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Śrīmad-bhāgavatam 5.5.6

Texto

evaṁ manaḥ karma-vaśaṁ prayuṅkte
avidyayātmany upadhīyamāne
prītir na yāvan mayi vāsudeve
na mucyate deha-yogena tāvat

Palabra por palabra

evam—así; manaḥ—la mente; karma-vaśam—subyugada por las actividades fruitivas; prayuṅkte—actúa; avidyayā—por ignorancia; ātmani—cuando la entidad viviente; upadhīyamāne—se ve cubierta; prītiḥ—amor; na—no; yāvat—mientras que; mayi—a Mí; vāsudeve—Vāsudeva, Kṛṣṇa; na—no; mucyate—se libera; deha-yogena—del contacto con el cuerpo material; tāvat—mientras.

Traducción

La entidad viviente, cuando está cubierta por la modalidad de la ignorancia, no entiende la existencia del ser viviente individual ni del ser viviente supremo; su mente está subyugada por la actividad fruitiva. Por lo tanto, mientras no sienta amor por el Señor Vāsudeva —que no es otro que Yo mismo—, seguirá teniendo que aceptar cuerpos materiales una y otra vez.

Significado

Cuando su mente está contaminada de actividad fruitiva, la entidad viviente desea elevarse de una posición material a otra. Por lo general, todo el mundo se dedica a trabajar arduamente noche y día para mejorar su situación económica. Cuando una persona llega a conocer los rituales védicos, incluso entonces se siente atraída a elevarse a los planetas celestiales, sin saber que su verdadero interés está en regresar al hogar, de vuelta a Dios. Al actuar en el plano de la actividad fruitiva, la persona vaga por todo el universo, pasando por distintas especies y formas. Solo si entra en contacto con un devoto del Señor, un guru, se apegará al servicio del Señor Vāsudeva. Para entender el conocimiento relativo a Vāsudeva, es necesario haber pasado por muchas vidas. Como se confirma en el Bhagavad-gītā (7.19): vāsudevaḥ sarvam iti sa mahātmā sudurlabhaḥ: Después de luchar por la existencia durante muchas vidas, puede que nos refugiemos en los pies de loto de Vāsudeva, Kṛṣṇa. Cuando eso ocurre, adquirimos sabiduría verdadera y nos entregamos a Él. Esa es la única manera de detener el ciclo de nacimientos y muertes. Así lo confirma el Caitanya-caritāmṛta (Madhya 19.151), cuando Śrī Caitanya Mahāprabhu instruye a Śrīla Rūpa Gosvāmī en Daśāśvamedha-ghāṭa:

brahmāṇḍa bhramite kona bhāgyavān jīva
guru-kṛṣṇa-prasāde pāya bhakti-latā-bīja

La entidad viviente vaga por diversos planetas en distintas formas y en distintos cuerpos, pero si por casualidad entra en contacto con un maestro espiritual genuino, por la gracia de ese maestro espiritual logra el refugio del Señor Kṛṣṇa, y así comienza su vida devocional.