial; lakṣmyā—opulencia; vijaya-anuvṛttyā—por el servicio de Arjuna.

Traducción

También permíteme preguntar si Mahārāja Yudhiṣṭhira mantiene ahora el reino de acuerdo con los principios religiosos y con respeto por el sendero de la religión. Anteriormente, Duryodhana estaba ardiendo de envidia, debido a que Yudhiṣṭhira era protegido por los brazos de Kṛṣṇa y Arjuna como si fueran los suyos propios.

Significado

Mahārāja Yudhiṣṭhira era el emblema de la religión. La opulencia de su reino cuando él lo gobernaba, con la ayuda de Śrī Kṛṣṇa y Arjuna, superaba todas las imaginaciones que pudieran tenerse de la opulencia del reino del cielo. Sus verdaderos brazos eran Śrī Kṛṣṇa y Arjuna, y así superó la opulencia de todo el mundo. Duryodhana, envidioso de esa opulencia, planeó muchísimos ardides para crear dificultades a Yudhiṣṭhira, y finalmente estalló la batalla de Kurukṣetra. Después de la batalla de Kurukṣetra, Mahārāja Yudhiṣṭhira pudo gobernar de nuevo su reino legítimo, y restituyó los principios de honor y respeto a la religión. Esa es la belleza de un reino gobernado por un rey piadoso como Mahārāja Yudhiṣṭhira.