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Śrīmad-bhāgavatam 6.15.24

Texto

dṛśyamānā vinārthena
na dṛśyante manobhavāḥ
karmabhir dhyāyato nānā-
karmāṇi manaso ’bhavan

Palabra por palabra

dṛśyamānāḥ—ser percibidas; vinā—sin; arthena—substancia o realidad; na—no; dṛśyante—son vistas; manobhavāḥ—creaciones de la invención mental; karmabhiḥ—por actividades fruitivas; dhyāyataḥ—meditar en; nānā—diversas; karmāṇi—actividades fruitivas; manasaḥ—de la mente; abhavan—aparecen.

Traducción

Esos objetos visibles, como la esposa, los hijos y las propiedades, son como sueños e invenciones mentales. En realidad, lo que vemos no tiene existencia permanente. A veces es visible y a veces no lo es. Son invenciones mentales que creamos únicamente debido a nuestros actos pasados; y, a su vez, esas fantasías nos llevan a realizar nuevas actividades.

Significado

Todo lo material es invención de la mente, pues a veces es visible y a veces no lo es. Por la noche soñamos con tigres y serpientes que en realidad no están presentes; sin embargo, afectados por las visiones de nuestros sueños, sentimos miedo. Todo lo material es como un sueño, pues en realidad su existencia no es permanente.

Śrīla Viśvanātha Cakravartī Ṭhākura escribe lo siguiente en su comentario: arthena vyāghra-sarpādinā vinaiva dṛśyamānāḥ svapnādi-bhaṅge sati na dṛśyante tad evaṁ dārādayo 'vāstava-vastu-bhūtāḥ svapnādayo 'vastu-bhūtāś ca sarve manobhavāḥ mano-vāsanā janyatvān manobhavaḥ. Por la noche soñamos con tigres y serpientes y, en sueños, les vemos realmente; sin embargo, dejan de existir tan pronto como el sueño se interrumpe. Del mismo modo, el mundo material es una creación de nuestras invenciones mentales. Hemos venido al mundo material para disfrutar de sus recursos materiales, y por medio de la invención mental descubrimos muchísimos objetos de disfrute, pues nuestra mente está absorta en cosas materiales. Esa es la razón de que recibamos variedad de cuerpos. Conforme a nuestras invenciones mentales, actuamos de determinada manera, aspirando a determinados logros, y la naturaleza, por orden de la Suprema Personalidad de Dios (karmaṇā daiva-netreṇa), nos concede los bienes que deseamos. De ese modo nos vamos complicando cada vez más en las invenciones de la mente. Por eso sufrimos en el mundo material. Con un tipo de actividad creamos otra, y todas ellas son producto de la invención mental.