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Śrīmad-bhāgavatam 8.20.8

Texto

yair iyaṁ bubhuje brahman
daityendrair anivartibhiḥ
teṣāṁ kālo ’grasīl lokān
na yaśo ’dhigataṁ bhuvi

Palabra por palabra

yaiḥ—por quienes; iyam—este mundo; bubhuje—fue disfrutado; brahman—¡oh, el mejor de los brāhmaṇas!; daitya-indraiḥ—por grandes héroes y reyes nacidos en familias demoníacas; anivartibhiḥ—por aquellos que estaban decididos a luchar, bien fuera para perder la vida o lograr la victoria; teṣām—de esas personas; kālaḥ—el factor tiempo; agrasīt—se llevó; lokān—todas las posesiones, todos los objetos de disfrute; na—no; yaśaḥ—la buena reputación; adhigatam—obtenida; bhuvi—en este mundo.

Traducción

¡Oh, el mejor de los brāhmaṇas!, es bien cierto que los grandes reyes demoníacos que nunca se mostraron reacios a luchar disfrutaron de este mundo, pero con el paso del tiempo perdieron todo lo que tenían, excepto su buena reputación, gracias a la cual continúan existiendo. En otras palabras, por encima de todo, hay que esforzarse por lograr una buena reputación.

Significado

En relación con esto, también Cāṇakya Paṇḍita (Cāṇakya-śloka 34) dice: āyuṣaḥ kṣaṇa eko 'pi na labhya svarṇa-koṭibhiḥ: La vida dura muy poco tiempo, pero en ese breve período podemos hacer algo que realce nuestra buena reputación para que perdure por millones de años. Por esa razón, Bali Mahārāja decidió no seguir la instrucción de su maestro espiritual, que le pedía que negase a Vāmanadeva lo prometido, sino que decidió dar aquella tierra conforme a su promesa y gozar de fama eterna como uno de los doce mahājanas (balir vaiyāsakir vayam).