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Śrīmad-bhāgavatam 4.24.56

Texto

yatra nirviṣṭam araṇaṁ
kṛtānto nābhimanyate
viśvaṁ vidhvaṁsayan vīrya-
śaurya-visphūrjita-bhruvā

Palabra por palabra

yatra—en donde; nirviṣṭam araṇam—un alma completamente entregada; kṛta-antaḥ—el tiempo invencible; na abhimanyate—no ataca; viśvam—al universo entero; vidhvaṁsayan—venciendo; vīrya—poderío; śaurya—influencia; visphūrjita—con un simple movimiento; bhruvā—de las cejas.

Traducción

Con un simple movimiento de Sus cejas, la personificación del invencible tiempo puede acabar de inmediato con todo el universo. Sin embargo, el espantoso tiempo no se acerca al devoto que se ha refugiado por completo en Tus pies de loto.

Significado

En el Bhagavad-gītā (10.34), se dice que el Señor, en la forma de la muerte, destruye todas las posesiones. Mṛtyuḥ sarva-haraś cāham: «Yo soy la muerte, que todo lo devora». El Señor, en la forma de la muerte, se lleva todo lo que crea el alma condicionada. Todo lo que existe en el mundo material está llamado a perecer con el paso del tiempo. Sin embargo, el tiempo, con toda su fuerza, no puede impedir las actividades del devoto, pues el devoto se refugia por completo bajo los pies de loto del Señor. Por esa sencilla razón, el devoto está libre del espantoso tiempo. El paso del tiempo destruye por completo todas las actividades de los karmīs y los jñānīs, en los que no existe la actividad de servicio devocional. El éxito material de los karmīs está destinado a la destrucción; de manera similar, la iluminación impersonal que alcanzan los jñānīs, también desaparece con el paso del tiempo.

āruhya kṛcchreṇa paraṁ padaṁ tataḥ
patanty adho ’nādṛta-yuṣmad-aṅghrayaḥ

(Bhāg. 10.2.32)

Por no hablar de los karmīs, los jñānīs se someten a rigurosas austeridades para llegar al brahmajyoti impersonal, pero como no encuentran los pies de loto del Señor, caen de nuevo en la existencia material. Ni siquiera los que se elevan hasta los planetas celestiales o hasta la refulgencia impersonal del Brahman tienen garantía alguna de liberarse, a menos que estén plenamente situados en el plano del servicio devocional puro. Sin embargo, el devoto nunca pierde sus logros por la influencia del tiempo. Incluso si no puede completar su ejecución de servicio devocional, en su siguiente vida comienza de nuevo a partir del punto en que lo dejó. Los jñānīs y los karmīs, sin embargo, no tienen esa oportunidad, y pierden lo que han conseguido. No ocurre lo mismo con el bhakta, que conserva eternamente lo que haya alcanzado, esté completo o incompleto. Ese es el veredicto de todas las Escrituras védicas. Śucīnāṁ śrīmatāṁ gehe yoga-bhraṣṭo ’bhijāyate: El que no puede completar el proceso de bhakti-yoga, en su siguiente vida recibe la oportunidad de nacer en una familia pura de devotos o en una familia rica. Así recibe una buena oportunidad para continuar progresando en el servicio devocional.

Dando instrucciones a sus asistentes, Yamarāja, el superintendente de la muerte, les dijo que no se acercasen a los devotos. Les dijo: «A los devotos deben ofrecerles muestras de respeto, pero no deben acercarse a ellos». Así pues, los devotos del Señor no estan bajo la jurisdicción de Yamarāja. Yamarāja es un representante de la Suprema Personalidad de Dios, y controla la muerte de todas las entidades vivientes. Aun así, los devotos no entran en su jurisdicción. La personificación del tiempo puede destruir toda la manifestación cósmica con un simple parpadeo, pero no puede afectar al devoto. En otras palabras, el tiempo nunca puede destruir el servicio devocional que el devoto ofrece durante su vida. Esos bienes espirituales permanecen inmutables, más allá de la influencia del tiempo.