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Śrīmad-bhāgavatam 6.14.10

Texto

āsīd rājā sārvabhaumaḥ
śūraseneṣu vai nṛpa
citraketur iti khyāto
yasyāsīt kāmadhuṅ mahī

Palabra por palabra

āsīt—había; rājā—un rey; sārva-bhaumaḥ—emperador de toda la superficie del globo; śūraseneṣu—en el país de Śūrasena; vai—en verdad; nṛpa—¡oh, rey!; citraketuḥ—Citraketu; iti—así; khyātaḥ—célebre; yasya—de quien; āsīt—estaba; kāma-dhuk—abasteciendo de todo lo necesario; mahī—la Tierra.

Traducción

¡Oh, rey Parīkṣit!, en la provincia de Śūrasena vivía un rey llamado Citraketu, que gobernaba sobre toda la Tierra. Durante su reinado, la Tierra producía todo lo necesario para la vida.

Significado

La afirmación más importante de este verso es que, en tiempos del rey Citraketu, la Tierra producía absolutamente todo lo necesario para la vida. Como se afirma en el Īśopaniṣad (mantra 1):

īśāvāsyam idaṁ sarvaṁ
yat kiñca jagatyāṁ jagat
tena tyaktena bhuñjīthā
mā gṛdhaḥ kasya svid dhanam

«El Señor controla y posee todo lo animado e inanimado que existe en el universo. Por lo tanto, únicamente debemos aceptar lo que nos sea necesario, la parte que nos haya sido asignada, y no debemos aceptar otras cosas, saben bien a quién pertenecen». Kṛṣṇa, el controlador supremo, ha creado el mundo material, que es completamente perfecto y no carece de nada. El Señor abastece a las entidades vivientes de todo lo que necesitan, y lo hace por medio de la Tierra, que es la fuente de aprovisionamiento. Cuando hay un buen gobernante, esa fuente produce en abundancia todo lo necesario para la vida. Sin embargo, sin ese buen gobernante, surge la escasez. Ese es el significado de la palabra kāmadhuk. En otro pasaje del Bhāgavatam (1.10.4), se dice: kāmaṁ vavarṣa parjanyaḥ sarva-kāma-dughā mahī: «Durante el reinado de Mahārāja Yudhiṣṭhira, las nubes vertían todo el agua que la gente necesitaba, y la Tierra producía en abundancia todo lo que los hombres requerían». Tenemos experiencia de que, en algunas estaciones del año, las lluvias generan abundancia, mientras que en otras estaciones reina la escasez. No tenemos control sobre la productividad de la Tierra, que, por naturaleza, está por entero bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios. Con Su orden, el Señor puede hacer que la Tierra produzca suficiente o insuficientemente. Si la Tierra es gobernada por un rey piadoso que sigue los mandamientos de los śāstras, de modo natural las lluvias caerán con regularidad, y la producción de la Tierra bastará para proveer a todos los hombres. La explotación dejará de existir, pues todo el mundo tendrá bastante. Entonces desaparecerán de modo natural el mercado negro y otras formas de corrupción. Ningún líder puede resolver los problemas del hombre por el mero hecho de gobernar; es necesario que posea dotes espirituales. Tiene que ser como Mahārāja Yudhiṣṭhira, Parīkṣit Mahārāja o Rāmacandra. Entonces, todos los habitantes de la Tierra serán muy felices.