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CAPÍTULO 16

El rey Citraketu alcanza el refugio del Señor Supremo

Como explica este capítulo, Citraketu pudo hablar con su hijo muerto y escuchar de sus labios la verdad de la vida. Una vez sereno, Citraketu recibió un mantra del gran sabio Nārada; mediante el canto de ese mantra, Citraketu halló refugio a los pies de loto de Saṅkarṣaṇa.

La entidad viviente es eterna. Por lo tanto, para ella no hay nacimiento ni muerte (na hanyate hanyamāne śarīre). Conforme a las reacciones de sus actividades fruitivas, la persona nace en diversas especies de vida entre las aves, los mamíferos, los árboles, los seres humanos, los semidioses, etc., pasando así por diversos cuerpos. Durante un determinado período de tiempo, recibe un tipo de cuerpo en particular, como hijo o padre en una relación falsa. Todas sus relaciones en el mundo material, con amigos, familiares o enemigos, tienen un fundamento dual, que le hace sentir una felicidad o aflicción basada en la ilusión. La entidad viviente es en realidad un alma espiritual, parte integral de Dios, y no tiene nada que ver con las relaciones en el mundo de la dualidad. Por esa razón, Nārada Muni aconsejó a Citraketu que no se lamentase por la muerte de su supuesto hijo.

Tras escuchar las instrucciones de su hijo muerto, Citraketu y su esposa pudieron entender que, en el mundo material, todas las relaciones son causa de sufrimiento. Las reinas que habían envenenado al hijo de Kṛtadyuti, muy avergonzadas, se sometieron a expiación por el acto pecaminoso de matar a un niño y abandonaron su aspiración de tener hijos. A continuación, Nārada Muni cantó oraciones a Nārāyaṇa, que existe como catur-vyūha, e instruyó a Citraketu acerca del Señor Supremo, que lo crea, mantiene y aniquila todo y es el amo de la naturaleza material. Tras instruir de este modo al rey Citraketu, Nārada regresó a Brahmaloka. Sus instrucciones acerca de la Verdad Absoluta reciben el nombre de mahā-vidyā. Después de recibir iniciación de Nārada Muni, el rey Citraketu cantó ese mahā-vidyā, y, al cabo de una semana, logró ver directamente al Señor Saṅkarṣaṇa, que estaba rodeado por los cuatro Kumāras. El Señor vestía hermosas ropas azuladas, con un yelmo y alhajas de oro. Su rostro tenía un aspecto muy feliz. Citraketu dio reverencias al Señor Saṅkarṣaṇa y Le ofreció oraciones.

En sus oraciones, Citraketu dijo que sobre los poros de Saṅkarṣaṇa, que es ilimitado, pues no tiene ni principio ni fin, reposan millones de universos. La eternidad del Señor les es bien conocida a Sus devotos. La diferencia entre adorar al Señor y adorar a los semidioses está en que quien adora al Señor también se vuelve eterno, mientras que las bendiciones que se puedan recibir de los semidioses no son permanentes. Nadie puede entender a la Suprema Personalidad de Dios sin ser Su devoto.

Cuando Citraketu terminó sus oraciones, el ilimitado Señor Supremo explicó al rey conocimiento acerca de Sí mismo.

Texto

śrī-bādarāyaṇir uvāca
atha deva-ṛṣī rājan
samparetaṁ nṛpātmajam
darśayitveti hovāca
jñātīnām anuśocatām

Palabra por palabra

śrī-bādarāyaṇiḥ uvāca—Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; atha—así; deva-ṛṣiḥ—el gran sabio Nārada; rājan—¡oh, rey!; samparetam—muerto; nṛpa-ātmajam—al hijo del rey; darśayitvā—hacer visible; iti—así; ha—en verdad; uvāca—explicó; jñātīnām—a todos los familiares; anuśocatām—que se lamentaban.

Traducción

Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey Parīkṣit, con su poder místico, el gran sabio Nārada hizo aparecer al hijo muerto ante la vista de todos sus familiares, que se estaban lamentando. Entonces dijo lo siguiente.

Texto

śrī-nārada uvāca
jīvātman paśya bhadraṁ te
mātaraṁ pitaraṁ ca te
suhṛdo bāndhavās taptāḥ
śucā tvat-kṛtayā bhṛśam

Palabra por palabra

śrī-nāradaḥ uvāca—Śrī Nārada Muni dijo; jīva-ātman—¡oh, entidad viviente!; paśya—mira; bhadram—buena fortuna; te—a ti; mātaram—la madre; pitaram—el padre; ca—y; te—de ti; suhṛdaḥ—amigos; bāndhavāḥ—familiares; taptāḥ—afligidos; śucā—por la lamentación; tvat-kṛtayā—debido a ti; bhṛśam—mucho.

Traducción

Śrī Nārada Muni dijo: ¡Oh, entidad viviente!, te deseo toda buena fortuna. Mira a tus padres. Todos tus amigos y familiares están abrumados de dolor debido a tu muerte.

Texto

kalevaraṁ svam āviśya
śeṣam āyuḥ suhṛd-vṛtaḥ
bhuṅkṣva bhogān pitṛ-prattān
adhitiṣṭha nṛpāsanam

Palabra por palabra

kalevaram—cuerpo; svam—tu propio; āviśya—entrar; śeṣam—el resto; āyuḥ—duración de la vida; suhṛt-vṛtaḥ—rodeado de tus amigos y familiares; bhuṅkṣva—disfruta; bhogān—de todas las opulencias de que puedes gozar; pitṛ—por tu padre; prattān—otorgadas; adhitiṣṭha—acepta; nṛpa-āsanam—el trono del rey.

Traducción

Como has muerto de forma prematura, aún te queda tiempo por vivir. Por lo tanto, puedes volver a entrar en tu cuerpo y disfrutar de lo que te queda de vida, rodeado de tus amigos y familiares. Acepta el trono real y las opulencias que tu padre te ofrece.

Texto

jīva uvāca
kasmiñ janmany amī mahyaṁ
pitaro mātaro ’bhavan
karmabhir bhrāmyamāṇasya
deva-tiryaṅ-nṛ-yoniṣu

Palabra por palabra

jīvaḥ uvāca—la entidad viviente dijo; kasmin—en qué; janmani—nacimiento; amī—todos estos; mahyam—para mí; pitaraḥ—padres; mātaraḥ—madres; abhavan—fueron; karmabhiḥ—por los resultados de la acción fruitiva; bhrāmyamāṇasya—que voy vagando; deva-tiryak—de los semidioses y los animales inferiores; nṛ—y de la especie humana; yoniṣu—en los vientres.

Traducción

Gracias al poder místico de Nārada Muni, la entidad viviente volvió a entrar en su cuerpo muerto por un breve espacio de tiempo. Respondiendo a Nārada Muni, dijo: Yo, el ser vivo, transmigro de un cuerpo a otro conforme a los resultados de mis actividades fruitivas; a veces voy a las especies de los semidioses, a veces a las especies de los animales inferiores, a veces estoy entre los vegetales, y a veces en la especie humana. Así pues, ¿en qué nacimiento fueron estos mi padre y mi madre? Lo cierto es que nadie es padre ni madre mío. ¿Cómo puedo yo aceptar a estas dos personas como padres?

Significado

Este verso deja claro que el ser vivo entra en un cuerpo material que es como una máquina creada por los cinco elementos densos de la naturaleza material (tierra, agua, fuego, aire y cielo) y los tres elementos sutiles (mente, inteligencia y ego). Como se confirma en el Bhagavad-gītā, existen dos identidades separadas, que son las naturalezas superior e inferior; ambas pertenecen a la Suprema Personalidad de Dios. La entidad viviente se ve forzada a entrar en los elementos materiales, en distintos tipos de cuerpos, en función de los resultados de sus actividades fruitivas.

En esta ocasión, se suponía que la entidad viviente era hijo de Mahārāja Citraketu y de la reina Kṛtadyuti, pues, según las leyes de la naturaleza, había entrado en un cuerpo hecho por el rey y la reina. Sin embargo, en realidad no era hijo suyo. La entidad viviente es hijo de la Suprema Personalidad de Dios, y, debido a su deseo de disfrutar del mundo material, el Señor Supremo le da la oportunidad de entrar en diversos cuerpos. No existe verdadera relación entre la entidad viviente y el cuerpo material que recibe de sus padres. Es parte integral del Señor Supremo, pero se le permite pasar por distintos cuerpos. El cuerpo creado por sus supuestos padres, en realidad, no tiene nada que ver con sus supuestos creadores. Por esa razón, la entidad viviente negó de plano que Mahārāja Citraketu y su esposa fuesen su padre y su madre.

Texto

bandhu-jñāty-ari-madhyastha-
mitrodāsīna-vidviṣaḥ
sarva eva hi sarveṣāṁ
bhavanti kramaśo mithaḥ

Palabra por palabra

bandhu—amigos; jñāti—familiares; ari—enemigos; madhyastha—neutrales; mitra—bienquerientes; udāsīna—indiferentes; vidviṣaḥ—o personas envidiosas; sarve—todos; eva—en verdad; hi—ciertamente; sarveṣām—de todos; bhavanti—llegan a ser; kramaśaḥ—gradualmente; mithaḥ—entre sí.

Traducción

En el fluir del mundo material, que es como un río que arrastra a la entidad viviente, todos llegan a ser amigos, familiares y enemigos con el paso del tiempo. A veces son neutrales, a veces meditan, a veces se desprecian, y pueden llegar a establecer muchas otras relaciones. Sin embargo, a pesar de todos esos tratos, sus relaciones no son permanentes.

Significado

En el mundo material, tenemos la experiencia práctica de que la misma persona que hoy es nuestro amigo, mañana es nuestro enemigo. En realidad, esas relaciones que establecemos como amigos y enemigos, familiares o extraños, son resultado de nuestros distintos tratos. Citraketu Mahārāja se lamentaba por su hijo, que había muerto, pero podría haber considerado la situación desde otro ángulo. Podría haber pensado: «Esta entidad viviente fue mi enemigo en mi vida pasada, y ahora, después de nacer como hijo mío, se ha ido antes de tiempo únicamente para causarme dolor y agonía». ¿Por qué razón no alegrarse por la muerte de su enemigo, en lugar de lamentarse por la muerte de su hijo? Como se afirma en el Bhagavad-gītā (3.27): prakṛteḥ kriyamāṇāni guṇaiḥ karmāṇi sarvaśaḥ: En realidad todo sucede debido a nuestro contacto con las modalidades de la naturaleza material. Por lo tanto, el que hoy es mi amigo en relación con la modalidad de la bondad, puede ser mañana mi enemigo en contacto con las modalidades de la pasión y la ignorancia. Con la acción de las modalidades de la naturaleza, pensamos que los demás son nuestros amigos, enemigos, hijos o padres, bajo la influencia de la ilusión y en función de las reacciones de nuestros tratos bajo condiciones diversas.

Texto

yathā vastūni paṇyāni
hemādīni tatas tataḥ
paryaṭanti nareṣv evaṁ
jīvo yoniṣu kartṛṣu

Palabra por palabra

yathā—tal y como; vastūni—mercancías; paṇyāni—destinadas al comercio; hema-ādīni—como el oro; tataḥ tataḥ—de un lugar a otro; paryaṭanti—pasan; nareṣu—entre los hombres; evam—de este modo; jīvaḥ—la entidad viviente; yoniṣu—en diversas especies de vida; kartṛṣu—en distintos padres materiales.

Traducción

Como el oro y otros bienes, que pasan continuamente de mano en mano mediante el proceso de compraventa, la entidad viviente vaga por todo el universo como resultado de sus actividades fruitivas, inyectada vida tras vida por diversos tipos de padres en diversidad de cuerpos y especies.

Significado

Ya hemos explicado que el hijo de Citraketu había sido su enemigo en una vida anterior, y ahora había nacido como hijo suyo para causarle mayores sufrimientos. De hecho, la prematura muerte del hijo causó al padre una intensa desesperación. Alguien podría argumentar: «¿Cómo podía el rey sentir tanto afecto por su hijo, si este era su enemigo?». Como respuesta se da el ejemplo del dinero y las riquezas, que, si caen en manos de un enemigo, se vuelven en contra nuestra, pues el enemigo puede valerse de ellos para sus propios fines, e incluso para hostigar a su anterior dueño. Por lo tanto, ese dinero no pertenece a ninguno de los dos bandos. El dinero no deja de ser dinero, pero, en situaciones distintas, puede servir como amigo o como enemigo.

Como se explica en el Bhagavad-gītā, la causa del nacimiento de la entidad viviente nunca son los padres. La entidad viviente es una identidad completamente aparte de sus supuestos padres. Por las leyes de la naturaleza, esa entidad viviente se ve obligada a entrar en el semen de un padre y a ser inyectada en el vientre de la madre. No está en sus manos la elección del padre que le corresponde. Prakṛteḥ kriyamāṇāni: Las leyes de la naturaleza le obligan a ir hacia diversos padres, del mismo modo que los bienes de consumo son comprados y vendidos. Por lo tanto, la supuesta relación entre padre e hijo ha sido dispuesta por prakṛti, la naturaleza. Como carece de relevancia, se dice que es ilusión.

Una misma entidad viviente, a veces se refugia en padres animales, y otras veces en padres humanos. A veces, sus padres están entre las aves, y a veces entre los semidioses. Por ello, Śrī Caitanya Mahāprabhu dice:

brahmāṇḍa bhramite kona bhāgyavān jīva
guru-kṛṣṇa-prasāde pāya bhakti-latā-bīja

Hostigada vida tras vida por las leyes de la naturaleza, la entidad viviente viaja por todo el universo pasando por diversidad de planetas y de especies de vida. Si por alguna razón tiene la buena fortuna de entrar en contacto con un devoto que reforme toda su vida, irá de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Las Escrituras dicen:

janame janame sabe pitā mātā pāya
kṛṣṇa guru nahi mile baja hari ei

En la transmigración del alma por diversos cuerpos, todo el mundo, en todas las formas de vida, sean humanas, animales, vegetales o semidivinas, obtiene un padre y una madre. Esto no representa la menor dificultad. Lo difícil es obtener un maestro espiritual genuino y alcanzar a Kṛṣṇa. Por lo tanto, el ser humano tiene el deber de aprovechar la oportunidad y entrar en contacto con el representante de Kṛṣṇa, el maestro espiritual genuino. Bajo la guía del maestro espiritual, el padre espiritual, podemos ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios.

Texto

nityasyārthasya sambandho
hy anityo dṛśyate nṛṣu
yāvad yasya hi sambandho
mamatvaṁ tāvad eva hi

Palabra por palabra

nityasya—de la eterna; arthasya—cosa; sambandhaḥ—relación; hi—en verdad; anityaḥ—temporal; dṛśyate—se ve; nṛṣu—en la sociedad humana; yāvat—mientras que; yasya—de quien; hi—en verdad; sambandhaḥ—relación; mamatvam—propiedad; tāvat—mientras tanto; eva—en verdad; hi—ciertamente.

Traducción

Unas pocas entidades vivientes nacen en la especie humana, mientras que otras nacen como animales. Aunque todas ellas son entidades vivientes, sus relaciones no son permanentes. A veces un animal permanece durante un tiempo bajo la custodia de un ser humano, para luego pasar a propiedad de otro. Tan pronto como cambia de dueño, su anterior propietario olvida el sentimiento de propiedad. Ciertamente, mientras tiene al animal, siente afinidad por él, pero, tan pronto como lo vende, esa afinidad se pierde.

Significado

Dejando aparte el hecho de que el alma transmigra de un cuerpo a otro, las relaciones entre las entidades vivientes no son permanentes ni siquiera en esta misma vida, como se ilustra en el ejemplo de este verso. El hijo de Citraketu se llamaba Harṣaśoka, «júbilo y lamentación». No cabe duda de que la entidad viviente es eterna; pero, debido a que está cubierta por un vestido temporal, el cuerpo, su eternidad no puede percibirse. Dehino 'smin yathā dehe kaumāraṁ yauvanaṁ jarā: «El alma corporificada pasa en este cuerpo continuamente de la niñez a la juventud y a la vejez». Así pues, el vestido corporal no es permanente. La entidad viviente, sin embargo, sí lo es. Del mismo modo que un animal pasa de un propietario a otro, la entidad viviente que nació como hijo de Citraketu vivió durante un tiempo como hijo del rey, pero, tan pronto como pasó a otro cuerpo, esa relación de afecto se rompió. Como se afirmó en el ejemplo del verso anterior, cuando tenemos una mercancía en las manos, la consideramos nuestra, pero, tan pronto como la vendemos, pasa a ser propiedad de otro. Entonces, la relación que nos unía deja de existir; ni sentimos apego, ni nos lamentamos por ella.

Texto

evaṁ yoni-gato jīvaḥ
sa nityo nirahaṅkṛtaḥ
yāvad yatropalabhyeta
tāvat svatvaṁ hi tasya tat

Palabra por palabra

evam—así; yoni-gataḥ—que está dentro de una determinada especie de vida; jīvaḥ—la entidad viviente; saḥ—él; nityaḥ—eterno; nirahaṅkṛtaḥ—sin identificarse con el cuerpo; yāvat—mientras que; yatra—donde; upalabhyeta—puede ser hallado; tāvat—mientras tanto; svatvam—el concepto del ser; hi—en verdad; tasya—de él; tat—ese.

Traducción

Una entidad viviente establece vínculos con otras en virtud de relaciones basadas en cuerpos destinados a perecer; sin embargo, la entidad viviente es eterna. En realidad, lo que nace o se pierde es el cuerpo, y no la entidad viviente. No hay que pensar que la entidad viviente nace o muere. En realidad, el ser vivo no tiene la menor relación con sus supuestos padres. Cuando nace como hijo de un padre y una madre, como resultado de sus actividades fruitivas pasadas, establece una relación con el cuerpo que esos padres le han dado. Así, comete el error de considerarse su hijo y les demuestra cariño. Sin embargo, cuando muere, esa relación se termina. En esas circunstancias, no hay que enredarse en la falsedad del júbilo y la lamentación.

Significado

La entidad viviente, mientras vive en el cuerpo material, comete el error de pensar que es el cuerpo, aunque en realidad no lo es. Su relación con su cuerpo y con sus supuestos padres es un concepto falso e ilusorio. Esas ilusiones persisten mientras no llegamos a iluminarnos acerca de la situación de la entidad viviente.

Texto

eṣa nityo ’vyayaḥ sūkṣma
eṣa sarvāśrayaḥ svadṛk
ātmamāyā-guṇair viśvam
ātmānaṁ sṛjate prabhuḥ

Palabra por palabra

eṣaḥ—esa entidad viviente; nityaḥ—eterna; avyayaḥ—imperecedera; sūkṣmaḥ—muy sutil (no visible para los ojos materiales); eṣaḥ—esa entidad viviente; sarva-āśrayaḥ—la causa de distintos tipos de cuerpos; sva-dṛk—con refulgencia propia; ātma-māyā-guṇaiḥ—por las modalidades de la naturaleza material de la Suprema Personalidad de Dios; viśvam—este mundo material; ātmānam—a sí mismo; sṛjate—aparece; prabhuḥ—el amo.

Traducción

La entidad viviente es eterna e imperecedera, pues en realidad no tiene ni principio ni fin. Nunca nace ni muere. Es el principio básico de todo tipo de cuerpos, pero no entra en la categoría corporal. El ser vivo es tan sublime que es cualitativamente igual al Señor Supremo. Sin embargo, debido a su insignificante tamaño, tiene la tendencia a verse influenciado por la influencia de la ilusión de la energía externa. De ese modo, se crea diversos cuerpos conforme a sus diversos deseos.

Significado

En este verso se explica la filosofía de la unidad y diferencia simultáneas, acintya-bhedābheda. La entidad viviente es eterna (nitya), como la Suprema Personalidad de Dios; la diferencia está en que el Señor Supremo es el más grande, y nadie es igual o mayor que Él, mientras que la entidad viviente es sūkṣma, es decir, de tamaño insignificante. El śāstra explica que la entidad viviente tiene el tamaño de la diezmilésima parte de la punta de un cabello. El Señor Supremo está en todas partes (aṇḍāntara-stha-paramāṇu-cayāntara-stham). Si nos referimos a la entidad viviente considerándola el más pequeño, de modo natural querremos saber quién es el más grande. El más grande es la Suprema Personalidad de Dios, y el más pequeño, la entidad viviente.

Otra peculiaridad de la jīva es que puede quedar cubierta por māyā. Ātmamāyā-guṇaiḥ: La jīva tiene tendencia a quedar cubierta por la energía ilusoria del Señor Supremo. La entidad viviente es la responsable de su vida condicionada en el mundo material; por eso se la describe con la palabra prabhu («el amo»). Si lo desea, puede venir al mundo material, y, si lo desea, puede ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Por haber querido disfrutar del mundo material, la Suprema Personalidad de Dios le dio un cuerpo material por intermedio de la energía material. En el Bhagavad-gītā (18.61), el Señor mismo dice:

īśvaraḥ sarva-bhūtānāṁ
hṛd-deśe ’rjuna tiṣṭhati
bhrāmayan sarva-bhūtāni
yantrārūḍhāni māyayā

«El Señor Supremo Se encuentra en el corazón de todos, ¡oh, Arjuna!, y dirige los movimientos de todas las entidades vivientes, que están situadas como en una máquina hecha de energía material». El Señor Supremo da a la entidad viviente la oportunidad de disfrutar del mundo material conforme a sus deseos, pero también expresa abiertamente que Él, lo que desea, es que la entidad viviente abandone todas las aspiraciones materiales y se entregue por completo a Él y regrese al hogar, de vuelta a Dios.

La entidad viviente es el más pequeño (sūkṣma). En relación con esto, Jīva Gosvāmī dice que a los científicos materialistas les es muy difícil localizar a la entidad viviente dentro del cuerpo, aunque nosotros, gracias a las autoridades, sabemos que la entidad viviente está dentro del cuerpo. El cuerpo es diferente de la entidad viviente.

Texto

na hy asyāsti priyaḥ kaścin
nāpriyaḥ svaḥ paro ’pi vā
ekaḥ sarva-dhiyāṁ draṣṭā
kartṝṇāṁ guṇa-doṣayoḥ

Palabra por palabra

na—no; hi—en verdad; asya—para la entidad viviente; asti—hay; priyaḥ—querido; kaścit—alguien; na—no; apriyaḥ—no querido; svaḥ—propio; paraḥ—ajeno; api—también; vā—o; ekaḥ—uno; sarva-dhiyām—de las diversidades de la inteligencia; draṣṭā—el observador; kartṇām—de los ejecutores; guṇa-doṣayoḥ—de actividades buenas y malas.

Traducción

Esa entidad viviente ni quiere ni deja de querer a nadie. No hace diferencia entre lo que es suyo y lo que pertenece a otros. Es una y no tiene igual; en otras palabras, no se ve afectada por la distinción entre amigos y enemigos, bienquerientes y personas malintencionadas. Es un simple observador, un testigo de las diversas naturalezas de los hombres.

Significado

Como se explicó en el verso anterior, la entidad viviente tiene las mismas cualidades que la Suprema Personalidad de Dios, pero en cantidad mínima, pues, mientras el Señor Supremo es grande y está en todas partes, ella es una partícula diminuta (sūkṣma). El Señor Supremo no distingue entre amigos, enemigos o familiares, pues está completamente libre de todos los atributos negativos de la ignorancia que caracterizan a las almas condicionadas. Por otra parte, siempre favorece a Sus devotos y es muy bondadoso con ellos, y no Se siente en absoluto satisfecho con aquellos que les envidian. Así lo confirma el propio Señor en el Bhagavad-gītā (9.29):

samo ’haṁ sarva-bhūteṣu
na me dveṣyo ’sti na priyaḥ
ye bhajanti tu māṁ bhaktyā
mayi te teṣu cāpy aham

«Yo no envidio a nadie ni tengo preferencia por nadie. Soy ecuánime con todos. Pero aquel que Me ofrece servicio con devoción es un amigo y está en Mí, y Yo también soy un amigo para Él». El Señor Supremo no tiene amigos ni enemigos, pero siente inclinación por el devoto que se ocupa constantemente en Su servicio devocional. Del mismo modo, en otro pasaje del Gītā (16.19), el Señor dice:

tān ahaṁ dviṣataḥ krūrān
saṁsāreṣu narādhamān
kṣipāmy ajasram aśubhān
āsurīṣv eva yoniṣu

«A los envidiosos y malvados, que son lo más bajo entre los hombres, Yo los arrojo perpetuamente al océano de la existencia material, en diversas especies de vida demoníaca». El Señor está enormemente en contra de aquellos que envidian a Sus devotos. A veces, para proteger a Sus devotos, tiene que matar a sus enemigos. Para proteger a Prahlāda Mahārāja, por ejemplo, el Señor tuvo que matar a Hiraṇyakaśipu, que era enemigo de Prahlāda. Sin embargo, por haber sido matado por el Señor, Hiraṇyakaśipu alcanzó la salvación. El Señor, como testigo de las actividades de todos, también lo es de las actividades de los enemigos de Sus devotos, y Se siente inclinado a castigarles. Sin embargo, en los demás casos Se limita a ser testigo de las actividades de las entidades vivientes, y a darles los resultados de sus actos piadosos o impíos.

Texto

nādatta ātmā hi guṇaṁ
na doṣaṁ na kriyā-phalam
udāsīnavad āsīnaḥ
parāvara-dṛg īśvaraḥ

Palabra por palabra

na—no; ādatte—acepta; ātmā—el Señor Supremo; hi—en verdad; guṇam—felicidad; na—no; doṣam—desdicha; na—ni; kriyā-phalam—el resultado de ninguna actividad fruitiva; udāsīna-vat—exactamente como un hombre neutral; āsīnaḥ—situado (en lo más hondo del corazón); para-avara-dṛk—viendo la causa y el efecto; īśvaraḥ—el Señor Supremo.

Traducción

El Señor Supremo [ātmā], el creador de la causa y el efecto, no acepta la felicidad y la aflicción que se derivan de los actos fruitivos. Él es completamente independiente y no está obligado a aceptar cuerpos materiales; y, como no tiene cuerpo material, siempre es neutral. Las entidades vivientes, como partes integrales del Señor, poseen Sus cualidades en proporción mínima. Por lo tanto, no hay que dejarse afectar por la lamentación.

Significado

El alma condicionada tiene amigos y enemigos, y se ve afectada por las buenas cualidades y los defectos propios de su posición. El Señor Supremo, sin embargo, siempre es trascendental. Puesto que es el īśvara, el controlador supremo, no Se ve afectado por la dualidad. Por lo tanto, puede decirse que Él está situado en lo más profundo del corazón de todos como testigo neutral de las causas y los efectos de las actividades, buenas y malas, del individuo. También debemos entender que ese ser neutral, udāsīna, no significa que esté inactivo. Lo que significa es que no Se ve afectado personalmente. El juez de un tribunal, por ejemplo, es neutral ante los bandos en litigio, pero, según el caso lo requiera, tomará las medidas oportunas. Para ser completamente neutrales, indiferentes a las actividades materiales, simplemente debemos buscar el refugio de los pies de loto de la persona neutral suprema.

El consejo que recibió Mahārāja Citraketu fue que, aunque es imposible permanecer neutral en una circunstancia tan penosa como la muerte de un hijo, sin embargo, como el Señor sabe acomodar todas las situaciones, lo mejor es depender de Él y cumplir con el propio deber ofreciéndole servicio devocional. No hay que dejarse perturbar por la dualidad en ninguna circunstancia. Como se afirma en el Bhagavad-gītā (2.47):

karmaṇy evādhikāras te
mā phaleṣu kadācana
mā karma-phala-hetur bhūr
mā te saṅgo ’stv akarmaṇi

«Tienes derecho a desempeñar tu deber prescrito, pero no a los frutos de la acción. Nunca te consideres la causa del resultado de tus actividades, y nunca te apegues a no cumplir con tu deber». Debemos cumplir con nuestro deber devocional, y depender de la Suprema Personalidad de Dios en lo que se refiere a los resultados de nuestros actos.

Texto

śrī-bādarāyaṇir uvāca
ity udīrya gato jīvo
jñātayas tasya te tadā
vismitā mumucuḥ śokaṁ
chittvātma-sneha-śṛṅkhalām

Palabra por palabra

śrī-bādarāyaṇiḥ uvāca—Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; iti—de este modo; udīrya—hablar; gataḥ—se fue; jīvaḥ—la entidad viviente (que había aparecido como hijo de Mahārāja Citraketu); jñātayaḥ—los parientes y familiares; tasya—de él; te—ellos; tadā—en ese momento; vismitāḥ—asombrados; mumucuḥ—abandonaron; śokam—lamentación; chittvā—cortando; ātma-sneha—del afecto debido a una relación; śṛṅkhalām—los grilletes de hierro.

Traducción

Śrī Śukadeva Gosvāmī continuó: Después de hablar de este modo, el alma condicionada [jīva] en la forma del hijo de Mahārāja Citraketu, se marchó. Citraketu y los demás familiares del hijo muerto no salían de su asombro. Fue así como cortaron los grilletes del afecto, que se debía a su relación con el niño, y dejaron de lamentarse.

Texto

nirhṛtya jñātayo jñāter
dehaṁ kṛtvocitāḥ kriyāḥ
tatyajur dustyajaṁ snehaṁ
śoka-moha-bhayārtidam

Palabra por palabra

nirhṛtya—eliminar; jñātayaḥ—el rey Citraketu y todos los demás familiares; jñāteḥ—del hijo; deham—el cuerpo; kṛtvā—celebrar; ucitāḥ—adecuadas; kriyāḥ—actividades; tatyajuḥ—abandonaron; dustyajam—muy difícil de abandonar; sneham—afecto; śoka—lamentación; moha—ilusión; bhaya—temor; arti—y aflicción; dam—que dan.

Traducción

Una vez cumplidos sus deberes y tras haber celebrado las ceremonias fúnebres requeridas e incinerado el cadáver, los familiares del niño abandonaron el afecto que lleva a la ilusión, la lamentación, el temor y el sufrimiento. Ese afecto es, sin duda alguna, difícil de abandonar, pero ellos renunciaron a él sin ninguna dificultad.

Texto

bāla-ghnyo vrīḍitās tatra
bāla-hatyā-hata-prabhāḥ
bāla-hatyā-vrataṁ cerur
brāhmaṇair yan nirūpitam
yamunāyāṁ mahārāja
smarantyo dvija-bhāṣitam

Palabra por palabra

bāla-ghnyaḥ—las asesinas del niño; vrīḍitāḥ—muy avergonzadas; tatra—allí; bāla-hatyā—por haber matado al niño; hata—haber perdido; prabhāḥ—todo el lustre corporal; bāla-hatyā-vratam—la expiación por el asesinato del niño; ceruḥ—cumplieron; brāhmaṇaiḥ—por los sacerdotes; yat—la cual; nirūpitam—descrita; yamunāyām—en el río Yamunā; mahā-rāja—¡oh, rey Parīkṣit!; smarantyaḥ—recordando; dvija-bhāṣitam—lo que había dicho el brāhmaṇa.

Traducción

Las coesposas de la reina Kṛtadyuti, que habían envenenado al niño, estaban muy avergonzadas y perdieron todo su lustre corporal. Mientras se lamentaban, ¡oh, rey!, recordaron las instrucciones de Aṅgirā y abandonaron su ambición de tener hijos. Siguiendo las indicaciones de los brāhmaṇas, fueron a orillas del Yamunā, donde se bañaron y expiaron sus actividades pecaminosas.

Significado

En este verso se debe prestar especial atención a la palabra bāla-hatyā-hata-prabhāḥ. La práctica de matar niños ha existido en la sociedad humana desde hace mucho tiempo —desde tiempo inmemorial—, pero en épocas pasadas era muy poco frecuente. Sin embargo, hoy en día, en la era de Kali, es muy común la práctica del aborto, que consiste en matar a los niños dentro del vientre de la madre; a veces se llega incluso a matarles cuando ya han nacido. La mujer que lleva a cabo esa horrible actividad, pierde gradualmente todo su lustre corporal (bāla-hatyā-hata-prabhāḥ). También es de señalar que las damas que cometieron el pecado de envenenar al niño estaban muy avergonzadas y, conforme a las indicaciones de los brāhmaṇas, tuvieron que someterse a expiación por haberle dado muerte. Toda mujer que alguna vez haya realizado un pecado tan infame, debe expiar por él; hoy en día, sin embargo, nadie se somete a expiación. En esas circunstancias, las mujeres responsables de ese crimen tendrán que sufrir en esta vida y en la siguiente. Aquellas almas sinceras que escuchen este relato deben abstenerse de esa actividad de matar niños, y deben expiar por sus actividades pecaminosas emprendiendo el proceso de conciencia de Kṛṣṇa con toda seriedad. El canto del mahā-mantra Hare Kṛṣṇa sin ofensas sirve sin duda de expiación inmediata por todas las actividades pecaminosas; sin embargo, no hay que incurrir de nuevo en esas actividades, pues eso sería una ofensa.

Texto

sa itthaṁ pratibuddhātmā
citraketur dvijoktibhiḥ
gṛhāndha-kūpān niṣkrāntaḥ
saraḥ-paṅkād iva dvipaḥ

Palabra por palabra

saḥ—él; ittham—de este modo; pratibuddha-ātmā—perfectamente iluminado en el conocimiento espiritual; citraketuḥ—el rey Citraketu; dvija-uktibhiḥ—por las instrucciones de los brāhmaṇas perfectos (Aṅgirā y Nārada Muni); gṛha-andha-kūpāt—del oscuro pozo de la vida familiar; niṣkrāntaḥ—salió; saraḥ—de un lago o estanque; paṅkāt—del barro; iva—como; dvipaḥ—un elefante.

Traducción

Gracias a las instrucciones de los brāhmaṇas Aṅgirā y Nārada, el rey Citraketu se iluminó por completo en el conocimiento espiritual. Como un elefante que se libera del fango de una ciénaga, el rey salió del oscuro pozo de la vida familiar.

Texto

kālindyāṁ vidhivat snātvā
kṛta-puṇya-jala-kriyaḥ
maunena saṁyata-prāṇo
brahma-putrāv avandata

Palabra por palabra

kālindyām—en el río Yamunā; vidhi-vat—conforme a regulaciones prescritas; snātvā—bañarse; kṛta—realizar; puṇya—piadosas; jala-kriyaḥ—oblaciones ofreciendo agua; maunena—con gravedad; saṁyata-prāṇaḥ—controlando la mente y los sentidos; brahma-putrau—a los dos hijos del Señor Brahmā (Aṅgirā y Nārada); avandata—ofreció sus oraciones y reverencias.

Traducción

El rey se bañó en la aguas del Yamunā y, conforme a sus deberes prescritos, ofreció oblaciones de agua a los antepasados y a los semidioses. Controlando los sentidos y la mente con suma gravedad, presentó sus respetos a los hijos del Señor Brahmā [Aṅgirā y Nārada], y les ofreció reverencias.

Texto

atha tasmai prapannāya
bhaktāya prayatātmane
bhagavān nāradaḥ prīto
vidyām etām uvāca ha

Palabra por palabra

atha—a continuación; tasmai—a él; prapannāya—que era entregado; bhaktāya—que era un devoto; prayata-ātmane—con dominio de sí mismo; bhagavān—el muy poderoso; nāradaḥ—Nārada; prītaḥ—muy complacido; vidyām—conocimiento trascendental; etām—este; uvāca—habló; ha—en verdad.

Traducción

A continuación, muy complacido con Citraketu, que era un devoto con dominio de sí mismo y un alma entregada, el muy poderoso sabio Nārada le dio las siguientes instrucciones trascendentales.

Texto

oṁ namas tubhyaṁ bhagavate
vāsudevāya dhīmahi
pradyumnāyāniruddhāya
namaḥ saṅkarṣaṇāya ca
namo vijñāna-mātrāya
paramānanda-mūrtaye
ātmārāmāya śāntāya
nivṛtta-dvaita-dṛṣṭaye

Palabra por palabra

oṁ—¡oh, mi Señor!; namaḥ—reverencias; tubhyam—a Ti; bhagavate—la Suprema Personalidad de Dios; vāsudevāya—Kṛṣṇa, el hijo de Vasudeva; dhīmahi—permítaseme meditar en; pradyumnāya—a Pradyumna; aniruddhāya—a Aniruddha; namaḥ—reverencias respetuosas; saṅkarṣaṇāya—al Señor Saṅkarṣaṇa; ca—también; namaḥ—toda reverencia; vijñāna-mātrāya—a la forma plena de conocimiento; parama-ānanda-mūrtaye—llena de bienaventuranza trascendental; ātma-ārāmāya—al Señor, que es autosuficiente; śāntāya—y libre de perturbaciones; nivṛtta-dvaita-dṛṣṭaye—cuya visión se aparta de la dualidad, o que es uno sin par.

Traducción

[Nārada dio a Citraketu el siguiente mantra:] ¡Oh, Señor!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios, a quien se invoca con el oṁkara [praṇava]!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. ¡Oh, Señor Vāsudeva!, yo medito en Ti. ¡Oh, Señor Pradyumna, Señor Aniruddha y Señor Saṅkarṣaṇa!, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. ¡Oh, reserva de potencia espiritual!, ¡oh, bienaventuranza suprema!, a Ti, que eres autosuficiente y el más pacífico, Te ofrezco mis más respetuosas reverencias. ¡Oh, verdad suprema, uno sin par!, a Ti se Te puede percibir en las formas de Brahman, Paramātmā y Bhagavān, y eres, por ello, el depositario de todo conocimiento. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias.

Significado

En el Bhagavad-gītā, Kṛṣṇa dice que Él es praṇavaḥ sarva-vedeṣu, la sílaba oṁ de los mantras védicos. En el ámbito del conocimiento trascendental, se invoca al Señor mediante el praṇava, oṁkāra, que es una representación simbólica del Señor como sonido. Oṁ namo bhagavate vāsudevāya. Vāsudeva, que es una expansión de Nārāyaṇa, Se expande en Pradyumna, Aniruddha y Saṅkarṣaṇa. De Saṅkarṣaṇa viene una segunda expansión de Nārāyaṇa, y de este Nārāyaṇa vienen otras expansiones de Vāsudeva, Pradyumna, Saṅkarṣaṇa y Aniruddha. El Saṅkarṣaṇa de este segundo grupo es la causa original de los tres puruṣas, Kāraṇodakaśāyī Viṣṇu, Garbhodakaśāyī Viṣṇu y Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu. Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu está en todos los universos en un planeta especial llamado Śvetadvīpa. Esto se confirma en la Brahma-saṁhitā: aṇḍāntara-stha. La palabra aṇḍa se refiere a este universo. Dentro de este universo hay un planeta llamado Śvetadvīpa, donde reside Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu. De Él vienen todas las encarnaciones que aparecen en el universo.

Como se confirma en la Brahma-saṁhitā, todas estas formas de la Suprema Personalidad de Dios son advaita, no diferentes, y acyuta, infalibles; no caen, como las almas condicionadas. La entidad viviente común tiene tendencia a caer en las garras de māyā, pero el Señor Supremo, en Sus distintas encarnaciones y formas, es acyuta, infalible. Por lo tanto, Su cuerpo es diferente del cuerpo material que posee el alma condicionada.

La palabra mātrā se explica en el diccionario Medinī de la siguiente manera: mātrā karṇa-vibhūṣāyāṁ vitte māne paricchade. La palabra mātrā, en sus diversas acepciones, se emplea para hablar de «adorno en la oreja», «posesión», «respeto» y «el hecho de contar con una cubierta». Como se afirma en el Bhagavad-gītā (2.14):

mātrā-sparśās tu kaunteya
śītoṣṇa-sukha-duḥkha-dāḥ
āgamāpāyino ’nityās
tāṁs titikṣasva bhārata

«¡Oh, hijo de Kuntī!, la aparición temporal de la felicidad y la aflicción, y su desaparición a su debido tiempo, son como la aparición y desaparición de las estaciones del invierno y el verano. Tienen su origen en la percepción de los sentidos, ¡oh, vástago de Bharata!, y hay que aprender a tolerarlas sin perturbarse». En el estado de vida condicionada, utilizamos el cuerpo como un vestido, y, del mismo modo que necesitamos distintos vestidos para el invierno y para el verano, las almas condicionadas también cambiamos de cuerpo conforme a nuestros deseos. Sin embargo, el cuerpo del Señor Supremo está lleno de conocimiento, y, por lo tanto, no necesita de cubiertas. La idea de que el cuerpo de Kṛṣṇa es como el nuestro, es decir, que Su cuerpo y Su alma son diferentes, es un concepto erróneo. En Kṛṣṇa no se dan esas diferencias, pues Su cuerpo está pleno de conocimiento. Nosotros recibimos cuerpos materiales debido a nuestra falta de conocimiento, pero Kṛṣṇa, Vāsudeva, está lleno de conocimiento, de modo que no hay diferencia entre Su cuerpo y Su alma. Kṛṣṇa recuerda lo que dijo hace cuarenta millones de años al dios del Sol, pero un ser viviente común no puede recordar ni lo que dijo anteayer. Esa es la diferencia entre el cuerpo de Kṛṣṇa y el nuestro. Por esa razón, en este verso se dice que el Señor es vijñāna-mātrāya paramānanda-mūrtaye.

El cuerpo del Señor está lleno de conocimiento, y, debido a ello, Él siempre disfruta de bienaventuranza trascendental. En verdad, Su misma forma es paramānanda. Esto se confirma en el Vedānta-sūtra: ānandamayo 'bhyāsāt. El Señor es ānandamaya por naturaleza. Dondequiera que veamos a Kṛṣṇa, Le veremos lleno de ānanda en toda circunstancia. Nadie puede hacer que pierda la alegría. Ātmārāmāya: No necesita buscar disfrute fuera de Sí mismo, pues es autosuficiente. Śāntāya: Nunca siente ansiedad. Quien tiene que buscar placer en otras fuentes está siempre lleno de ansiedad. Los karmīs, los jñānīs y los yogīs están llenos de ansiedad porque desean, pero el devoto no desea nada; está satisfecho simplemente con el servicio del Señor, quien está lleno de bienaventuranza.

Nivṛtta-dvaita-dṛṣṭaye: En la vida condicionada, nuestros cuerpos están formados por una serie de miembros; sin embargo, los miembros del cuerpo de Kṛṣṇa, que parecen distintos entre sí, en realidad no lo son. Kṛṣṇa puede ver con los ojos, y Kṛṣṇa puede ver sin los ojos. Por esa razón, en el Śvetāśvatara Upaniṣad se dice: paśyaty acakṣūḥ. Él puede ver con las manos y las piernas. Para realizar una acción determinada, no necesita de ninguna parte del cuerpo en particular. Aṅgāni yasya sakalendriya-vṛttimanti: Él puede hacer todo lo que desee con cualquier parte de Su cuerpo; por eso se dice de Él que es todopoderoso.

Texto

ātmānandānubhūtyaiva
nyasta-śakty-ūrmaye namaḥ
hṛṣīkeśāya mahate
namas te ’nanta-mūrtaye

Palabra por palabra

ātma-ānanda—de Tu propia bienaventuranza; anubhūtyā—mediante la percepción; eva—ciertamente; nyasta—abandonadas; śakti-ūrmaye—las olas de la naturaleza material; namaḥ—reverencias respetuosas; hṛṣīkeśāya—al supremo controlador de los sentidos; mahate—al Supremo; namaḥ—reverencias respetuosas; te—a Ti; ananta—ilimitadas; mūrtaye—cuyas expansiones.

Traducción

Tú percibes Tu propia bienaventuranza, y, por lo tanto, siempre eres trascendental a las olas de la naturaleza material. Por ello, mi Señor, yo Te ofrezco respetuosas reverencias. Tú eres el controlador supremo de los sentidos, y las expansiones de Tu forma son ilimitadas. Tú eres el más grande, y por ello Te ofrezco respetuosas reverencias.

Significado

Este verso establece de modo analítico la diferencia entre la entidad viviente y el Señor Supremo. La forma del Señor y la forma del alma condicionada son distintas, pues, mientras el Señor siempre está lleno de bienaventuranza, el alma condicionada siempre está sujeta a las tres miserias del mundo material. El Señor Supremo es sac-cid-ānanda-vigraha. Él obtiene ānanda, bienaventuranza, de Su propio ser. El cuerpo del Señor es trascendental, espiritual; el alma condicionada, sin embargo, como tiene un cuerpo material, padece muchos problemas físicos y mentales. El alma condicionada se ve siempre perturbada por el apego y el desapego, mientras que el Señor Supremo está siempre libre de esas dualidades. El Señor es el amo supremo de todos los sentidos, mientras que el alma condicionada está bajo el control de los sentidos. El Señor es el más grande, mientras que el alma condicionada es el más pequeño. La entidad viviente está condicionada por las olas de la naturaleza material, pero el Señor Supremo es trascendental a todas las acciones y reacciones. El cuerpo del Señor Supremo tiene infinidad de expansiones (advaitam acyutam anādim ananta-rūpam), pero el alma condicionada está limitada a una sola forma. De los relatos históricos aprendemos que, a veces, el alma condicionada, mediante el poder místico, puede expandirse en ocho formas; sin embargo, las expansiones del Señor son ilimitadas. Esto significa que los cuerpos de la Suprema Personalidad de Dios no tienen ni principio ni fin, a diferencia de los cuerpos de las entidades vivientes.

Texto

vacasy uparate ’prāpya
ya eko manasā saha
anāma-rūpaś cin-mātraḥ
so ’vyān naḥ sad-asat-paraḥ

Palabra por palabra

vacasi—cuando las palabras; uparate—cesan; aprāpya—sin alcanzar el objetivo; yaḥ—aquel que; ekaḥ—uno sin par; manasā—la mente; saha—con; anāma—sin nombre material; rūpaḥ—o forma material; cit-mātraḥ—completamente espiritual; saḥ—Él; avyāt—tenga la bondad de proteger; naḥ—a nosotros; sat-asat-paraḥ—que es la causa de todas las causas (la causa suprema).

Traducción

Las palabras y la mente del alma condicionada no pueden alcanzar a la Suprema Personalidad de Dios, pues los nombres y formas materiales no pueden aplicarse al Señor, que es completamente espiritual y está más allá de todas las formas densas y sutiles que puedan concebirse. El Brahman impersonal es otra de Sus formas. Que Él, por Su placer, nos proteja.

Significado

En este verso se describe el Brahman impersonal, que es la refulgencia del Señor.

Texto

yasminn idaṁ yataś cedaṁ
tiṣṭhaty apyeti jāyate
mṛṇmayeṣv iva mṛj-jātis
tasmai te brahmaṇe namaḥ

Palabra por palabra

yasmin—en quien; idam—esta (manifestación cósmica); yataḥ—de quien; ca—también; idam—esta (manifestación cósmica); tiṣṭhati—se sostiene; apyeti—se disuelve; jāyate—nace; mṛt-mayeṣu—en cosas hechas de tierra; iva—como; mṛt-jātiḥ—nacimiento a partir de la tierra; tasmai—a Él; te—a Ti; brahmaṇe—la causa suprema; namaḥ—reverencias respetuosas.

Traducción

Del mismo modo que un vaso hecho de tierra se sostiene sobre la tierra después de ser creado y se transforma de nuevo en tierra cuando se rompe, esta manifestación cósmica tiene su causa en el Brahman Supremo, se sostiene sobre el Brahman Supremo, y se aniquila en el seno de ese mismo Brahman Supremo. Ofrezcamos, por lo tanto, respetuosas reverencias al Señor Supremo, que es la causa del Brahman.

Significado

El Señor Supremo es la causa de la manifestación cósmica, quien la mantiene después de la creación, y el receptáculo de todo después de la aniquilación.

Texto

yan na spṛśanti na vidur
mano-buddhīndriyāsavaḥ
antar bahiś ca vitataṁ
vyomavat tan nato ’smy aham

Palabra por palabra

yat—a quien; na—no; spṛśanti—pueden tocar; na—ni; viduḥ—pueden conocer; manaḥ—la mente; buddhi—la inteligencia; indriya—los sentidos; asavaḥ—los aires vitales; antaḥ—dentro; bahiḥ—fuera; ca—y; vitatam—expandido; vyoma-vat—como el cielo; tat—ante Él; nataḥ—inclinado; asmi—estoy; aham—yo.

Traducción

El Brahman Supremo emana de la Suprema Personalidad de Dios y Se expande como el cielo. Aunque no está en contacto con lo material, existe por dentro y por fuera. Sin embargo, la mente, la inteligencia, los sentidos y la fuerza viviente no pueden ni tocarlo ni conocerlo. A Él ofrezco respetuosas reverencias.

Texto

dehendriya-prāṇa-mano-dhiyo ’mī
yad-aṁśa-viddhāḥ pracaranti karmasu
naivānyadā lauham ivāprataptaṁ
sthāneṣu tad draṣṭrapadeśam eti

Palabra por palabra

deha—el cuerpo; indriya—los sentidos; prāṇa—los aires vitales; manaḥ—la mente; dhiyaḥ—y la inteligencia; amī—todos estos; yat-aṁśa-viddhāḥ—bajo la influencia de los rayos del Brahman, o del Señor Supremo; pracaranti—se mueven; karmasu—en diversas actividades; na—no; eva—en verdad; anyadā—en otros momentos; lauham—hierro; iva—como; aprataptam—no calentado (por fuego); sthāneṣu—en esas circunstancias; tat—eso; draṣṭṛ-apadeśam—el nombre de un tema; eti—alcanza.

Traducción

Del mismo modo que el hierro en contacto con el fuego se pone al rojo vivo y adquiere la capacidad de quemar, el cuerpo, los sentidos, la fuerza viviente, la mente y la inteligencia son simples masas de materia, pero pueden ejercitar sus funciones cuando la Suprema Personalidad de Dios infunde en ellos una partícula de conciencia. Del mismo modo que el hierro no puede quemar si no es calentado por el fuego, los sentidos del cuerpo no pueden actuar sin la gracia del Brahman Supremo.

Significado

El hierro al rojo vivo puede quemar, pero no puede quemar al fuego que lo ha encendido. Por lo tanto, la conciencia de la pequeña partícula de Brahman depende por entero del poder del Brahman Supremo. En el Bhagavad-gītā, el Señor dice: mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca: «El alma condicionada recibe de Mí la memoria, el conocimiento y el olvido». La capacidad de realizar actividades procede del Señor Supremo, y, cuando el Señor retrae ese poder, el alma condicionada deja de tener la energía necesaria para actuar por medio de los sentidos. En el cuerpo están los cinco sentidos de adquisición de conocimiento, los cinco sentidos activos, y la mente; pero, en realidad, todos ellos son simples masas de materia. El cerebro, por ejemplo, solo es materia; pero, cuando se electriza con la energía de la Suprema Personalidad de Dios, puede funcionar, del mismo modo que el hierro adquiere la capacidad de quemar cuando se pone al rojo vivo por la influencia del fuego. El cerebro puede actuar mientras estamos despiertos e incluso cuando soñamos, pero queda inactivo cuando caemos inconscientes o profundamente dormidos. El cerebro es una masa de materia, que, como tal, no tiene capacidad de acción independiente. Solo puede actuar si es favorecido por la influencia de la Suprema Personalidad de Dios, el Brahman o Parabrahman. Es así como podemos entender que el Brahman Supremo, Kṛṣṇa, está en todas partes, del mismo modo que la luz del Sol lo ilumina todo debido a la presencia del dios del Sol en el globo solar. El Señor Supremo recibe el nombre de Hṛṣīkeśa; Él es el único director de los sentidos. Sin Su energía, nuestros sentidos no tienen capacidad de actuar. En otras palabras, solo Él es quien ve, quien actúa, quien oye; Él es el único principio activo o controlador supremo.

Texto

oṁ namo bhagavate mahā-puruṣāya mahānubhāvāya mahā-vibhūti-pataye sakala-sātvata-parivṛḍha-nikara-kara-kamala-kuḍmalopalālita-caraṇāravinda-yugala parama-parameṣṭhin namas te.

Palabra por palabra

oṁ—¡oh, Suprema Personalidad de Dios!; namaḥ—reverencias respetuosas; bhagavate—a Ti, el Señor, que gozas de plenitud en seis opulencias; mahā-puruṣāya—el disfrutador supremo; mahā-anubhāvāya—el alma más iluminada y perfecta, la Superalma; mahā-vibhūti-pataye—el amo de todo poder místico; sakala-sātvata-parivṛḍha—de todos los mejores devotos; nikara—de la multitud; kara-kamala—de las manos de loto; kuḍmala—por los capullos; upalālita—servido; caraṇa-aravinda-yugala—cuyos dos pies de loto; parama—supremo; parame-ṣṭhin—que estás situado en el planeta espiritual; namaḥ te—reverencias respetuosas a Ti.

Traducción

¡Oh, Señor trascendental, que estás situado en el planeta más elevado del mundo espiritual!, una multitud de los mejores devotos ofrece masajes constantemente a Tus dos pies de loto con sus manos como capullos de loto. Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, completo en seis opulencias. Tú eres la persona suprema a quien se hace referencia en las oraciones puruṣa-sūkta. Tú eres el amo de todo poder místico, colmado de perfección y pleno en la iluminación espiritual. A Ti Te ofrezco respetuosas reverencias.

Significado

En las Escrituras se dice que la Verdad Absoluta es una pero Se manifiesta en los aspectos de Brahman, Paramātmā y Bhagavān. Los versos anteriores han descrito los aspectos Brahman y Paramātmā de la Verdad Absoluta. Ahora se ofrece esta oración a la Persona Absoluta Suprema en actitud de bhakti-yoga. Las palabras que se emplean en relación con esto son sakala-sātvata-parivṛḍha. La palabra sātvata significa «devotos», y sakala significa «todos juntos». Los devotos, que también tienen pies de loto, sirven los pies de loto del Señor con sus manos de loto. A veces los devotos no son competentes para servir los pies de loto del Señor; por esa razón, el Señor recibe el nombre de parama-parameṣṭhin. Aunque es la Persona Suprema, es muy bondadoso con los devotos. Nadie está capacitado para servir al Señor, pero, pese a que el devoto no esté capacitado, el misericordioso Señor acepta su humilde intento.

Texto

śrī-śuka uvāca
bhaktāyaitāṁ prapannāya
vidyām ādiśya nāradaḥ
yayāv aṅgirasā sākaṁ
dhāma svāyambhuvaṁ prabho

Palabra por palabra

śrī-śukaḥ uvāca—Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; bhaktāya—al devoto; etām—este; prapannāya—a aquel que se ha entregado por completo; vidyām—conocimiento trascendental; ādiśya—instruir; nāradaḥ—el gran sabio Nārada; yayau—se fue; aṅgirasā—el gran santo Aṅgirā; sākam—con; dhāma—hacia el planeta más elevado; svāyambhuvam—perteneciente al Señor Brahmā; prabho—¡oh, rey!

Traducción

Śrī Śukadeva Gosvāmī continuó: Nārada, que asumió el papel de maestro espiritual de Citraketu, le instruyó en todo lo relativo a esta oración, pues Citraketu era completamente sumiso. ¡Oh, rey Parīkṣit!, acompañado por el gran sabio Aṅgirā, Nārada partió entonces hacia Brahmaloka, el planeta más elevado.

Significado

En su primera visita al rey Citraketu, Aṅgirā no llevó a Nārada con él. Sin embargo, tras la muerte del hijo de Citraketu, le llevó para que instruyese al rey acerca del bhakti-yoga. La diferencia estaba en que, al principio, Citraketu no estaba en disposición de renunciar, pero más tarde, abrumado por el grave revés que le supuso la muerte de su hijo, las instrucciones que recibió acerca de la falsedad del mundo y de las posesiones materiales le permitieron elevarse hasta el plano de la renunciación. Solo en esa etapa es posible instruir a alguien acerca del bhakti-yoga. El bhakti-yoga no se puede entender mientras exista apego por el disfrute material. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā (2.44):

bhogaiśvarya-prasaktānāṁ
tayāpahṛta-cetasām
vyavasāyātmikā buddhiḥ
samādhau na vidhīyate

«En la mente de aquellos que están demasiado apegados al disfrute de los sentidos y a la opulencia material, y que están confundidos por esas cosas, no se presenta la determinación resuelta de ofrecer servicio devocional al Señor Supremo». Mientras estemos demasiado apegados al disfrute material, no podremos concentrar la mente en el servicio devocional.

El éxito y el progreso que está experimentando actualmente el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa en occidente se debe a que la juventud occidental ha alcanzado la etapa de vairāgya, renunciación. Los jóvenes están hartos del placer material que se deriva de fuentes materiales; esto ha dado lugar a una generación de hippies en todo Occidente. Si esos jóvenes son instruidos ahora acerca del bhakti-yoga, el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, esas instrucciones, indudablemente, darán fruto.

En cuanto Citraketu entendió la filosofía de vairāgya-vidyā, el conocimiento de la renunciación, pudo entender también el proceso del bhakti-yoga. En relación con esto, Śrīla Sārvabhauma Bhaṭṭācārya ha dicho: vairāgya-vidyā-nija-bhakti-yoga: Vairāgya-vidyā y bhakti-yoga discurren por cauces paralelos. Una cosa es esencial para entender la otra. Se dice también: bhaktiḥ pareśānubhavo viraktir anyatra ca (Bhāg. 11.2.42). El progreso en el servicio devocional, en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, se caracteriza por una gradual renuncia al disfrute material. Nārada Muni es el padre del servicio devocional; por esa razón, Aṅgirā le llevó ante el rey Citraketu para que le instruyese; de ese modo concedió al rey su misericordia sin causa. Esas instrucciones tuvieron muchísima eficacia. Todo aquel que siga los pasos de Nārada Muni es, ciertamente, un devoto puro.

Texto

citraketus tu tāṁ vidyāṁ
yathā nārada-bhāṣitām
dhārayām āsa saptāham
ab-bhakṣaḥ susamāhitaḥ

Palabra por palabra

citraketuḥ—el rey Citraketu; tu—en verdad; tām—ese; vidyām—conocimiento trascendental; yathā—tal y como; nārada-bhāṣitām—instruido por el gran sabio Nārada; dhārayām āsa—recitó; sapta-aham—continuamente, durante toda una semana; ap-bhakṣaḥ—bebiendo solamente agua; su-samāhitaḥ—con gran atención y cuidado.

Traducción

Durante toda una semana, ayunando y bebiendo solamente agua, Citraketu recitó con gran cuidado y atención el mantra que Nārada Muni le había dado.

Texto

tataḥ sa sapta-rātrānte
vidyayā dhāryamāṇayā
vidyādharādhipatyaṁ ca
lebhe ’pratihataṁ nṛpa

Palabra por palabra

tataḥ—de esto; saḥ—él; sapta-rātra-ante—al cabo de siete noches; vidyayā—con las oraciones; dhāryamāṇayā—cuidadosamente practicadas; vidyādhara-adhipatyam—señorío sobre los vidyādharas (como resultado intermedio); ca—también; lebhe—obtuvo; apratihatam—sin apartarse de las instrucciones del maestro espiritual; nṛpa—¡oh, rey Parīkṣit!

Traducción

¡Oh, rey Parīkṣit!, al cabo de una sola semana de practicar constantemente el mantra que había recibido de su maestro espiritual, Citraketu obtuvo, como producto intermedio de su avance en el conocimiento espiritual, el gobierno del planeta de los vidyādharas.

Significado

El devoto que, después de ser iniciado, sigue estrictamente las instrucciones del maestro espiritual, de modo natural recibe como subproductos las opulencias materiales de vidyādhara-adhipatyam y otros puestos similares. El devoto no tiene necesidad de practicar yoga, karma o jñāna para tener éxito o alcanzar buenos resultados. El servicio devocional por sí solo es suficiente para otorgar al devoto todos los poderes materiales. Sin embargo, el devoto puro nunca está apegado al poder material, aunque lo obtiene con gran facilidad y sin esfuerzo personal. Citraketu recibió de su servicio devocional este beneficio secundario, debido a su estricta práctica conforme a las instrucciones de Nārada.

Texto

tataḥ katipayāhobhir
vidyayeddha-mano-gatiḥ
jagāma deva-devasya
śeṣasya caraṇāntikam

Palabra por palabra

tataḥ—a continuación; katipaya-ahobhiḥ—en unos pocos días; vidyayā—mediante el mantra espiritual; iddha-manaḥ-gatiḥ—el proceso de iluminación de su mente; jagāma—fue; deva-devasya—del amo de todos los demás señores o semidioses; śeṣasya—el Señor Śeṣa; caraṇa-antikam—al refugio de los pies de loto.

Traducción

En muy pocos días, por la influencia del mantra que había practicado, Citraketu vio como su mente iba iluminándose en la senda del progreso espiritual, hasta que alcanzó el refugio de los pies de loto de Anantadeva.

Significado

El objetivo supremo del devoto es refugiarse en los pies de loto del Señor en cualquiera de los planetas del cielo espiritual. Como resultado de su estricta práctica de servicio devocional, el devoto recibe todas las opulencias materiales que pueda necesitar; de no serle necesarias, ni el devoto tiene interés en ellas, ni el Señor Supremo se las concede. Las opulencias aparentemente materiales del devoto que está ocupado en el servicio devocional del Señor, no son materiales, sino espirituales. Si, por ejemplo, gasta dinero en la construcción de un templo bello y costoso, esa construcción no es material, sino espiritual (nirbandhaḥ kṛṣṇa-sambhande yuktaṁ vairāgyam ucyate). La mente del devoto nunca se distrae con los aspectos materiales del templo. Los ladrillos, la piedra y la madera usados en la construcción del templo son espirituales, del mismo modo que la Deidad, aunque esté hecha de piedra, no es piedra, sino la Suprema Personalidad de Dios. A medida que se avanza en el cultivo de conciencia espiritual, más se pueden entender los elementos del servicio devocional. En el servicio devocional no hay nada material; todo es espiritual. Por consiguiente, al devoto se le conceden opulencias supuestamente materiales para el avance espiritual. Esas opulencias son una ayuda para que el devoto avance hacia el reino espiritual. Así, Mahārāja Citraketu gozaba de opulencia material como vidyādhara-pati, el señor de los vidyādharas, y, con la práctica del servicio devocional, alcanzó la perfección en pocos días, hasta ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios, refugiándose en los pies de loto del Señor Śeṣa, Ananta.

La opulencia material del karmī no está al mismo nivel que la opulencia material del devoto. Śrīla Madhvācārya hace el siguiente comentario:

anyāntaryāmiṇaṁ viṣṇum
upāsyānya-samīpagaḥ
bhaved yogyatayā tasya
padaṁ vā prāpnuyān naraḥ

Mediante la adoración del Señor Viṣṇu, podemos ver cumplidos todos nuestros deseos, pero el devoto no pide al Señor Viṣṇu ningún beneficio material, sino que Le sirve sin deseos materiales; por esa razón, finalmente es elevado al reino espiritual. En relación con esto, Śrīla Vīrarāghava Ācārya hace el siguiente comentario: yatheṣṭa-gatir ity arthaḥ: Con la adoración de Viṣṇu, el devoto puede obtener todo lo que desee. Mahārāja Citraketu solamente quería ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios, y, por lo tanto, alcanzó el éxito de ese modo.

Texto

mṛṇāla-gauraṁ śiti-vāsasaṁ sphurat-
kirīṭa-keyūra-kaṭitra-kaṅkaṇam
prasanna-vaktrāruṇa-locanaṁ vṛtaṁ
dadarśa siddheśvara-maṇḍalaiḥ prabhum

Palabra por palabra

mṛṇāla-gauram—blanco como las fibras de un loto; śiti-vāsasam—con ropas de seda azul; sphurat—resplandeciente; kirīṭa—yelmo; keyūra—brazaletes; kaṭitra—cinturón; kaṅkaṇam—cuyas ajorcas; prasanna-vaktra—rostro sonriente; aruṇa-locanam—con ojos rojizos; vṛtam—rodeado; dadarśa—él vio; siddha-īśvara-maṇḍalaiḥ—por los más perfectos devotos; prabhum—a la Suprema Personalidad de Dios.

Traducción

Al alcanzar el refugio del Señor Śeṣa, la Suprema Personalidad de Dios, Citraketu vio que el Señor era tan blanco como las fibras de la flor de loto. Estaba vestido con ropas azuladas, y adornado con un yelmo brillante y resplandeciente, brazaletes, un cinturón y ajorcas. Tenía el rostro sonriente y los ojos rojizos, y estaba rodeado por grandes personalidades liberadas, como Sanat-kumāra.

Texto

tad-darśana-dhvasta-samasta-kilbiṣaḥ
svasthāmalāntaḥkaraṇo ’bhyayān muniḥ
pravṛddha-bhaktyā praṇayāśru-locanaḥ
prahṛṣṭa-romānamad ādi-puruṣam

Palabra por palabra

tat-darśana—por ver a la Suprema Personalidad de Dios; dhvasta—destruidos; samasta-kilbiṣaḥ—con todos los pecados; svastha—saludable; amala—y puro; antaḥkaraṇaḥ—lo más hondo de cuyo corazón; abhyayāt—se acercó directamente; muniḥ—el rey, que guardaba silencio debido a que su mente estaba satisfecha por completo; pravṛddha-bhaktyā—con una actitud de servicio devocional en aumento; praṇaya-aśru-locanaḥ—con lágrimas en los ojos debido al amor; prahṛṣṭa-roma—con los cabellos erizados por la gran alegría; anamat—ofreció respetuosas reverencias; ādi-puruṣam—a la expansión de la personalidad original.

Traducción

En cuanto vio al Señor Supremo, Mahārāja Citraketu quedó limpio de toda contaminación material; completamente purificado, se situó en su estado original de conciencia de Kṛṣṇa. Con actitud grave, guardó silencio; de sus ojos caían lágrimas de amor por Dios, y sus cabellos se erizaron. Con gran amor y devoción, ofreció respetuosas reverencias a la Personalidad de Dios original.

Significado

En este verso es muy importante la palabra tad-darśana-dhvasta-samasta-kilbiṣaḥ. Si adquirimos la costumbre de ir al templo a ver a la Suprema Personalidad de Dios, poco a poco, por la simple práctica de visitar el templo y ver a la Deidad, quedaremos completamente libres de la infección de los deseos materiales. Al liberarse de los resultados de las actividades pecaminosas, la persona se purifica, y con una mente sana, completamente limpia, progresa en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa.

Texto

sa uttamaśloka-padābja-viṣṭaraṁ
premāśru-leśair upamehayan muhuḥ
premoparuddhākhila-varṇa-nirgamo
naivāśakat taṁ prasamīḍituṁ ciram

Palabra por palabra

saḥ—él; uttamaśloka—de la Suprema Personalidad de Dios; pada-abja—de los pies de loto; viṣṭaram—el lugar de reposo; prema-aśru—de lágrimas de amor puro; leśaiḥ—con gotas; upamehayan—humedecer; muhuḥ—una y otra vez; prema-uparuddha—ahogada de amor; akhila—todas; varṇa—de las letras; nirgamaḥ—la emisión; na—no; eva—en verdad; aśakat—fue capaz; tam—a Él; prasamīḍitum—para ofrecer oraciones; ciram—durante mucho tiempo.

Traducción

Con lágrimas de amor y afecto, Citraketu humedeció repetidas veces el lugar en que estaban posados los pies de loto del Señor Supremo. El éxtasis ahogaba su voz, de modo que, durante un tiempo considerable, le fue imposible pronunciar ni una sola letra del alfabeto para ofrecer al Señor las oraciones adecuadas.

Significado

Todas las letras del alfabeto, y las palabras que se construyen con ellas, existen para ofrecer oraciones a la Suprema Personalidad de Dios. Mahārāja Citraketu tenía la oportunidad de ofrecer oraciones al Señor con hermosos versos compuestos con las letras del alfabeto, pero, durante un tiempo considerable, el éxtasis le impidió unir esas letras para ofrecer oraciones al Señor. Como se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (1.5.22):

idaṁ hi puṁsas tapasaḥ śrutasya vā
sviṣṭasya sūktasya ca buddhi-dattayoḥ
avicyuto ’rthaḥ kavibhir nirūpito
yad uttamaśloka-guṇānuvarṇanam

Aquel que posea habilidades científicas, filosóficas, políticas, económicas o de cualquier otro tipo, y desee la perfección en su conocimiento, debe ofrecer oraciones a la Suprema Personalidad de Dios componiendo hermosas poesías o empleando su talento en el servicio del Señor. Esto es lo que Citraketu quería hacer, pero el éxtasis del amor se lo impedía. Por esa razón, antes de poder ofrecer oraciones tuvo que esperar un tiempo considerable.

Texto

tataḥ samādhāya mano manīṣayā
babhāṣa etat pratilabdha-vāg asau
niyamya sarvendriya-bāhya-vartanaṁ
jagad-guruṁ sātvata-śāstra-vigraham

Palabra por palabra

tataḥ—a continuación; samādhāya—controlando; manaḥ—la mente; manīṣayā—con la inteligencia; babhāṣa—habló; etat—esto; pratilabdha—al recobrar; vāk—el habla; asau—esa persona (el rey Citraketu); niyamya—controlando; sarva-indriya—de todos los sentidos; bāhya—externos; vartanam—el vagar; jagat-gurum—que es el maestro espiritual de todos; sātvata—del servicio devocional; śāstra—de las Sagradas Escrituras; vigraham—la personificación.

Traducción

A continuación, controlando la mente con la inteligencia y restringiendo de ese modo sus sentidos de toda ocupación externa, recobró las palabras adecuadas para expresar sus sentimientos. Entonces ofreció oraciones al Señor, que es el maestro espiritual de todos y la personificación de las Sagradas Escrituras [las sātvata-saṁhitās, como la Brahma-saṁhitā y el Nārada-pañcarātra]. Ofreció sus oraciones de la siguiente manera.

Significado

Al Señor no se Le pueden ofrecer oraciones con palabras mundanas. Es necesario llegar a un nivel avanzado de cultivo espiritual mediante el control de la mente y los sentidos. Entonces se pueden encontrar las palabras adecuadas para ofrecer oraciones al Señor. Citando el siguiente verso del Padma Purāṇa, Śrīla Sanātana Gosvāmī nos prohíbe cantar canciones que no hayan sido compuestas por devotos autorizados.

avaiṣṇava-mukhodgīrṇaṁ
pūtaṁ hari-kathāmṛtam
śravaṇaṁ naiva kartavyaṁ
sarpocchiṣṭaṁ yathā payaḥ

Los devotos puros no deben aceptar las palabras o canciones de personas que no estén establecidas en la conducta vaiṣṇava, y que no sigan las reglas y regulaciones y no canten el mantra Hare Kṛṣṇa. Las palabras sātvata-śāstra-vigraham indican que nunca se puede aceptar la idea de que el cuerpo sac-cid-ānanda del Señor está hecho de māyā. Los devotos no ofrecen oraciones a una forma imaginaria del Señor. La existencia de la forma del Señor se confirma en todas las Escrituras védicas.

Texto

citraketur uvāca
ajita jitaḥ sama-matibhiḥ
sādhubhir bhavān jitātmabhir bhavatā
vijitās te ’pi ca bhajatām
akāmātmanāṁ ya ātmado ’ti-karuṇaḥ

Palabra por palabra

citraketuḥ uvāca—el rey Citraketu dijo; ajita—¡oh, mi inconquistable Señor!; jitaḥ—conquistado; sama-matibhiḥ—por personas que han conquistado la mente; sādhubhiḥ—los devotos; bhavān—Tu Señoría; jita-ātmabhiḥ—que han controlado perfectamente los sentidos; bhavatā—por Ti; vijitāḥ—conquistados; te—ellos; api—también; ca—y; bhajatām—para aquellos que se ocupan siempre en Tu servicio; akāma-ātmanām—sin estar motivados por el beneficio material; yaḥ—quien; ātma-daḥ—que Te das a Ti mismo; ati-karuṇaḥ—muy misericordioso.

Traducción

Citraketu dijo: ¡Oh, Señor inconquistable!, aunque nadie puede conquistarte, ciertamente eres conquistado por los devotos que controlan la mente y los sentidos. Ellos pueden tenerte bajo control porque Tú otorgas Tu misericordia sin causa a los devotos que no desean de Ti ningún beneficio material. En verdad, Tú Te entregas a Tus devotos, y, debido a ello, también Tú posees pleno control sobre ellos.

Significado

Tanto el Señor como los devotos conquistan. El Señor es conquistado por los devotos, y los devotos son conquistados por el Señor. Al conquistarse mutuamente, ambos obtienen de su relación una bienaventuranza trascendental. La perfección más elevada de esa conquista mutua es la que manifiestan Kṛṣṇa y las gopīs. Las gopīs conquistaron a Kṛṣṇa, y Kṛṣṇa conquistó a las gopīs. Así, Kṛṣṇa conquistaba las mentes de las gopīs cada vez que tocaba Su flauta; al mismo tiempo, Kṛṣṇa no podía ser feliz si no veía a las gopīs. Otros trascendentalistas, como los jñānīs y los yogīs, no pueden conquistar a la Suprema Personalidad de Dios; solo los devotos puros pueden conquistarle.

A los devotos puros se les describe con la palabra sama-mati, que significa que no se desvían del servicio devocional en ninguna circunstancia. Los devotos no adoran al Señor Supremo solo cuando son felices; Le adoran incluso cuando sufren. Felicidad y aflicción no representan ningún obstáculo en el proceso del servicio devocional. Por eso el Śrīmad-Bhāgavatam afirma que el servicio devocional es ahaituky apratihatā, libre de motivaciones e ininterrumpido. Cuando el devoto ofrece servicio devocional al Señor sin motivaciones (anyābhilāṣitā-śūnyam), ninguna circunstancia material puede impedir su servicio (apratihatā). De ese modo, el devoto que ofrece servicio en todas las circunstancias de la vida puede conquistar a la Suprema Personalidad de Dios.

Una diferencia especial entre los devotos y los demás trascendentalistas—jñānīs y yogīs— es que los jñānīs y los yogīs tienen la pretensión artificial de llegar a ser uno con el Supremo, mientras que los devotos nunca aspiran a ese objetivo imposible. El devoto saben que su posición es ser sirviente eterno del Señor Supremo, y nunca llegar a ser uno con Él. Por esa razón, recibe el calificativo de sama-mati o jitātmā. Los devotos detestan la idea de unirse con el Supremo. Están libres de ese egoísta deseo de unidad; por el contrario, su deseo es liberarse de todo anhelo material. Por ello reciben el nombre de niṣkāma, «libres de deseo». La entidad viviente no puede existir sin deseos, pero los deseos que nunca se pueden satisfacer se denominan kāma, deseos de disfrute. Kāmais tais tair hṛta-jñānāḥ: Debido a los deseos de disfrute, los no devotos se ven privados de su inteligencia. Así pues, son incapaces de conquistar al Señor Supremo; los devotos, en cambio, liberados de esos deseos irrazonables, pueden conquistar al Señor. A su vez, esos devotos son conquistados por la Suprema Personalidad de Dios. Debido a que son puros, pues están libres de todo deseo material, se entregan por entero al Señor Supremo, y, así, son conquistados por el Señor. Esos devotos nunca aspiran a la liberación. Su único deseo es servir los pies de loto del Señor. Como Le sirven sin ningún deseo de remuneración, pueden conquistar la misericordia del Señor. El Señor es muy misericordioso por naturaleza, y, cuando ve que Su sirviente se esfuerza sin deseos de ganancia material, de modo natural ese devoto Lo conquista.

Los devotos siempre están ocupados en servicio:

sa vai manaḥ kṛṣṇa-padāravindayor
vacāṁsi vaikuṇṭha-guṇānuvarṇane

Todas las actividades de sus sentidos se dedican al servicio del Señor. Debido a esa devoción, el Señor Se entrega a Sí mismo a Sus devotos, como si ellos pudieran servirse de Él para satisfacer cualquier posible aspiración. Por supuesto, los devotos no tienen otro objetivo que servir. Cuando el devoto se entrega por entero y está libre de las aspiraciones de ganancia material, el Señor ciertamente le da toda clase de oportunidades de servicio. Esa es la posición del Señor cuando es conquistado por Sus devotos.

Texto

tava vibhavaḥ khalu bhagavan
jagad-udaya-sthiti-layādīni
viśva-sṛjas te ’ṁśāṁśās
tatra mṛṣā spardhanti pṛthag abhimatyā

Palabra por palabra

tava—Tus; vibhavaḥ—opulencias; khalu—en verdad; bhagavan—¡oh, Suprema Personalidad de Dios!; jagat—de la manifestación cósmica; udaya—la creación; sthiti—sostenimiento; laya-ādīni—disolución, etc.; viśva-sṛjaḥ—los creadores del mundo manifestado; te—ellos; aṁśa-aṁśāḥ—partes de Tu porción plenaria; tatra—en eso; mṛṣā—en vano; spardhanti—rivales entre sí; pṛthak—de separación; abhimatyā—por un concepto falso.

Traducción

Mi querido Señor, esta manifestación cósmica, y su creación, mantenimiento y aniquilación, no son más que Tus opulencias. El Señor Brahmā y los demás creadores son solo pequeñas partes de una parte de Ti, de modo que su poder parcial de crear no les convierte en Dios [īśvara]. Por lo tanto, su conciencia de sí mismos como Señores autónomos se debe únicamente al prestigio falso, y no tiene el menor valor.

Significado

El devoto que se ha entregado por completo a los pies de loto del Señor saben muy bien que la energía creativa de las entidades vivientes, desde el Señor Brahmā hasta la insignificante hormiga, existe porque las entidades vivientes son partes integrales del Señor. En el Bhagavad-gītā (15.7), el Señor dice: mamaivāṁśo jīva-loke jīva-bhūtaḥ sanātanaḥ: «Las entidades vivientes de este mundo condicionado son Mis partes fragmentarias eternas». Las entidades vivientes no son más que diminutos fragmentos del espíritu supremo, como chispas de un fuego. Como partes del Supremo, poseen, en proporción mínima, la capacidad de crear.

Los supuestos científicos del mundo materialista contemporáneo están orgullosos de sus creaciones innovadoras, como los grandes aviones, pero el mérito por esa creación debe atribuirse a la Suprema Personalidad de Dios, y no a los científicos que han inventado o creado esos productos supuestamente maravillosos. Analicemos en primer lugar la inteligencia de los científicos; su progreso depende del dictado del Señor Supremo, quien, en el Bhagavad-gītā (15.15), dice: mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca: «De Mí vienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido». El Señor Supremo, en forma de Superalma, está situado en el corazón de todas las entidades vivientes, y, por ello, el progreso del conocimiento científico y de las facultades creativas vienen de Él. Si ahora analizamos los elementos con que se fabrican esos aviones y máquinas maravillosas, veremos que proceden del Señor, y no de los científicos. Antes de que se crease el avión, ya existían los elementos de que está hecho, creados por la Suprema Personalidad de Dios; sin embargo, cuando esa manifestación creada, el avión, se descompone, los restos representan un problema para sus supuestos creadores. Pongamos otro ejemplo; en occidente se crean muchos automóviles. Por supuesto, es el Señor Supremo quien provee de los elementos necesarios para su construcción, así como de la inteligencia necesaria para su creación. Al final, los automóviles quedan reducidos a chatarra, y sus supuestos creadores se enfrentan al problema de qué hacer con esos elementos. El verdadero creador, el creador original, es la Personalidad de Dios. Solo en una fase intermedia interviene la persona para crear, y lo hace con la inteligencia que el Señor le ha dado; finalmente, lo creado pasa a ser otro problema. Por lo tanto, el mérito del acto creativo no debe atribuirse al falso creador; el único mérito corresponde a la Suprema Personalidad de Dios. En este verso se afirma con toda justicia que el mérito por todas las opulencias de la creación, el mantenimiento y la aniquilación corresponde al Señor Supremo, y no a las entidades vivientes.

Texto

paramāṇu-parama-mahatos
tvam ādy-antāntara-vartī traya-vidhuraḥ
ādāv ante ’pi ca sattvānāṁ
yad dhruvaṁ tad evāntarāle ’pi

Palabra por palabra

parama-aṇu—de la partícula atómica; parama-mahatoḥ—y de lo más grande (el resultado de la combinación de átomos); tvam—Tú; ādi-anta—tanto al principio como al final; antara—y en la etapa intermedia; vartī—que existes; traya-vidhuraḥ—aunque no tienes principio, fase intermedia ni final; ādau—en el comienzo; ante—al final; api—también; ca—y; sattvānām—de todas las existencias; yat—lo cual; dhruvam—permanente; tat—eso; eva—sin duda; antarāle—en la etapa intermedia; api—también.

Traducción

Tú existes en el comienzo, en la etapa intermedia y al final de todo cuanto existe, desde la más diminuta partícula de la manifestación cósmica, el átomo, hasta los gigantescos universos y la energía material total. Sin embargo, Tú eres eterno, pues no tienes principio, etapa intermedia ni final. Tu existencia puede percibirse en esas tres fases; así pues, eres permanente. Cuando la manifestación cósmica no existe, Tú existes como potencia original.

Significado

La Brahma-saṁhitā (5.33) dice:

advaitam acyutam anādim ananta-rūpam
ādyaṁ purāṇa-puruṣaṁ nava-yauvanaṁ ca
vedeṣu durlabham adurlabham ātma-bhaktau
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi

«Yo adoro a la Suprema Personalidad de Dios, Govinda [Kṛṣṇa], que es la persona original, absoluta, infalible y sin principio; aunque Se expande en ilimitadas formas, sigue siendo la misma persona original, la más antigua, cuyo aspecto muestra siempre el frescor de la juventud. Esas formas del Señor, eternas, bienaventuradas y omniscientes, no pueden comprenderlas ni siquiera los más eminentes eruditos de los Vedas, pero siempre Se manifiestan a los devotos puros e inmaculados». La Suprema Personalidad de Dios no tiene causa, pues Él es la causa de todo. El Señor está más allá del ámbito de la causa y el efecto. Él existe eternamente. En otro verso, la Brahma-saṁhitā dice: aṇḍāntara-stha-paramāṇu-cayāntara-stham: El Señor existe dentro del gigantesco universo y dentro del átomo. El descenso del Señor hasta el átomo y el universo indica que, en realidad, sin Su presencia, nada podría existir. Los científicos dicen que el agua es una combinación de hidrógeno y oxígeno, pero cuando ven la inmensidad del mar quedan desconcertados, preguntándose de dónde provienen esas enormes cantidades de hidrógeno y oxígeno. Creen que todo ha evolucionado a partir de los elementos químicos, pero ¿de dónde provienen esos elementos? Eso es lo que no saben. La Suprema Personalidad de Dios, como causa de todas las causas, puede producir inmensas cantidades de elementos químicos a fin de crear una situación propicia a la evolución química. En realidad, vemos que los elementos químicos los producen las entidades vivientes. El limonero, por ejemplo, produce muchas toneladas de ácido cítrico. No es que el ácido sea la causa del árbol, sino que el árbol es la causa del ácido. Del mismo modo, la Suprema Personalidad de Dios es la causa de todo. Él es la causa del árbol que produce el ácido cítrico (bijaṁ māṁ sarva-bhūtānām). Los devotos pueden ver que las potencias originales que dan lugar a la manifestación cósmica no están en los elementos químicos, sino en la Suprema Personalidad de Dios, pues Él es la causa de esos elementos.

Todo es causado o manifestado por la energía del Señor Supremo, y una vez que todo es aniquilado o disuelto, la potencia original entra de nuevo en el cuerpo del Señor Supremo. Por eso este verso dice: ādāv ante 'pi ca sattvānāṁ yad dhruvaṁ tad evāntarāle 'pi. La palabra dhruvam significa «permanente». La realidad permanente es Kṛṣṇa, no la manifestación cósmica. Como se afirma en el Bhagavad-gītā: aham ādir hi devānām y mattaḥ sarvaṁ pravartate: Kṛṣṇa es la causa original de todo. Arjuna reconoció al Señor Śrī Kṛṣṇa como la persona original (puruṣaṁ śāśvataṁ divyam-ādi devam ajaṁ vibhum); también la Brahma-saṁhitā se refiere a Él como la persona original (govindam ādi-puruṣam). Él es la causa de todas las causas, tanto al principio como al final y en la etapa intermedia.

Texto

kṣity-ādibhir eṣa kilāvṛtaḥ
saptabhir daśa-guṇottarair aṇḍa-kośaḥ
yatra pataty aṇu-kalpaḥ
sahāṇḍa-koṭi-koṭibhis tad anantaḥ

Palabra por palabra

kṣiti-ādibhiḥ—por los elementos del mundo material, comenzando con la tierra; eṣaḥ—este; kila—en verdad; āvṛtaḥ—cubierto; saptabhiḥ—siete; daśa-guṇa-uttaraiḥ—cada una diez veces mayor que la precedente; aṇḍa-kośaḥ—universo en forma de huevo; yatra—en quien; patati—cae; aṇu-kalpaḥ—como un diminuto átomo; saha—con; aṇḍa-koṭi-koṭibhiḥ—millones de esos universos; tat—por lo tanto; anantaḥ—(se Te llama) ilimitado.

Traducción

Cada universo está cubierto por siete capas: tierra, agua, fuego, aire, cielo, la energía total y el ego falso, cada una de las cuales es diez veces mayor que la precedente. Existen infinidad de universos además de este, los cuales, aunque ilimitadamente grandes, son como átomos que Se desplazan en Ti. Por ello se dice que eres ilimitado [ananta].

Significado

La Brahma-saṁhitā (5.48) dice:

yasyaika-niśvasita-kālam athāvalambya
jīvanti loma-vilajā jagad-aṇḍa-nāthāḥ
viṣṇur mahān sa iha yasya kalā-viśeṣo
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi

El origen de la creación material es Mahā-Viṣṇu, que reposa en el océano Causal. Mientras duerme en ese océano, con cada una de sus espiraciones se generan millones de universos, que son aniquilados cuando inspira. Ese Mahā-Viṣṇu es una porción plenaria de una porción de Viṣṇu, Govinda (yasya kalā-viśeṣaḥ). La palabra kalā se refiere a una porción plenaria de una porción plenaria. De Kṛṣṇa, Govinda, viene Balarāma; de Balarāma viene Saṅkarṣaṇa; de Saṅkarṣaṇa, Nārāyaṇa; de Nārāyaṇa, el segundo Saṅkarṣaṇa; del segundo Saṅkarṣaṇa, Mahā-Viṣṇu; de Mahā-Viṣṇu, Gabhodakaśāyī Viṣṇu; y de Garbhodakaśāyī Viṣṇu, Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, el controlador de cada uno de los universos. Esto nos da una idea de lo que significa ananta, ilimitado. ¿Qué puede decirse del carácter ilimitado de la potencia y de la existencia del Señor? Este verso describe las cubiertas del universo (saptabhir daśa-guṇottarair aṇḍa-kośaḥ). La primera cubierta es de tierra, la segunda de agua, la tercera de fuego, la cuarta de aire, la quinta de cielo, la sexta es la energía material total, y la séptima el ego falso. Comenzando por la cubierta de tierra, cada una de esas capas es diez veces mayor que la anterior. Imaginemos, pues, lo grande que son los universos y, además, hay muchísimos millones de universos. En el Bhagavad-gītā (10.42), el Señor mismo nos confirma:

athavā bahunaitena
kiṁ jñātena tavārjuna
viṣṭabhyāham idaṁ kṛtsnam
ekāṁśena sthito jagat

«Pero, ¿qué necesidad hay, Arjuna, de todo este conocimiento detallado? Con un solo fragmento de Mí mismo, Yo penetro y sostengo todo este universo». La totalidad del mundo material no representa más que una cuarta parte de la energía del Señor Supremo. Por esa razón, a Él se Le conoce con el nombre de ananta.

Texto

viṣaya-tṛṣo nara-paśavo
ya upāsate vibhūtīr na paraṁ tvām
teṣām āśiṣa īśa
tad anu vinaśyanti yathā rāja-kulam

Palabra por palabra

viṣaya-tṛṣaḥ—ansiosos de disfrutar de los sentidos; nara-paśavaḥ—hombres como animales; ye—quienes; upāsate—adoran con gran pompa; vibhūtīḥ—pequeñas partículas del Señor Supremo (los semidioses); na—no; param—al Supremo; tvām—Tú; teṣām—de ellos; āśiṣaḥ—las bendiciones; īśa—¡oh, controlador supremo!; tat—ellos (los semidioses); anu—después; vinaśyanti—serán destruidos; yathā—tal y como; rāja-kulam—aquellos que son sostenidos por el gobierno (cuando el gobierno cae).

Traducción

¡Oh, Señor! ¡oh, Supremo!, las personas sin inteligencia que adoran a los diversos semidioses, sedientas de disfrute material, no son mejores que animales con forma humana. Debido a sus propensiones animales, en lugar de adorar a Tu Señoría, adoran a los insignificantes semidioses, que son pequeñas chispas de Tu gloria. Con la destrucción del universo entero, son destruidos también los semidioses, y con ellos sus bendiciones, que se desvanecen como la nobleza cuando un rey pierde su poder.

Significado

El Bhagavad-gītā (7.20) dice: kāmais tais tair hṛta-jñānāḥ prapadyante 'nya-devatāḥ: «Aquellos a quienes los deseos materiales les han robado la inteligencia se entregan a los semidioses». De manera similar, en este verso se condena también la adoración de semidioses. Aunque podemos mostrarles nuestro respeto, no debemos adorarles. Aquellos que adoran a los semidioses han perdido la inteligencia (hṛta-jñānāḥ), pues no saben que, en el momento de la aniquilación de toda la manifestación cósmica, también serán destruidos los jefes de las distintas secciones de esa manifestación, es decir, los semidioses. Con su destrucción, también quedan destruidas las bendiciones que esos semidioses hayan dado a los hombres de poca inteligencia. Por consiguiente, el devoto no debe estar ansioso por obtener opulencia material mediante la adoración de semidioses, sino que debe ocuparse en el servicio del Señor, quien satisfará todos sus deseos.

akāmaḥ sarva-kāmo vā
mokṣa-kāma udāra-dhīḥ
tīvreṇa bhakti-yogena
yajeta puruṣaṁ param

«Tanto si está llena de deseos materiales, como si está libre de ellos, o desea la liberación, la persona de inteligencia amplia debe adorar por todos los medios al todo supremo, la Personalidad de Dios» (Bhāg. 2.3.10). Ese es el deber del ser humano perfecto. Aquel que ha alcanzado la forma humana, pero que por sus acciones no es más que un animal, recibe el nombre de nara-paśu o dvipada-paśu, «animal de dos piernas». Al ser humano que no tiene interés en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa se le condena en este verso con el calificativo de nara-paśu.

Texto

kāma-dhiyas tvayi racitā
na parama rohanti yathā karambha-bījāni
jñānātmany aguṇamaye
guṇa-gaṇato ’sya dvandva-jālāni

Palabra por palabra

kāma-dhiyaḥ—deseos de complacer los sentidos; tvayi—en Ti; racitāḥ—realizados; na—no; parama—¡oh, Suprema Personalidad de Dios!; rohanti—crecen (producen otros cuerpos); yathā—tal y como; karambha-bījāni—semillas esterilizadas o fritas; jñāna-ātmani—en Ti, cuya existencia se da en pleno conocimiento; aguṇa-maye—que no se ve afectada por las cualidades materiales; guṇa-gaṇataḥ—de las cualidades materiales; asya—de una persona; dvandva-jālāni—las redes de la dualidad.

Traducción

¡Oh, Señor Supremo!, si Te adoran a Ti, que eres la fuente de todo conocimiento y eres trascendental a las cualidades materiales, esas personas obsesionadas por deseos materiales de complacer los sentidos a través de la opulencia material, no tendrán que nacer de nuevo en el mundo material, del mismo modo que las semillas esterilizadas o fritas no germinan. Las entidades vivientes están sujetas al ciclo de nacimientos y muertes porque están condicionadas bajo la influencia de la naturaleza material; Tú, sin embargo, eres trascendental, y, por ello, aquel que siente inclinación por relacionarse contigo en el plano trascendental escapa a los condicionamientos de la naturaleza material.

Significado

Esto se confirma en el Bhagavad-gītā (4.9), donde el Señor dice:

janma karma ca me divyam
evaṁ yo vetti tattvataḥ
tyaktvā dehaṁ punar janma
naiti mām eti so ’rjuna

«¡Oh, Arjuna!, aquel que conoce la naturaleza trascendental de Mi advenimiento y actividades, al abandonar el cuerpo no vuelve a nacer en este mundo material, sino que alcanza Mi morada eterna». La persona que simplemente se ocupa en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa para entender a Kṛṣṇa, tiene asegurada la inmunidad contra el ciclo de nacimientos y muertes. Como se afirma claramente en el Bhagavad-gītā: tyaktvā dehaṁ punar janma naiti: Esa persona, por el simple hecho de ocuparse en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa o por comprender a la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, se capacita perfectamente para ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. Incluso aquellos que están obsesionados con los deseos materiales pueden emprender la adoración de la Suprema Personalidad de Dios, y hacerlo de un modo estable, de modo que puedan ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios. El hecho es que quien emprende el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, por muchos deseos materiales que tenga, se sentirá cada vez más atraído por Kṛṣṇa debido al contacto con el Señor Supremo por medio del canto de Su santo nombre. El Señor Supremo y Su santo nombre son idénticos. De modo que quien cante el santo nombre del Señor perderá todo interés en el apego por el disfrute material. La perfección de la vida consiste en perder el interés por el disfrute material e interesarse por Kṛṣṇa. Cuando alguien emprende el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, incluso si lo hace por obtener ganancias materiales, o por cualquier otra razón, el resultado es que se liberará. Kāmād dveṣād bhayāt snehāt. La persona que acude a Kṛṣṇa, tanto si busca la satisfacción de sus deseos materiales, como si lo hace por la influencia de la envidia, por temor, afecto, o cualquier otra razón, alcanza el éxito en la vida.

Texto

jitam ajita tadā bhavatā
yadāha bhāgavataṁ dharmam anavadyam
niṣkiñcanā ye munaya
ātmārāmā yam upāsate ’pavargāya

Palabra por palabra

jitam—conquistado; ajita—¡oh, inconquistable!; tadā—entonces; bhavatā—por Tu Señoría; yadā—cuando; āha—hablaste; bhāgavatam—que ayuda al devoto a acercarse a la Suprema Personalidad de Dios; dharmam—el proceso religioso; anavadyam—sin falta (libre de contaminación); niṣkiñcanāḥ—que no tienen deseo de ser felices con opulencias materiales; ye—aquellos que; munayaḥ—grandes filósofos y sabios excelsos; ātma-ārāmāḥ—que están satisfechos en sí mismos (perfectamente conscientes de su posición constitucional como sirvientes eternos del Señor); yam—a quien; upāsate—adoran; apavargāya—para obtener la liberación del cautiverio material.

Traducción

¡Oh, inconquistable!, cuando enunciaste el bhāgavata-dharma, que es el sistema religioso inmaculado para obtener el refugio de Tus pies de loto, esa fue Tu victoria. Personas libres de deseos materiales, como los Kumāras, que son sabios satisfechos en sí mismos, Te adoran a fin de liberarse de la contaminación material. En otras palabras, aceptan el proceso de bhāgavata-dharma para alcanzar el refugio de Tus pies de loto.

Significado

Śrīla Rūpa Gosvāmī afirma en el Bhakti-rasāmṛta-sindhu:

anyābhilāṣitā-śūnyaṁ
jñāna-karmādy-anāvṛtam
ānukūlyena kṛṣṇānu-
śīlanaṁ bhaktir uttamā

«El servicio amoroso trascendental al Señor Supremo Kṛṣṇa debe ofrecerse con actitud favorable y sin deseo de obtener beneficios materiales de las actividades fruitivas ni de la especulación filosófica. Eso recibe el nombre de servicio devocional puro».

El Nārada-pañcarātra también dice:

sarvopādhi-vinirmuktaṁ
tat-paratvena nirmalam
hṛṣīkeṇa hṛṣīkeśa-
sevanaṁ bhaktir ucyate

«Debemos liberarnos de todas las identificaciones materiales y purificarnos de toda contaminación material. Tenemos que recobrar la identidad pura, en la que los sentidos se ocupan en el servicio del propietario de los sentidos. Eso se denomina servicio devocional». También recibe el nombre de bhāgavata-dharma. Libres de aspiraciones materiales, simplemente debemos servir a Kṛṣṇa, como se aconseja en el Bhagavad-gītā, el Nārada-pañcarātra y el Śrīmad-Bhāgavatam. El bhāgavata-dharma es el proceso religioso enunciado por devotos puros, es decir, por representantes directos de la Suprema Personalidad de Dios, como Nārada, Śukadeva Gosvāmī y sus humildes sirvientes en la línea de sucesión discipular. Aquel que comprende el bhāgavata-dharma se libera inmediatamente de la contaminación material. Las entidades vivientes, que son partes integrales de la Suprema Personalidad de Dios, pierden el tiempo sufriendo en el mundo material. Cuando, después de haber sido instruidas por el Señor en persona, ponen en práctica el bhāgavata-dharma, ello supone una victoria para el Señor, pues entonces llama de vuelta a esas almas caídas. El devoto que sigue los principios del bhāgavata-dharma se siente muy endeudado con la Suprema Personalidad de Dios. Puede entender la diferencia que existe entre la vida con bhāgavata-dharma y la vida sin bhāgavata-dharma, y de ese modo siempre se siente endeudado con el Señor. Emprender el proceso de conciencia de Kṛṣṇa y llevar almas caídas hacia el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa es una victoria para el Señor Kṛṣṇa.

sa vai puṁsāṁ paro dharmo
yato bhaktir adhokṣaje
ahaituky apratihatā
yayātmā suprasīdati

«La suprema ocupación [dharma] para toda la humanidad es aquella mediante la cual los hombres pueden alcanzar el amoroso servicio devocional al Señor trascendente. Para que satisfaga completamente al ser, ese servicio devocional debe estar libre de motivaciones y ser ininterrumpido» (Bhāg. 1.2.6). Por lo tanto, el Śrīmad-Bhāgavatam es el proceso religioso puro y trascendental.

Texto

viṣama-matir na yatra nṛṇāṁ
tvam aham iti mama taveti ca yad anyatra
viṣama-dhiyā racito yaḥ
sa hy aviśuddhaḥ kṣayiṣṇur adharma-bahulaḥ

Palabra por palabra

viṣama—no ecuánime (tu religión, mi religión; mi credo, tu credo); matiḥ—conciencia; na—no; yatra—en la cual; nṛṇām—de la sociedad humana; tvam—tú; aham—yo; iti—así; mama—mío; tava—tuyo; iti—así; ca—también; yat—que; anyatra—en otro lugar (en sistemas religiosos distintos al bhāgavata-dharma); viṣama-dhiyā—por esa inteligencia no ecuánime; racitaḥ—hecho; yaḥ—ese que; saḥ—ese sistema de religión; hi—en verdad; aviśuddhaḥ—no puro; kṣayiṣṇuḥ—temporal; adharma-bahulaḥ—lleno de irreligión.

Traducción

Con excepción del bhāgavata-dharma, todas las formas de religión están llenas de contradicciones y dominadas por conceptos ligados a los resultados fruitivos y a las diferencias entre «tú» y «yo», y «tuyo» y «mío». No es esa la conciencia de los seguidores del Śrīmad-Bhāgavatam. Ellos son conscientes de Kṛṣṇa, pues consideran que ellos son de Kṛṣṇa y que Kṛṣṇa es de ellos. Existen otros sistemas religiosos de baja clase, basados en la expectativa de matar a los enemigos o de obtener poder místico; sin embargo, esos sistemas religiosos, llenos de pasión y de envidia, son impuros y temporales. Llenos como están de envidia, lo están también de irreligión.

Significado

En el bhāgavata-dharma no hay contradicciones. Está completamente libre de los conceptos de «tu religión» y «mi religión». Bhāgavata-dharma significa seguir las órdenes del Señor Supremo, Bhagavān, como se indican en el Bhagavad-gītā: sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja. Dios es uno, y Dios es para todos. Por lo tanto, todo el mundo debe entregarse a Dios. Ese es el concepto puro de la religión. Religión es todo lo que Dios ordena (dharmaṁ tu sākṣād bhagavat-praṇītam). En el bhāgavata-dharma no caben planteamientos del tipo «lo que tú crees» y «lo que yo creo». Todo el mundo debe creer en el Señor Supremo y cumplir Sus órdenes. Ānukūlyena kṛṣṇānuśīlanam: Todo lo que dice Kṛṣṇa, todo lo que dice Dios, se debe poner directamente en práctica. Eso es dharma, religión.

Una persona con verdadera conciencia de Kṛṣṇa no puede tener enemigos. ¿Cómo podría tenerlos, si su única ocupación es inducir a los demás a entregarse a Kṛṣṇa, a Dios? Cuando propugnamos una determinada religión, ya sea hindú, musulmana, cristiana, o cualquier otra, surgen enfrentamientos. La historia nos muestra que los seguidores de los sistemas religiosos sin un concepto claro acerca de Dios siempre han luchado entre sí. De esto vemos muchos ejemplos en la historia de la humanidad; pero los sistemas religiosos que no se concentran en el servicio del Supremo son temporales y no pueden durar mucho tiempo, pues están llenos de envidia. Hay muchas actividades que se dirigen contra esos sistemas religiosos, y, por lo tanto, es necesario abandonar la idea de «mis creencias» y «tus creencias». Todo el mundo debe creer en Dios y entregarse a Él. Eso es bhāgavata-dharma.

El bhāgavata-dharma no es una fe sectaria producto de la imaginación, pues lleva implícito un esfuerzo por descubrir el vínculo que relaciona todo lo que existe con Kṛṣṇa (īśāvāsyam idaṁ sarvam). Según los mandamientos védicos: sarvaṁ khalv idaṁ brahma: Brahman, el Supremo, está presente en todo. El bhāgavata-dharma capta esa presencia del Supremo. El bhāgavata-dharma no considera falso lo que existe en el mundo. Puesto que todo emana del Supremo, nada puede ser falso; todo puede emplearse de alguna forma en el servicio del Supremo. Por ejemplo, ahora estamos hablando ante el micrófono de un dictáfono que registra nuestras palabras; así encontramos la forma de vincular esa máquina con el Brahman Supremo. Puesto que la utilizamos para servir al Señor, también la máquina es Brahman. Ese es el significado de sarvaṁ khalv idaṁ brahma. Todo es Brahman, porque todo puede utilizarse en el servicio del Señor Supremo. Nada es mithyā, falso; todo es real.

Se dice que el bhāgavata-dharma es sarvotkṛṣṭa, el mejor de todos los sistemas religiosos, pues los seguidores del bhāgavata-dharma no sienten envidia de nadie. Los bhāgavatas puros, los devotos puros, libres de envidia, invitan a todo el mundo a unirse al movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa. Por lo tanto, el devoto es exactamente como la Suprema Personalidad de Dios. Suhṛdaṁ sarva-bhūtānām: Es el amigo de todas las entidades vivientes. Vemos entonces que este es el mejor de todos los sistemas religiosos. Las supuestas religiones van dirigidas a un determinado tipo de personas con un determinado tipo de fe, pero en el bhāgavata-dharma, en el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, no tiene cabida esa discriminación. Si analizamos detenidamente los sistemas religiosos destinados a adorar a los semidioses o a cualquiera que no sea la Suprema Personalidad de Dios, veremos que están llenos de envidia y que, por ello, son impuros.

Texto

kaḥ kṣemo nija-parayoḥ
kiyān vārthaḥ sva-para-druhā dharmeṇa
sva-drohāt tava kopaḥ
para-sampīḍayā ca tathādharmaḥ

Palabra por palabra

kaḥ—qué; kṣemaḥ—beneficio; nija—hacia sí mismo; parayoḥ—y hacia los demás; kiyān—cuánto; vā—o; arthaḥ—objetivo; sva-para-druhā—que siente envidia del que actúa y de los demás; dharmeṇa—con el sistema religioso; sva-drohāt—de sentir envidia del propio ser; tava—de Ti; kopaḥ—ira; para-sampīḍayā—por causar dolor a otros; ca—también; tathā—así como; adharmaḥ—irreligión.

Traducción

Un sistema religioso que suscita envidia hacia nosotros mismos y hacia los demás, ¿cómo puede ser beneficioso para nosotros o para ellos? ¿Qué hay de auspicioso en seguir ese sistema?, ¿qué se puede ganar en realidad? Aquel que hace sufrir a los demás o que, por envidia de sí mismo, causa su propio sufrimiento, enciende Tu ira y está practicando irreligión.

Significado

Con excepción del proceso de bhāgavata-dharma —servir como un sirviente eterno de la Suprema Personalidad de Dios—, todo sistema religioso está basado en la envidia hacia nosotros mismos y hacia los demás. En muchos sistemas religiosos, por ejemplo, se recomienda el sacrificio de animales. Esos sacrificios no son auspiciosos ni para el que los celebra ni para el animal. Aunque a veces se permite sacrificar un animal ante la diosa Kālī para comer su carne en lugar de comprar la carne de un matadero, ese permiso de comer carne sacrificada ante la diosa Kālī no es la orden de la Suprema Personalidad de Dios, sino una concesión que se hace a la persona miserable que no va a abandonar el hábito de comer carne. Su finalidad es limitar ese deseo irrestricto de comer carne. Esa clase de sistemas religiosos deben condenarse. Por consiguiente, Kṛṣṇa dice: sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja: «Abandona todos los demás deberes y entrégate a Mí». Esa es la última palabra en religión.

Se podría dar el argumento de que los sacrificios de animales se recomiendan en los Vedas. Sin embargo, esa recomendación es una restricción. Sin las restricciones de los Vedas, la gente compraría carne en el mercado y habría cada vez más carnicerías y mataderos. Para poner coto a esa situación, a veces los Vedas dicen que se puede comer carne sacrificando un animal insignificante, como una cabra, ante la diosa Kālī. En todo caso, un sistema de religión en que se recomienden los sacrificios de animales es poco auspicioso, tanto para quienes celebran los sacrificios como para los animales. En el Bhagavad-gītā (16.17) se condena a las personas envidiosas que celebran ostentosos sacrificios de animales:

ātma-sambhāvitāḥ stabdhā
dhana-māna-madānvitāḥ
yajante nāma-yajñais te
dambhenāvidhi-pūrvakam

«Creídos de sí mismos y sin ningún pudor, engañados por la riqueza y el prestigio falso, a veces celebran, con gran orgullo, sacrificios que solo lo son de nombre, sin seguir ninguna regla ni regulación». Los sacrificios de animales a veces se celebran con gran pompa, en medio de grandes preparativos para adorar a la diosa Kālī; pero esos festivales, aunque quienes los celebran los llaman yajñas, no son verdaderos yajñas, pues yajña significa satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, la recomendación específica para esta era es: yajñaiḥ sakīrtana-prāyair yajanti hi sumedhasaḥ: Las personas inteligentes satisfacen al yajña-puruṣa, Viṣṇu, mediante el canto del mantra Hare Kṛṣṇa. Sin embargo, las personas envidiosas son condenadas por la Suprema Personalidad de Dios con las siguientes palabras:

ahaṅkāraṁ balaṁ darpaṁ
kāmaṁ krodhaṁ ca saṁśritāḥ
mām ātma-para-deheṣu
pradviṣanto ’bhyasūyakāḥ
tān ahaṁ dviṣataḥ krūrān
saṁsāreṣu narādhamān
kṣipāmy ajasram aśubhān
āsurīṣv eva yoniṣu

«Confundidos por el ego falso, la fuerza, el orgullo, la lujuria y la ira, los demonios se llenan de envidia contra la Suprema Personalidad de Dios, que Se encuentra en sus propios cuerpos y en los cuerpos de los demás, y blasfeman contra la religión verdadera. A los envidiosos y malvados, que son lo más bajo entre los hombres, Yo los arrojo perpetuamente al océano de la existencia material, en diversas especies de vida demoníaca» (Bg. 16.18-19). Esas personas son condenadas por la Suprema Personalidad de Dios, como se indica con las palabras tava kopaḥ. La persona que comete un crimen, aparte de sentir envidia de la persona a la que ha matado, siente también envidia de sí misma, pues, como resultado de su crimen, será detenida y ajusticiada. Cuando alguien viola las leyes hechas por los hombres, cabe la posibilidad de que logre evitar a la justicia del estado, pero de las leyes de Dios no es posible escaparse. Quien mate a un animal, en su siguiente vida tendrá que ser matado por el mismo animal. Esa es la ley de la naturaleza. Debemos seguir las leyes del Señor Supremo: sarva-dharmān parityajya mām ekaṁ śaraṇaṁ vraja. Todo el que siga cualquier otro sistema religioso se expone al castigo de la Suprema Personalidad de Dios de muchas maneras distintas. Por lo tanto, aquel que sigue un sistema religioso inventado siente envidia, no solo de los demás, sino de sí mismo. Por consiguiente, ese sistema religioso es inútil.

El Śrīmad-Bhāgavatam (1.2.8) dice:

dharmaḥ svanuṣṭhitaḥ puṁsāṁ
viṣvaksena-kathāsu yaḥ
notpādayed yadi ratiṁ
śrama eva hi kevalam

«Los deberes [dharma] que realice un hombre, cualquiera que sea su ocupación, si no hacen que nazca en él una atracción por el mensaje del Señor Supremo, no son más que un esfuerzo inútil». Seguir un sistema religioso que no despierta nuestra conciencia de Kṛṣṇa, o conciencia de Dios, no es más que una pérdida de tiempo y energía.

Texto

na vyabhicarati tavekṣā
yayā hy abhihito bhāgavato dharmaḥ
sthira-cara-sattva-kadambeṣv
apṛthag-dhiyo yam upāsate tv āryāḥ

Palabra por palabra

na—no; vyabhicarati—falla; tava—Tuya; īkṣā—supervisión; yayā—por la cual; hi—en verdad; abhihitaḥ—declaradas; bhāgavataḥ—en relación con Tus instrucciones y actividades; dharmaḥ—principio religioso; sthira—inmóviles; cara—móviles; sattva-kadambeṣu—entre las entidades vivientes; apṛthak-dhiyaḥ—que no hacen distinciones; yam—que; upāsate—siguen; tu—ciertamente; āryāḥ—aquellos que son avanzados en la civilización.

Traducción

Mi querido Señor, en el Śrīmad-Bhāgavatam y en el Bhagavad-gītā se nos instruye acerca de nuestro deber prescrito conforme a Tu punto de vista, que nunca se aparta del objetivo supremo de la vida. Aquellos que cumplen con sus deberes prescritos bajo Tu supervisión, con actitud ecuánime hacia todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles, y sin considerar a unas más elevadas que otras, reciben el nombre de āryas. Esos āryas Te adoran a Ti, la Suprema Personalidad de Dios.

Significado

El bhāgavata-dharma y el kṛṣṇa-kathā son idénticos. Śrī Caitanya Mahāprabhu quería que todo el mundo se elevase a la posición de guru y predicase por todas partes las instrucciones de Kṛṣṇa que se ofrecen en el Bhagavad-gītā, el Śrīmad-Bhāgavatam, los Purāṇas, el Vedānta-sūtra y otras Escrituras védicas. El bhāgavata-dharma lo siguen los āryas, las personas civilizadas avanzadas. Prahlāda Mahārāja, aunque solo era un niño de cinco años, recomendó:

kaumāra ācaret prājño
dharmān bhāgavatān iha
durlabhaṁ mānuṣaṁ janma
tad apy adhruvam arthadam

(Bhāg. 7.6.1)

Tan pronto como sus maestros se ausentaban de clase, Prahlāda Mahārāja aprovechaba la oportunidad para predicar el bhāgavata-dharma entre sus compañeros. En ese verso dice que a los niños se les debe instruir acerca del bhāgavata-dharma desde los cinco años de edad, desde el mismo comienzo de la vida, pues la comprensión de ese tema es la finalidad de la forma de vida humana, que muy rara vez se obtiene.

Bhāgavata-dharma significa vivir conforme a las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios. El Bhagavad-gītā nos indica que el Señor Supremo ha ordenado la sociedad en cuatro divisiones sociales: brāhmaṇa, kṣatriya, vaiśya y śūdra. Además, los Purāṇas y otras Escrituras védicas establecen cuatro āśramas, que son las divisiones de la vida espiritual. Por consiguiente, bhāgavata-dharma significa el varṇāśrama-dharma de cuatro divisiones sociales y cuatro divisiones espirituales.

Los miembros de la sociedad humana que siguen estrictamente los principios del bhāgavata-dharma y viven en función de las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios, reciben el nombre de arios o ārya. La civilización formada por āryas que siguen estrictamente las instrucciones del Señor y nunca se apartan de esas instrucciones, es una civilización perfecta. Esos hombres civilizados no hacen diferencias entre los árboles, los animales, los seres humanos y las demás entidades vivientes. Paṇḍitāḥ sama-darśinaḥ: Debido a su perfecta educación en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa, ven a todas las entidades vivientes con ecuanimidad. Los āryas no matan sin necesidad ni a una insignificante planta, qué decir de cortar árboles por complacer los sentidos. Hoy en día, matar es algo corriente en todo el mundo. Los hombres matan árboles, matan animales y matan también a otros seres humanos, y todo ello por complacer los sentidos. Eso no es una civilización ārya. Como se afirma en este verso: sthira-cara-sattva-kadambeṣv apṛthag-dhiyaḥ. La palabra apṛthag-dhiyaḥ indica que los āryas no hacen diferencia entre niveles de vida superiores o inferiores. Toda forma de vida debe ser protegida. Todos los seres vivos, y entre ellos los árboles y las plantas, tienen derecho a la vida. Ese es el principio básico de la civilización ārya. Además, dejando a un lado las especies inferiores, las entidades vivientes que se han elevado hasta el nivel de la sociedad humana deben organizarse en una sociedad de brāhmaṇas, kṣatriyas, vaiśyas, y śūdras. Los brāhmaṇas deben seguir las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios, establecidas en el Bhagavad-gītā y en otras Escrituras védicas. Esa división social debe establecerse conforme a los criterios de guṇa y karma. En otras palabras, la persona adquiere las cualidades propias de un brāhmaṇa, de un kṣatriya, de un vaiśya o de un śūdra, y actúa en consecuencia. Esa es la civilización que aceptan los āryas. ¿Por qué la aceptan? Debido a su intenso deseo de satisfacer a Kṛṣṇa. Esa es la civilización perfecta.

Los āryas nunca se apartan de las instrucciones de Kṛṣṇa, ni tienen dudas acerca de Kṛṣṇa; sin embargo, los no āryas y demás hombres demoníacos no pueden seguir las instrucciones del Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam. Ello se debe a que han sido educados para complacer sus sentidos a costa de todas las demás entidades vivientes. Nūnaṁ pramattaḥ kurute vikarma: Su única ocupación es entregarse a todo tipo de actividades prohibidas para complacer los sentidos. Yad indriya-prītaya āpṛnoti: La razón de esas desviaciones es que desean complacer los sentidos. No tienen ninguna otra ocupación, ninguna otra aspiración. Su civilización se condenó en el verso anterior: kaḥ kṣemo nija-parayoḥ kiyān vārthaḥ sva-para-druhā dharmeṇa: «¿Qué sentido tiene una civilización basada en matarse a sí mismo y a los demás?».

Por consiguiente, este verso aconseja a todos los hombres que entren a formar parte de la civilización ārya y acepten las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios, ordenando su vida social y política, así como sus asuntos religiosos, en función de esas instrucciones. Tratamos de propagar el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa en un intento de establecer una sociedad conforme al deseo de Kṛṣṇa. Eso es lo que significa ser consciente de Kṛṣṇa. Por esa razón, presentamos el Bhagavad-gītā tal como es, y repudiamos todo tipo de invenciones mentales. Los necios y sinvergüenzas interpretan el Bhagavad-gītā a su manera. Cuando Kṛṣṇa dice: man-manā bhava mad-bhakto mad-yājī māṁ namaskuru —«Piensa siempre en Mí, sé Mi devoto, adórame y ofréceme Tu homenaje»—, esas personas lo interpretan diciendo que no es a Kṛṣṇa a quien tenemos que entregarnos. De ese modo, dan significados imaginarios al Bhagavad-gītā. Sin embargo, el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa sigue estrictamente el bhāgavata-dharma, las instrucciones del Bhagavad-gītā y el Śrīmad-Bhāgavatam, para que la sociedad humana alcance el bienestar completo. Aquel que interpreta erróneamente el Bhagavad-gītā, tergiversando algún significado para la complacencia de sus propios sentidos, no es ārya. Por lo tanto, debemos rechazar los comentarios del Bhagavad-gītā elaborados por esa clase de personas. Debemos tratar de seguir el Bhagavad-gītā tal como es. En el Bhagavad-gītā (12.6-7), el Señor Śrī Kṛṣṇa dice:

ye tu sarvāṇi karmāṇi
mayi sannyasya mat-parāḥ
ananyenaiva yogena
māṁ dhyāyanta upāsate
teṣām ahaṁ samuddhartā
mṛtyu-saṁsāra-sāgarāt
bhavāmi na cirāt pārtha
mayy āveśita-cetasām

«Para aquellos que Me adoran, entregándome todas sus actividades y consagrándose a Mí sin desviación, dedicados al servicio devocional y meditando siempre en Mí, con la mente fija en Mí, ¡oh, hijo de Pṛthā!, Yo soy quien pronto les libera del océano del nacimiento y la muerte».

Texto

na hi bhagavann aghaṭitam idaṁ
tvad-darśanān nṛṇām akhila-pāpa-kṣayaḥ
yan-nāma sakṛc chravaṇāt
pukkaśo ’pi vimucyate saṁsārāt

Palabra por palabra

na—no; hi—en verdad; bhagavan—¡oh, mi Señor!; aghaṭitam—no ha ocurrido; idam—esto; tvat—de Ti; darśanāt—por ver; nṛṇām—de todos los seres humanos; akhila—todos; pāpa—de pecados; kṣayaḥ—aniquilación; yat-nāma—cuyo nombre; sakṛt—solo una vez; śravaṇāt—por escuchar; pukkaśaḥ—la clase más baja, el caṇḍāla; api—también; vimucyate—se libera; saṁsārāt—del enredo de la existencia material.

Traducción

Mi querido Señor, no es imposible que una persona se libere de toda la contaminación material con solo verte. Pero, no hablemos ya de verte en persona: por el simple hecho de escuchar una sola vez el santo nombre de Tu Señoría, incluso los caṇḍālas, los hombres de más baja clase, se liberan de toda su contaminación material. Teniendo esto en cuenta, ¿cómo no va a liberarse de la contaminación material alguien que Te vea?

Significado

Como se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (9.5.16): yan-nāma-śruti-mātreṇa pumān bhavati nirmalaḥ: El simple hecho de escuchar el santo nombre del Señor supone una purificación inmediata. Por lo tanto, en esta era de Kali, en que la gente está muy contaminada, el canto del santo nombre del Señor se recomienda como única forma de progresar.

harer nāma harer nāma
harer nāmaiva kevalam
kalau nāsty eva nāsty eva
nāsty eva gatir anyathā

«En esta era de riñas e hipocresía, el único modo de alcanzar la liberación consiste en cantar el santo nombre del Señor. No hay otra manera. No hay otra manera. No hay otra manera» (Bṛhan-nāradīya Purāṇa). Śrī Caitanya Mahāprabhu introdujo este canto del santo nombre hace quinientos años, y ahora, a través del movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa, el movimiento Hare Kṛṣṇa, estamos viendo en la práctica que, por el simple hecho de escuchar el santo nombre del Señor, hombres a quienes se considera de la más baja clase, se están liberando de todas las actividades pecaminosas. La existencia material, saṁsāra, es resultado de los actos pecaminosos. Todo el que se encuentra en el mundo material está condenado; pero, del mismo modo que hay distintas categorías entre los presos, también hay distintas categorías de hombres. Todos ellos, en todos los niveles de vida, están sufriendo. Para acabar con el sufrimiento de la existencia material, debemos unirnos al movimiento Hare Kṛṣṇa, el movimiento de saṅkīrtana, de vida consciente de Kṛṣṇa.

En este verso se dice: yan-nāma sakṛc chravaṇāt: El santo nombre de la Suprema Personalidad de Dios es tan poderoso que, por escucharlo sin ofensas una sola vez, puede purificar a los hombres de más baja clase (kirāta-hūṇāndhra-pulinda-pulkaśāḥ). Esa clase de hombres, los caṇḍālas, son inferiores a los śūdras; pero, por el simple hecho de escuchar el santo nombre del Señor —no hablemos ya de ver la forma personal del Señor—, también ellos pueden purificarse. Desde nuestra posición actual, podemos ver personalmente a la Suprema Personalidad de Dios en la forma de la Deidad en el templo. La Deidad del Señor no es diferente del Señor Supremo. Nuestros ojos ahora están cegados, de modo que no podemos ver al Señor Supremo, pero el Señor, bondadosamente, ha consentido en venir ante nosotros en una forma que podamos ver. Por lo tanto, la Deidad del templo no debe considerarse material. Si ofrecemos alimentos a la Deidad, la adornamos y la servimos, obtendremos el mismo resultado que si sirviéramos personalmente al Señor en Vaikuṇṭha.

Texto

atha bhagavan vayam adhunā
tvad-avaloka-parimṛṣṭāśaya-malāḥ
sura-ṛṣiṇā yat kathitaṁ
tāvakena katham anyathā bhavati

Palabra por palabra

atha—por lo tanto; bhagavan—¡oh, Suprema Personalidad de Dios!; vayam—nosotros; adhunā—en el momento actual; tvat-avaloka—por verte; parimṛṣṭa—borrados; āśaya-malāḥ—deseos contaminados en el corazón; sura-ṛṣiṇā—por el gran sabio de los semidioses (Nārada); yat—lo que; kathitam—es hablado; tāvakena—quien es Tu devoto; katham—cómo; anyathā—de otra forma; bhavati—puede ser.

Traducción

Por esa razón, mi querido Señor, el simple hecho de verte ha borrado toda la contaminación de las actividades pecaminosas que, con sus resultados de apego material y deseos de disfrute, llenaban siempre mi mente y lo más profundo de mi corazón. Ninguna predicción del gran sabio Nārada Muni puede dejar de cumplirse. En otras palabras, he obtenido Tu audiencia gracias a las instrucciones de Nārada Muni.

Significado

Este procedimiento es la vía perfecta. Hay que recibir lecciones de autoridades como Nārada, Vyāsa y Asita, y seguir sus principios. Entonces podremos ver a la Suprema Personalidad de Dios con nuestros mismos ojos. Solo se necesita preparación. Ataḥ śrī-kṛṣṇa-nāmādi na bhaved grāhyam indriyaiḥ. No podemos percibir a la Suprema Personalidad de Dios, ni con nuestros torpes ojos, ni con los demás sentidos, pero, si ocupamos esos sentidos en el servicio del Señor conforme a las instrucciones de las autoridades, podremos verle. Sin duda, como resultado de ver a la Suprema Personalidad de Dios, todas las reacciones pecaminosas que se encuentran en lo más profundo de nuestro corazón quedan inmediatamente destruidas.

Texto

viditam ananta samastaṁ
tava jagad-ātmano janair ihācaritam
vijñāpyaṁ parama-guroḥ
kiyad iva savitur iva khadyotaiḥ

Palabra por palabra

viditam—bien conocido; ananta—¡oh, ilimitado!; samastam—todo; tava—a Ti; jagat-ātmanaḥ—que eres la Superalma de todas las entidades vivientes; janaiḥ—por las masas de gente, o todas las entidades vivientes; iha—dentro del mundo material; ācaritam—realizado; vijñāpyam—para ser informado; parama-guroḥ—a la Suprema Personalidad de Dios; kiyat—cuánto; iva—ciertamente; savituḥ—al Sol; iva—como; khadyotaiḥ—luciérnagas.

Traducción

¡Oh, ilimitada Suprema Personalidad de Dios!, Tú conoces bien todo lo que la entidad viviente hace en el mundo material, pues eres la Superalma. En presencia del Sol, la luz de la luciérnaga no puede revelarnos nada. Del mismo modo, en Tu presencia no hay nada que yo pueda dar a conocer, puesto que Tú lo conoces todo.

Texto

namas tubhyaṁ bhagavate
sakala-jagat-sthiti-layodayeśāya
duravasitātma-gataye
kuyogināṁ bhidā paramahaṁsāya

Palabra por palabra

namaḥ—toda reverencia; tubhyam—a Ti; bhagavate—Tu Señoría; sakala—toda; jagat—de la manifestación cósmica; sthiti—del sustento; laya—disolución; udaya—y creación; īśāya—al Señor Supremo; duravasita—imposible de entender; ātma-gataye—cuya propia posición; ku-yoginām—de aquellos que están apegados a los objetos de los sentidos; bhidā—por el erróneo concepto del separatismo; parama-haṁsāya—al supremo puro.

Traducción

Mi querido Señor, Tú eres el creador, el sustentador y el aniquilador de la manifestación cósmica, pero las personas que son demasiado materialistas y que lo ven todo desde el prisma del separatismo no tienen ojos para verte. No pueden comprender Tu verdadera posición, y por lo tanto llegan a la conclusión de que la manifestación cósmica no depende de Tu opulencia. Mi Señor, Tú eres el supremo puro, y gozas de plenitud en las seis opulencias. Por ello Te ofrezco respetuosas reverencias.

Significado

Los ateos piensan que la manifestación cósmica ha surgido por azar, por una combinación de materia, sin hacer referencia a Dios. Los supuestos químicos y filósofos ateos materialistas tratan siempre de evitar el nombre de Dios al hablar de la manifestación cósmica. A ellos, la creación de Dios les resulta imposible de entender, pues son demasiado materialistas. La Suprema Personalidad de Dios es paramahaṁsa, el supremo puro, mientras que las personas pecaminosas, que están muy apegadas al disfrute material de los sentidos, y que por ello se ocupan como asnos en actividades materiales, son los más bajos de los hombres. Debido a su temperamento ateo, todo su supuesto conocimiento científico es vano e inútil. Por lo tanto, no pueden entender a la Suprema Personalidad de Dios.

Texto

yaṁ vai śvasantam anu viśva-sṛjaḥ śvasanti
yaṁ cekitānam anu cittaya uccakanti
bhū-maṇḍalaṁ sarṣapāyati yasya mūrdhni
tasmai namo bhagavate ’stu sahasra-mūrdhne

Palabra por palabra

yam—a quien; vai—en verdad; śvasantam—esforzarse; anu—después; viśva-sṛjaḥ—los directores de la manifestación cósmica; śvasanti—también se esfuerzan; yam—a quien; cekitānam—percibir; anu—después; cittayaḥ—todos los sentidos de adquisición de conocimiento; uccakanti—perciben; bhū-maṇḍalam—el gran universo; sarṣapāyati—se vuelven como semillas de mostaza; yasya—de quien; mūrdhni—sobre la cabeza; tasmai—a Él; namaḥ—reverencias; bhagavate—la Suprema Personalidad de Dios, pleno en las seis opulencias; astu—que haya; sahasra-mūrdhne—que tiene miles de capuchas.

Traducción

Mi querido Señor, solo después de Tú esfuerzo se ocupan en sus actividades el Señor Brahmā, Indra y los demás directores de la manifestación cósmica; y los sentidos, mi Señor, solo comienzan a percibir una vez que Tú has percibido la energía material. La Suprema Personalidad de Dios sostiene todos los universos sobre Sus cabezas como si fuesen semillas de mostaza. Yo Te ofrezco respetuosas reverencias a Ti, esa Suprema Personalidad, que tienes miles de cabezas.

Texto

śrī-śuka uvāca
saṁstuto bhagavān evam
anantas tam abhāṣata
vidyādhara-patiṁ prītaś
citraketuṁ kurūdvaha

Palabra por palabra

śrī-śukaḥ uvāca—Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; saṁstutaḥ—ser adorado; bhagavān—la Suprema Personalidad de Dios; evam—de este modo; anantaḥ—el Señor Ananta; tam—a él; abhāṣata—contestó; vidyādhara-patim—al rey de los vidyādharas; prītaḥ—muy complacido; citraketum—al rey Citraketu; kuru-udvaha—¡oh, joya de la dinastía Kuru, Mahārāja Parīkṣit!

Traducción

Śukadeva Gosvāmī continuó: El Señor, la Suprema Personalidad de Dios, Anantadeva, muy complacido con las oraciones de Citraketu, el rey de los vidyādharas, respondió de la siguiente manera, ¡oh, Mahārāja Parīkṣit, joya de la dinastía Kuru!

Texto

śrī-bhagavān uvāca
yan nāradāṅgirobhyāṁ te
vyāhṛtaṁ me ’nuśāsanam
saṁsiddho ’si tayā rājan
vidyayā darśanāc ca me

Palabra por palabra

śrī-bhagavān uvāca—la Suprema Personalidad de Dios, Saṅkarṣaṇa, contestó; yat—la cual; nārada-aṅgirobhyām—por los grandes sabios Nārada y Aṅgirā; te—a ti; vyāhṛtam—hablada; me—de Mí; anuśāsanam—la adoración; saṁsiddhaḥ—completamente perfeccionado; asi—estás; tayā—con ese; rājan—¡oh, rey!; vidyayā—mantra; darśanāt—de la visión directa; ca—así como; me—de Mí.

Traducción

La Suprema Personalidad de Dios, Anantadeva, contestó de la siguiente manera: ¡Oh, rey!, como resultado de haber aceptado las enseñanzas que los grandes sabios Nārada y Aṅgirā te dieron acerca de Mí, ahora eres perfectamente consciente del conocimiento trascendental. Por haber sido educado en la ciencia espiritual, has podido verme cara a cara. Por lo tanto, ahora eres completamente perfecto.

Significado

La perfección de la vida consiste en recibir una educación espiritual y entender la existencia del Señor y el modo en que Él crea, mantiene y aniquila la manifestación cósmica. Quien alcanza la perfección en el conocimiento, puede cultivar su amor por Dios a través de la compañía de personas muy perfectas, como Nārada, Aṅgirā y los miembros de su sucesión discipular. Eso le capacita para ver cara a cara a la ilimitada Suprema Personalidad de Dios. El Señor es ilimitado, pero, aun así, por Su misericordia sin causa, Se hace visible ante el devoto, quien entonces puede verle. En nuestra posición actual, en la vida condicionada, no podemos ver ni entender a la Suprema Personalidad de Dios.

ataḥ śrī-kṛṣṇa-nāmādi
na bhaved grāhyam indriyaiḥ
sevonmukhe hi jihvādau
svayam eva sphuraty adaḥ

«Nadie puede entender la naturaleza trascendental del nombre, la forma, las cualidades y los pasatiempos de Śrī Kṛṣṇa por medio de los sentidos contaminados por la materia. Solo cuando se está espiritualmente saturado con el trascendental servicio del Señor se revelan Su nombre, Su forma, Sus cualidades y Sus pasatiempos, que son trascendentales» (Bhakti-rasāmṛta-sindhu 1.2.234). Aquel que emprende la vida espiritual bajo la dirección de Nārada Muni o su representante, ocupándose de ese modo en el servicio del Señor, se capacita para ver al Señor cara a cara. La Brahma-saṁhitā (5.38) afirma:

premāñjana-cchurita-bhakti-vilocanena
santaḥ sadaiva hṛdayeṣu vilokayanti
yaṁ śyāmasundaram acintya-guṇa-svarūpaṁ
govindam ādi-puruṣaṁ tam ahaṁ bhajāmi

«Yo adoro a Govinda, el Señor primigenio, a quien, en Su forma eterna de Śyāmasundara, ven siempre en sus corazones los devotos cuyos ojos están ungidos con el bálsamo del amor». Hay que seguir las instrucciones del maestro espiritual. De ese modo, se adquieren las cualidades necesarias para llegar a ver a la Suprema Personalidad de Dios, como lo demuestra el caso de Mahārāja Citraketu.

Texto

ahaṁ vai sarva-bhūtāni
bhūtātmā bhūta-bhāvanaḥ
śabda-brahma paraṁ brahma
mamobhe śāśvatī tanū

Palabra por palabra

aham—Yo; vai—en verdad; sarva-bhūtāni—expandido en diversas formas de entidades vivientes; bhūta-ātmā—la Superalma de todas las entidades vivientes (su director y disfrutador supremo); bhūta-bhāvanaḥ—la causa de la manifestación de todas las entidades vivientes; śabda-brahma—la vibración sonora trascendental (el mantra Hare Kṛṣṇa); param brahma—la Verdad Absoluta Suprema; mama—Míos; ubhe—ambos (es decir, la forma de sonido y la forma de identidad espiritual); śāśvatī—eternos; tanū—dos cuerpos.

Traducción

Todas las entidades vivientes, móviles e inmóviles, son Mis expansiones y están separadas de Mí. Yo soy la Superalma de todos los seres vivos, que existen porque Yo los manifiesto. Yo soy la forma de las vibraciones trascendentales, como el oṁkāra y Hare Kṛṣṇa Hare Rāma, y soy la Verdad Absoluta Suprema. Esas dos formas Mías, es decir, el sonido trascendental y la forma eternamente espiritual y bienaventurada de la Deidad, son Mis formas eternas; no son materiales.

Significado

Nārada y Aṅgirā impartieron a Citraketu la ciencia del servicio devocional. Ahora, Citraketu, debido a su servicio devocional, ha visto a la Suprema Personalidad de Dios. Con la práctica del servicio devocional, se avanza paso a paso hasta alcanzar el plano del amor por Dios (premā pumartho mahān); en ese plano es posible ver al Señor Supremo en todo momento. Como se afirma en el Bhagavad-gītā, cuando alguien se ocupa en servicio devocional las veinticuatro horas del día (teṣāṁ satata-yuktānāṁ bhajatāṁ prīti-pūrvakam), conforme a las instrucciones del maestro espiritual, el servicio devocional le va resultando cada vez más agradable. Entonces, la Suprema Personalidad de Dios, que está en lo más profundo del corazón de todos, habla al devoto (dadāmi buddhi-yogaṁ taṁ yena mām upayānti te). Citraketu Mahārāja fue primero instruido por sus gurus, Aṅgirā y Nārada, y ahora, después de haber seguido sus instrucciones, se ha elevado hasta un nivel en que puede ver directamente al Señor Supremo. Así, el Señor le está instruyendo ahora en la esencia del conocimiento.

La esencia del conocimiento es que hay dos clases de vastu, de sustancias. Una es real; a la otra, que es ilusoria o temporal, se la califica a veces de irreal. Debemos analizar esos dos tipos de existencia. La verdad o tattva real consiste en Brahman, Paramātmā y Bhagavān. Como se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam (1.2.11):

vadanti tat tattva-vidas
tattvaṁ yaj jñānam advayam
brahmeti paramātmeti
bhagavān iti śabdyate

«Los trascendentalistas eruditos que conocen la Verdad Absoluta llaman a esa sustancia no dual Brahman, Paramātmā o Bhagavān». La Verdad Absoluta existe eternamente en tres aspectos. Por lo tanto, la sustancia es la combinación de Brahman, Paramātmā y Bhagavān.

Las categorías o emanaciones de la no-sustancia son dos: las actividades y las actividades prohibidas (karma y vikarma). Karma se refiere a la vida piadosa, es decir, a las actividades materiales realizadas durante el día y a las actividades mentales que por la noche constituyen los sueños. Todas ellas son actividades más o menos deseadas. Vikarma, sin embargo, se refiere a las actividades ilusorias, actividades que son algo así como un fuego fatuo. Esas actividades carecen de sentido. Los científicos actuales, por ejemplo, imaginan que la vida puede producirse a partir de combinaciones químicas, y están muy ocupados en tratar de demostrarlo en sus laboratorios, en todo el mundo, aunque a lo largo de la historia no ha habido nadie que pudiese producir la sustancia de la vida mediante combinaciones materiales. Esas actividades se denominan vikarma.

En realidad, todas las actividades materiales son ilusorias, y el progreso en la senda de la ilusión no es más que una pérdida de tiempo. Esas actividades ilusorias se denominan akārya, y debemos aprender a reconocerlas mediante las instrucciones de la Suprema Personalidad de Dios. Como se afirma en el Bhagavad-gītā (4.17):

karmaṇo hy api boddhavyaṁ
boddhavyaṁ ca vikarmaṇaḥ
akarmaṇaś ca boddhavyaṁ
gahanā karmaṇo gatiḥ

«Las complejidades de la acción son muy difíciles de entender. Por consiguiente, debemos conocer adecuadamente lo que es la acción, lo que es la acción prohibida, y lo que es la inacción». Esto debe aprenderse directamente de la Suprema Personalidad de Dios, quien, en Su forma de Anantadeva, está aquí instruyendo al rey Citraketu porque, siguiendo las instrucciones de Nārada y Aṅgirā, se encontraba en una etapa avanzada de servicio devocional.

En este verso se dice: ahaṁ vai sarva-bhūtāni: El Señor lo es todo (sarva-bhūtāni), incluyendo las entidades vivientes y los elementos materiales o físicos. En el Bhagavad-gītā (7.4-5), el Señor dice:

bhūmir āpo ’nalo vāyuḥ
khaṁ mano buddhir eva ca
ahaṅkāra itīyaṁ me
bhinnā prakṛtir aṣṭadhā
apareyam itas tv anyāṁ
prakṛtiṁ viddhi me parām
jīva-bhūtāṁ mahā-bāho
yayedaṁ dhāryate jagat

«La tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter, la mente, la inteligencia y el ego falso; estos ocho elementos en conjunto constituyen Mis energías materiales separadas. Además de estos elementos, ¡oh, Arjuna, el de poderosos brazos!, hay otra energía Mía superior, que incluye a las entidades vivientes que están explotando los recursos de esta naturaleza material e inferior». La entidad viviente trata de imponer su dominio sobre los elementos materiales o físicos, pero tanto los elementos físicos como la chispa espiritual son energías emanadas de la Suprema Personalidad de Dios. Por esa razón, el Señor dice: ahaṁ vai sarva-bhūtāni: «Yo lo soy todo». Del mismo modo que del fuego emanan el calor y la luz, esas dos energías, los elementos físicos y las entidades vivientes, emanan del Señor Supremo. Por eso el Señor dice: ahaṁ vai sarva-bhūtāni: «De Mí se expanden las categorías física y espiritual».

Además, el Señor, como Superalma, guía a las entidades vivientes condicionadas por la atmósfera física. Por esa razón, recibe el nombre de bhūtātmā bhūta-bhāvanaḥ. Él da a la entidad viviente la inteligencia con que mejorar su posición, de modo que pueda ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios; si no desea ir de regreso a Dios, el Señor le dará la inteligencia para mejorar su situación material. Así lo confirma el Señor personalmente en el Bhagavad-gītā (15.15): sarvasya cāhaṁ hṛdi sanniviṣṭo mattaḥ smṛtir jñānam apohanaṁ ca: «Yo estoy situado en el corazón de todos, y de Mí vienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido». El Señor, desde el corazón, da al ser vivo la inteligencia para actuar. Por esa razón, en un verso anterior se dijo que nuestros esfuerzos comienzan después de los esfuerzos de la Suprema Personalidad de Dios. Nosotros no podemos esforzarnos o actuar sobre las cosas de modo independiente. Por lo tanto, el Señor es bhūta-bhāvanaḥ.

Otro aspecto particular del conocimiento que se da en este verso es que śabda-brahma también es una forma del Señor Supremo. Arjuna acepta al Señor Kṛṣṇa, en Su forma eterna y llena de bienaventuranza, como paraṁ brahma. En el estado condicionado, la entidad viviente considera sustanciales cosas que son ilusorias. Eso se denomina māyā o avidyā, ignorancia. Por lo tanto, conforme al conocimiento védico, tenemos que volvernos devotos y aprender la diferencia entre avidyā y vidyā, que se explican con detalle en el Īśopaniṣad. Cuando nos elevamos al nivel de vidyā, podemos entender personalmente a la Personalidad de Dios en Sus diversas formas, como el Señor Rāma, el Señor Kṛṣṇa y Saṅkarṣaṇa. Se explica que el conocimiento védico es el aliento del Señor Supremo; ese conocimiento es también la base, el comienzo de las actividades. Por eso el Señor dice que, cuando Él Se esfuerza o respira, entran en la existencia los universos materiales y se manifiestan, progresivamente, las diversas actividades. En el Bhagavad-gītā, el Señor dice: praṇavaḥ sarva-vedeṣu: «Yo soy la sílaba oṁ en todos los mantras védicos». El conocimiento védico comienza con la vibración del sonido trascendental praṇava, oṁkāra. El mismo sonido trascendental es Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. Abhinnatvān nāma-nāminoḥ: No hay diferencia entre el santo nombre del Señor y el propio Señor.

Texto

loke vitatam ātmānaṁ
lokaṁ cātmani santatam
ubhayaṁ ca mayā vyāptaṁ
mayi caivobhayaṁ kṛtam

Palabra por palabra

loke—en el mundo material; vitatam—expandida (en el espíritu de disfrute material); ātmānam—la entidad viviente; lokam—el mundo material; ca—también; ātmani—en la entidad viviente; santatam—difundido; ubhayam—ambos (el mundo material de elementos materiales, y la entidad viviente); ca—y; mayā—por Mí; vyāptam—penetrados; mayi—en Mí; ca—también; eva—en verdad; ubhayam—ambos; kṛtam—creados.

Traducción

El alma condicionada se considera el disfrutador de los recursos del mundo material, y se expande en él pensando que, en esencia, está hecho para su disfrute. Del mismo modo, el mundo material se expande en la entidad viviente como fuente de disfrute. Así, ambos se expanden; sin embargo, como energías Mías, ambos son penetrados por Mí. Como Señor Supremo, soy la causa de esos efectos, y debes saber que ambos reposan en Mí.

Significado

La filosofía mayāvāda considera que todo es cualitativamente igual a la Suprema Personalidad de Dios, el Brahman Supremo, y, por lo tanto, que todo es digno de adoración. Esta peligrosa teoría de la escuela mayāvāda ha orientado a la gente hacia el ateísmo. Basándonos en esa teoría, pensamos que somos Dios, cuando en realidad no es así. Como se afirma en el Bhagavad-gītā (mayā tatam idaṁ sarvaṁ jagad avyakta-mūrtinā), la realidad es que toda la manifestación cósmica es una expansión de las energías del Señor Supremo, que se manifiestan en los elementos físicos y en las entidades vivientes. Las entidades vivientes cometen el error de considerar que los elementos físicos son recursos dispuestos para su disfrute, y que ellas son los disfrutadores. Sin embargo, ni las entidades vivientes ni los elementos son independientes; ambos son energías del Señor. La causa original de las energías material y espiritual es la Suprema Personalidad de Dios. Sin embargo, aunque la expansión de las energías del Señor es la causa original, no debemos pensar que el Señor mismo Se ha expandido de diversas maneras. Para condenar las teorías de los māyāvādīs, el Señor dice claramente en el Bhagavad-gītā: mat-sthāni sarva-bhūtāni na cāham teṣv avasthitaḥ: «Todos los seres están en Mí, pero Yo no estoy en ellos». Todo reposa en Él, y todo es expansión de Sus energías; pero eso no significa que todo sea digno de adoración, como lo es el Señor mismo. La expansión material es temporal, pero el Señor no lo es. Las entidades vivientes son partes del Señor, pero no son el Señor mismo. Las entidades vivientes del mundo material no son inconcebibles, pero el Señor sí lo es. La teoría de que las energías del Señor, como expansiones del Señor, son lo mismo que el Señor, es errónea.

Texto

yathā suṣuptaḥ puruṣo
viśvaṁ paśyati cātmani
ātmānam eka-deśa-sthaṁ
manyate svapna utthitaḥ
evaṁ jāgaraṇādīni
jīva-sthānāni cātmanaḥ
māyā-mātrāṇi vijñāya
tad-draṣṭāraṁ paraṁ smaret

Palabra por palabra

yathā—tal y como; suṣuptaḥ—durmiendo; puruṣaḥ—una persona; viśvam—el universo entero; paśyati—percibe; ca—también; ātmani—en sí misma; ātmānam—él mismo; eka-deśa-stham—acostado en un lugar; manyate—considera; svapne—en la condición de sueño; utthitaḥ—despertar; evam—de este modo; jāgaraṇa-ādīni—los estados de vigilia, etc.; jīva-sthānāni—los distintos estados de existencia de la entidad viviente; ca—también; ātmanaḥ—de la Suprema Personalidad de Dios; māyā-mātrāṇi—las manifestaciones de la potencia ilusoria; vijñāya—conocer; tat—de ellas; draṣṭāram—al creador u observador de todas esas condiciones; param—al Supremo; smaret—siempre se debe recordar.

Traducción

Una persona profundamente dormida, sueña y ve en su interior muchos otros objetos, como grandes montañas y ríos o incluso el universo entero, aunque están muy lejos. A veces, al despertar de su sueño, ve que es un ser humano, acostado en su cama en determinado lugar; entonces, en función de diversas condiciones, se identifica como miembro de una determinada nacionalidad, familia, etc. Todos esos estados, de sueño profundo, ensoñaciones y vigilia, no son sino energías de la Suprema Personalidad de Dios. Siempre debemos recordar al creador original de esas condiciones, el Señor Supremo, que no Se ve afectado por ellas.

Significado

Ni el sueño profundo, ni la ensoñación ni la vigilia son condiciones sustanciales de la entidad viviente. No son más que la manifestación de diversas fases de la vida condicionada. Muy lejos de nosotros hay montañas, ríos, árboles, insectos, tigres y serpientes, pero en sueños imaginamos que están cerca. Por la noche, la entidad viviente tiene sueños en el plano sutil, y, del mismo modo, cuando despierta vive en un sueño denso de nación, comunidad, sociedad, pertenencias, rascacielos, cuenta corriente, posición y honor. En estas circunstancias, hemos de saber que nuestra posición se debe al contacto con el mundo material. Las circunstancias en que nos encontramos en las diversas formas de vida son simples creaciones de la energía ilusoria, que actúa bajo la dirección de la Suprema Personalidad de Dios. Por lo tanto, en última instancia todo es obra del Señor Supremo, y la entidad viviente condicionada simplemente debe recordar a ese artífice original, Śrī Kṛṣṇa. Como entidades vivientes, somos arrastrados por las olas de prakṛti, la naturaleza, que actúa bajo la dirección del Señor (mayadhyakṣena prakṛtiḥ sūyate sa carācaram). En una canción, Bhaktivinoda Ṭhākura dice: (miche) māyāra vaśe, yāccha bhese’, khāccha hābuḍubu, bhāi: «¿Por qué te dejas arrastrar por las olas de la energía ilusoria, en las diversas fases del sueño y la vigilia, que son creaciones de māyā?». Nuestro único deber es recordar al director supremo de la energía ilusoria, Kṛṣṇa, y el śāstra nos aconseja cómo hacerlo: harer nāma harer nāma harer nāmaiva kevalam: Debemos cantar constantemente el santo nombre del Señor: Hare Kṛṣṇa, Hare Kṛṣṇa, Kṛṣṇa Kṛṣṇa, Hare Hare/ Hare Rāma, Hare Rāma, Rāma Rāma, Hare Hare. La comprensión del Señor Supremo pasa por tres fases: Brahman, Paramātma y Bhagavān; pero la comprensión definitiva es Bhāgavan. Aquel que percibe a Bhagavān, la Suprema Personalidad de Dios, Kṛṣṇa, es el más perfecto de los mahātmas (vasudevaḥ sarvam iti sa mahātma sudurlabhaḥ). En la forma humana de vida, debemos comprender a la Suprema Personalidad de Dios, pues de ese modo entenderemos también todo lo demás. Yasmin vijñāte sarvam evaṁ vijñātaṁ bhavati. Según este aforismo védico, el simple hecho de entender a Kṛṣṇa trae consigo la comprensión del Brahman, de Paramātma, de prakṛti, de la energía ilusoria, de la energía espiritual y de todo lo demás. Todo se revela. Prakṛti, la naturaleza material, actúa bajo la dirección del Señor Supremo, y nosotros, las entidades vivientes, somos arrastrados por las diversas fases de prakṛti. Para alcanzar la autorrealización, debemos recordar constantemente a Kṛṣṇa. Como se afirma en el Padma Puraṇā: smartavyaḥ satataṁ viṣṇuḥ: Debemos recordar constantemente al Señor Viṣṇu. Vismartavyo na jātucit: Nunca debemos olvidar al Señor. En eso consiste la perfección de la vida.

Texto

yena prasuptaḥ puruṣaḥ
svāpaṁ vedātmanas tadā
sukhaṁ ca nirguṇaṁ brahma
tam ātmānam avehi mām

Palabra por palabra

yena—por quien (el Brahman Supremo); prasuptaḥ—durmiendo; purusaḥ—un hombre; svāpam—lo soñado; veda—conoce; ātmanaḥ—de sí mismo; tadā—en ese momento; sukham—felicidad; ca—también; nirguṇam—sin contacto con el entorno material; brahma—el espíritu supremo; tam—a Él; ātmānam—al que penetra; avehi—debes conocer; mām—a Mí.

Traducción

Has de saber que yo soy el Brahman Supremo, la Superalma omnisciente que permite a la entidad viviente dormida ser consciente del sueño y también de la felicidad que experimenta más allá de las actividades de los sentidos materiales. Es decir, Yo soy la causa de las actividades del ser vivo mientras duerme.

Significado

Cuando se libera del ego falso, la entidad viviente comprende su posición superior como alma espiritual, parte integral de la potencia de placer del Señor. Así, gracias al Brahman, la entidad viviente puede disfrutar incluso mientras duerme. El Señor dice: «Ese Brahman, esa Paramātma y ese Bhagavān son Yo mismo. Esto es lo que señala Śrīla Jīva Gosvāmī en su Krama-sandarbha.

Texto

ubhayaṁ smarataḥ puṁsaḥ
prasvāpa-pratibodhayoḥ
anveti vyatiricyeta
taj jñānaṁ brahma tat param

Palabra por palabra

ubhayam—ambos tipos de conciencia (sueño y vigilia); smarataḥ—recordar; puṁsaḥ—de la persona; prasvāpa—de conciencia durante el sueño; pratybodhayoḥ—y de conciencia mientras está despierto; anveti—se extiende a través de; vyatiricyeta—puede llegar más allá de; tat—ese; jñānam—conocimiento; brahma—el Brahman Supremo; tat—ese; param—trascendental.

Traducción

Si la Superalma es el testigo de los sueños mientras dormimos, ¿cómo puede la entidad viviente, que es distinta de la Superalma, recordar las actividades que tienen lugar en los sueños? Una persona no puede comprender las experiencias de otra. Por lo tanto, el conocedor de los hechos, la entidad viviente que desea conocer lo vivido durante el sueño y la vigilia, es distinto de las actividades manifestadas en esas circunstancias. Ese factor cognoscitivo es el Brahman. En otras palabras, tanto las entidades vivientes como el Alma Suprema poseen la capacidad de conocer. Así también la entidad viviente puede percibir las actividades realizadas durante el sueño y la vigilia. En ambas circunstancias, el conocedor no cambia, pues es cualitativamente uno con el Brahman Supremo.

Significado

En lo que se refiere a conocimiento, la entidad viviente es cualitativamente una con el Brahman supremo, pero, a nivel cuantitativo, no es igual al Brahman Supremo, pues es una parte de ese Brahman. A nivel cualitativo, la entidad viviente es Brahman, y debido a ello puede recordar las actividades vividas durante el sueño, así como sus actividades actuales, en el estado de vigilia.

Texto

yad etad vismṛtaṁ puṁso
mad-bhāvaṁ bhinnam ātmanaḥ
tataḥ saṁsāra etasya
dehād deho mṛter mṛtiḥ

Palabra por palabra

yat—que; etat—esta; vismṛtam—olvidada; puṁsaḥ—la entidad viviente; mat-bhāvam—Mi posición espiritual; bhinnam—separación; ātmanaḥ—del Alma Suprema; tataḥ—de esa; saṁsāraḥ—vida material condicionada; etasya—de la entidad viviente; dehāt—de un cuerpo; dehaḥ—otro cuerpo; mṛteḥ—de una muerte; mṛtiḥ—otra muerte.

Traducción

La vida material condicionada de la entidad viviente comienza cuando, creyéndose diferente a Mí, olvida su identidad espiritual y su unidad cualitativa conmigo en eternidad, conocimiento y bienaventuranza. En otras palabras, en lugar de identificar sus intereses con los Míos, centra su interés en las expansiones de su cuerpo, como la esposa, los hijos y los bienes materiales. De ese modo, por la influencia de sus acciones, tras un cuerpo recibe otro cuerpo, y tras una muerte le viene otra muerte.

Significado

Por lo general, los filósofos māyāvādīs, y las personas influenciadas por esos filósofos, se consideran iguales a la Suprema Personalidad de Dios. Esa es la causa de su vida condicionada. En su Prema-vivarta, el poeta vaiṣṇava Jagadānanda Paṇḍita afirma:

kṛṣṇa-bahirmukha hañā bhoga vāñchā kare
nikaṭa-stha māyā tāre jāpaṭiyā dhare

La vida condicionada de la entidad viviente comienza tan pronto como olvida su posición constitucional y se esfuerza por ser uno con el Supremo. La idea de que el Brahman Supremo y la entidad viviente son iguales no solo cualitativa, sino también cuantitativamente, es la causa de la vida condicionada. La vida condicionada, comienza si olvidamos la diferencia entre el Señor Supremo y la entidad viviente. Vida condicionada significa abandonar un cuerpo para recibir otro, y morir para morir de nuevo. El filósofo māyāvādī enseña la filosofía de tat tvam asi, diciendo: «Tú eres igual a Dios». Se olvida que tat tvam asi se aplica en relación con la posición marginal de la entidad viviente, la que se puede comparar a los rayos del Sol. El Sol y los rayos del Sol son cualitativamente uno, pues en ambos hay luz y calor. Pero no debemos olvidar que los rayos del Sol se originan del Sol. En el Bhagavad-gītā, el Señor dice: brahmaṇo hi pratiṣṭhāham: «Yo soy la fuente original del Brahman». Los rayos del Sol deben su importancia al globo solar, pero el globo solar no debe su importancia a la omnipresencia de sus rayos. El olvido o la comprensión errónea de este hecho se llama māyā. Cuando olvidamos nuestra posición constitucional, o la posición constitucional del Señor Supremo, caemos en māyā, es decir, en el saṁsāra, la vida condicionada. En relación con esto, Madhvācārya dice:

sarva-bhinnaṁ parātmānaṁ
vismaran saṁsared iha
abhinnaṁ saṁsmaran yāti
tamo nāsty atra saṁśayaḥ

Cuando alguien piensa que no hay ninguna diferencia entre la entidad viviente y el Señor Supremo, sin duda, se halla bajo la influencia de la ignorancia (tamaḥ).

Texto

labdhveha mānuṣīṁ yoniṁ
jñāna-vijñāna-sambhavām
ātmānaṁ yo na buddhyeta
na kvacit kṣemam āpnuyāt

Palabra por palabra

labdhvā—obtener; iha—en el mundo material (y especialmente en la piadosa región de Bhārata-varṣa, la India); māunṣīm—humana; yonim—especie; jñāna—del conocimiento de las Escrituras védicas; vijñāna—y de la aplicación práctica de ese conocimiento en la vida; sambhavām—donde hay posibilidad; ātmānam—la verdadera identidad propia; yaḥ—todo aquel que; na—no; buddhyeta—entiende; na—nunca; kvacit—en ningún momento; kṣeman—éxito en la vida; āpnuyāt—puede obtener.

Traducción

Al ser humano, y especialmente el que ha nacido en la India, la tierra de la religiosidad, puede alcanzar la perfección de la vida, es decir, la autorrealización, a través del estudio y la aplicación práctica de las Escrituras védicas. El hombre que nace en esa posición privilegiada, pero no llega a comprender su verdadera identidad, no puede alcanzar la perfección suprema, ni siquiera si se eleva a los sistemas planetarios superiores.

Significado

Esto lo confirma el Caitanya-caritāmṛta (Ādi 9.41), donde el Señor Caitanya dice:

bhārata-bhūmite haila manuṣya-janma yāra
janma sārthaka kari’ kara para-upakāra

Todo aquel que haya nacido en la India, y especialmente como ser humano, puede alcanzar el éxito supremo por medio de las Escrituras védicas y su aplicación práctica en la vida. Una vez alcanzada la perfección, puede servir a la causa de la iluminación espiritual de toda la sociedad humana. Esa es la mejor obra humanitaria que se puede realizar.

Texto

smṛtvehāyāṁ parikleśaṁ
tataḥ phala-viparyayam
abhayaṁ cāpy anīhāyāṁ
saṅkalpād viramet kaviḥ

Palabra por palabra

smṛtvā—recordando; īhāyām—en el campo de las actividades con resultados fruitivos; parikleśam—la pérdida de energía y las circunstancias miserables; tataḥ—de eso; phala-viparyayam—lo opuesto al resultado deseado; abhayam—ausencia de temor; ca—también; api—en verdad; anīhāyām—cuaando no hay deseo de resultados fruitivos; saṅkalpāt—del deseo material; viramet—debe poner fin; kaviḥ—la persona avanzada en el conocimiento.

Traducción

Recordando que el campo de las actividades fruitivas está plagado de dificultades, y que el resultado que se obtiene de las acciones materiales es el opuesto al deseado, incluso si se trata de actividades frutivas recomendadas en las Escrituras védicas, el hombre inteligente debe poner fin al deseo de realizar actos fruitivos, pues con esos esfuerzos no se puede alcanzar el objetivo supremo de la vida. Por otra parte, quien actúa sin desear resultados fruitivos, es decir, quien se ocupa en actividades devocionales, puede alcanzar el objetivo supremo de la vida y verse libre de todas las miserias. Teniendo esto en cuenta, hay que poner fin a los deseos materiales.

Texto

sukhāya duḥkha-mokṣāya
kurvāte dampatī kriyāḥ
tato ’nivṛttir aprāptir
duḥkhasya ca sukhasya ca

Palabra por palabra

sukhāya—para la felicidad; duḥkha-mokṣāya—para liberarse del estado de desdicha; kurvāte—realizan; dam-patī—la esposa y el esposo; kriyāḥ—actividades; tataḥ—de eso; anivṛttiḥ—no interrupción; aprāptiḥ—no logro; duḥkhasya—de sufrimiento; ca—también; sukhasya—de felicidad; ca—también.

Traducción

Unidos en matrimonio, el hombre y la mujer hacen planes para alcanzar la felicidad y reducir al mínimo la desdicha, y unen esfuerzos para conseguirlo; sin embargo, sus actividades, como están llenas de deseos, ni son fuente de felicidad, ni hacen disminuir el sufrimiento. Por el contrario, son causa de gran desdicha.

Texto

evaṁ viparyayaṁ buddhvā
nṛṇāṁ vijñābhimāninām
ātmanaś ca gatiṁ sūkṣmāṁ
sthāna-traya-vilakṣaṇām
dṛṣṭa-śrutābhir mātrābhir
nirmuktaḥ svena tejasā
jñāna-vijñāna-santṛpto
mad-bhaktaḥ puruṣo bhavet

Palabra por palabra

evam—de ese modo; viparyayam—inverso; buddhvā—comprender; nṛṇām—de hombres; vijña-abhimāninām—que se creen llenos de conocimiento científico; ātmanaḥ—del ser; ca—también; gatim—el progreso; sūkṣmām—sumamente difícil de entender; sthāna-traya—los tres estados de vida (sueño profundo, sueño y vigilia); vilakṣaṇām—aparte de; dṛṣṭa—percibidos directamente; śrutābhiḥ—o entendidos por la información de las autoridades; mātrābhiḥ—de objetos; nirmuktaḥ—liberado; svena—por la propia; tejasā—capacidad de discernimiento; jñāna-vijñāna—con conocimiento y aplicación práctica del conocimiento; santṛptaḥ—estar plenamente satisfecho; mat-bhaktaḥ—Mi devoto; puruṣaḥ—una persona; bhavet—debe volverse.

Traducción

Se debe entender que, con sus actividades, las personas orgullosas de su experiencia material obtienen resultados contrarios a los que conciben mientras están despiertas, dormidas o profundamente dormidas. También hay que entender que el alma espiritual, aunque a los materialistas les es muy difícil de percibir, está por encima de todas esas condiciones; utilizando la capacidad de discernir, se debe abandonar el deseo de obtener resultados fruitivos en esta vida y en la siguiente. Así, con el cultivo experto del conocimiento trascendental, la persona debe llegar a ser Mi devota.

Texto

etāvān eva manujair
yoga-naipuṇya-buddhibhiḥ
svārthaḥ sarvātmanā jñeyo
yat parātmaika-darśanam

Palabra por palabra

etāvān—en esta medida; eva—en verdad; manujaiḥ—por seres humanos; yoga—mediante el proceso de vincularse con el Supremo mediante el bhakti-yoga; naipuṇya—dotados de experiencia; buddhibhiḥ—que tienen inteligencias; sva-arthaḥ—el objetivo supremo de la vida; sarva-ātmanā—por todos los medios; jñeyaḥ—ser conocido; yat—el cual; para—del Señor trascendental; ātma—y del alma; eka—de la unidad; darśanam—comprensión.

Traducción

Las personas que tratan de alcanzar el objetivo supremo de la vida deben ser expertas en la observación de la Persona Absoluta Suprema y de la entidad viviente, que, en su relación como parte y todo, forman una unidad cualitativa. Esa es la comprensión suprema de la vida. No hay verdad superior a ella.

Texto

tvam etac chraddhayā rājann
apramatto vaco mama
jñāna-vijñāna-sampanno
dhārayann āśu sidhyasi

Palabra por palabra

tvam—tú; etat—esta; śraddhayā—con gran fe y lealtad; rājan—¡oh, rey!; apramattaḥ—sin perder la cordura ni desviarte a ninguna otra conclusión; vacaḥ—instrucción; mama—de Mí; jñāna-vijñāna-sampannaḥ—consciente por completo del conocimiento y de su aplicación práctica; dhārayan—aceptando; āśu—muy pronto; sidhyasi—llegarás a ser el más perfecto.

Traducción

¡Oh, rey!, si, desapegado del disfrute material, aceptas esta conclusión Mía, siguiéndome con gran fe y volviéndote experto y perfectamente consciente del conocimiento y de su aplicación práctica en la vida, llegarás a Mí, y con ello alcanzarás la más elevada perfección.

Texto

śrī-śuka uvāca
āśvāsya bhagavān itthaṁ
citraketuṁ jagad-guruḥ
paśyatas tasya viśvātmā
tataś cāntardadhe hariḥ

Palabra por palabra

śrī-śukaḥ uvāca—Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; āśvāsya—asegurar; bhagavān—la Suprema Personalidad de Dios; ittham—así; citraketum—al rey Citraketu; jagat-guruḥ—el maestro espiritual supremo; paśyataḥ—mientras Le miraba; tasya—él; viśva-ātmā—la Superalma del universo entero; tataḥ—de allí; ca—también; antardadhe—desapareció; hariḥ—el Señor Hari.

Traducción

Śrī Śukadeva Gosvāmī continuó: Tras instruir de este modo a Citraketu asegurándole así la perfección, la Suprema Personalidad de Dios, que es el maestro espiritual supremo, el alma suprema, Saṅkarṣaṇa, desapareció del lugar ante la mirada del rey.

Significado

Así terminan los significados de Bhaktivedanta correspondientes al capítulo decimosexto del Canto Sexto del Śrīmad-Bhāgavatam, titulado «El rey Citraketu alcanza el refugio del Señor Supremo».