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Capítulo 27

Comprensión de la naturaleza material

Texto

śrī-bhagavān uvāca
prakṛti-stho ’pi puruṣo
nājyate prākṛtair guṇaiḥ
avikārād akartṛtvān
nirguṇatvāj jalārkavat

Palabra por palabra

śrī-bhagavān uvāca—la Personalidad de Dios dijo; prakṛti-sthaḥ—residiendo en el cuerpo material; api—aunque; puruṣaḥ—la entidad viviente; na—no; ajyate—es influida; prākṛtaiḥ—de la naturaleza material; guṇaiḥ—por las modalidades; avikārāt—por ser inmutable; akartṛtvāt—por estar liberada del sentimiento de propiedad; nirguṇatvāt—por estar libre de la influencia de las cualidades de la naturaleza material; jala—sobre el agua; arkavat—como el sol.

Traducción

La Personalidad de Dios, Kapila, continuó: Cuando la entidad viviente, a pesar de morar en un cuerpo material, es inmutable y no pretende ningún tipo de propiedad, y debido a ello está libre de la influencia de las modalidades de la naturaleza material, no la afectan las reacciones de las modalidades, tal como al sol no lo afecta su propio reflejo en el agua.

Significado

En el capítulo anterior, el Señor Kapiladeva estableció la conclusión de que el simple hecho de empezar a desempeñar servicio devocional nos permite obtener desapego y conocimiento trascendental para entender la ciencia de Dios. Aquí se confirma el mismo principio. La posición de la persona desapegada de las modalidades de la naturaleza material es como la del sol reflejado en el agua: ni los movimientos, ni el frío, ni la inestabilidad del agua pueden afectar al sol. Análogamente, vāsudeve bhagavati bhakti-yogaḥ prayojitaḥ (Bhāg. 1.2.7): Cuando alguien se ocupa por completo en las actividades del servicio devocional, bhakti-yoga, se vuelve como el sol reflejado en el agua. El devoto en realidad está en el mundo trascendental, aunque parezca estar en el mundo material. De la misma manera que el sol reflejado parece estar en el agua pero está a muchos millones de kilómetros de distancia del agua, el que se ocupa en el proceso de bhakti-yoga es nirguṇa, está libre de la influencia de las cualidades de la naturaleza material.

Avikāra significa «sin cambio». En el Bhagavad-gītā se confirma que las entidades vivientes son partes integrales del Señor Supremo; por ello, su posición eterna es colaborar con Él, adaptando su energía al Señor Supremo. Esa es su posición inmutable. Tan pronto como emplean su energía y sus actividades en la complacencia de los sentidos, ese cambio en su posición se denomina vikāra. Por el contrario, si cuando están en el cuerpo material practican servicio devocional siguiendo las directrices del maestro espiritual, llegan a la posición en que no hay cambio, pues ese es su deber natural. Como se afirma en el Śrīmad-Bhāgavatam, liberación significa reintegración en la posición original propia. La posición original consiste en ofrecer servicio al Señor (bhakti-yogena, bhaktyā). Cuando nos desapegamos de la atracción por la materia y nos ocupamos por completo en servicio devocional, eso es inmutabilidad. Akartṛtvāt significa no hacer nada por complacer los sentidos. En las acciones que se hacen por cuenta propia, hay sentimiento de propiedad, y por lo tanto, reacción, pero cuando todo se hace para Kṛṣṇa, no hay sentimiento de propiedad sobre las acciones. Por medio de esa inmutabilidad y no reclamando propiedad sobre las actividades, podemos situarnos inmediatamente en la posición trascendental en que no nos afectan las modalidades de la naturaleza material, igual que al sol no le afecta el agua en la que se refleja.

Texto

sa eṣa yarhi prakṛter
guṇeṣv abhiviṣajjate
ahaṅkriyā-vimūḍhātmā
kartāsmīty abhimanyate

Palabra por palabra

saḥ—esa misma entidad viviente; eṣaḥ—esta; yarhi—cuando; prakṛteḥ—de la naturaleza material; guṇeṣu—en las modalidades; abhiviṣajjate—se absorbe; ahaṅkriyā—por el ego falso; vimūḍha—confundida; ātmā—el alma individual; kartā—el hacedor; asmi—yo soy; iti—de este modo; abhimanyate—piensa.

Traducción

Cuando el alma está bajo el hechizo de la naturaleza material y del ego falso, e identifica su ser con el cuerpo, se absorbe en actividades materiales, y por la influencia del ego falso, cree que es propietario de todo.

Significado

En realidad, el alma condicionada está obligada a actuar bajo el peso de las modalidades de la naturaleza material. La entidad viviente no tiene independencia. Es libre cuando se somete a los dictados de la Suprema Personalidad de Dios, pero cuando, bajo la impresión de que está satisfaciendo sus sentidos, se ocupa en actividades de complacencia sensorial, en realidad está bajo el hechizo de la naturaleza material. En el Bhagavad-gītā se dice: prakṛteḥ kriyamāṇāni: Cada uno actúa según las modalidades de la naturaleza específicas que ha adquirido. Guṇa se refiere a las cualidades de la naturaleza. Está bajo la influencia de las cualidades de la naturaleza, pero comete el error de creerse el propietario. Este erróneo sentimiento de propiedad puede evitarse con el simple hecho de ocuparse en servicio devocional bajo la dirección del Señor Supremo o de Su representante genuino. Arjuna, en el Bhagavad-gītā, estaba tratando de asumir personalmente la responsabilidad por las muertes de su abuelo y de su maestro en el combate, pero cuando actuó siguiendo la instrucción de Kṛṣṇa, se liberó de ese sentimiento de propiedad sobre la acción. Luchó, pero en realidad estaba liberado de las reacciones de la lucha, aunque al principio, cuando era no violento, cuando no estaba dispuesto a luchar, toda la responsabilidad recaía sobre sus hombros. Esa es la diferencia entre liberación y condicionamiento. Un alma condicionada puede ser muy buena y actuar bajo la influencia de la modalidad de la bondad, pero eso no quita para que esté condicionada bajo el hechizo de la naturaleza material. El devoto, sin embargo, actúa siguiendo completamente el dictado del Señor Supremo. De esta manera, aunque sus acciones tal vez no le parezcan muy elevadas al hombre común, el devoto no es responsable por ellas.

Texto

tena saṁsāra-padavīm
avaśo ’bhyety anirvṛtaḥ
prāsaṅgikaiḥ karma-doṣaiḥ
sad-asan-miśra-yoniṣu

Palabra por palabra

tena—por este; saṁsāra—del ciclo de nacimientos y muertes; padavīm—el sendero; avaśaḥ—desamparadamente; abhyeti—emprende; anirvṛtaḥ—descontenta; prāsaṅgikaiḥ—derivadas de la relación con la naturaleza material; karma-doṣaiḥ—debido a acciones imperfectas; sat—bueno; asat—malo; miśra—mezclado; yoniṣu—en diversas especies de vida.

Traducción

En consecuencia, el alma condicionada transmigra a diversas especies de vida, superiores e inferiores, como resultado de su relación con las modalidades de la naturaleza material. A menos que se libere de las actividades materiales, tiene que aceptar esa posición debido a sus actividades imperfectas.

Significado

La palabra karma-doṣaiḥ que aparece en este verso significa «debido a acciones imperfectas». Esto se refiere a todas las actividades que se ejecutan en el mundo material, buenas y malas, pues todas están contaminadas por la relación con la materia y son imperfectas. Las necias almas condicionadas pueden creer que abriendo hospitales o instituciones caritativas dedicadas a la beneficencia o la educación materiales están ofreciendo caridad, pero no saben que toda obra de ese tipo también es imperfecta, porque no les liberará de la transmigración de un cuerpo a otro. Aquí se afirma claramente sad-asan-miśra-yoniṣu. Eso significa que las supuestas actividades piadosas del mundo material pueden llevarnos a nacer en una familia muy elevada o en los planetas superiores, entre los semidioses. Pero esas obras también son imperfectas, pues de ellas no se deriva la liberación. Nacer en un lugar paradisíaco o en una familia privilegiada no significa que se eviten las tribulaciones materiales, los sufrimientos del nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades. El alma condicionada, bajo el hechizo de la naturaleza material, no puede entender que cualquier acción que ejecute buscando la complacencia de los sentidos es imperfecta, y que solamente las actividades ejecutadas como servicio devocional al Señor pueden liberarla de la reacción de las actividades imperfectas. Por no dejar esas actividades imperfectas, tiene que pasar por diversos cuerpos, unos más elevados, otros más bajos. Eso se denomina saṁsāra-padavīm, que significa «el mundo material, del cual no se puede escapar». Aquel que desee la liberación material tiene que dirigir sus actividades hacia el servicio devocional. No hay otra opción.

Texto

arthe hy avidyamāne ’pi
saṁsṛtir na nivartate
dhyāyato viṣayān asya
svapne ’narthāgamo yathā

Palabra por palabra

arthe—causa real; hi—ciertamente; avidyamāne—no existiendo; api—aunque; saṁsṛtiḥ—la condición material de existencia; na—no; nivartate—cesa; dhyāyataḥ—contemplando; viṣayān—objetos de los sentidos; asya—de la entidad viviente; svapne—en un sueño; anartha—de inconvenientes; āgamaḥ—llegada; yathā—como.

Traducción

En realidad, la entidad viviente es trascendental a la existencia material, pero debido a su mentalidad de dominio sobre la naturaleza material, sigue en su condición material de existencia, y, como en un sueño, se ve afectada por todo tipo de inconvenientes.

Significado

El ejemplo del sueño es muy adecuado. En razón de distintas condiciones mentales, en los sueños nos vemos expuestos a situaciones ventajosas o desventajosas. Algo parecido ocurre con el alma espiritual: no tiene nada que ver con la naturaleza material, pero por su mentalidad de dominarla, se ve sometido a la posición condicionada de existencia.

En este verso se explica la existencia condicionada como dhyāyato viṣayān asya. Viṣaya significa «objeto de disfrute». Mientras siga pensando que puede disfrutar de las cosas materiales, el alma continuará en la vida condicionada, pero tan pronto como recupere la cordura, comprenderá que no es el disfrutador, pues el único disfrutador es la Suprema Personalidad de Dios. Como se confirma en el Bhagavad-gītā (5.29), Él es el beneficiario de los resultados de todos los sacrificios y penitencias (bhoktāraṁ yajña-tapasām), y el propietario de los tres mundos (sarva-loka-maheśvaram). Él es el verdadero amigo de todas las entidades vivientes. Pero nosotros, en vez de dejar en manos de la Suprema Personalidad de Dios la propiedad, el disfrute y la posición de verdadero amigo de las entidades vivientes, pretendemos ser los propietarios, los disfrutadores y los amigos. Ejecutamos obras filantrópicas, considerándonos los amigos de la sociedad humana. Puede que alguien se proclame como un gran activista en pro de la nación, el mejor amigo del pueblo y del país, pero en realidad, no puede ser el mejor amigo de todos. El único amigo es Kṛṣṇa. Uno debe tratar de elevar la conciencia del alma condicionada para que pueda entender que el verdadero amigo es Kṛṣṇa. Kṛṣṇa nunca engañará a aquel que se haya hecho amigo Suyo, y le dará toda la ayuda que necesite. Despertar esa conciencia en el alma condicionada es el servicio más grande, y no el dárselas uno mismo de «el mejor amigo» de otra entidad viviente. El poder de la amistad es limitado. Aunque alguien pretenda ser amigo, no puede serlo ilimitadamente. Hay una cantidad ilimitada de entidades vivientes, y nuestros recursos son limitados; por lo tanto, no podemos ofrecer ningún provecho verdadero a la generalidad de la gente. El mejor servicio que podemos brindarles es despertar su conciencia de Kṛṣṇa, de manera que puedan saber que el disfrutador supremo, el propietario supremo y el amigo supremo es Kṛṣṇa. Entonces, el sueño ilusorio de enseñorearse de la naturaleza material se desvanecerá.

Texto

ata eva śanaiś cittaṁ
prasaktam asatāṁ pathi
bhakti-yogena tīvreṇa
viraktyā ca nayed vaśam

Palabra por palabra

ataḥ eva—por lo tanto; śanaiḥ—gradualmente; cittam—mente, conciencia; prasaktam—apegada; asatām—de disfrutes materiales; pathi—en el sendero; bhakti-yogena—por medio del servicio devocional; tīvreṇa—muy serio; viraktyā—sin apego; ca—y; nayet—debe traer; vaśam—bajo control.

Traducción

El deber de toda alma condicionada es hacer que su conciencia contaminada, apegada ahora al disfrute material, se ocupe en servicio devocional, con gran seriedad y con desapego. De este modo, su mente y su conciencia estarán completamente bajo control.

Significado

En este verso está muy bien explicado el proceso de liberación. La naturaleza material nos ha impuesto su condicionamiento porque nos consideramos el disfrutador, el propietario o el amigo de todas las entidades vivientes. Esa falsa creencia es el resultado de pensar en la posibilidad de disfrutar de los sentidos. Cuando alguien se considera el mejor amigo de sus compatriotas, de la sociedad o de la humanidad, y se ocupa en distintas actividades nacionalistas, filantrópicas y altruistas, no hace más que concentrarse intensamente en la complacencia de los sentidos. El supuesto líder nacionalista o humanista no sirve a la gente; solamente sirve a sus sentidos. Es un hecho. Pero esto no puede entenderlo el alma condicionada, pues está desconcertada debido al hechizo de la naturaleza material. Por consiguiente, lo que en este verso se recomienda es ocuparse con gran seriedad en el servicio devocional del Señor. Esto significa que no debemos considerarnos el propietario, el benefactor, el amigo o el disfrutador. Siempre debemos tener presente que el verdadero disfrutador es Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios; ese es el principio básico del bhakti-yoga. Debemos estar firmemente convencidos de los tres principios siguientes: Kṛṣṇa es el propietario, Kṛṣṇa es el disfrutador, y Kṛṣṇa es el amigo. Siempre debemos recordar esto. Y no solamente entenderlo nosotros mismos, sino tratar de convencer a otros y propagar el movimiento para la conciencia de Kṛṣṇa.

Cuando alguien se ocupa con seriedad en el servicio devocional del Señor, de modo natural en él desaparece la propensión a proclamar falsamente su señorío sobre la naturaleza material. Ese desapego se denomina vairāgya. En vez de estar absorto en el supuesto señorío material, se ocupa en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa; eso es control de la conciencia. El proceso de yoga implica controlar los sentidos. Yoga indriya-saṁyamaḥ. Como los sentidos están siempre activos, hay que ocuparlos en actividades de servicio devocional, pues no es posible mantenerlos inactivos. Quien trate de impedir artificialmente la actividad de los sentidos, fracasará en su intento. Incluso el gran yogī Viśvāmitra, que trataba de controlar sus sentidos por medio del proceso de yoga, fue víctima de la belleza de Menakā. Hay muchos ejemplos como ese. Si la mente y la conciencia no están ocupadas por completo en servicio devocional, siempre cabe la posibilidad de que la mente se llene de deseos de complacencia de los sentidos.

Es muy significativo un punto concreto que se toca en este verso, cuando se dice prasaktam asatāṁ pathi: La atracción por asat, la existencia material temporal, está siempre en la mente. Como hemos estado en contacto con la naturaleza material desde tiempo inmemorial, nos hemos acostumbrado a estar apegados a la naturaleza material temporal. Hay que fijar la mente en los eternos pies de loto del Señor Supremo. Sa vai manaḥ kṛṣṇa-padāravindayoḥ. Hay que fijar la mente en los pies de loto de Kṛṣṇa; entonces, todo irá muy bien. De este modo se recalca en este verso la seriedad del bhakti-yoga.

Texto

yamādibhir yoga-pathair
abhyasañ śraddhayānvitaḥ
mayi bhāvena satyena
mat-kathā-śravaṇena ca

Palabra por palabra

yama-ādibhiḥ—empezando con yama; yoga-pathaiḥ—por medio del sistema de yoga; abhyasan—practicando; śraddhayā anvitaḥ—con gran fe; mayi—a Mí; bhāvena—con devoción; satyena—sin mezcla; mat-kathā—narraciones acerca de Mí; śravaṇena—escuchando; ca—y.

Traducción

Hay que fortalecer la fe practicando el proceso de control del sistema de yoga, y hay que elevarse hasta el nivel de servicio devocional sin mezclas cantando y escuchando acerca de Mí.

Significado

En la práctica del yoga hay ocho etapas diferentes: yama, niyama, āsana, prāṇāyāma, pratyāhāra, dhāraṇā, dhyāna y samādhi. Yama y niyama significa practicar el proceso de control siguiendo regulaciones estrictas, y āsana se refiere a las posturas para sentarse. Esas prácticas nos ayudan a elevarnos al nivel de fe requerido en el servicio devocional. La práctica del yoga como ejercicio físico no es la meta final; la verdadera finalidad es concentrar la mente, controlarla, y aprender a establecerse fielmente en el servicio devocional.

Bhāvena, o bhāva, es un factor muy importante en la práctica del yoga o de cualquier proceso espiritual. Bhāva viene explicado en el Bhagavad-gītā (10.8): budhā bhāva-samanvitāḥ: Debemos estar absortos en pensamientos de amor por Kṛṣṇa. Aquel que sabe que Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, es la fuente de todo, y que todo emana de Él (ahaṁ sarvasya prabhavaḥ), puede entender el aforismo del Vedānta que dice: janmādy asya yataḥ («la fuente original de todo»), y entonces puede absorberse en bhāva, el estado preliminar de amor por Dios.

En el Bhakti-rasāmṛta-sindhu, Rūpa Gosvāmī explica con todo lujo de detalles cómo se obtiene ese estado preliminar de amor por Dios, bhāva. Allí afirma que, en primer lugar, hay que tener fe firme, ser śraddhayānvitaḥ. La fe se obtiene con el control de los sentidos, bien sea por medio de la práctica de yoga, siguiendo las reglas y regulaciones y practicando las posturas para sentarse, o bien directamente con el bhakti-yoga, como se recomienda en el verso anterior. De los nueve aspectos distintos del bhakti-yoga, el primero y más importante es cantar y escuchar acerca del Señor. Eso se menciona aquí también. Mat-kathā-śravaṇena ca. Para llegar al nivel de fe requerido, pueden seguirse las reglas y regulaciones del sistema de yoga, o puede alcanzarse el mismo objetivo simplemente cantando y escuchando acerca de las actividades trascendentales del Señor. La palabra ca es significativa. El bhakti-yoga es directo, y el otro proceso es indirecto. Pero si alguien emprende el proceso indirecto, no alcanzará el éxito si no llega a ocuparse por completo en el proceso directo de escuchar y cantar las glorias del Señor. Por lo tanto, en este verso se emplea la palabra satyena. Con respecto a esto, Svāmī Śrīdhara comenta que satyena significa niṣkapaṭena, «sin duplicidad». Los impersonalistas están llenos de duplicidad. A veces simulan ejecutar servicio devocional, pero en última instancia, su idea es volverse uno con el Supremo. Eso es duplicidad, kapaṭa. El Bhāgavatam no permite tal duplicidad. Al principio del Śrīmad-Bhāgavatam se afirma claramente: paramo nirmatsarāṇām: «Este tratado, el Śrīmad-Bhāgavatam, se dirige a los que están completamente libres de envidia». Aquí se subraya de nuevo el mismo punto. Quien no sea completamente fiel a la Suprema Personalidad de Dios y se ocupe en el proceso de escuchar y cantar las glorias del Señor, no tiene posibilidad de liberarse.

Texto

sarva-bhūta-samatvena
nirvaireṇāprasaṅgataḥ
brahmacaryeṇa maunena
sva-dharmeṇa balīyasā

Palabra por palabra

sarva—todas; bhūta—entidades vivientes; samatvena—viendo con ecuanimidad; nirvaireṇa—sin enemistad; aprasaṅgataḥ—sin lazos íntimos de unión; brahma-caryeṇa—por el celibato; maunena—por el silencio; sva-dharmeṇa—por la propia ocupación; balīyasā—por ofrecer el resultado.

Traducción

El practicante de servicio devocional debe tener una visión ecuánime de todas las entidades vivientes, sin enemistad hacia nadie, pero también sin lazos íntimos de unión con nadie. Debe guardar celibato, ser grave y ejecutar sus actividades eternas, ofreciendo los resultados a la Suprema Personalidad de Dios.

Significado

El devoto de la Suprema Personalidad de Dios que se ocupa en servicio devocional con seriedad es ecuánime con todas las entidades vivientes. Las entidades vivientes se dividen en muchas especies, pero el devoto no ve la cubierta externa, sino el alma interna que habita en el cuerpo. El devoto no ve diferencias, porque todas las almas son partes integrales de la Suprema Personalidad de Dios. Esa es la visión del devoto erudito. Como se explica en el Bhagavad-gītā, el devoto o sabio erudito no ve ninguna diferencia entre un brāhmaṇa erudito, un perro, un elefante o una vaca, porque sabe que el cuerpo solo es la cubierta externa, y que el alma en realidad es parte integral del Señor Supremo. El devoto no es enemigo de ninguna entidad viviente, lo cual no significa que se relacione íntimamente con todos. Eso está prohibido. Aprasaṅgataḥ significa «no tener tratos íntimos con todos». El devoto está interesado en ejecutar servicio devocional, y por eso solamente debe tener intimidad con devotos, a fin de progresar hacia su objetivo. No tiene ningún motivo para relacionarse con otros, pues aunque no ve a nadie como enemigo, solo trata con personas que se ocupen en servicio devocional.

El devoto debe guardar voto de celibato, lo cual no implica estar absolutamente libre de la vida sexual; en el voto de celibato se permite también la satisfacción con la esposa. Lo mejor es evitar toda forma de vida sexual. Eso es preferible. De no poder ser así, el devoto puede casarse y vivir pacíficamente con una esposa, siguiendo principios religiosos.

El devoto no debe hablar innecesariamente. Un devoto serio no tiene tiempo para hablar de tonterías. Siempre está ocupado en actividades conscientes de Kṛṣṇa. Cuando habla, habla de Kṛṣṇa. Mauna significa «silencio». No se trata de no hablar en absoluto; silencio significa no hablar de tonterías. El devoto debe ser muy entusiasta en hablar de Kṛṣṇa. Otro factor importante que aquí se explica es sva-dharmeṇa: su ocupación exclusiva es su ocupación eterna, es decir, actuar como servidor eterno del Señor, actuar con conciencia de Kṛṣṇa. La siguiente palabra, balīyasā, significa «ofrecer los resultados de todas las actividades a la Suprema Personalidad de Dios». El devoto no actúa para sí mismo, en busca de complacencia de los sentidos. Todo lo que gana, todo lo que come y todo lo que hace, lo ofrece para satisfacción de la Suprema Personalidad de Dios.

Texto

yadṛcchayopalabdhena
santuṣṭo mita-bhuṅ muniḥ
vivikta-śaraṇaḥ śānto
maitraḥ karuṇa ātmavān

Palabra por palabra

yadṛcchayā—sin dificultad; upalabdhena—con lo que se obtiene; santuṣṭaḥ—satisfecho; mita—poco; bhuk—comer; muniḥ—reflexivo; vivikta-śaraṇaḥ—viviendo en un lugar apartado; śāntaḥ—pacífico; maitraḥ—amistoso; karuṇaḥ—compasivo; ātma-vān—dueño de sí mismo, autorrealizado.

Traducción

En cuestión de ingresos, el devoto debe estar satisfecho con lo que gane sin demasiado esfuerzo. No debe comer más de lo necesario. Debe vivir en un lugar apartado, y siempre debe ser reflexivo, pacífico, amistoso, compasivo y autorrealizado.

Significado

Todo el que ha aceptado un cuerpo material tiene que trabajar o ganarse el sustento para mantener el cuerpo y sus necesidades. El devoto solo debe trabajar para ganar lo absolutamente necesario. Siempre debe estar satisfecho con esos ingresos, y no debe esforzarse por ganar más y más simplemente para acumular cosas innecesarias. En el estado de vida condicionada, una persona que no tiene dinero siempre está trabajando penosamente para ganar algo con objeto de enseñorearse de la naturaleza material. Kapiladeva nos enseña que no debemos hacer grandes esfuerzos por cosas que pueden venir de un modo natural, sin mayores trabajos. La palabra exacta que se emplea a este respecto, yadṛcchayā, significa que la felicidad y la aflicción que la entidad viviente va a experimentar en el cuerpo que ahora posee, le están predestinadas; esto recibe el nombre de «ley del karma». Es imposible que una persona pueda atesorar más dinero por el hecho de esforzarse en ello; si así fuese, prácticamente todos estarían al mismo nivel, en cuestión de riquezas. En realidad, todos obtienen el lucro y las ganancias que tienen predestinados por el karma. Según la conclusión del Bhāgavatam, a veces, sin esforzarnos por ello, nos enfrentamos con condiciones de miseria o de peligro, y de la misma manera, sin el menor esfuerzo, podemos vernos en condiciones prósperas. El consejo que se nos da es que dejemos que estas cosas sucedan tal y como están predestinadas. Nuestro valioso tiempo debemos ocuparlo en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa. En otras palabras, debemos sentirnos satisfechos en la situación que nos depare la naturaleza. Si por nuestro destino nos vemos en alguna condición de vida que no es muy próspera en comparación con la posición de otro, no debemos sentirnos mal. Simplemente, debemos tratar de emplear nuestro valioso tiempo en progresar en la senda de conciencia de Kṛṣṇa. Ese progreso no depende de ninguna condición de prosperidad o penuria materiales; está libre de las condiciones que nos impone la vida material. Un hombre muy pobre puede ejecutar actividades de conciencia de Kṛṣṇa con tanta efectividad como un hombre muy rico. Por lo tanto, debemos estar muy satisfechos con la posición que el Señor nos haya ofrecido.

Otra palabra de este verso es mita-bhuk; significa que solo hay que comer lo necesario para mantener el cuerpo y el alma unidos. No hay que ser glotón por satisfacer la lengua. Cereales, fruta, leche y alimentos de este tipo son los asignados para consumo del hombre. No hay que estar demasiado deseoso de satisfacer la lengua comiendo lo que no está destinado a la humanidad. Particularmente, el devoto solo debe comer prasāda, alimentos ofrecidos a la Personalidad de Dios. Su posición es aceptar los remanentes de esos alimentos. Se le ofrecen al Señor alimentos inocentes, como cereales, verduras, frutas, flores y productos lácteos, y por lo tanto, no hay la menor posibilidad de ofrecer alimentos que estén bajo la influencia de las modalidades de la pasión y la ignorancia. El devoto no debe ser codicioso. También se recomienda que el devoto sea muni, reflexivo; siempre debe pensar en Kṛṣṇa y en cómo ofrecer un servicio mejor a la Suprema Personalidad de Dios. Esa debe ser su única ansiedad. Tal como un materialista siempre está pensando en cómo mejorar sus condiciones materiales, los pensamientos del devoto deben estar siempre centrados en mejorar su condición consciente de Kṛṣṇa; por lo tanto, debe ser un muni.

Lo siguiente que se recomienda es que el devoto viva en un lugar apartado. Por lo general, al hombre común lo que le interesa es el dinero, el progreso materialista en la vida, cosa que el devoto no necesita. Este debe escoger como residencia un lugar en el que todos estén interesados en el servicio devocional. Por esa razón, generalmente el devoto va a un lugar sagrado de peregrinaje en el que viven devotos. Se le recomienda que viva en un lugar donde no haya gran cantidad de hombres comunes. Vivir en un lugar apartado (vivikta-śaraṇa) es muy importante. Se habla después de śanta, paz. El devoto no debe agitarse. Debe estar satisfecho con sus ingresos naturales, comer solo lo que necesite para mantenerse sano, vivir en un lugar apartado, y estar siempre sereno. En el proceso de conciencia de Kṛṣṇa se necesita paz mental.

Maitra, amistad: El devoto debe ser amistoso con todos, pero solo deber tener amistad íntima con devotos. Con los demás, debe ser formal. Puede decir: «Caballero, sí, tiene usted toda la razón», pero no tiene intimidad con ellos. Sin embargo, debe ser compasivo con las personas inocentes, que ni son ateas ni muy avanzadas en iluminación espiritual. Debe ser compasivo con ellas y enseñarles en la medida de lo posible a progresar en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa. El devoto siempre debe permanecer ātmavān, situado en su posición espiritual. No debe olvidar que su principal interés es hacer que aumente su conciencia espiritual, su conciencia de Kṛṣṇa, y no debe identificarse con el cuerpo o con la mente, movido por la ignorancia. Ātmā significa «el cuerpo», o «la mente», pero aquí la palabra ātmavān quiere decir en especial que debe ser dueño de sí mismo. El devoto siempre debe mantenerse en el nivel de conciencia pura, entendiendo que es un alma espiritual, y no el cuerpo o la mente materiales. Eso le hará progresar con confianza en el proceso de conciencia de Kṛṣṇa.

Texto

sānubandhe ca dehe ’sminn
akurvann asad-āgraham
jñānena dṛṣṭa-tattvena
prakṛteḥ puruṣasya ca

Palabra por palabra

sa-anubandhe—con relaciones corporales; ca—y; dehe—hacia el cuerpo; asmin—este; akurvan—no haciendo; asat-āgraham—concepto corporal de la vida; jñānena—por medio del conocimiento; dṛṣṭa—habiendo visto; tattvena—la realidad; prakṛteḥ—de materia; puruṣasya—de espíritu; ca—y.

Traducción

El devoto debe perfeccionar su visión mediante el conocimiento de la materia y del espíritu, y evitar identificarse innecesariamente con el cuerpo y, de este modo, verse atraído por las relaciones corporales.

Significado

Las almas condicionadas están deseosas de identificarse con el cuerpo y de considerar que el cuerpo «soy yo», y que todo lo relacionado con el cuerpo, las posesiones del cuerpo, es «mío». En sánscrito esto se llama aham-mamatā, y es la causa fundamental de toda la vida condicionada. Debemos ver las cosas como combinación de materia y espíritu. Debemos distinguir entre la naturaleza de la materia y la naturaleza del espíritu, e identificarnos con el espíritu, no con la materia. Mediante este conocimiento, debemos evitar el concepto corporal de la vida, que es falso.

Texto

nivṛtta-buddhy-avasthāno
dūrī-bhūtānya-darśanaḥ
upalabhyātmanātmānaṁ
cakṣuṣevārkam ātma-dṛk

Palabra por palabra

nivṛtta—trascendidos; buddhi-avasthānaḥ—los estados de conciencia material; dūrī-bhūta—muy lejos; anya—demás; darśanaḥ—conceptos de la vida; upalabhya—habiendo comprendido; ātmanā—con su intelecto purificado; ātmānam—su propio ser; cakṣuṣā—con los ojos; iva—como; arkam—el sol; ātma-dṛk—la persona autorrealizada.

Traducción

Hay que establecerse en la posición trascendental, más allá de los estados de conciencia material, y separarse de cualquier otro concepto de la vida. De este modo, liberándose del ego falso mediante la comprensión práctica, uno debe ver su propio ser tal como ve el sol en el cielo.

Significado

Bajo el concepto material de la vida, la conciencia actúa en tres estados. Cuando estamos despiertos, actúa de un modo determinado; cuando dormimos, actúa de un modo diferente; y en el sueño profundo actúa de otra manera. Para volvernos conscientes de Kṛṣṇa, tenemos que ser trascendentales a esos tres estados de conciencia. Nuestra conciencia actual debe liberarse de todas las percepciones de la vida que no sean conciencia de Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios. Esto se denomina dūrī-bhūtānya-darśanaḥ, que significa que quien alcanza la conciencia de Kṛṣṇa perfecta no ve nada con excepción de Kṛṣṇa. En el Caitanya-caritāmṛta se dice que el devoto perfecto, aunque vea muchos objetos móviles e inmóviles, ve la energía de Kṛṣṇa actuando en todo. Tan pronto como recuerda la energía de Kṛṣṇa, inmediatamente recuerda a Kṛṣṇa en Su forma personal. Por eso, en todas sus observaciones solo ve a Kṛṣṇa. En la Brahma-saṁhitā (5.38), se afirma que cuando los ojos están ungidos con amor por Kṛṣṇa (premāñjana-cchurita), siempre se ve a Kṛṣṇa, fuera y dentro. Esto se confirma aquí; hay que estar liberado de cualquier otra visión; con ello nos liberamos de la identificación falsa egoísta y nos vemos como el sirviente eterno del Señor. Cakṣuṣevārkam: tal como podemos ver el sol sin ninguna duda, el que ha llegado a la plenitud de conciencia de Kṛṣṇa ve a Kṛṣṇa y Su energía. Esa visión le vuelve ātma-dṛk, autorrealizado. Cuando se elimina el ego falso de identificar el cuerpo con el ser, puede percibirse la visión verdadera de la vida. Los sentidos, como consecuencia, también se purifican. El verdadero servicio al Señor comienza cuando los sentidos se purifican. No hay que parar las actividades de los sentidos, pero hay que eliminar el ego falso de identificarse con el cuerpo. Entonces los sentidos se purifican automáticamente, y con los sentidos purificados se puede desempeñar servicio devocional.

Texto

mukta-liṅgaṁ sad-ābhāsam
asati pratipadyate
sato bandhum asac-cakṣuḥ
sarvānusyūtam advayam

Palabra por palabra

mukta-liṅgam—trascendental; sat-ābhāsam—manifestado como un reflejo; asati—en el ego falso; pratipadyate—él comprende; sataḥ bandhum—el soporte de la causa material; asat-cakṣuḥ—el ojo (revelador) de la energía ilusoria; sarva-anusyūtam—que ha entrado en todo; advayam—sin par.

Traducción

El alma liberada percibe a la Absoluta Personalidad de Dios, que es trascendental y que Se manifiesta como un reflejo incluso en el ego falso. Él es el soporte de la causa material, y entra en todo. Él es absoluto, uno sin par, y es los ojos de la energía ilusoria.

Significado

El devoto puro puede ver la presencia de la Suprema Personalidad de Dios en toda la manifestación material, donde Él está solo como un reflejo. Pero el devoto puro puede comprender que en la oscuridad de la ilusión material, la única luz es el Señor Supremo, que es su soporte. En el Bhagavad-gītā se confirma que el trasfondo de la manifestación material es el Señor Kṛṣṇa. Y, como se confirma en la Brahma-saṁhitā, Kṛṣṇa es la causa de todas las causas. En la Brahma-saṁhitā se afirma que el Señor Supremo, aunque es uno y sin par, está presente mediante Su expansión parcial o plenaria, no solo en este universo y en todos los demás, sino también en cada átomo. La palabra advayam, «sin par», que se emplea en este verso, indica que la Suprema Personalidad de Dios no se divide, aunque está representado en todo, incluyendo los átomos. Su presencia en todo se explica en el siguiente verso.

Texto

yathā jala-stha ābhāsaḥ
sthala-sthenāvadṛśyate
svābhāsena tathā sūryo
jala-sthena divi sthitaḥ

Palabra por palabra

yathā—como; jala-sthaḥ—situado en el agua; ābhāsaḥ—un reflejo; sthala-sthena—situado en la pared; avadṛśyate—se percibe; sva-ābhāsena—por su reflejo; tathā—de esa manera; sūryaḥ—el sol; jala-sthena—situado en el agua; divi—en el cielo; sthitaḥ—situado.

Traducción

La presencia del Señor Supremo se puede percibir tal como se percibe el sol: primero, como un reflejo en el agua, y, de nuevo, como un segundo reflejo en la pared de una habitación, aunque el sol propiamente dicho está situado en el cielo.

Significado

El ejemplo que se da aquí es perfecto. El sol está situado en el cielo, a muchísima distancia de la superficie de la Tierra, pero su reflejo se puede ver en un recipiente de agua puesto en la esquina de una habitación. La habitación está a oscuras, el sol, que está en el cielo a una gran distancia, ilumina la oscuridad con su reflejo en el agua. El devoto puro puede percibir la presencia de la Suprema Personalidad de Dios en todo por el reflejo de Su energía. En el Viṣṇu Purāṇa se afirma que, al igual que la presencia del fuego se puede percibir por el calor y la luz, a la Suprema Personalidad de Dios, aunque es uno sin par, se Le puede percibir en todas partes por la difusión de Sus distintas energías. En el Īśopaniṣad se confirma que el alma liberada percibe la presencia del Señor en todas partes, de la misma manera que la luz y el reflejo del sol se pueden percibir en todas partes, aunque el sol está situado a mucha distancia de la superficie del globo.

Texto

evaṁ trivṛd-ahaṅkāro
bhūtendriya-manomayaiḥ
svābhāsair lakṣito ’nena
sad-ābhāsena satya-dṛk

Palabra por palabra

evam—de esta manera; tri-vṛt—el triple; ahaṅkāraḥ—ego falso; bhūta-indriya-manaḥ-mayaiḥ—que consta de cuerpo, sentidos y mente; sva-ābhāsaiḥ—por sus propios reflejos; lakṣitaḥ—se revela; anena—por este; sat-ābhāsena—por un reflejo del Brahman; satya-dṛk—el alma que puede comprender su identidad.

Traducción

De este modo, el alma autorrealizada se refleja primero en el ego triple, y luego en el cuerpo, los sentidos y la mente.

Significado

El alma condicionada piensa: «yo soy el cuerpo»; pero el alma liberada piensa: «yo no soy el cuerpo, soy un alma espiritual». Este «yo soy» se denomina ego, o identificación del ser. «Yo soy el cuerpo» o «todo lo relacionado con el cuerpo es mío», se denomina ego falso, pero la persona autorrealizada piensa que es el eterno servidor del Señor Supremo; esa identificación es el ego real. Un concepto está bajo la oscuridad de las tres cualidades de la naturaleza material —bondad, pasión e ignorancia—, y el otro, en el estado de bondad pura, que recibe el nombre de śuddha-sattva o vāsudeva. Cuando decimos que abandonamos nuestro ego, significa que abandonamos nuestro ego falso, pero el ego real existe siempre. Aquel que se refleja en la identificación falsa por medio de la contaminación material del cuerpo y de la mente, se sitúa en el estado condicionado, pero si se refleja en el estado puro, se dice que está liberado. En el estado condicionado, uno se identifica con sus posesiones materiales; esa identificación debe purificarse, y debemos identificarnos en relación con el Señor Supremo. En el estado condicionado se acepta que todo son objetos para la complacencia de los sentidos, y en el estado liberado se acepta todo para el servicio del Señor Supremo. El estado de conciencia de Kṛṣṇa, el servicio devocional, es el verdadero estado liberado de la entidad viviente. Por lo demás, aceptar y rechazar, tanto en el plano material como en el marco nihilista o impersonalista, son condiciones imperfectas para el alma pura.

La comprensión del alma pura, que recibe el nombre de satya-dṛk, nos permite ver que todo es un reflejo de la Suprema Personalidad de Dios. A este respecto se puede dar un ejemplo concreto: Un alma condicionada ve una rosa muy hermosa, y piensa que debería utilizar esa flor tan aromática para su propia complacencia de los sentidos. Ese es un enfoque. Sin embargo, el alma liberada ve la misma flor como un reflejo del Señor Supremo, y piensa: «La existencia de esta hermosa flor se debe a la energía superior del Señor Supremo; por lo tanto, pertenece al Señor Supremo, y debe ser utilizada en Su servicio». Son dos enfoques distintos. El alma condicionada piensa que la flor es para su propio disfrute, y el devoto piensa que es un objeto para utilizar en el servicio del Señor. Con el mismo criterio, podemos ver el reflejo del Señor Supremo en nuestros propios sentidos, nuestra propia mente y nuestro propio cuerpo, en todo. Con esa visión correcta, podemos ocuparlo todo en el servicio del Señor. En el Bhakti-rasāmṛta-sindhu se afirma que si alguien lo ha ocupado todo —su energía vital, su riqueza, su inteligencia y sus palabras— en el servicio del Señor, o si desea ocuparlo todo en el servicio del Señor, debe ser considerado un alma liberada o satya-dṛk, sin importar cuál sea su situación. Esa persona ha entendido las cosas tal como son.

Texto

bhūta-sūkṣmendriya-mano-
buddhy-ādiṣv iha nidrayā
līneṣv asati yas tatra
vinidro nirahaṅkriyaḥ

Palabra por palabra

bhūta—los elementos materiales; sūkṣma—los objetos de disfrute; indriya—los sentidos materiales; manaḥ—la mente; buddhi—la inteligencia; ādiṣu—etc.; iha—aquí; nidrayā—mediante el sueño; līneṣu—fusionado; asati—en lo no manifestado; yaḥ—quien; tatra—ahí; vinidraḥ—despierto; nirahaṅkriyaḥ—liberado del ego falso.

Traducción

El devoto, aunque parezca fusionado con los cinco elementos materiales, los objetos del disfrute material, los sentidos materiales y la mente e inteligencia materiales, debe entenderse que está despierto y liberado del ego falso.

Significado

En este verso se amplía la explicación que da Rūpa Gosvāmī en el Bhakti-rasāmṛta-sindhu acerca de cómo puede estar liberada una persona incluso con su cuerpo actual. La entidad viviente que se ha vuelto satya-dṛk, que comprende su posición en relación con la Suprema Personalidad de Dios, puede que dé la impresión de que sigue fusionada con los cinco elementos de la materia, los cinco objetos materiales de los sentidos, los diez sentidos, la mente y la inteligencia, pero aun así se considera que ha despertado y que está liberada de la reacción del ego falso. Aquí es muy significativa la palabra līna. Los filósofos māyāvādīs recomiendan fundirse en la refulgencia impersonal de Brahman; ese es su objetivo, su destino final. Aquí también se menciona esa fusión. Pero uno puede conservar su individualidad, a pesar de fusionarse. Jīva Gosvāmī da el ejemplo de un pájaro verde que entra en un árbol verde; parece fundirse en el verdor, pero en realidad no pierde su individualidad. De manera similar, la entidad viviente, aunque se fusione con la naturaleza material o con la naturaleza espiritual, no abandona su individualidad. La verdadera individualidad consiste en entender: «Soy el servidor eterno del Señor Supremo». Esta información se ha recibido de labios del Señor Caitanya. Ante la pregunta de Sanātana Gosvāmī, Él dijo claramente que la entidad viviente es eternamente el servidor de Kṛṣṇa. Y Kṛṣṇa, en el Bhagavad-gītā, confirma también que la entidad viviente es eternamente una parte integral Suya. La función de la parte integral es servir al todo. Eso es individualidad. Lo es incluso en la existencia material, donde la entidad viviente aparentemente está fusionada con la materia: su cuerpo denso está hecho de cinco elementos; su cuerpo sutil está hecho de mente, inteligencia, ego falso y conciencia contaminada; tiene cinco sentidos activos y cinco sentidos de adquisición de conocimiento; de este modo, está fusionada con la materia. Pero incluso entonces, fusionada con los veinticuatro elementos de la materia, puede conservar su individualidad como servidor eterno del Señor. Bien sea en la naturaleza espiritual o en la naturaleza material, se debe considerar que ese servidor es un alma liberada. Esa es la explicación de las autoridades, y se confirma en este verso.

Texto

manyamānas tadātmānam
anaṣṭo naṣṭavan mṛṣā
naṣṭe ’haṅkaraṇe draṣṭā
naṣṭa-vitta ivāturaḥ

Palabra por palabra

manyamānaḥ—creyendo; tadā—entonces; ātmānam—él mismo; anaṣṭaḥ—aunque no perdido; naṣṭa-vat—como perdido; mṛṣā—falsamente; naṣṭe ahaṅkaraṇe—debido a la desaparición del ego; draṣṭā—el que ve; naṣṭa-vittaḥ—el que ha perdido su fortuna; iva—como; āturaḥ—afligido.

Traducción

El ser viviente puede tener una sensación nítida de su existencia como observador, pero durante el estado de sueño profundo, debido a la desaparición del ego, falsamente se considera perdido, como el hombre que ha perdido su fortuna y está afligido, creyendo que es él mismo lo perdido.

Significado

Solo bajo la influencia de la ignorancia puede una entidad viviente creer que se ha perdido. Si, cuando obtiene conocimiento, llega a su verdadera posición de existencia eterna, sabe que no se ha perdido. Aquí se cita un ejemplo apropiado: naṣṭa-vitta ivāturaḥ. La persona que ha perdido una gran cantidad de dinero puede creer que ella misma se ha perdido, pero la realidad es que no se ha perdido: tan solo ha perdido su dinero. Pero como está absorta en el dinero, identificada con él, cree que se ha perdido. Análogamente, cuando nosotros identificamos erróneamente nuestro campo de actividad con la materia, pensamos que nos hemos perdido, cuando en realidad no es eso lo que ocurre. Una persona revive su verdadera posición tan pronto como cobra conciencia del conocimiento puro de entender que es un servidor eterno del Señor. La entidad viviente nunca puede perderse. En el sueño profundo, cuando olvidamos nuestra identidad, nos absorbemos en el sueño, y puede que pensemos que somos otra persona distinta, o que nos hemos perdido. Pero en realidad, nuestra identidad sigue intacta. La idea de estar perdidos se debe al ego falso, y no se desvanece mientras no cobramos conciencia de nuestra existencia como servidores eternos del Señor. Los filósofos māyāvādīs tienen el concepto de volverse uno con el Señor Supremo, que es otro indicio de estar perdido en el ego falso. Podemos tener la falsa pretensión de ser el Señor Supremo, pero en realidad, no lo somos. Esa es la trampa final que la influencia de māyā pone a la entidad viviente. Pensar que somos iguales al Señor Supremo, o pensar que somos el propio Señor Supremo, se debe también al ego falso.

Texto

evaṁ pratyavamṛśyāsāv
ātmānaṁ pratipadyate
sāhaṅkārasya dravyasya
yo ’vasthānam anugrahaḥ

Palabra por palabra

evam—de este modo; pratyavamṛśya—después de entender; asau—esa persona; ātmānam—su ser; pratipadyate—comprende; sa-ahaṅkārasya—aceptada bajo la influencia del ego falso; dravyasya—de la situación; yaḥ—quien; avasthānam—lugar de reposo; anugrahaḥ—el que manifiesta.

Traducción

Cuando el devoto, habiendo madurado en conocimiento, puede comprender su individualidad, ve claramente la situación en que se pone bajo la influencia del ego falso.

Significado

La postura de los filósofos māyāvādīs es que en última instancia la individualidad se pierde, todo se vuelve uno, y no hay diferencia entre el conocedor, el objeto de conocimiento y el conocimiento. Pero un análisis minucioso nos permite ver que eso no es correcto. La individualidad nunca se pierde, incluso si pensamos que los tres diferentes principios —es decir, el conocedor, el objeto de conocimiento y el conocimiento— se amalgaman o funden en uno. La misma idea de que los tres se funden en uno es otra forma de conocimiento, y puesto que aún existe quien percibe el conocimiento, ¿cómo podemos decir que el conocedor, el conocimiento y su objeto se han vuelto uno? El alma individual que está percibiendo el conocimiento aún permanece como individuo. La individualidad continúa, tanto en la existencia material como en la existencia espiritual; la única diferencia estriba en la calidad de la identidad. Cuando la identidad es material, actúa el ego falso, y la identificación falsa nos hace ver las cosas diferentes de cómo son en realidad. Ese es el principio básico de la vida condicionada. Del mismo modo, cuando el ego falso se purifica, lo vemos todo desde la perspectiva correcta. Ese es el estado de liberación.

En el Īśopaniṣad se afirma que todo pertenece al Señor. Īśāvāsyam idaṁ sarvam. Todo se sustenta en la energía del Señor Supremo. Esto se confirma también en el Bhagavad-gītā. Como todo es producto de Su energía y se sustenta en ella, la energía no es diferente de Él; aun así, el Señor declara: «Yo no estoy en todo». A quien entiende claramente su posición constitucional, todo se le vuelve evidente. La visión que tenemos de las cosas bajo la influencia del ego falso nos condiciona, mientras que ver las cosas tal como son, hace que nos liberemos. Aquí puede aplicarse el ejemplo dado en el verso anterior: Como su identidad está absorta en el dinero, cuando pierde el dinero, él también se cree perdido. Pero en realidad, él no es idéntico al dinero, ni este le pertenece. Cuando se revela la verdadera situación, entendemos que el dinero no pertenece a ninguna persona ni entidad viviente individual, ni lo han producido los hombres. En última instancia, el dinero es propiedad del Señor Supremo, y es imposible que se pierda. Pero mientras cometamos el error de pensar: «Yo soy el disfrutador», o «Yo soy el Señor», continuamos bajo el mismo concepto de la vida, y seguimos condicionados. Tan pronto como eliminamos ese ego falso, nos liberamos. Como se confirma en el Bhāgavatam, situarnos en nuestra verdadera posición constitucional se denomina mukti, liberación.

Texto

devahūtir uvāca
puruṣaṁ prakṛtir brahman
na vimuñcati karhicit
anyonyāpāśrayatvāc ca
nityatvād anayoḥ prabho

Palabra por palabra

devahūtiḥ uvāca—Devahūti dijo; puruṣam—el alma espiritual; prakṛtiḥ—la naturaleza material; brahman—¡oh, brāhmaṇa!; na—no; vimuñcati—deja libre; karhicit—en algún momento; anyonya—una a la otra; apāśrayatvāt—de la atracción; ca—y; nityatvāt—de la eternidad; anayoḥ—de las dos; prabho—¡oh, mi Señor!

Traducción

Śrī Devahūti preguntó: Mi querido brāhmaṇa, ¿deja libre alguna vez la naturaleza material al alma espiritual? Estando eternamente atraídas la una por la otra, ¿cómo es posible que se separen?

Significado

Devahūti, la madre de Kapiladeva, hace aquí su primera pregunta. Aunque podamos entender que el alma espiritual y la materia son diferentes, en realidad no pueden separarse, ni mediante la especulación filosófica ni con un entendimiento correcto. El alma espiritual es la potencia marginal del Señor Supremo, y la materia es la potencia externa del Señor. De una u otra forma, las dos potencias eternas se han combinado, y, siendo tan difícil separar la una de la otra, ¿cómo es posible que el alma condicionada se libere? La experiencia práctica nos muestra que cuando el alma se separa del cuerpo, el cuerpo no tiene verdadera existencia, y cuando el cuerpo está separado del alma, no se puede percibir la existencia del alma. Cuando el alma y el cuerpo se combinan, podemos percibir que ahí hay vida. Pero cuando se separan, ni el cuerpo ni el alma tienen existencia manifiesta. Esta pregunta que Devahūti hace a Kapiladeva viene más o menos motivada por la filosofía nihilista. Los nihilistas dicen que la conciencia es producto de una combinación de materia, y que tan pronto como la conciencia se va, la combinación material se disuelve, y por lo tanto, en última instancia no hay nada más que vacío. En la filosofía māyāvāda esta ausencia de conciencia recibe el nombre de nirvāṇa.

Texto

yathā gandhasya bhūmeś ca
na bhāvo vyatirekataḥ
apāṁ rasasya ca yathā
tathā buddheḥ parasya ca

Palabra por palabra

yathā—como; gandhasya—de aroma; bhūmeḥ—de tierra; ca—y; na—no; bhāvaḥ—existencia; vyatirekataḥ—separada; apām—de agua; rasasya—de sabor; ca—y; yathā—como; tathā—también; buddheḥ—de inteligencia; parasya—de conciencia; ca—y.

Traducción

Tal como la tierra y su aroma, o el agua y su sabor, no pueden existir por separado, no es posible que la inteligencia y la conciencia existan separadamente.

Significado

Aquí se da el ejemplo de que cualquier cosa material tiene un aroma. La flor, la tierra, todo tiene su aroma. Si se separa el aroma de la materia, esta no se puede identificar. Sin sabor, el agua carece de sentido; el fuego, sin calor, no tiene sentido alguno. De la misma manera, si no hay inteligencia, ¿qué sentido tiene el espíritu?

Texto

akartuḥ karma-bandho ’yaṁ
puruṣasya yad-āśrayaḥ
guṇeṣu satsu prakṛteḥ
kaivalyaṁ teṣv ataḥ katham

Palabra por palabra

akartuḥ—del ejecutor pasivo, el que no hace; karma-bandhaḥ—cautiverio a las actividades fruitivas; ayam—este; puruṣasya—del alma; yat-āśrayaḥ—debido al apego a las modalidades; guṇeṣu—mientras las modalidades; satsu—están existiendo; prakṛteḥ—de la naturaleza material; kaivalyam—libertad; teṣu—aquellos; ataḥ—por lo tanto; katham—cómo.

Traducción

Entonces, aunque el alma sea el ejecutor pasivo de todas las actividades, ¿cómo puede tener libertad mientras la naturaleza material actúe sobre ella y la tenga sujeta?

Significado

Aunque la entidad viviente desea liberarse de la contaminación de la materia, no recibe esa libertad. En realidad, desde el mismo instante en que se pone bajo el control de las modalidades de la naturaleza material, la entidad viviente es pasiva y sus actos se deben a la influencia de las cualidades de la naturaleza material. Esto se confirma en el Bhagavad-gītā: prakṛteḥ kriyamāṇāni guṇaiḥ: la entidad viviente actúa conforme a las cualidades o modalidades de la naturaleza material. Cree que es ella quien actúa, pero se equivoca; por desgracia es pasiva. En otras palabras, ya está condicionada por la naturaleza material y no puede escapar de su control. En el Bhagavad-gītā también se afirma que es muy difícil escapar de las garras de la naturaleza material. Podemos tratar de creer que en última instancia todo es vacío, que Dios no existe y que, aun aceptando que el espíritu sea el trasfondo de todo, el espíritu es impersonal. Podemos seguir y seguir especulando, pero la verdad es que escapar de las garras de la naturaleza material es muy difícil. Devahūti plantea la siguiente pregunta: «Aunque podemos especular de muchas maneras, ¿cómo podemos liberarnos mientras estamos bajo el hechizo de la naturaleza material?». La respuesta también se encuentra en el Bhagavad-gītā (7.14): Solo el que se ha entregado a los pies de loto del Supremo Señor Kṛṣṇa, (mām eva ye prapadyante) puede liberarse de las garras de māyā.

Como cada vez está más cerca de entregarse, las preguntas de Devahūti son muy inteligentes. ¿Cómo es posible liberarse? ¿Cómo es posible vivir en un estado de existencia espiritual pura mientras estamos fuertemente sujetos por las modalidades de la naturaleza material? Se trata también de una alusión a los falsos meditadores. Hay muchos supuestos meditadores que piensan: «Yo soy el Alma Espiritual Suprema. Yo estoy dirigiendo las actividades de la naturaleza material. Bajo mi dirección se mueve el sol y sale la luna». Creen que esa meditación o contemplación puede liberarles, pero podemos ver como solo tres minutos después de terminar su disparatada meditación, inmediatamente las modalidades de la naturaleza material hacen presa en ellos. Inmediatamente después de su meditación de altos vuelos, al «meditador» le entra sed y quiere fumar o beber. Está atado por los fuertes grilletes de la naturaleza material, pero cree que ya está libre de las garras de māyā. Esta pregunta de Devahūti es para esas personas y sus falsas pretensiones de que «yo soy todo», «en última instancia, todo es vacío», y «no hay actividades piadosas ni pecaminosas». Todo eso son invenciones ateas. En realidad, una entidad viviente que no se entregue a la Suprema Personalidad de Dios como se enseña en el Bhagavad-gītā, no puede liberarse ni escapar de las garras de māyā.

Texto

kvacit tattvāvamarśena
nivṛttaṁ bhayam ulbaṇam
anivṛtta-nimittatvāt
punaḥ pratyavatiṣṭhate

Palabra por palabra

kvacit—en cierto caso; tattva—los principios fundamentales; avamarśena—por reflexionar en; nivṛttam—evitado; bhayam—temor; ulbaṇam—gran; anivṛtta—sin haber cesado; nimittatvāt—porque la causa; punaḥ—de nuevo; pratyavatiṣṭhate—aparece.

Traducción

El gran temor al cautiverio, aunque se evite por medio de la especulación mental y el estudio de los principios fundamentales, puede todavía presentarse de nuevo, porque su causa no ha desaparecido.

Significado

Debido al ego falso de enseñorearnos sobre la naturaleza material, nos ponemos bajo el control de la materia; esa es la causa del cautiverio material. El Bhagavad-gītā (7.27) afirma: icchā-dveṣa-samutthena. En la entidad viviente nacen dos tipos de propensiones: Una es icchā, que significa «deseo de enseñorearse de la naturaleza material» o «deseo de ser tan grande como el Señor Supremo». Todo el mundo desea ser la personalidad más grande del mundo material. Y la otra es dveṣa, que significa «envidia». Aquel que siente envidia de Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, piensa: «¿Por qué tiene que ser Kṛṣṇa el centro de todo? Yo valgo tanto como Kṛṣṇa». Estas dos actitudes, desear ser el Señor y envidiar al Señor, son la causa inicial del cautiverio material. El filósofo, el que busca la salvación y el nihilista no tienen posibilidad de liberarse mientras esta causa siga presente, mientras abriguen algún deseo de ser supremos, de ser todo o de negar la existencia de Dios.

Devahūti hace una inteligente observación: «Mediante un análisis teórico, alguien podría decir que se ha liberado, pero en realidad, no estará libre mientras la causa exista». En el Bhagavad-gītā se confirma que, después de muchísimas vidas de actividades especulativas, aquel que de hecho vuelve a su verdadera conciencia y se entrega al Señor Supremo, Kṛṣṇa, alcanza realmente el objetivo de su investigación en el campo del conocimiento. Entre la liberación teórica y la verdadera liberación del cautiverio material hay un abismo de diferencia. El Bhāgavatam (10.14.4) dice que quien abandona el auspicioso sendero del servicio devocional y trata de conocer las cosas simplemente por medio de la especulación está perdiendo su valioso tiempo (kliśyanti ye kevala-bodha-labdhaye). Es un esfuerzo hecho por amor al arte, cuyo único resultado es ese: esfuerzo. No se gana nada más. Lo único que pone fin a ese esfuerzo especulativo es el agotamiento. Se da el ejemplo de que no se saca nada de buscar en las cáscaras de arroz vacías: el arroz ya no está ahí. Análogamente, simplemente por medio del proceso especulativo no podemos liberarnos del cautiverio material, pues su causa sigue existiendo. Si se anula la causa, se anulará el efecto. Esto lo explica la Suprema Personalidad de Dios en los siguientes versos.

Texto

śrī-bhagavān uvāca
animitta-nimittena
sva-dharmeṇāmalātmanā
tīvrayā mayi bhaktyā ca
śruta-sambhṛtayā ciram

Palabra por palabra

śrī-bhagavān uvāca—la Suprema Personalidad de Dios dijo; animitta-nimittena—sin desear los frutos de las actividades; sva-dharmeṇa—ejecutando los propios deberes prescritos; amala-ātmanā—con la mente pura; tīvrayā—serio; mayi—a Mí; bhaktyā—por medio del servicio devocional; ca—y; śruta—escuchando; sambhṛtayā—dotado con; ciram—durante mucho tiempo.

Traducción

La Suprema Personalidad de Dios dijo: Aquel que se empeñe seriamente en Mi servicio devocional, y por ello Me escuche o escuche acerca de Mí durante mucho tiempo, puede obtener la liberación. Quien ejecute de este modo sus deberes prescritos, no sufrirá reacciones, y se liberará de la contaminación de la materia.

Significado

A este respecto, Śrīdhara Svāmī comenta que la sola relación con la naturaleza material no basta para que quedemos condicionados. La vida condicionada solamente comienza cuando las modalidades de la naturaleza material nos infectan. Que alguien esté en contacto con la policía no significa que sea un delincuente. Tampoco se castiga a nadie, aunque exista un cuerpo de policía, mientras no cometa delitos. De la misma forma, el alma liberada, aunque está en la naturaleza material, no se ve afectada. También la Suprema Personalidad de Dios, cuando desciende, está supuestamente en contacto con la naturaleza material, pero Él no Se ve afectado. Hay que actuar de tal manera que, a pesar de estar en la naturaleza material, no nos veamos afectados por la contaminación. La flor de loto, aunque está en contacto con el agua, no se mezcla con ella. Así es como hay que vivir, de la manera que la Personalidad de Dios Kapiladeva explica en este verso (animitta-nimittena sva-dharmeṇāmalātmanā).

Por el simple hecho de ocuparnos seriamente en servicio devocional podemos liberarnos de todas las circunstancias adversas. Aquí se explica cómo se cultiva este servicio devocional hasta que llega a la madurez. Al principio, tenemos que ejecutar los deberes prescritos con la mente limpia. Conciencia limpia significa conciencia de Kṛṣṇa. Hay que ejecutar los deberes prescritos con conciencia de Kṛṣṇa. No es necesario cambiar los deberes prescritos; simplemente hay que actuar con conciencia de Kṛṣṇa. En el desempeño de nuestros deberes conscientes de Kṛṣṇa debemos determinar si Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, está satisfecho con nuestros deberes profesionales o de ocupación. En otra parte del Bhāgavatam se dice: svanuṣṭhitasya dharmasya saṁsiddhir hari-toṣaṇam: Todos tienen algún deber prescrito que ejecutar, pero solo se llegará a la perfección de tales deberes si la Suprema Personalidad de Dios, Hari, está satisfecho con esas acciones. Por ejemplo, el deber prescrito de Arjuna era luchar, y la prueba de la perfección de su lucha fue la satisfacción de Kṛṣṇa. Kṛṣṇa quería que luchase, y él luchó para satisfacer al Señor. Esa fue la perfección de su deber profesional devocional. En cambio, cuando no quería luchar, en contra del deseo de Kṛṣṇa, manifestó imperfección.

Quien desee perfeccionar su vida, debe desempeñar sus deberes prescritos para satisfacer a Kṛṣṇa. Debe actuar con conciencia de Kṛṣṇa, pues esa acción nunca producirá reacción alguna (animitta-nimittena). Esto se confirma también en el Bhagavad-gītā. Yajñārthāt karmaṇo ’nyatra: Todas las actividades deben ejecutarse simplemente para satisfacer a Yajña, Viṣṇu. Todo lo que se haga de otra forma, sin satisfacer a Viṣṇu, o Yajña, produce cautiverio; de modo que Kapila Muni en este verso recomienda también como medio para trascender el enredo material la acción consciente de Kṛṣṇa, lo cual significa ocuparse seriamente en servicio devocional. Podemos cultivar este servicio devocional serio escuchando por largos períodos de tiempo. Cantar y escuchar es el principio del proceso de servicio devocional. Hay que relacionarse con devotos y escuchar de ellos acerca de los temas trascendentales del advenimiento, las actividades, la partida, las instrucciones, etc., del Señor.

Hay dos clases de śruti, o Escrituras: las habladas por el Señor, y las que hablan acerca del Señor y Sus devotos. El Bhagavad-gītā corresponde al primer tipo, y el Śrīmad-Bhāgavatam, al segundo. Para establecerse firmemente en la práctica seria de servicio devocional, hay que escuchar repetidamente estas Escrituras de fuentes dignas de confianza. Ese servicio devocional nos libera de la contaminación de māyā. En el Śrīmad-Bhāgavatam se afirma que escuchar acerca de la Suprema Personalidad de Dios limpia el corazón de toda la contaminación causada por la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material. Por escuchar continua y regularmente, disminuyen los efectos de la contaminación del deseo intenso y de la codicia por disfrutar o enseñorearnos de la naturaleza material; cuando estos deseos intensos y esta codicia disminuyen, nos situamos en el plano de la modalidad de la bondad. Esa es la etapa de comprensión del Brahman, la etapa de la iluminación espiritual. De ese modo nos establecemos firmemente en el plano trascendental. Permanecer fijo en ese plano es estar liberado del enredo material.

Texto

jñānena dṛṣṭa-tattvena
vairāgyeṇa balīyasā
tapo-yuktena yogena
tīvreṇātma-samādhinā

Palabra por palabra

jñānena—con conocimiento; dṛṣṭa-tattvena—con visión de la Verdad Absoluta; vairāgyeṇa—con renunciación; balīyasā—muy fuerte; tapaḥ-yuktena—ocupándose en austeridades; yogena—mediante el yoga místico; tīvreṇa—firmemente establecido; ātma-samādhinā—por contemplación del ser.

Traducción

La ejecución de este servicio devocional debe ser intensa, con conocimiento perfecto y con visión trascendental. A fin de absorberse firmemente en el ser, el devoto debe ser profundamente renunciado, y debe ocuparse en austeridades y ejecutar yoga místico.

Significado

El servicio devocional con conciencia de Kṛṣṇa no puede ejecutarse ciegamente, por emociones materiales o invenciones mentales. Aquí se menciona específicamente que debe ejecutarse con conocimiento completo, por medio de la visualización de la Verdad Absoluta. Mediante el cultivo de conocimiento trascendental, podemos entender las cuestiones relacionadas con la Verdad Absoluta; el resultado de ese conocimiento trascendental se manifestará en forma de renunciación. Esa renunciación no es temporal o artificial, sino muy profunda. Se dice que el grado de conciencia de Kṛṣṇa adquirido se manifiesta proporcionalmente en un desapego material (vairāgya). Cuando alguien no se aparta del disfrute material, debe entenderse que no está avanzando en el cultivo de conciencia de Kṛṣṇa. En el proceso de conciencia de Kṛṣṇa, la renunciación es tan profunda que ninguna ilusión puede desviarla con su atractivo. El servicio devocional debe ejecutarse con plena tapasya, austeridad. Debe ayunarse todos los ekādaśī —el undécimo día de los cuartos crecientes y de los cuartos menguantes—, y en ocasión de los aniversarios del Señor Kṛṣṇa, del Señor Rāma y de Caitanya Mahāprabhu. Hay muchos días de ayuno como estos. Yogena significa «mediante el control de los sentidos y de la mente». Yoga indriya-saṁyamaḥ. Yogena implica estar seriamente absorto en el ser y, gracias al conocimiento adquirido, poder entender la propia posición constitucional con relación al Ser Supremo. Esa es la manera de establecerse firmemente en el servicio devocional, de modo que ninguna seducción de la materia pueda hacer vacilar la fe.

Texto

prakṛtiḥ puruṣasyeha
dahyamānā tv ahar-niśam
tiro-bhavitrī śanakair
agner yonir ivāraṇiḥ

Palabra por palabra

prakṛtiḥ—la influencia de la naturaleza material; puruṣasya—de la entidad viviente; iha—aquí; dahyamānā—consumida; tu—pero; ahaḥ-niśam—día y noche; tiraḥ-bhavitrī—desapareciendo; śanakaiḥ—gradualmente; agneḥ—del fuego; yoniḥ—la causa de la aparición; iva—como; araṇiḥ—astillas de madera.

Traducción

La naturaleza material ha cubierto con su influencia a la entidad viviente, y de ese modo, es como si la entidad viviente estuviese siempre en un fuego ardiente. Pero el proceso de ocuparse seriamente en servicio devocional puede eliminar esta influencia, del mismo modo que las astillas de madera, que son la causa del fuego, son consumidas por él.

Significado

Las astillas de madera conservan fuego en su interior, y ese fuego se enciende cuando las circunstancias son favorables. Pero, si se manipula adecuadamente, el fuego consume también las astillas que son su causa. Análogamente, la vida condicionada de la entidad viviente en la existencia material se debe a su deseo de enseñorearse de la naturaleza material y a la envidia que sienten por el Señor Supremo. Sus principales enfermedades son que quiere ser uno con el Señor Supremo o que quiere ser el señor de la naturaleza material. Los karmīs tratan de utilizar los recursos de la naturaleza material para así volverse sus señores y disfrutar de la complacencia de los sentidos; los jñānīs, los que buscan la salvación, decepcionados con el disfrute de los recursos materiales, quieren ser uno con la Suprema Personalidad de Dios o fundirse en la refulgencia impersonal. Estas dos enfermedades se deben a la contaminación material. El servicio devocional puede consumir esa contaminación, porque esas dos enfermedades, es decir, el deseo de enseñorearse de la naturaleza material y el deseo de ser uno con el Señor Supremo, están ausentes de él. Por lo tanto, el desempeño cuidadoso de servicio devocional con conciencia de Kṛṣṇa puede consumir inmediatamente la causa de la existencia material.

Superficialmente, un devoto completamente consciente de Kṛṣṇa parece ser un gran karmī, siempre trabajando, pero las actividades del devoto tienen un significado profundo: buscan la satisfacción del Señor Supremo. Esto recibe el nombre de bhakti, servicio devocional. Aparentemente, Arjuna era un guerrero, pero cuando con su lucha satisfizo los sentidos de Kṛṣṇa, se convirtió en devoto. El devoto también se ocupa en investigación filosófica para entender a la Persona Suprema tal como es, y por ello sus actividades podrían parecer como las del especulador mental. Pero en realidad, él está tratando de entender la naturaleza espiritual y las actividades trascendentales. De este modo, aunque la tendencia a la especulación filosófica existe, no existen los efectos materiales de las actividades fruitivas y de la especulación empírica, porque esta actividad va dirigida a la Suprema Personalidad de Dios.

Texto

bhukta-bhogā parityaktā
dṛṣṭa-doṣā ca nityaśaḥ
neśvarasyāśubhaṁ dhatte
sve mahimni sthitasya ca

Palabra por palabra

bhukta—disfrutado; bhogā—disfrute; parityaktā—abandonado; dṛṣṭa—descubierta; doṣā—imperfección; ca—y; nityaśaḥ—siempre; na—no; īśvarasya—del independiente; aśubham—daño; dhatte—ella inflige; sve mahimni—en su propia gloria; sthitasya—situada; ca—y.

Traducción

Cuando descubre la imperfección de su deseo de enseñorearse de la naturaleza material, y en consecuencia, lo abandona, la entidad viviente obtiene la independencia y se sitúa en su propia gloria.

Significado

La entidad viviente no es el verdadero disfrutador de los recursos materiales, y por ello, en última instancia su intento de enseñorearse de la naturaleza material se frustra. Esta decepción le hace desear más poder que las entidades vivientes corrientes, y desea fundirse en la existencia del disfrutador supremo. De este modo, proyecta un plan para obtener mayor disfrute.

Nosotros somos independientes cuando estamos firmemente situados en el plano del servicio devocional. Los hombres poco inteligentes no pueden entender la posición del sirviente eterno del Señor. El empleo de la palabra «sirviente» les confunde; no pueden entender que esa servidumbre no es la servidumbre del mundo material. Ser el sirviente del Señor es la posición más eminente. Quien pueda entender esto, y pueda con ello revivir su naturaleza original de servidumbre eterna al Señor, se situará en una posición completamente independiente. Esa independencia de la entidad viviente se pierde por el contacto con la materia. En el campo espiritual tiene independencia plena, y por lo tanto, no puede caer bajo la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material. Esa es la posición que alcanza el devoto, quien viendo la imperfección de la tendencia al disfrute material, la abandona.

La diferencia entre el devoto y el impersonalista es que este trata de volverse uno con el Supremo, a fin de disfrutar sin trabas, mientras que el devoto abandona por completo la mentalidad de disfrute y se ocupa en el servicio amoroso trascendental del Señor. Esa es su gloriosa posición constitucional. En ese momento, él es completamente independiente, īśvara. El verdadero īśvara, o īśvaraḥ paramaḥ, el īśvara supremo, el independiente supremo, es Kṛṣṇa. La entidad viviente solo es īśvara cuando se ocupa en el servicio del Señor. En otras palabras, el placer trascendental que se deriva del servicio amoroso al Señor Supremo es verdadera independencia.

Texto

yathā hy apratibuddhasya
prasvāpo bahv-anartha-bhṛt
sa eva pratibuddhasya
na vai mohāya kalpate

Palabra por palabra

yathā—como; hi—ciertamente; apratibuddhasya—de aquel que está durmiendo; prasvāpaḥ—el sueño; bahu-anartha-bhṛt—que acarrea muchas cosas poco auspiciosas; saḥ eva—ese mismo sueño; pratibuddhasya—de aquel que está despierto; na—no; vai—ciertamente; mohāya—para crear confusión; kalpate—puede.

Traducción

Cuando soñamos, nuestra conciencia está prácticamente cubierta, y vemos muchas cosas poco auspiciosas, pero cuando despertamos y estamos plenamente conscientes, esas cosas desfavorables no nos pueden confundir.

Significado

Cuando soñamos, nuestra conciencia está prácticamente cubierta y podemos ver muchas cosas desfavorables que nos causan perturbación o angustia; pero una vez despiertos, aunque recordemos lo ocurrido en el sueño, no nos perturbamos. Análogamente, la autorrealización, la comprensión de nuestra verdadera relación con el Señor Supremo, nos da satisfacción completa, y las tres modalidades de la naturaleza material, que son la causa de todas las perturbaciones, no nos pueden afectar. Con la conciencia contaminada, todo lo que vemos es para nuestro propio disfrute, pero con conciencia pura, con conciencia de Kṛṣṇa, vemos que todo existe para el disfrute del disfrutador supremo. Esa es la diferencia que hay entre estar soñando y estar completamente despiertos. El estado contaminado de la conciencia se compara con la conciencia durante el sueño, y el estado de conciencia de Kṛṣṇa se compara con la vida cuando estamos despiertos. En realidad, como se afirma en el Bhagavad-gītā, el único disfrutador absoluto es Kṛṣṇa. La persona que puede entender que Kṛṣṇa es el propietario de los tres mundos y el amigo de todos, es pacífica e independiente. Mientras no tiene ese conocimiento, el alma condicionada quiere ser el disfrutador de todo; quiere ser humanitario o filántropo, y abrir hospitales y escuelas para sus semejantes. Todo eso es ilusión, pues no se puede beneficiar a nadie con esas actividades materiales. Quien desee beneficiar a su prójimo, debe despertar su dormida conciencia de Kṛṣṇa. La posición consciente de Kṛṣṇa recibe el calificativo de pratibuddha, que significa «conciencia pura».

Texto

evaṁ vidita-tattvasya
prakṛtir mayi mānasam
yuñjato nāpakuruta
ātmārāmasya karhicit

Palabra por palabra

evam—de este modo; vidita-tattvasya—para el que conoce la Verdad Absoluta; prakṛtiḥ—naturaleza material; mayi—en Mí; mānasam—la mente; yuñjataḥ—fijando; na—no; apakurute—puede hacer daño; ātma-ārāmasya—al que se regocija en el ser; karhicit—en ningún momento.

Traducción

La naturaleza material no puede dañar con su influencia a un alma iluminada, aunque se ocupe en actividades materiales, pues conoce la verdad del Absoluto, y su mente está fija en la Suprema Personalidad de Dios.

Significado

El Señor Kapila dice que mayi mānasam, el devoto cuya mente está siempre fija en los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, recibe el nombre de ātmārāma o vidita-tattva. Ātmārāma significa «el que se regocija en el ser», o «el que disfruta en la atmósfera trascendental». En sentido material, ātmā significa «el cuerpo» o «la mente», pero cuando se refiere a alguien que tiene la mente fija en los pies de loto del Señor Supremo, ātmārāma significa «el que está fijo en las actividades espirituales relacionadas con el Alma Suprema». El Alma Suprema es la Personalidad de Dios, y el alma individual es la entidad viviente. Cuando entre ambos existe un intercambio de servicio y bendiciones, se dice que la entidad viviente está en la posición ātmārāma. Esa posición puede alcanzarla el que conoce la verdad tal como es. La verdad es que la Suprema Personalidad de Dios es el disfrutador, y que las entidades vivientes están hechas para Su servicio y Su disfrute. El que conoce esta verdad y trata de dedicar todos sus recursos al servicio del Señor, evita todas las reacciones materiales y las influencias de las modalidades de la naturaleza material.

En relación con esto, se puede citar un ejemplo: Un materialista construye un gran rascacielos, y un devoto construye un gran templo para Viṣṇu. Analizándolo superficialmente, ambos están en el mismo nivel, pues los dos reúnen madera, piedra, hierro y otros materiales de construcción. Pero la persona que construye el rascacielos es un materialista, y la persona que construye el templo de Viṣṇu es ātmārāma. El materialista, construyendo el rascacielos, busca su propia satisfacción en función del cuerpo, pero el devoto, construyendo el templo, trata de satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios. Aunque ambas ocupaciones están relacionadas con actividades materiales, el devoto está liberado, y el materialista está condicionado. Esto se debe a que el devoto, que construye el templo, ha fijado su mente en la Suprema Personalidad de Dios, pero el no devoto, que construye el rascacielos, tiene la mente fija en la complacencia de los sentidos. Aquel que fija su mente en los pies de loto de la Personalidad de Dios mientras ejecuta cualquier actividad, incluso en la existencia material, no se enreda ni queda condicionado. El que trabaja ocupándose en servicio devocional, plenamente consciente de Kṛṣṇa, se mantiene siempre independiente de la influencia de la naturaleza material.

Texto

yadaivam adhyātma-rataḥ
kālena bahu-janmanā
sarvatra jāta-vairāgya
ābrahma-bhuvanān muniḥ

Palabra por palabra

yadā—cuando; evam—de este modo; adhyātma-rataḥ—ocupada en la autorrealización; kālena—durante muchos años; bahu-janmanā—durante muchas vidas; sarvatra—en todas partes; jāta-vairāgyaḥ—nace el desapego; ā-brahma-bhuvanāt—hasta Brahmaloka; muniḥ—una persona reflexiva.

Traducción

Cuando una persona se ocupa de este modo en servicio devocional y en la autorrealización durante muchísimos años y muchísimas vidas, se vuelve completamente reacia a disfrutar de cualquiera de los planetas materiales, incluyendo Brahmaloka, el planeta más elevado; su conciencia alcanza la perfección completa.

Significado

«Devoto» es cualquiera que se ocupa en el servicio devocional a la Suprema Personalidad de Dios; pero hay que distinguir entre devotos puros y devotos con mezcla. El devoto con mezcla se ocupa en servicio devocional para obtener el beneficio espiritual de estar ocupado eternamente en la morada trascendental del Señor, gozando de bienaventuranza y conocimiento completos. En la existencia material, el devoto que no está completamente purificado espera que el Señor le dispense beneficios materiales en forma de alivio de las miserias materiales, o quiere ganancias sustanciales, conocimiento acerca de la relación entre la Suprema Personalidad de Dios y la entidad viviente, o conocimiento acerca de la naturaleza verdadera del Señor Supremo. La persona que es trascendental a todas esas condiciones recibe el nombre de devoto puro, y no se ocupa en el servicio del Señor buscando algún beneficio material ni buscando entender al Señor Supremo. Su único interés consiste en amar a la Suprema Personalidad de Dios, y se ocupa espontáneamente en satisfacerle.

El ejemplo más elevado de servicio devocional puro nos lo dan las gopīs de Vṛndāvana. No les interesa entender quién es Kṛṣṇa; solamente quieren amarle. Ese estado de amor es el nivel del servicio devocional puro. Mientras no alcancemos ese estado puro de servicio devocional, la tendencia a desear la elevación a posiciones materiales superiores seguirá presente. El devoto con mezcla puede que desee disfrutar de una vida confortable en otro planeta, como Brahmaloka, donde la vida es más larga. Esos deseos son materiales, pero como el devoto con mezcla se ocupa en el servicio del Señor, finalmente, después de muchísimas vidas de disfrute material, indudablemente se volverá consciente de Kṛṣṇa, y su conciencia de Kṛṣṇa se manifestará en que ya no tendrá interés en ningún tipo de vida materialmente elevada. Ni siquiera tendrá la aspiración de ser una personalidad como el Señor Brahmā.

Texto

mad-bhaktaḥ pratibuddhārtho
mat-prasādena bhūyasā
niḥśreyasaṁ sva-saṁsthānaṁ
kaivalyākhyaṁ mad-āśrayam
prāpnotīhāñjasā dhīraḥ
sva-dṛśā cchinna-saṁśayaḥ
yad gatvā na nivarteta
yogī liṅgād vinirgame

Palabra por palabra

mat-bhaktaḥ—Mi devoto; pratibuddha-arthaḥ—autorrealizado; mat-prasādena—por Mi misericordia sin causa; bhūyasā—ilimitada; niḥśreyasam—la meta suprema en el perfeccionamiento; sva-saṁsthānam—su morada; kaivalya-ākhyam—que recibe el nombre de kaivalya; mat-āśrayam—bajo Mi protección; prāpnoti—alcanza; iha—en esta vida; añjasā—verdaderamente; dhīraḥ—constante; sva-dṛśā—mediante el conocimiento del ser; chinna-saṁśayaḥ—libre de dudas; yat—a esa morada; gatvā—habiendo ido; na—nunca; nivarteta—regresa; yogī—el devoto místico; liṅgāt—de los cuerpos materiales sutil y denso; vinirgame—tras partir.

Traducción

Mi devoto se vuelve verdaderamente autorrealizado por Mi ilimitada misericordia sin causa; de este modo, cuando se libera de todas las dudas, hace constantes progresos hacia la morada que le está destinada, que se encuentra directamente bajo la protección de Mi energía espiritual de bienaventuranza sin mezcla. Ese es el objetivo final de la entidad viviente en su perfeccionamiento. Después de abandonar el cuerpo material que ahora tiene, el devoto místico va a esa morada trascendental, y nunca regresa.

Significado

Verdadera autorrealización significa ser un devoto puro del Señor. El hecho de que exista el devoto implica que debe haber un ejercicio de la devoción y un objeto de la devoción. En última instancia, autorrealización significa entender a la Personalidad de Dios y a las entidades vivientes; la verdadera autorrealización es conocer al ser individual y los intercambios de servicio amoroso entre la Suprema Personalidad de Dios y la entidad viviente. Esto no pueden alcanzarlo los impersonalistas ni otros trascendentalistas, que no pueden entender la ciencia del servicio devocional. El servicio devocional se le revela al devoto puro por la ilimitada misericordia sin causa del Señor. Mat-prasādena, «por Mi gracia especial», dice específicamente el Señor en este verso. Esto se confirma también en el Bhagavad-gītā. Solo los que se ocupan en servicio devocional con amor y fe reciben de la Suprema Personalidad de Dios la inteligencia necesaria para acercarse, gradual y progresivamente, a la morada de la Personalidad de Dios.

Niḥśreyasa significa «el destino final». Sva-saṁsthāna indica que los impersonalistas no tienen un lugar concreto en el que permanecer. Sacrifican su individualidad para que la chispa viviente pueda fundirse en la refulgencia impersonal que emana del cuerpo trascendental del Señor, pero el devoto tiene una morada específica. Los planetas reposan en la luz solar, pero esta no tiene un lugar concreto en que apoyarse. Aquel que llega a un planeta determinado, tiene un lugar de reposo. El cielo espiritual, conocido con el nombre de kaivalya, no es más que luz bienaventurada en todas direcciones, y está bajo la protección de la Suprema Personalidad de Dios. Como se afirma en el Bhagavad-gītā (14.27): brahmaṇo hi pratiṣṭhāham: La refulgencia del Brahman impersonal reposa en el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios. En otras palabras, la refulgencia corporal de la Suprema Personalidad de Dios es kaivalya, el Brahman impersonal. En esa refulgencia impersonal hay planetas espirituales, conocidos con el nombre de Vaikuṇṭhas, el principal de los cuales es Kṛṣṇaloka. Algunos devotos se elevan a los planetas Vaikuṇṭhas, y otros, al planeta Kṛṣṇaloka. Según sus deseos particulares, cada devoto recibe una morada específica, que se denomina sva-saṁsthāna y es el destino por él deseado. Por la gracia del Señor, el devoto autorrealizado que se ocupa en servicio devocional entiende su lugar de destino incluso mientras está en el cuerpo material. Por esa razón, es constante en la ejecución de sus deberes devocionales; no duda, e inmediatamente después de abandonar el cuerpo material, llega al destino para el cual se ha preparado. Una vez que alcanza esa morada, nunca regresa al mundo material.

Las palabras liṅgād vinirgame que aquí se emplean, significan «después de liberarse de los dos tipos de cuerpo material, el sutil y el denso». El cuerpo sutil está hecho de mente, inteligencia, ego falso y conciencia contaminada, y el cuerpo denso está hecho de cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter. Aquel que se traslada al mundo espiritual, abandona los cuerpos burdo y sutil del mundo material. Entra en el cielo espiritual con su cuerpo puro y espiritual, y se establece en uno de los planetas espirituales. Los impersonalistas también alcanzan ese cielo espiritual después de abandonar los cuerpos burdo y sutil, pero no se instalan en los planetas espirituales; conforme a su deseo, se les permite fundirse en la refulgencia espiritual que emana del cuerpo trascendental del Señor. También es muy significativa la palabra sva-saṁsthānam. Según su preparación, la entidad viviente alcanza la morada que le corresponde. A los impersonalistas se les ofrece la refulgencia impersonal del Brahman, pero los que desean relacionarse con la Suprema Personalidad de Dios en Su forma trascendental de Nārāyaṇa en los Vaikuṇṭhas, o con Kṛṣṇa en Kṛṣṇaloka, van a esas moradas, de donde nunca regresan.

Texto

yadā na yogopacitāsu ceto
māyāsu siddhasya viṣajjate ’ṅga
ananya-hetuṣv atha me gatiḥ syād
ātyantikī yatra na mṛtyu-hāsaḥ

Palabra por palabra

yadā—cuando; na—no; yoga-upacitāsu—a los poderes adquiridos con el yoga; cetaḥ—la atención; māyāsu—manifestaciones de māyā; siddhasya—de un yogī perfecto; viṣajjate—se ve atraído; aṅga—Mi querida madre; ananya-hetuṣu—sin tener ninguna otra causa; atha—entonces; me—a Mí; gatiḥ—su avance; syāt—llega a ser; ātyantikī—sin obstrucción; yatra—donde; na—no; mṛtyu-hāsaḥ—el poder de la muerte.

Traducción

Cuando los poderes místicos, que son manifestaciones de la energía externa y subproductos del yoga, dejan de atraer su atención, el yogī perfecto avanza hacia Mí sin obstrucción alguna, de modo que el poder de la muerte no puede subyugarlo.

Significado

Generalmente, los yogīs se sienten atraídos por los subproductos del yoga, los poderes místicos, pues pueden volverse más pequeños que lo más pequeño, más grandes que lo más grande, conseguir todo lo que deseen, tener poder hasta para crear un planeta, o someter a cualquiera a su voluntad. Los yogīs cuya información acerca del resultado del servicio devocional es incompleta, se ven atraídos por esos poderes, que, sin embargo, son materiales; no tienen nada que ver con el avance espiritual. Los poderes místicos, como otros poderes creados por la energía material, también son materiales. La mente del yogī perfecto no se siente atraída por ningún poder material; se siente atraída únicamente por el servicio sin mezclas al Señor Supremo. Para el devoto, el proceso de fundirse en la refulgencia del Brahman es infernal; él consigue de un modo natural el poder yóguico, o mejor dicho, la perfección preliminar del poder yóguico, que consiste en ser capaz de controlar los sentidos. En lo que respecta a la elevación a planetas superiores, el devoto la considera como una simple alucinación. La atención del devoto solamente se concentra en el servicio amoroso eterno del Señor, y por lo tanto, el poder de la muerte no tiene influencia sobre él. En ese estado devocional, el yogī perfecto puede alcanzar el estado de bienaventuranza y conocimiento inmortales.

Así terminan los significados de Bhaktivedanta correspondientes al capítulo vigesimoséptimo del Canto Tercero del Śrīmad-Bhāgavatam, titulado: «Comprensión de la naturaleza material».