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Śrīmad-bhāgavatam 4.27.11

Texto

īje ca kratubhir ghorair
dīkṣitaḥ paśu-mārakaiḥ
devān pitṝn bhūta-patīn
nānā-kāmo yathā bhavān

Palabra por palabra

īje—adoró; ca—también; kratubhiḥ—con sacrificios; ghoraiḥ—espantosos; dīkṣitaḥ—inspirados; paśu-mārakaiḥ—en los que se mataban animales indefensos; devān—a los semidioses; pitṝn—a los antepasados; bhūta-patīn—a los grandes líderes de la sociedad humana; nānā—diversos; kāmaḥ—con deseos; yathā—como; bhavān—tú.

Traducción

El gran sabio Nārada continuó: Mi querido rey Prācīnabarhiṣat, el rey Purañjana, como tú, se vio envuelto en un sinfín de deseos. Debido a ello, adoró a los semidioses, antepasados y líderes sociales con diversos tipos de sacrificios, todos los cuales eran espantosos, pues estaban inspirados en el deseo de matar animales.

Significado

En este verso el gran sabio Nārada revela que su intención al hablar de la personalidad de Purañjana era instruir al rey Prācīnabarhiṣat. En realidad, toda la narración no era sino un relato simbólico de las actividades del rey Prācīnabarhiṣat. En este verso, Nārada dice francamente «como tú» (yathā bhavān), lo cual indica que el rey Purañjana no es otro que el propio rey Prācīnabarhiṣat. Como gran vaiṣṇava que era, Nārada Muni quería acabar con la matanza de animales en los sacrificios. Sabía bien que si trataba de impedir que llevara a cabo sacrificios, el rey no le escucharía. Esa es la razón que le llevó a narrar la vida de Purañjana. Pero en este verso dice «como tú», con lo cual revela por primera vez, aunque no completamente, su intención. Los karmīs, por lo general, están apegados a aumentar su descendencia, y para ello tienen que ejecutar muchísimos sacrificios y adorar a muchísimos semidioses en beneficio de las generaciones futuras; además, tienen que satisfacer a muchos líderes, políticos, filósofos y científicos, a fin de asegurar el porvenir de las generaciones venideras. Los mal llamados hombres de ciencia están muy ansiosos velando por la comodidad de las futuras generaciones; con ese fin, tratan de descubrir otras fuentes de energía para las locomotoras, coches, aviones, etc. Ahora están agotando el petróleo de la Tierra. Esas actividades se describen en el Bhagavad-gītā (2.41):

vyavasāyātmikā buddhir
ekeha kuru-nandana
bahu-śākhā hy anantāś ca
buddhayo ’vyavasāyinām

«Aquellos que están en el sendero espiritual son muy resueltos, y su objetivo es solo uno. ¡Oh, amado hijo de los Kurus!, la inteligencia de los irresolutos tiene infinidad de ramificaciones».

En realidad, los que tienen conocimiento completo están decididos a poner en práctica el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, pero los sinvergüenzas (mūḍhāḥ), los pecadores (duṣkṛtinaḥ), y los que son lo más bajo de la humanidad (narādhamāḥ), que carecen de toda inteligencia (māyayāpahṛta-jñānāḥ) y se cobijan en el estilo de vida demoníaco (āsuraṁ bhāvam āśritāḥ), no tienen interés en volverse conscientes de Kṛṣṇa. De esa forma, llevan a cabo muchas actividades y se enredan en ellas. La mayor parte de esas actividades giran en torno a la matanza de animales, que es el centro de la civilización moderna. La propaganda de los karmīs advierte de que, sin comer carne, sufriremos carencias de vitaminas, y por lo tanto, de vitalidad; así pues, para estar fuertes y poder trabajar sin parar, hay que comer carne, y para poder digerir la carne, hay que beber alcohol, y, para que el vino y la carne no sean causa de desequilibrios, hay que tener las suficientes relaciones sexuales. De ese modo estaremos en forma para trabajar como asnos.

La matanza de animales puede plantearse de dos formas. Una de ellas son los sacrificios que se celebran en nombre de la religión. En todas las religiones del mundo, excepto en la budista, encontraremos disposiciones que regulan la matanza de animales en lugares de adoración. En la civilización védica, a los que comen animales se les aconseja que sacrifiquen una cabra en un templo de Kālī bajo determinadas reglas y regulaciones restrictivas y se coman la carne. De manera similar, para beber vino se les recomienda que adoren a la diosa Caṇḍikā. La finalidad es la restricción. La gente ha abandonado todas esas restricciones. Ahora abren por todas partes mataderos y destilerías de bebidas alcohólicas y se entregan a la bebida y al consumo de carne. Nārada Muni, que es un gran ācārya vaiṣṇava, sabe muy bien que las personas dedicadas a matar animales en nombre de la religión se están enredando en el ciclo de nacimientos y muertes, olvidando el verdadero objetivo de la vida: regresar al hogar, de vuelta a Dios.

El gran sabio Nārada, cuando instruía el Śrīmad-Bhāgavatam a Vyāsa Muni, censuró las actividades karma-kāṇḍa (actividades fruitivas) que se mencionan en los Vedas. Le dijo:

jugupsitaṁ dharma-kṛte ’nuśāsataḥ
svabhāva-raktasya mahān vyatikramaḥ
yad vākyato dharma itītaraḥ sthito
na manyate tasya nivāraṇaṁ janaḥ

«La gente, por naturaleza, se siente inclinada al disfrute, y tú has alentado esa tendencia en nombre de la religión. En verdad, eso debe condenarse; es completamente irrazonable. Guiados por tus instrucciones, emprenderán esas actividades en nombre de la religión, y es muy difícil que hagan caso de las prohibiciones» (Bhāg. 1.5.15).

Śrīla Nārada Muni reprendió a Vyāsadeva por haber compilado tantas Escrituras védicas suplementarias, cuyo propósito es servir de guía a la gente en general. Nārada Muni censuró todas esas Escrituras por no mencionar el servicio devocional directo. Entonces Vyāsadeva, siguiendo las instrucciones de Nārada, estableció la adoración directa de la Suprema Personalidad de Dios, tal y como se describe en el Śrīmad-Bhāgavatam. La conclusión es que la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, y Su devoto, nunca aprueban la matanza de animales en nombre de la religión. Recordemos que Kṛṣṇa Se encarnó en la forma del Señor Buddha para acabar con la matanza de animales en nombre de la religión. El sacrificio de animales en nombre de la religión se lleva a cabo bajo la influencia de tamo-guṇa (la modalidad de la ignorancia), como se indica en el capítulo dieciocho del Bhagavad-gītā (18.31-32):

yayā dharmam adharmaṁ ca
kāryaṁ cākāryam eva ca
ayathāvat prajānāti
buddhiḥ sā pārtha rājasī
adharmaṁ dharmam iti yā
manyate tamasāvṛtā
sarvārthān viparītāṁś ca
buddhiḥ sā pārtha tāmasī

«¡Oh, hijo de Pṛthā!, la comprensión que no puede distinguir entre religión e irreligión, entre lo que debe hacerse y lo que no se debe hacer, está bajo la influencia de la modalidad de la pasión. La comprensión que confunde la irreligión con religión y la religión con irreligión, bajo el hechizo de la ilusión y la oscuridad, y que siempre se esfuerza en dirección equivocada, ¡oh, Pārtha!, está bajo la influencia de la modalidad de la ignorancia».

Los que están envueltos en la modalidad de la ignorancia fabrican sus propios sistemas religiosos para matar animales. En realidad, el dharma es trascendental. Tal como enseña Śrī Kṛṣṇa, debemos abandonar todos los demás sistemas de religión, y sencillamente entregarnos a Él (sarva-dharmān parityajya). El Señor y Sus devotos y representantes enseñan el dharma trascendental, en el que no se permite en absoluto la matanza de animales. En la actualidad, es una enorme desgracia que en la India muchos supuestos misioneros estén propagando la irreligión en nombre de la religión. Proclaman que el ser humano corriente es Dios, y recomiendan a todos, supuestos sannyāsīs inclusive, que coman carne.