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Capítulo 1

El primer paso en la comprensión de Dios

Texto

oṁ namo bhagavate vāsudevāya

Palabra por palabra

oṁ—¡oh, mi Señor!; namaḥ—mis respetuosas reverencias a Ti; bhagavate—a la Personalidad de Dios; vāsudevāya—al Señor Kṛṣṇa, el hijo de Vāsudeva.

Traducción

¡Oh, mi Señor, la omnipresente Personalidad de Dios!, te ofrezco mis respetuosas reverencias.

Significado

Vāsudevāya significa «a Kṛṣṇa, el hijo de Vāsudeva». Como al cantar el nombre de Kṛṣṇa, Vāsudeva, uno puede obtener todos los buenos resultados que proceden de la caridad, la austeridad y las penitencias, se sobreentiende que al cantar este mantra, oṁ namo bhagavate vāsudevāya, el autor, o el orador, o cualquiera de los lectores del Śrīmad-Bhāgavatam, está ofreciendo respetuosas reverencias al Señor Supremo, Kṛṣṇa, el embalse de todo placer.

En el Primer Canto del Śrīmad-Bhāgavatam se describen los principios de la creación, y, por consiguiente, el Primer Canto se puede titular «La creación». De igual modo, en el Segundo Canto se describe la manifestación cósmica posterior a la creación. En el Segundo Canto se describen los diferentes sistemas planetarios como diferentes partes del cuerpo universal del Señor. Por esta razón, el Segundo Canto se puede titular «La manifestación cósmica». El Segundo Canto tiene diez capítulos, y en ellos se narra el propósito del Śrīmad-Bhāgavatam y las diferentes características de ese propósito. El primer capítulo describe las glorias del canto, y hace alusión al proceso mediante el cual los devotos neófitos pueden meditar en la forma universal del Señor. En el primer verso, Śukadeva Gosvāmī responde a las preguntas de Mahārāja Parīkṣit, quien le había preguntado cuáles eran los deberes de uno a la hora de la muerte. Mahārāja Parīkṣit estaba contento de recibir a Śukadeva Gosvāmī, y estaba orgulloso de ser un descendiente de Arjuna, el amigo íntimo de Kṛṣṇa. En lo personal, él era muy manso y humilde, pero, no obstante, expresó la alegría que le producía el hecho de que el Señor Kṛṣṇa hubiera sido muy bueno con sus abuelos, los hijos de Pāṇḍu, y especialmente con su propio abuelo, Arjuna. Y como el Señor Kṛṣṇa siempre estaba complacido con la familia de Mahārāja Parīkṣit, cuando este último se hallaba a punto de morir, se le envió a Śukadeva Gosvāmī para que lo ayudara en el proceso de la autorrealización. Mahārāja Parīkṣit era devoto del Señor Kṛṣṇa desde la infancia, en virtud de lo cual tenía hacia Kṛṣṇa un afecto natural. Śukadeva Gosvāmī pudo darse cuenta de su devoción, y, por lo tanto, recibió con agrado las preguntas acerca del deber del rey. Como el rey insinuó que la principal función de toda entidad viviente es la de adorar al Señor Kṛṣṇa, Śukadeva Gosvāmī acogió la sugerencia y dijo: «Puesto que has hecho preguntas acerca de Kṛṣṇa, tu indagación es de lo más gloriosa». La traducción del primer verso es la siguiente.

Texto

śrī-śuka uvāca
varīyān eṣa te praśnaḥ
kṛto loka-hitaṁ nṛpa
ātmavit-sammataḥ puṁsāṁ
śrotavyādiṣu yaḥ paraḥ

Palabra por palabra

śrī-śukaḥ uvāca—Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; varīyān—gloriosa; eṣaḥ—esta; te—tu; praśnaḥ—pregunta; kṛtaḥ—hecha por ti; lokahitam—de beneficio para todos los hombres; nṛpa—¡oh, rey!; ātmavit—trascendentalista; sammataḥ—aprobada; puṁsām—de todos los hombres; śrotavya-ādiṣu—en toda clase de audiciones; yaḥ—que es; paraḥ—lo supremo.

Traducción

Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo: Mi querido rey, tu pregunta es gloriosa, pues es de gran beneficio para toda clase de gente. La respuesta a esa pregunta constituye la materia principal que debe oírse, y tiene la aprobación de todos los trascendentalistas.

Significado

Hasta la misma pregunta es tan buena, que constituye la mejor materia a la que se debe prestar oídos. Por el simple hecho de preguntar y oír de ese modo, uno puede alcanzar la etapa más elevada y perfecta de la vida. Debido a que el Señor Kṛṣṇa es la Persona Suprema original, cualquier pregunta acerca de Él es original y perfecta. El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu dijo que la máxima perfección de la vida consiste en conseguir el amoroso servicio trascendental de Kṛṣṇa. Como las preguntas y respuestas acerca de Kṛṣṇa lo elevan a uno hasta esa posición trascendental, las preguntas de Mahārāja Parīkṣit acerca de la filosofía de Kṛṣṇa se glorifican enormemente. Mahārāja Parīkṣit quería absorber la mente en Kṛṣṇa por completo, y esa absorción puede lograrse con solo oír hablar de las inusitadas actividades de Kṛṣṇa. Por ejemplo, en el Bhagavad-gītā, se declara que, con solo llegar a entender la naturaleza trascendental de la aparición, desaparición y actividades del Señor Kṛṣṇa, uno puede regresar de inmediato al hogar, de vuelta a Dios, sin que jamás se tenga que venir de vuelta a esta desdichada condición que es la existencia material. Es muy auspicioso, entonces, el oír hablar de Kṛṣṇa siempre. Así que Mahārāja Parīkṣit le pidió a Śukadeva Gosvāmī que narrara las actividades de Kṛṣṇa, de modo que él pudiera ocupar la mente en Kṛṣṇa. Las actividades de Kṛṣṇa no son diferentes del propio Kṛṣṇa. Mientras uno se dedique a oír hablar de esas trascendentales actividades de Kṛṣṇa, permanecerá apartado de la vida condicionada de la existencia material. Los relatos acerca del Señor Kṛṣṇa son tan auspiciosos, que purifican al orador, al oyente y al que pregunta. Se dice que dichos relatos son como las aguas del Ganges, el cual fluye procedente del dedo del Señor Kṛṣṇa. Adondequiera que las aguas del Ganges van, purifican la tierra por la que pasan y a la persona que se baña en ellas. Así mismo, los kṛṣṇa-kathā, o los relatos acerca de Kṛṣṇa, son tan puros, que dondequiera que se expongan se purifica el lugar, el oyente, el que pregunta, el orador y todos los interesados.

Texto

śrotavyādīni rājendra
nṛṇāṁ santi sahasraśaḥ
apaśyatām ātma-tattvaṁ
gṛheṣu gṛha-medhinām

Palabra por palabra

śrotavya-ādīni—materia para oír; rājendra—¡oh, emperador!; nṛṇām—de la sociedad humana; santi—hay; sahasraśaḥ—cientos y miles; apaśyatām—de los ciegos; ātma-tattvam—conocimiento acerca del ser, la verdad suprema; gṛheṣu—en casa; gṛha-medhinām—de personas demasiado inmersas en lo material.

Traducción

Aquellas personas que se hallan sumidas en lo material, como están ciegas en lo referente al conocimiento acerca de la verdad suprema, tienen mucho de qué oír en la sociedad humana, ¡oh, emperador!

Significado

En las Escrituras reveladas se dan dos denominaciones para referirse a la vida del casado. Una es gṛhastha, y la otra es gṛhamedhī. Los gṛhasthas son aquellos que viven con la esposa y los hijos, pero de un modo trascendental, para así llegar a la perfecta comprensión de la verdad suprema. Los gṛhamedhīs, sin embargo, son aquellos que viven únicamente para beneficio de los familiares, ya sea en sentido extendido o centralizado, y que, por consiguiente, envidian a los demás. La palabra medhī indica envidia de otros. Como los gṛhamedhīs están interesados únicamente en asuntos familiares, sin duda que sienten envidia de los demás. Así pues, un gṛhamedhī no tiene buenas relaciones con otro gṛhamedhī, y, en forma extendida, una comunidad, sociedad o nación, no tiene buenas relaciones con otra, pues el interés de cada una de ellas es egoísta. En la era de Kali, todos los casados se envidian entre sí, porque están ciegos en lo que se refiere al conocimiento acerca de la verdad suprema. Ellos tienen muchas cosas de qué oír —cosas políticas, científicas, sociales, económicas, etc.—, pero debido a un escaso acopio de conocimiento, hacen a un lado la cuestión de las principales desdichas de la vida, es decir, las desdichas del nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades. En verdad, la vida humana está hecha para buscar una solución final al nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades, pero los gṛhamedhīs, ilusionados por la naturaleza material, olvidan todo lo referente a la autorrealización. La solución final a los problemas de la vida es ir de vuelta al hogar, de vuelta a Dios, y así, tal como se afirma en el Bhagavad-gītā (8.16), se eliminan las desdichas de la existencia material: el nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades.

El proceso de ir de vuelta al hogar, de vuelta a Dios, consiste en oír hablar del Señor Supremo y de Su nombre, forma, atributos, pasatiempos, enseres y variedades. La gente necia no lo sabe. Esa gente quiere oír hablar algo acerca del nombre, la forma, etc., de todo lo temporal, y no sabe cómo utilizar en aras del bien máximo esa propensión a oír. Desencaminados como lo están, también crean algunas escrituras falsas acerca del nombre, la forma, los atributos, etc., de la Verdad Suprema. Uno no debe, pues, volverse un gṛhamedhī, para simplemente existir envidiando a los demás; uno debe volverse un verdadero cabeza de familia conforme a las disposiciones de las Escrituras.

Texto

nidrayā hriyate naktaṁ
vyavāyena ca vā vayaḥ
divā cārthehayā rājan
kuṭumba-bharaṇena vā

Palabra por palabra

nidrayā—durmiendo; hriyate—desperdicia; naktam—la noche; vyavāyena—complacencia sexual; ca—también; —o; vayaḥ—duración de la vida; divā—días; ca—y; artha—económico; īhayā—desarrollo; rājan—¡oh, rey!; kuṭumba—familiares; bharaṇena—manteniendo; —o.

Traducción

De noche, ese envidioso dueño de casa pasa la vida ya sea durmiendo o entregándose a la complacencia sexual, y de día, ya sea haciendo dinero o manteniendo a los familiares.

Significado

La civilización humana actual está basada fundamentalmente en los principios de emplear la noche para dormir y entregarse a la vida sexual, y el día, para ganar dinero y gastarlo en la manutención de la familia. La escuela bhāgavata condena esa forma de civilización humana.

Como la vida humana es una combinación de materia y alma espiritual, todo el proceso del conocimiento védico tiene el propósito de liberar al alma espiritual de la contaminación de la materia. El conocimiento relativo a eso se denomina ātma-tattva. Aquellos hombres que son demasiado materialistas ignoran este conocimiento, y se inclinan más por el desarrollo económico en aras del disfrute material. Esos hombres materialistas reciben el nombre de karmīs, o trabajadores fruitivos, y a ellos se les permite el desarrollo económico regulado y la compañía de la mujer para la complacencia sexual. A aquellos que están por encima de los karmīs, es decir, a los jñanīs, yogīs y devotos, se les prohíbe estrictamente el goce sexual. Los karmīs se encuentran más o menos desprovistos del conocimiento ātma-tattva, y por ello su vida transcurre sin beneficio espiritual. La vida humana no es para la ardua labor en pos del desarrollo económico, ni tampoco para el goce sexual como el de los perros y los cerdos. La vida humana tiene principalmente como propósito el buscar una solución a los problemas de la vida material y a los sufrimientos que estos entrañan. De manera que, de noche, los karmīs desperdician su valiosa vida humana durmiendo y entregándose a la vida sexual, y durante el día, trabajando arduamente para acumular riquezas; y después de hacerlo, tratan de mejorar el nivel de vida materialista. El estilo de vida materialista se describe aquí en pocas palabras, y la manera en que los hombres desperdician neciamente el don de la vida humana se describe a continuación.

Texto

dehāpatya-kalatrādiṣv
ātma-sainyeṣv asatsv api
teṣāṁ pramatto nidhanaṁ
paśyann api na paśyati

Palabra por palabra

deha—cuerpo; apatya—hijos; kalatra—esposa; ādiṣu—y en todo lo relacionado con ellos; ātma—propio; sainyeṣu—soldados combatientes; asatsu—falibles; api—a pesar de; teṣām—de todos ellos; pramattaḥ—demasiado apegado; nidhanam—destrucción; paśyan—habiendo sido experimentado; api—aunque; na—no; paśyati—lo ve.

Traducción

Las personas desprovistas de ātma-tattva no examinan los problemas de la vida, por estar demasiado apegadas a los soldados falibles, tales como el cuerpo, los hijos y la esposa. Aunque ellas tienen suficiente experiencia, no ven su inevitable destrucción.

Significado

Este mundo material se denomina el mundo de la muerte. Cada ser viviente está luchado por la existencia —desde Brahmā, cuya vida tiene una duración de unos miles de millones de años, hasta los gérmenes que viven únicamente unos segundos—. En consecuencia, esta vida es una especie de pelea con la naturaleza material, la cual impone la muerte a todos. En la forma de vida humana, el ser viviente es lo suficientemente apto como para llegar a comprender esta gran lucha por la existencia, pero por estar demasiado apegado a los miembros de la familia, a la sociedad, al país, etc., quiere derrotar a la invencible naturaleza material con la ayuda de la fuerza física, los hijos, la esposa, los parientes, etc. Aunque él tiene suficiente experiencia en el asunto en virtud de su experiencia pasada y de los ejemplos anteriores de sus predecesores fallecidos, no obstante no ve que los supuestos soldados combatientes, tales como los hijos, los parientes, los miembros de la sociedad y los compatriotas, son todos falibles en la gran lucha. Uno debe examinar el hecho de que su padre o el padre de su padre ya murió, y que, por lo tanto, es seguro que uno también morirá, y de igual modo, sus hijos, que son los futuros padres de otros hijos, también morirán a su debido tiempo. Nadie sobrevivirá en esta lucha con la naturaleza material. La historia de la sociedad humana lo demuestra sin lugar a dudas, mas, aun así, la gente necia todavía sugiere que en el futuro serán capaces de vivir perpetuamente, con la ayuda de la ciencia material. Este escaso acopio de conocimiento que exhibe la sociedad humana es ciertamente desencaminador, y todo ello se debe a que se ignora la constitución del alma viviente. Este mundo material existe solo como un sueño, debido a nuestro apego por él. Por lo demás, el alma viviente siempre es diferente de la naturaleza material. El gran océano de la naturaleza material nos sacude con las olas del tiempo, y las supuestas condiciones de vida son algo así como burbujas de espuma, que aparecen ante nosotros en forma del ser físico, la esposa, los hijos, la sociedad, los compatriotas, etc. Debido a la falta de conocimiento acerca del ser, nos volvemos víctimas de la fuerza de la ignorancia, arruinando así la valiosa energía de la vida humana en una vana búsqueda de condiciones de vida permanentes, que son imposibles de obtener en este mundo material.

Nuestros amigos, parientes y supuestas esposas e hijos no solo son falibles, sino que además están engañados por el encanto externo de la existencia material. Por consiguiente, ellos no pueden salvarnos. Mas, aun así, creemos que estamos seguros dentro de la órbita de la familia, la sociedad o el país.

Todo el adelanto materialista de la civilización humana es como la decoración de un cadáver. Todo el mundo es un cadáver que está aleteando únicamente por unos cuantos días, y, no obstante, toda la energía de la vida humana se está desperdiciando en el adorno de ese cadáver. Śukadeva Gosvāmī está señalando el deber del ser humano, después de mostrar la verdadera posición de las actividades humanas confundidas. Las personas que están desprovistas del conocimiento acerca del ātma-tattva están desencaminadas, pero aquellos que son devotos del Señor y que tienen una comprensión perfecta del conocimiento trascendental, no se confunden.

Texto

tasmād bhārata sarvātmā
bhagavān īśvaro hariḥ
śrotavyaḥ kīrtitavyaś ca
smartavyaś cecchatābhayam

Palabra por palabra

tasmāt—por esa razón; bhārata—¡oh, descendiente de Bharata!; sarvātmā—la Superalma; bhagavān—La Personalidad de Dios; īśvaraḥ—el controlador; hariḥ—el Señor, quien elimina todos los sufrimientos; śrotavyaḥ—debe oírse; kīrtitavyaḥ—ser glorificado; ca—también; smartavyaḥ—ser recordado; ca—y; icchatā—de aquel que desea; abhayam—libertad.

Traducción

¡Oh, descendiente del rey Bharata!, aquel que desee liberarse de todos los sufrimientos debe oír hablar de la Personalidad de Dios, y glorificar y también recordar a la Personalidad de Dios, quien es la Superalma, el controlador y el que redime de todos los sufrimientos.

Significado

En el verso anterior, Śrī Śukadeva Gosvāmī ha descrito cómo los hombres necios y apegados a lo material desperdician su valioso tiempo en el mejoramiento de las condiciones materiales de la vida, durmiendo, entregándose a la vida sexual, desarrollando condiciones económicas y manteniendo a una banda de parientes que serán aniquilados y desaparecerán en el olvido. Al dedicarse a todas estas actividades materialistas, el alma viviente se enreda en el ciclo de la ley de las acciones fruitivas. Esto entraña la cadena del nacimiento y la muerte en las 8 400 000 especies de vida: los seres acuáticos, los vegetales, los reptiles, las aves, las bestias, el hombre incivilizado, y, luego, de nuevo, la forma humana, que es la oportunidad para salirse del ciclo de la acción fruitiva. Así pues, si uno desea liberarse de este círculo vicioso, debe entonces dejar de actuar como un karmī o disfrutador de los resultados de su propio trabajo, bueno o malo. Uno no debe hacer nada —ni bueno ni malo— para sí mismo, sino que debe ejecutar todo en el nombre del Señor Supremo, el propietario final de todo lo que existe. Esta manera de trabajar también se recomienda en el Bhagavad-gītā (9.27), en donde se instruye que se debe trabajar para beneficio del Señor. Por consiguiente, en primer lugar se debe oír hablar del Señor. Después de que uno ha oído perfecta y minuciosamente, debe glorificar Sus actos y hazañas, y de ese modo le será posible recordar constantemente la naturaleza trascendental del Señor. El oír hablar del Señor y el glorificarlo a Él son cosas idénticas a la naturaleza trascendental del Señor, y por el hecho de hacerlo, uno siempre se hallará en compañía del Señor. Esto lo libera a uno de toda clase de temores. El Señor es la Superalma (Paramātmā) que está presente en los corazones de todos los seres vivientes, y, en consecuencia, mediante el antedicho proceso de oír y glorificar, el Señor invita a todos los que están en Su creación a que se asocien con Él. Este proceso de oír hablar del Señor y de glorificarlo a Él es bueno para todo el mundo, sea quien sea, y lo llevará a uno a lograr el máximo éxito en todo aquello a lo que se dedique por designio de la providencia. Hay muchas clases de seres humanos: los trabajadores fruitivos, los filósofos empíricos, los yogīs místicos y, finalmente, los devotos puros. Para que todos ellos logren el éxito deseado, hay un único proceso aplicable. Todo el mundo quiere estar libre de toda clase de temores, y todo el mundo quiere conseguir en la vida la máxima felicidad posible. El proceso perfecto para lograrlo, aquí y ahora, se recomienda en el Śrīmad-Bhāgavatam, que ha sido proferido por una autoridad tan eminente como lo es Śrīla Śukadeva Gosvāmī. Por oír hablar del Señor y glorificarlo a Él, todas las actividades de la persona se transforman en actividades espirituales, y de ese modo todos los conceptos de los sufrimientos materiales se eliminan por completo.

Texto

etāvān sāṅkhya-yogābhyāṁ
sva-dharma-pariniṣṭhayā
janma-lābhaḥ paraḥ puṁsām
ante nārāyaṇa-smṛtiḥ

Palabra por palabra

etāvān—todos estos; sāṅkhya—conocimiento completo acerca de la materia y el espíritu; yogābhyām—conocimiento acerca del poder místico; sva-dharma—determinada ocupación obligatoria; pariniṣṭhayā—mediante la percepción plena; janma—nacimiento; lābhaḥ—ganancia; paraḥ—la suprema; puṁsām—de una persona; ante—al final; nārāyaṇa—la Personalidad de Dios; smṛtiḥ—recuerdo.

Traducción

La máxima perfección de la vida humana —ya sea que se logre mediante el conocimiento completo acerca de la materia y el espíritu, mediante el ejercicio de los poderes místicos o mediante el desempeño perfecto de la ocupación obligatoria— consiste en recordar a la Personalidad de Dios al final de la misma.

Significado

Nārāyaṇa es la trascendental Personalidad de Dios que se encuentra más allá de la creación material. Todo lo que es creado, mantenido y, al final, aniquilado, se halla dentro de los límites del mahat-tattva (el principio material) y se conoce como el mundo material. La existencia de Nārāyaṇa, o la Personalidad de Dios, no se encuentra dentro de la jurisdicción del mahat-tattva, y, por ello, el nombre, la forma, los atributos, etc., de Nārāyaṇa están fuera de la jurisdicción del mundo material. Mediante la especulación de la filosofía empírica, la cual discierne entre la materia y el espíritu, o mediante el cultivo de los poderes místicos, que en definitiva ayudan al ejecutor a que vaya a cualquier planeta del universo o más allá de él, o mediante el desempeño de los deberes religiosos, uno puede lograr la máxima perfección, siempre y cuando se sea capaz de alcanzar la etapa de nārāyaṇa-smṛti, o de recordar constantemente a la Personalidad de Dios. Esto solo se puede lograr mediante la relación con un devoto puro, quien puede darle un toque final a las actividades trascendentales de todos los jñanīs, yogīs o karmīs, en función de los deberes prescritos que se definen en las Escrituras. En la historia hay muchos ejemplos de personas que lograron la perfección espiritual, como es el caso de los Sanakādi Ṛṣis o los nueve célebres Yogendras, que lograron la perfección solo después de situarse en el servicio devocional del Señor. Ninguno de los devotos del Señor se desvió jamás de la senda del servicio devocional para adoptar otros métodos, tales como los de los jñanīs o yogīs. Todo el mundo está ansioso de lograr la máxima perfección en su actividad específica, y aquí se indica que dicha perfección la constituye el nārāyaṇa-smṛti, que es aquello por lo cual todos deben esforzarse lo mejor que puedan. En otras palabras, la vida debe hacerse de modo tal, que uno sea capaz de recordar progresivamente a la Personalidad de Dios en cada paso de la misma.

Texto

prāyeṇa munayo rājan
nivṛttā vidhi-ṣedhataḥ
nairguṇya-sthā ramante sma
guṇānukathane hareḥ

Palabra por palabra

prāyeṇa—principalmente; munayaḥ—todos los sabios; rājan—¡oh, rey!; nivṛttāḥ—por encima; vidhi—principios regulativos; sedhataḥ—de las restricciones; nairguṇya-sthāḥ—situados en el plano trascendental; ramante—se complacen en; sma—claramente; guṇa-anukathane—describiendo las glorias; hareḥ—del Señor.

Traducción

¡Oh, rey Parīkṣit!, los trascendentalistas más elevados de todos, que se encuentran por encima de las restricciones y los principios regulativos, son principalmente quienes se complacen en describir las glorias del Señor.

Significado

El más elevado de los trascendentalistas es un alma liberada, y, por ende, no se encuentra dentro de la jurisdicción de los principios regulativos. Al neófito, a quien se pretende promover al plano espiritual, lo guía el maestro espiritual con los principios regulativos. El neófito es como un paciente al que se lo trata mediante diversas restricciones que se le imponen bajo la jurisdicción de los médicos. Por lo general, las almas liberadas también se complacen en describir las actividades trascendentales. Como se dijo anteriormente, puesto que Nārāyaṇa, Hari, la Personalidad de Dios, se encuentra más allá de la creación material, Su forma y atributos no son materiales. Los más elevados trascendentalistas o las almas liberadas lo llegan a comprender a Él mediante la experiencia superior que les proporciona el conocimiento trascendental, y, por lo tanto, los complace la discusión acerca de las cualidades trascendentales de los pasatiempos del Señor. En el Bhagavad-gītā (4.9), la Personalidad de Dios declara que Su aparición y actividades son todas divyam, o trascendentales. El hombre común, que está bajo el hechizo de la energía material, da por sentado que el Señor es como uno de nosotros, y, en consecuencia, rehúsa aceptar la naturaleza trascendental de la forma, el nombre, etc., del Señor. Al más elevado de los trascendentalistas no le interesa nada material, y que él se interese en lo referente a las actividades del Señor es prueba categórica de que el Señor no es como uno de los que estamos en el mundo material. En las Escrituras védicas también se confirma que el Señor Supremo es uno, pero que Él está dedicado a Sus pasatiempos trascendentales en compañía de Sus devotos puros, y que simultáneamente está presente como la Superalma, una expansión de Baladeva, en el corazón de todas las entidades vivientes. De modo que, la máxima perfección de la comprensión trascendental es la de complacerse en oír y describir las cualidades trascendentales del Señor, y no el fundirse en Su existencia Brahman impersonal, que es a lo que aspira el monista impersonalista. El verdadero placer trascendental se experimenta en el transcurso de la glorificación del Señor trascendental, y no en el sentimiento de estar situado en Su aspecto impersonal. Pero también hay otros que no son los trascendentalistas más elevados sino que se encuentran en un nivel inferior, y quienes no se complacen en describir las trascendentales actividades del Señor. Más bien, ellos discuten dichas actividades del Señor de un modo formal, con el propósito de fundirse en Su existencia.

Texto

idaṁ bhāgavataṁ nāma
purāṇaṁ brahma-sammitam
adhītavān dvāparādau
pitur dvaipāyanād aham

Palabra por palabra

idam—este; bhāgavatamŚrīmad-Bhāgavatam; nāma—de nombre; purāṇam—suplemento védico; brahma-sammitam—aprobado como la esencia de los Vedas; adhītavān—estudié; dvāpara-ādau—al final de Dvāpara-yuga; pituḥ—con mi padre; dvaipāyanāt—Dvaipāyana Vyāsadeva; aham—yo.

Traducción

Al final de Dvāpara-yuga, yo estudié con mi padre, Śrīla Dvaipāyana Vyāsadeva, este gran suplemento de la literatura védica llamado Śrīmad-Bhāgavatam, que es igual a todos los Vedas.

Significado

Śrīla Śukadeva Gosvāmī verifica con su propio ejemplo la afirmación que hizo de que el más elevado de los trascendentalistas, quien se encuentra fuera de la jurisdicción de las regulaciones y restricciones, se da principalmente a la tarea de oír hablar de la Personalidad de Dios y de glorificarlo a Él. Śukadeva Gosvāmī, siendo un alma liberada reconocida y el más elevado de los trascendentalistas, fue aceptado por todos los muy elevados sabios que estaban presentes en la reunión que se celebró durante los últimos siete días de Mahārāja Parīkṣit. Él señala con el ejemplo de su vida que él mismo fue atraído por las actividades trascendentales del Señor, y él estudió el Śrīmad-Bhāgavatam con su gran padre, Śrī Dvaipāyana Vyāsadeva. El Śrīmad-Bhāgavatam, o, para el caso, cualquier otra obra científica, no se puede estudiar en casa haciendo uso de la capacidad intelectual de uno. Los libros de medicina que tratan de anatomía o fisiología se pueden obtener en el mercado, pero nadie puede convertirse en un médico capacitado con solo leer libros en su casa. Uno tiene que ser admitido en la escuela de medicina y estudiar los libros bajo la guía de profesores entendidos en la materia. De igual forma, el Śrīmad-Bhāgavatam, el estudio de posgrado de la ciencia de Dios, solo se puede aprender si se estudia a los pies de un alma iluminada tal como Śrīla Vyāsadeva. Aunque Śukadeva Gosvāmī era un alma liberada desde el mismo día en que nació, aun así tuvo que aprender el Śrīmad-Bhāgavatam con su gran padre, Vyāsadeva, quien recopiló el Śrīmad-Bhāgavatam bajo la instrucción de otra gran alma, Śrī Nārada Muni. El Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu dio a un erudito brāhmaṇa la instrucción de que estudiara el Śrīmad-Bhāgavatam con un bhāgavata en persona. El Śrīmad-Bhāgavatam se basa en el nombre, la forma, los atributos, los pasatiempos, el séquito y las variedades trascendentales de la Persona Suprema, y lo habla la encarnación de la Personalidad de Dios, Śrīla Vyāsadeva. Los pasatiempos del Señor se llevan a cabo en cooperación con Sus devotos puros, y, por lo tanto, en esta gran obra literaria se hace mención de incidentes históricos, porque estos se relacionan con Kṛṣṇa. Esta obra se denomina brahma-sammitam por ser el sonido que representa al Señor Kṛṣṇa, al igual que el Bhagavad-gītā. El Bhagavad-gītā es la encarnación sonora del Señor, porque lo habla el Señor Supremo, y el Śrīmad-Bhāgavatam es el sonido que representa al Señor, porque lo habló la encarnación del Señor en relación con las actividades del Señor. Como se declara al comienzo de este libro, el Śrīmad-Bhāgavatam es la esencia del árbol védico de los deseos y es el comentario natural de los Brahma-sūtras, la tesis filosófica más elevada que existe acerca del tema del Brahman. Vyāsadeva apareció al final de Dvāpara-yuga como hijo de Satyavatī, y de ahí que, en este contexto, la palabra dvāpara-ādau, o «al comienzo de Dvāpara-yuga», significa «justo antes del comienzo de Kali-yuga». La lógica que hay tras esta afirmación, según Śrīla Jīva Gosvāmī, es semejante a la de llamar a la parte superior del árbol «el comienzo». La raíz del árbol constituye el comienzo del mismo, pero para el conocimiento ordinario la parte superior del árbol es lo primero que se ve. De esa manera, el final del árbol se considera que es su comienzo.

Texto

pariniṣṭhito ’pi nairguṇya
uttama-śloka-līlayā
gṛhīta-cetā rājarṣe
ākhyānaṁ yad adhītavān

Palabra por palabra

pariniṣṭhitaḥ — fully realized; api — in spite of; nairguṇye — in transcendence; uttama — enlightened; śloka — verse; līlayā — by the pastimes; gṛhīta — being attracted; cetāḥ — attention; rājarṣe — O saintly King; ākhyānam — delineation; yat — that; adhītavān — I have studied.

Traducción

¡Oh, santo rey!, yo me encontraba sin duda perfectamente situado en la trascendencia, y aun así me atrajo la descripción de los pasatiempos del Señor, a quien se lo describe con versos iluminados.

Significado

En primer lugar, mediante la especulación filosófica, la Verdad Absoluta se llega a comprender como el Brahman impersonal, y luego como la Superalma, mediante el progreso adicional del conocimiento trascendental. Pero si, por la gracia del Señor, a un impersonalista lo iluminan las declaraciones superiores del Śrīmad-Bhāgavatam, también se convierte en un devoto trascendental de la Personalidad de Dios. Si lo que se tiene es un escaso acopio de conocimiento, no es posible adaptarse a la idea de que la Verdad Absoluta tiene personalidad, y los poco inteligentes impersonalistas deploran las actividades personales del Señor; pero las razones y los argumentos, unidos al proceso trascendental de acercamiento a la Verdad Absoluta, ayudan incluso al impersonalista ferviente a que lo atraigan las actividades personales del Señor. Una persona como Śukadeva Gosvāmī no puede verse atraída a ninguna actividad mundana, pero cuando un devoto como él se convence por medio de un método superior, ciertamente que lo atraen las actividades trascendentales del Señor. El Señor es trascendental, así como también lo son Sus actividades. Él ni es inactivo ni impersonal.

Texto

tad ahaṁ te ’bhidhāsyāmi
mahā-pauruṣiko bhavān
yasya śraddadhatām āśu
syān mukunde matiḥ satī

Palabra por palabra

tat—eso; aham—yo; te—a ti; abhidhāsyāmi—recitaré; mahā-pauruṣikaḥ—el más sincero de los devotos del Señor Kṛṣṇa; bhavān—tu buena persona; yasya—de lo cual; śraddadhatām—de aquel que manifiesta pleno respeto y presta toda su atención; āśu—muy pronto; syāt—se vuelve; mukunde—al Señor, quien otorga la salvación; matiḥ—fe; satī—resuelta.

Traducción

Yo recitaré ante ti ese mismo Śrīmad-Bhāgavatam, porque tú eres el devoto más sincero del Señor Kṛṣṇa. Aquel que oye el Śrīmad-Bhāgavatam con toda atención y respeto, logra tener una fe resuelta en el Señor Supremo, el que da la salvación.

Significado

El Śrīmad-Bhāgavatam es sabiduría védica reconocida, y el sistema mediante el cual se recibe el conocimiento védico se denomina avaroha-panthā, o el proceso de recibir conocimiento trascendental a través de la sucesión discipular genuina. Para el adelanto del conocimiento material se requiere de habilidad personal y aptitud para la investigación, pero en el caso del conocimiento espiritual todo el progreso depende más o menos de la misericordia del maestro espiritual. El maestro espiritual debe estar satisfecho con el discípulo; solo entonces el conocimiento se manifiesta automáticamente ante el estudiante de la ciencia espiritual. Sin embargo, no debe creerse erróneamente que el proceso es algo así como proezas de magia mediante las cuales el maestro espiritual actúa como un mago y le inyecta conocimiento espiritual al discípulo, como si lo estuviera recargando con una corriente eléctrica. El maestro espiritual genuino explica todo al discípulo razonadamente, acorde con las autoridades de la sabiduría védica. El discípulo puede recibir esas enseñanzas no precisamente de un modo intelectual, sino por medio de preguntas sumisas y una actitud de servicio. Lo importante es que tanto el maestro espiritual como el discípulo tienen que ser genuinos. En este caso, el maestro espiritual, Śukadeva Gosvāmī, está dispuesto a recitar exactamente lo que aprendió de su gran padre Śrīla Vyāsadeva, y el discípulo, Mahārāja Parīkṣit, es un gran devoto del Señor Kṛṣṇa. Un devoto del Señor Kṛṣṇa es aquel que cree con sinceridad que, al uno volverse devoto del Señor, queda totalmente equipado con todo lo espiritual. Esa enseñanza la imparte el propio Señor en las páginas del Bhagavad-gītā, en donde se describe claramente que el Señor (Śrī Kṛṣṇa) lo es todo, y que entregarse a Él única y exclusivamente lo vuelve a uno el hombre piadoso más perfecto de todos. Esta fe resuelta en el Señor Kṛṣṇa lo prepara a uno para convertirse en un estudiante del Śrīmad-Bhāgavatam, y aquel que oye el Śrīmad-Bhāgavatam de labios de un devoto como Śukadeva Gosvāmī, es seguro que al final logra la salvación, como lo hizo Mahārāja Parīkṣit. El recitador profesional del Śrīmad-Bhāgavatam y los seudodevotos cuya fe se basa en oír durante una semana, son diferentes de Śukadeva Gosvāmī y Mahārāja Parīkṣit. Śrīla Vyāsadeva le explicó el Śrīmad-Bhāgavatam a Śukadeva Gosvāmī desde el mismo comienzo del verso janmādy asya, y así fue como Śukadeva Gosvāmī se lo explicó también al rey. En el Śrīmad-Bhāgavatam (Canto Once), al Señor Kṛṣṇa se lo describe como el Mahāpuruṣa, en relación con Su aspecto devocional como el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu. Śrī Caitanya Mahāprabhu es el propio Señor Kṛṣṇa con Su actitud devocional, que descendió a la Tierra a otorgar favores especiales a las caídas almas de esta era de Kali. Hay dos versos especialmente idóneos que se pueden ofrecer como oraciones a este aspecto Mahāpuruṣa del Señor Kṛṣṇa:

dhyeyaṁ sadā paribhava-ghnam abhīṣṭa-dohaṁ
tīrthāspadaṁ śiva-viriñci-nutaṁ śaraṇyam
bhṛtyārti-haṁ praṇata-pāla bhavābdhi-potaṁ
vande mahāpuruṣa te caraṇāravindam
tyaktvā sudustyaja-surepsita-rājya-lakṣmīṁ
dharmiṣṭha ārya-vacasā yad agād araṇyam
māyā-mṛgaṁ dayitayepsitam anvadhāvad
vande mahāpuruṣa te caraṇāravindam

(Bhāg. 11.5.33-34)

En otras palabras, puruṣa significa «el disfrutador», y mahāpuruṣa significa «el disfrutador supremo», o la Suprema Personalidad de Dios Śrī Kṛṣṇa. Aquel que merece acercarse al Supremo Señor Śrī Kṛṣṇa recibe el nombre de mahā-pauruṣika. Todo aquel que oiga el Śrīmad-Bhāgavatam atentamente de labios de su recitador genuino, es seguro que se convertirá en un devoto sincero del Señor, quien es capaz de otorgar la liberación. No había nadie como Mahārāja Parīkṣit en lo que respecta a oír el Śrīmad-Bhāgavatam, y no había nadie tan apto como Śukadeva Gosvāmī para recitar el texto del Śrīmad-Bhāgavatam. Por consiguiente, todo aquel que siga los pasos ya sea del recitador ideal o del oyente ideal, Śukadeva Gosvāmī y Mahārāja Parīkṣit respectivamente, sin duda que logrará la salvación al igual que ellos. Mahārāja Parīkṣit logró la salvación con solo oír, y Śukadeva Gosvāmī logró la salvación con solo recitar. Recitar y oír son dos procesos de entre nueve actividades devocionales que existen, y por seguir los principios con tenacidad, ya sea en su totalidad o por partes, se puede alcanzar el plano absoluto. De modo que, el texto completo del Śrīmad-Bhāgavatam, comenzando con el verso janmādy asya y yendo hasta el último verso del Duodécimo Canto, lo expuso Śukadeva Gosvāmī para que Mahārāja Parīkṣit lograra la salvación. En el Padma Purāṇa se dice que Gautama Muni aconsejó a Mahārāja Ambarīṣa que oyera regularmente el Śrīmad-Bhāgavatam tal como lo recitó Śukadeva Gosvāmī, y aquí se confirma que Mahārāja Ambarīṣa oyó el Śrīmad-Bhāgavatam de principio a fin, tal como lo expuso Śukadeva Gosvāmī. Aquel que verdaderamente esté interesado en el Bhāgavatam, no debe, entonces, jugar con él, leyendo u oyendo una porción de aquí y una porción de allá; uno debe seguir los pasos de grandes reyes tales como Mahārāja Ambarīṣa o Mahārāja Parīkṣit, y oírlo de labios de un representante genuino de Śukadeva Gosvāmī.

Texto

etan nirvidyamānānām
icchatām akuto-bhayam
yogināṁ nṛpa nirṇītaṁ
harer nāmānukīrtanam

Palabra por palabra

etat—es; nirvidyamānānām—de aquellos que están totalmente libres de todos los deseos materiales; icchatām—de aquellos que están deseosos de toda clase de disfrutes materiales; akutaḥ-bhayam—libre de todas las dudas y de todo temor; yoginām—de todos los que están autosatisfechos; nṛpa—¡oh, rey!; nirṇītam—verdad que se ha decidido; hareḥ—del Señor, Śrī Kṛṣṇa; nāma—el santo nombre; anu—tras alguien, siempre; kīrtanam—cantando.

Traducción

¡Oh, rey!, el canto constante del santo nombre del Señor siguiendo el sendero de las grandes autoridades, es la manera libre de dudas y temor en que todos pueden lograr el éxito: tanto aquellos que están libres de todos los deseos materiales, como aquellos que están deseosos de todo el disfrute material, así como también aquellos que están autosatisfechos en virtud del conocimiento trascendental.

Significado

En el verso anterior se ha reconocido la gran necesidad de llegar a estar apegado a Mukunda. Hay diferentes tipos de personas que desean lograr el éxito en diferentes clases de ocupaciones. La generalidad de las personas son gente materialista que desea disfrutar al máximo el placer material. A continuación están los trascendentalistas, los cuales han logrado adquirir conocimiento perfecto acerca de la naturaleza del disfrute material, y, por consiguiente, están apartados de ese modo de vida así de ilusorio. Ellos están más o menos satisfechos en sí mismos mediante la autorrealización. Por encima de ellos están los devotos del Señor, que ni ambicionan disfrutar del mundo material ni desean salirse de él. Ellos persiguen la satisfacción del Señor Śrī Kṛṣṇa. En otras palabras, los devotos del Señor no quieren nada para sí. Si el Señor lo desea, los devotos pueden aceptar toda clase de facilidades materiales, y si el Señor no lo desea, los devotos pueden hacer a un lado toda clase de facilidades, incluso hasta el punto de sacrificar su propia salvación. Y ellos tampoco están autosatisfechos, porque únicamente quieren la satisfacción del Señor. En este verso, Śrī Śukadeva Gosvāmī recomienda el canto trascendental del santo nombre del Señor. Mediante el proceso de cantar y oír sin ofensas el santo nombre del Señor, uno se familiariza con la forma trascendental del Señor, luego, con los atributos del Señor, y después, con la naturaleza trascendental de Sus pasatiempos, etc. Aquí se indica que uno debe cantar constantemente el santo nombre del Señor después de oírlo de labios de las autoridades. Esto significa que oír a las autoridades es el primer elemento esencial. El proceso de oír el santo nombre lo promueve a uno gradualmente a la etapa de oír hablar de Su forma, Sus atributos, Sus pasatiempos, etc., y de ese modo se desarrolla sucesivamente la necesidad de cantar acerca de Sus glorias. Este proceso no solo se recomienda para la ejecución con éxito del servicio devocional, sino incluso para aquellos que están apegados a lo material. De acuerdo con Śrī Śukadeva Gosvāmī, esta manera de lograr el éxito es un hecho establecido, que no solo ha concluido él, sino también todos los demás ācāryas anteriores. Por lo tanto, no es necesario presentar más pruebas. El proceso no solo se recomienda a los estudiantes que progresan en los diferentes departamentos del éxito ideológico, sino también a aquellos que ya han logrado el éxito en su ocupación como trabajadores fruitivos, como filósofos o como devotos del Señor.

Śrīla Jīva Gosvāmī da la instrucción de que el canto del santo nombre del Señor se debe realizar en voz alta, así como también sin ofensas, tal como se recomienda en el Padma Purāṇa. Uno puede liberarse de los efectos de todos los pecados, si se entrega al Señor. Uno puede liberarse de todas las ofensas cometidas a los pies del Señor, si se refugia en Su santo nombre. Pero si uno comete una ofensa a los pies del santo nombre del Señor, no puede protegerse. En el Padma Purāṇa se indica que esas ofensas son diez en total.

La primera ofensa es la de difamar a los grandes devotos que han predicado acerca de las glorias del Señor.

La segunda ofensa consiste en analizar los santos nombres del Señor en función de la distinción mundana. El Señor es el propietario de todos los universos, y, por lo tanto, a Él se lo puede conocer en diferentes lugares por diferentes nombres, pero eso no limita de ninguna manera Su plenitud. Cualquier nombre que se emplee para designar al Señor Supremo es tan sagrado como los demás, porque todos ellos se refieren al Señor. Esos santos nombres son tan poderosos como el Señor, y no existe ningún impedimento para nadie en ninguna parte de la creación, por el que cualquiera no pueda cantar y glorificar al Señor mediante el nombre en particular con el cual se lo conozca a Él en el lugar en cuestión. Todos los nombres son supremamente auspiciosos, y uno no debe hacer distinciones entre esos nombres del Señor como si fueran cosas materiales.

La tercera ofensa consiste en desdeñar las órdenes de los ācāryas o maestros espirituales autorizados.

La cuarta ofensa es la de difamar las Escrituras o el conocimiento védico.

La quinta ofensa es la de definir el santo nombre del Señor en función de los conceptos mundanos que uno tenga. El santo nombre del Señor es idéntico al propio Señor, y uno debe entender que el santo nombre del Señor no es diferente de Él.

La sexta ofensa consiste en interpretar el santo nombre. El Señor no es algo imaginario, ni tampoco lo es Su santo nombre. Hay personas con una escasa provisión de conocimiento que creen que el Señor es un producto de la imaginación del adorador, y, por ende, creen que Su santo nombre es algo imaginario. Una persona que cante el nombre del Señor de ese modo, no puede lograr el éxito que se desea en relación con el canto del santo nombre.

La séptima ofensa es la de cometer pecados intencionalmente, fundándose en el santo nombre. En las Escrituras se dice que uno se puede liberar de los efectos de todas las acciones pecaminosos, con solo cantar el santo nombre del Señor. Aquel que se aprovecha de ese método trascendental y continúa cometiendo pecados, esperando neutralizar los efectos de estos mediante el canto del santo nombre del Señor, es el mayor de los ofensores a los pies del santo nombre. Un ofensor de esa índole no puede purificarse mediante ningún método recomendado de purificación. En otras palabras, puede que uno sea un pecador antes de cantar el santo nombre del Señor, pero después de refugiarse en el santo nombre del Señor y volverse inmune, uno debe abstenerse estrictamente de cometer actos pecaminosos con la esperanza de que su método de cantar el santo nombre le brindará protección.

La octava ofensa es la de considerar que el santo nombre del Señor y el método de cantarlo es igual a alguna actividad material auspiciosa. Existen diversas clases de obras buenas para lograr beneficios materiales, pero el santo nombre y el canto del mismo no son meros servicios sagrados y auspiciosos. Es indudable que el canto del santo nombre es servicio sagrado, pero nunca se lo debe utilizar con ese propósito. Como el santo nombre y el Señor son de una misma y única identidad, no se debe tratar de poner el santo nombre al servicio de la humanidad. Lo cierto es que el Señor Supremo es el disfrutador supremo. Él no es ni el sirviente ni el mandadero de nadie. De igual modo, como el santo nombre del Señor es idéntico al Señor, uno no debe tratar de utilizar el santo nombre para su servicio personal.

La novena ofensa consiste en hablar de la naturaleza trascendental del santo nombre del Señor a aquellos que no están interesados en cantarlo. Si esa instrucción se imparte a un público que no quiere oírla, el acto se considera que es una ofensa a los pies del santo nombre.

La décima ofensa es la de no estar interesado en el santo nombre del Señor después de oír hablar de la naturaleza trascendental del mismo. El que canta el santo nombre del Señor percibe su efecto en el hecho de que se libera del concepto del egoísmo falso. El egoísmo falso se exhibe cuando uno se cree el disfrutador del mundo y cree que todo lo que hay en el mundo está hecho únicamente para uno disfrutarlo. El mundo materialista por entero se mueve bajo ese falso egoísmo del «yo» y «mío», pero el verdadero efecto del canto del santo nombre consiste en liberarse de esos erróneos conceptos.

Texto

kiṁ pramattasya bahubhiḥ
parokṣair hāyanair iha
varaṁ muhūrtaṁ viditaṁ
ghaṭate śreyase yataḥ

Palabra por palabra

kim—cuál es; pramattasya—de los confundidos; bahubhiḥ—por muchos; parokṣaiḥ—sin experiencia; hāyanaiḥ—años; iha—en este mundo; varam—mejor; muhūrtam—un momento; viditam—consciente; ghaṭate—uno puede tratar de conseguir; śreyase—en lo referente al bien supremo; yataḥ—mediante eso.

Traducción

¿Qué valor tiene una vida prolongada que se desperdicia, en la que no se ha adquirido ninguna experiencia después de estar muchos años en este mundo? Es mejor un solo momento de plena conciencia, porque eso lo inicia a uno en la búsqueda del bien supremo.

Significado

Śrīla Śukadeva Gosvāmī instruyó a Mahārāja Parīkṣit en lo referente a la importancia de que todo hombre que quiera progresar cante el santo nombre del Señor. Con el fin de alentar al rey, a quien solo le quedaban siete días de vida, Śrīla Śukadeva Gosvāmī indicó que de nada sirve vivir cientos de años sin conocimiento alguno acerca de los problemas de la vida; mejor vivir un solo momento con plena conciencia del bien supremo que hay que alcanzar. El bien supremo de la vida es eterno, con pleno conocimiento y bienaventuranza. Aquellos que se hallan confundidos por las características externas del mundo material y se dedican a satisfacer las propensiones animales de comer, beber y estar alegres, simplemente están desperdiciando sus vidas con el imperceptible paso de valiosos años. Hemos de saber con perfecta conciencia que la vida humana se le confiere al alma condicionada para que logre el éxito espiritual, y el procedimiento más sencillo y posible para lograrlo es el de cantar el santo nombre del Señor. En el verso anterior hemos discutido esto hasta cierto punto, y podemos iluminarnos aun más en lo que respecta a los diferentes tipos de ofensas que se cometen a los pies del santo nombre. Śrīla Jīva Gosvāmī Prabhu ha citado muchos pasajes de las Escrituras auténticas, y ha respaldado hábilmente las declaraciones acerca de las ofensas que se cometen a los pies del santo nombre. Con el Viṣṇu-yāmala Tantra, Śrīla Jīva Gosvāmī ha demostrado que, por el simple hecho de cantar el santo nombre del Señor, uno puede liberarse de los efectos de todos los pecados. Citando el Mārkaṇḍeya Purāṇa, Śrī Gosvāmījī dice que uno ni debe blasfemar contra el devoto del Señor, ni darse a oír a otros que menosprecian al devoto del Señor. El devoto debe tratar de detener al blasfemo cortándole la lengua, y si no lo puede hacer, debe suicidarse, antes que oír una blasfemia en contra del devoto del Señor. Se concluye, pues, que uno ni debe oír ni permitir la difamación de un devoto del Señor. En lo que respecta a la diferencia entre el santo nombre del Señor y los nombres de los semidioses, las Escrituras reveladas declaran (Bg. 10.41) que todos los seres extraordinariamente poderosos no son más que partes integrales del energético supremo, el Señor Kṛṣṇa. Con excepción del propio Señor, todo el mundo está subordinado; nadie es independiente del Señor. Como nadie es más poderoso que la energía del Señor Supremo ni igual que ella, el nombre de nadie puede ser tan poderoso como el del Señor. Mediante el canto del santo nombre del Señor, uno puede adquirir sincronizadamente toda la energía que se les ha estipulado a todas las fuentes. Por lo tanto, uno no debe igualar el supremo y santo nombre del Señor con ningún otro nombre. Brahmā, Śiva o cualquier otro poderoso dios, nunca pueden ser iguales al Supremo Señor Viṣṇu. El poderoso y santo nombre del Señor puede sin duda liberarlo a uno de los efectos pecaminosos, pero aquel que desee emplear esta trascendental potencia del santo nombre del Señor en sus actividades siniestras, es la persona más degradada del mundo. Ni el Señor ni ningún agente del Señor perdonan jamás a esa clase de personas. Por consiguiente, uno debe emplear su vida en glorificar al Señor por todos los medios, sin ninguna ofensa. Esa actividad de la vida, aunque sea por un momento, nunca se puede comparar con una prolongada vida de ignorancia, como la que tienen el árbol y otras entidades vivientes, que pueden vivir miles de años sin hacer ningún progreso espiritual.

Texto

khaṭvāṅgo nāma rājarṣir
jñātveyattām ihāyuṣaḥ
muhūrtāt sarvam utsṛjya
gatavān abhayaṁ harim

Palabra por palabra

khaṭvāṅgaḥ—el rey Khaṭvāṅga; nāma—nombre; rāja-ṛṣiḥ—rey santo; jñātvā—conociendo; iyattām—duración; iha—en este mundo; āyuṣaḥ—de la vida de uno; muhūrtāt—en solo un momento; sarvam—todo; utsṛjya—haciendo a un lado; gatavān—habiéndose sometido; abhayam—totalmente seguro; harim—la Personalidad de Dios.

Traducción

El santo rey Khaṭvāṅga, al informársele que su vida duraría solo un momento más, se liberó de inmediato de todas las actividades materiales, y se refugió en la seguridad suprema, la Personalidad de Dios.

Significado

Un hombre plenamente responsable siempre debe estar consciente del deber principal que se tiene en la presente forma humana de vida. Las actividades encaminadas a satisfacer las necesidades inmediatas de la vida material, no lo son todo. Uno siempre debe estar alerta en el desempeño de su deber, para obtener la mejor situación en la siguiente vida. La vida humana tiene por objeto que nos preparemos para cumplir con ese deber primordial. A Mahārāja Khaṭvāṅga se lo menciona aquí como un rey santo, porque incluso mientras se encontraba en medio de la responsabilidad de la administración estatal, no olvidó en absoluto el principal deber que se tiene en la vida. Así mismo ocurrió en el caso de otros rājarṣis (reyes santos), tales como Mahārāja Yudhiṣṭhira y Mahārāja Parīkṣit. Todos ellos eran personalidades ejemplares, porque estaban alertas en lo referente al desempeño de su deber principal. Mahārāja Khaṭvāṅga fue invitado por los semidioses de los planetas superiores para pelear contra los demonios, y, como rey que era, libró las batallas a plena satisfacción de los semidioses. Estos, sintiéndose enteramente satisfechos con él, quisieron darle alguna bendición para su disfrute material, pero Mahārāja Khaṭvāṅga, estando muy alerta en relación con su deber primordial, les preguntó cuánto tiempo le quedaba de vida. Eso significa que más que estar ansioso de recabar alguna bendición material de los semidioses, lo estaba de prepararse para la siguiente vida. Sin embargo, los semidioses le informaron que su vida duraría tan solo un momento más. El rey abandonó de inmediato el reino celestial, que siempre está colmado de disfrute material del más alto nivel y, descendiendo a esta Tierra, se refugió por completo en la absolutamente segura Personalidad de Dios. Su gran esfuerzo se vio coronado por el éxito, y él logró la liberación. Ese esfuerzo, incluso de un momento, que hizo el santo rey, tuvo éxito, porque él siempre estaba alerta en lo referente a su deber primordial. De ese modo, Śukadeva Gosvāmī animó a Mahārāja Parīkṣit, aunque a este último le quedaban únicamente siete días de vida para ejecutar el deber primordial de oír hablar de las glorias del Señor en la forma del Śrīmad-Bhāgavatam. Por la voluntad del Señor, Mahārāja Parīkṣit se encontró al instante con el gran Śukadeva Gosvāmī, y en el Śrīmad-Bhāgavatam se describe esmeradamente el gran tesoro del éxito espiritual que él dejó.

Texto

tavāpy etarhi kauravya
saptāhaṁ jīvitāvadhiḥ
upakalpaya tat sarvaṁ
tāvad yat sāmparāyikam

Palabra por palabra

tava—tu; api—también; etarhi—por lo tanto; kauravya—¡oh, tú que has nacido en la familia de Kuru!; saptāham—siete días; jīvita—duración de la vida; avadhiḥ—hasta el límite de; upakalpaya—lograr ejecutar; tat—esos; sarvam—todos; tāvat—mientras; yat—que son; sāmparāyikam—rituales para la siguiente vida.

Traducción

Mahārāja Parīkṣit, ahora la duración de tu vida ha quedado limitada a siete días más, así que durante ese tiempo puedes realizar todos esos rituales que se requieren para la mejor utilización de tu siguiente vida.

Significado

Después de citar el ejemplo de Mahārāja Khaṭvāṅga, quien en muy poco tiempo se preparó para la siguiente vida, Śukadeva Gosvāmī animó a Mahārāja Parīkṣit diciéndole que, como aún tenía siete días a su disposición, podía aprovechar fácilmente el tiempo para prepararse para la siguiente vida. Indirectamente, el Gosvāmī dijo a Mahārāja Parīkṣit que, durante los siete días de vida que aún le quedaban, debía refugiarse en la representación sonora del Señor, y que de ese modo lograra liberarse. En otras palabras, todo el mundo puede prepararse de lo mejor para la siguiente vida con solo oír el Śrīmad-Bhāgavatam, tal como se lo recitó Śukadeva Gosvāmī a Mahārāja Parīkṣit. Los rituales no son una cuestión formal, sino que también existen algunas condiciones favorables que se tienen que cumplir, según se indica a continuación.

Texto

anta-kāle tu puruṣa
āgate gata-sādhvasaḥ
chindyād asaṅga-śastreṇa
spṛhāṁ dehe ’nu ye ca tam

Palabra por palabra

anta-kāle—en la última etapa de la vida; tu—pero; puruṣaḥ—una persona; āgate—habiendo llegado; gata-sādhvasaḥ—sin ningún temor a la muerte; chindyāt—debe cortar; asaṅga—desapego; śastreṇa—con el arma de; spṛhām—todos los deseos; dehe—en lo referente al tabernáculo material; anu—relacionado con; ye—todo lo que; ca—también; tam—ellos.

Traducción

En la última etapa de la vida, se debe ser lo suficientemente valiente como para no temer a la muerte. Pero uno debe cortar todo apego al cuerpo material y a todo lo que a él pertenece, y acabar con todos los deseos que de él se derivan.

Significado

La necedad del materialismo craso consiste en que la gente piensa acomodarse permanentemente en este mundo, aunque es un hecho establecido que uno tiene que dejar aquí todo lo que se ha creado con la valiosa energía humana. Grandes estadistas, científicos, filósofos, etc., que son necios y carecen por completo de información acerca del alma espiritual, creen que esta vida de solo unos cuantos años lo es absolutamente todo, y que no existe nada más después de la muerte. Esta escasez de conocimiento, incluso en los supuestos círculos de eruditos del mundo, está matando la vitalidad de la energía humana, y el terrible resultado se está sintiendo profundamente. Y, sin embargo, a los necios hombres materialistas no importa lo que va a pasar en la siguiente vida. La instrucción preliminar que se da en el Bhagavad-gītā, es la de que uno debe saber que la identidad de la entidad viviente individual no se pierde ni siquiera al final del cuerpo actual, que no es más que un traje externo. Así como uno cambia una ropa vieja, así mismo el ser viviente individual cambia también su cuerpo, y ese cambio de cuerpo se denomina muerte. La muerte es, entonces, un proceso para cambiar el cuerpo al cabo de la vida actual. Una persona inteligente debe estar preparada para eso, y debe tratar de obtener el mejor tipo de cuerpo en la siguiente vida. El mejor tipo de cuerpo es un cuerpo espiritual, que es el que obtienen aquellos que van de vuelta al Reino de Dios, o que entran en el ámbito del Brahman. En el segundo capítulo de este Canto, este asunto se tratará ampliamente, pero en lo que concierne al cambio de cuerpo, uno debe estar preparado ahora para la siguiente vida. La gente necia le da más importancia a la actual vida temporal, y por eso los necios líderes hacen llamamientos en el nombre del cuerpo y de las relaciones corporales. Las relaciones corporales no solo se extienden a este cuerpo, sino también a los miembros de la familia, a la esposa, a los hijos, a la sociedad, al país y a muchísimas otras cosas que se terminan con la vida. Después de la muerte, uno olvida todo acerca de las presentes relaciones corporales; de noche, cuando dormimos, tenemos una pequeña experiencia de esto. Mientras dormimos, olvidamos todo lo referente a este cuerpo y a las relaciones corporales, aunque ese olvido es una situación temporal de solo unas cuantas horas. La muerte no es más que dormir por unos cuantos meses con el fin de desarrollar otro período de enjaulamiento corporal, que la ley de la naturaleza nos otorga según nuestras aspiraciones. Por consiguiente, uno solo tiene que cambiar de aspiración durante el transcurso de su vida en el cuerpo actual, y para ello es necesario formarse durante la vida humana en curso. Esa formación se puede comenzar en cualquier etapa de la vida, o incluso unos cuantos segundos antes de la muerte, pero el procedimiento acostumbrado consiste en que uno reciba la formación desde muy temprano en la vida, desde la etapa de brahmacarya, y progrese gradualmente hasta las órdenes de vida de gṛhastha, vānaprastha y sannyāsa. La institución que proporciona este tipo de formación se denomina varṇāśrama-dharma, o el sistema de sanātana-dharma‚ el mejor procedimiento para hacer que la vida humana se vuelva perfecta. Por lo tanto, a uno se le exige abandonar el apego a la vida familiar, social o política, justo a los cincuenta años, si no antes, y la formación que se da en los āśramas de vānaprastha y sannyāsa tiene por objeto prepararlo a uno para la siguiente vida. Necios materialistas disfrazados de líderes de la gente, se aferran a los asuntos familiares sin intentar cortar las relaciones con ellos, y de ese modo se vuelven víctimas de la ley de la naturaleza, y reciben de nuevo cuerpos burdos, conforme a su trabajo. Puede que al final de la vida esos necios líderes reciban cierto respeto de la gente, pero eso no significa que serán inmunes a las leyes naturales bajo las cuales todo el mundo está fuertemente atado de pies y manos. Lo mejor es, entonces, que todo el mundo deje voluntariamente las relaciones familiares, trasladando hacia el servicio devocional del Señor el apego a la familia, a la sociedad, al país y a todo lo que de ello procede. Aquí se afirma que se deben abandonar todos los deseos relacionados con el apego a la familia. Uno debe tener la oportunidad de tener mejores deseos; de lo contrario, no hay posibilidad alguna de abandonar esos deseos morbosos. El deseo es un factor concomitante de la entidad viviente. La entidad viviente es eterna, y en consecuencia, sus deseos, que son naturales en un ser viviente, también son eternos. Así pues, uno no puede dejar de desear, pero se puede cambiar el objeto de los deseos. De manera que, uno debe desarrollar los deseos de regresar al hogar, de vuelta a Dios, y de forma automática los deseos de ganancia material, honor material y popularidad material, disminuirán en proporción al desarrollo del servicio devocional. El ser viviente está hecho para actividades de servicio, y sus deseos se centran alrededor de esa actitud de servicio. Desde el primer mandatario del Estado hasta el insignificante vagabundo de la calle, todos están prestando algún tipo de servicio a otros. La perfección de esa actitud de servicio solo se logra al trasladar de la materia al espíritu, o de Satanás a Dios, el deseo de servir.

Texto

gṛhāt pravrajito dhīraḥ
puṇya-tīrtha-jalāplutaḥ
śucau vivikta āsīno
vidhivat kalpitāsane

Palabra por palabra

gṛhāt—del hogar de uno; pravrajitaḥ—habiéndose ido; dhīraḥ—autocontrolado; puṇya—piadoso; tīrtha—lugar sagrado; jala-āplutaḥ—lavado por completo; śucau—limpio; vivikte—solitario; āsīnaḥ—sentado; vidhivat—de acuerdo con las regulaciones; kalpita—habiéndolo hecho; āsane—en un asiento.

Traducción

Uno debe irse del hogar y practicar autocontrol. Uno debe bañarse regularmente en un lugar sagrado, y sentarse en un sitio solitario y debidamente santificado.

Significado

Con el fin de prepararse para una mejor vida siguiente, uno tiene que salirse de su supuesto hogar. El sistema de varṇāśrama-dharma, o sanātana-dharma, prescribe que uno se libere de las cargas familiares en cuanto le resulte posible después de pasar los cincuenta años de edad. La civilización moderna se basa en las comodidades familiares, en el más alto nivel de facilidades, y, por consiguiente, después de retirarse, todo el mundo espera llevar una vida muy cómoda, en un hogar bien amueblado y decorado con hermosas damas y niños, sin deseo alguno de salir de un hogar tan cómodo como ese. Los altos funcionarios y ministros del gobierno se aferran a sus preciados puestos hasta la muerte, y no desean dejar las comodidades hogareñas ni en sueños. Atados por esa clase de alucinaciones, los hombres materialistas preparan diversos planes para una vida aún más cómoda, pero de súbito y sin misericordia, llega la muerte cruel, y se lleva al gran planificador en contra de su voluntad, forzándolo a abandonar el cuerpo actual por otro cuerpo. Ese planificador es así obligado a aceptar otro cuerpo de entre 8 400 000 especies de vida, según los frutos del trabajo que ha realizado. En la siguiente vida, a las personas que están demasiado apegadas a las comodidades materiales se las pone, por lo general, en las especies de vida inferior, debido a los actos pecaminosos que realizaron durante un largo período de vida pecaminosa, y de ese modo se malogra toda la energía de la vida humana. Para uno salvarse del peligro de malograr la forma de vida humana y de estar apegado a cosas irreales, hay que prepararse para la muerte a la edad de cincuenta años, si no antes. El principio tras esto es que uno debe dar por sentado que el aviso de la muerte ya está ahí, incluso antes de llegar a los cincuenta años de edad, y, por consiguiente, en cualquier etapa de la vida uno debe prepararse para tener una vida siguiente mejor. El sistema de la institución sanātana-dharma está hecho de modo tal que su seguidor se vaya formando para la vida siguiente mejor, sin que haya ninguna posibilidad de malograr la vida humana. Los lugares sagrados que hay en todas partes del mundo tienen por objeto servir de residencia a las personas retiradas que se están preparando para una mejor vida próxima. Las personas inteligentes deben ir a esos lugares al final de la vida —y en ese caso, después de los cincuenta años—, a entregarse a una vida de regeneración espiritual, para liberarse del apego familiar, que se considera que es el grillete de la vida material. A uno se le recomienda irse del hogar tan solo para que se libere del apego material, porque aquel que se aferra a la vida familiar hasta la muerte, no puede librarse del apego material, y mientras se está apegado a lo material, no se puede entender la libertad espiritual. Sin embargo, uno no debe sentirse complacido por el solo hecho de irse del hogar, o por el hecho de crear otro hogar en un lugar sagrado, ya sea legal o ilegalmente. Muchas personas dejan el hogar y se van a esos lugares sagrados, pero a causa de las malas compañías, de nuevo se vuelven hombres de familia, debido a la relación ilícita con el sexo opuesto. La ilusoria energía de la materia es tan fuerte, que uno es propenso a caer bajo los efectos de esa ilusión en cada etapa de la vida, incluso después de haber renunciado a su feliz hogar. Por lo tanto, es esencial que uno practique el autocontrol por medio del celibato, sin el mínimo deseo de complacencia sexual. Para un hombre que desea mejorar la condición de su existencia, la complacencia sexual se considera un acto suicida, o incluso algo peor. Así pues, vivir apartado de la vida familiar significa volverse autocontrolado en relación con todos los deseos de los sentidos, especialmente los deseos sexuales. El método consiste en que uno tenga un asiento debidamente santificado —hecho con paja, una piel de venado y una alfombra—, y sentándose en él se debe cantar el santo nombre del Señor sin ofensas, tal como se prescribió anteriormente. Todo el proceso consiste en arrastrar la mente lejos de las ocupaciones materiales, y fijarla en los pies de loto del Señor. Este sencillo proceso por sí solo lo ayudará a uno a progresar hasta la máxima etapa del éxito espiritual.

Texto

abhyasen manasā śuddhaṁ
trivṛd-brahmākṣaraṁ param
mano yacchej jita-śvāso
brahma-bījam avismaran

Palabra por palabra

abhyaset—uno debe practicar; manasā—con la mente; śuddham—sagrado; tri-vṛt—compuesto de las tres; brahma-akṣaram—letras trascendentales; param—lo supremo; manaḥ—la mente; yacchet—pon bajo control; jita-śvāsaḥ—regulando el aire de la respiración; brahma—absoluto; bījam—semilla; avismaran—sin ser olvidado.

Traducción

Después de sentarte de la manera descrita, haz que la mente recuerde las tres letras trascendentales [a-u-m], y, regulando el proceso respiratorio, controla la mente de modo tal que no olvides la semilla trascendental.

Significado

Oṁkāra, o el praṇava, es la semilla de la iluminación trascendental, y se compone de las tres letras trascendentales a-u-m. Al cantarlo mentalmente, en combinación con el proceso respiratorio —que es una manera trascendental pero mecánica de caer en trance, tal como lo ha legado la experiencia de los grandes místicos—, se es capaz de controlar la mente, la cual está absorta en lo material. Esa es la manera de cambiar el hábito de la mente. La mente no debe aniquilarse. La mente o el deseo no se pueden suprimir, pero para que se desarrolle el deseo de actuar en aras de la iluminación espiritual, debe cambiarse la calidad de la ocupación de la mente. La mente es el eje de los órganos activos de los sentidos, y como tal, si se cambia la calidad de los actos de pensar, sentir y desear, en forma natural cambiará también la calidad de las acciones de los sentidos instrumentales. El oṁkāra es la semilla de todo sonido trascendental, y es solo el sonido trascendental lo que puede provocar el deseado cambio de la mente y los sentidos. Hasta un trastornado mental se puede curar con un tratamiento basado en el sonido trascendental. En el Bhagavad-gītā se ha aceptado el praṇava (oṁkāra) como representación literal directa de la Suprema Verdad Absoluta. Aquel que no puede cantar directamente el santo nombre del Señor, como se recomendó con anterioridad, puede cantar fácilmente el praṇava (oṁkāra). Este oṁkāra es una forma de llamada, tal como «¡oh, mi Señor!», de la misma manera en que oṁ hari oṁ significa «¡oh, mi Señor!, ¡la Suprema Personalidad de Dios!» Como ya hemos explicado anteriormente, el santo nombre del Señor es idéntico al propio Señor. Así mismo ocurre con oṁkāra. Pero a las personas que, debido a sus sentidos imperfectos, son incapaces de llegar a comprender la trascendental forma personal o el trascendental nombre del Señor (en otras palabras, a las personas neófitas), se las prepara en la práctica de la autorrealización mediante este proceso mecánico de regular la función respiratoria y al mismo tiempo repetir mentalmente el praṇava (oṁkāra). Como ya lo hemos expresado en diversas oportunidades, puesto que con los presentes sentidos materiales es imposible entender los trascendentales pasatiempos, atributos, forma, nombre, etc., de la Personalidad de Dios, es necesario que esa iluminación trascendental se ponga en marcha a través de la mente, que es el centro de todas las actividades sensuales. Los devotos fijan la mente directamente en la Persona de la Verdad Absoluta. Pero a aquel que es incapaz de entender esas características personales del Absoluto, se lo disciplina con la impersonalidad, para irle entrenando la mente de manera que progrese más.

Texto

niyacched viṣayebhyo ’kṣān
manasā buddhi-sārathiḥ
manaḥ karmabhir ākṣiptaṁ
śubhārthe dhārayed dhiyā

Palabra por palabra

niyacchet—aparta; viṣayebhyaḥ—de las ocupaciones sensuales; akṣān—los sentidos; manasā—por medio de la mente; buddhi—inteligencia; sārathiḥ—conductor; manaḥ—la mente; karmabhiḥ—mediante el trabajo fruitivo; ākṣiptam—estando absorto en; śubha-arthe—por el bien del Señor; dhārayet—contén; dhiyā—con plena conciencia.

Traducción

Gradualmente, mientras la mente se espiritualiza de un modo progresivo, apártala de las actividades de los sentidos, y, mediante la inteligencia, los sentidos quedarán controlados. La mente que está demasiado absorta en las actividades materiales puede ocuparse en el servicio de la Personalidad de Dios, y así quedar fija en el estado de plena conciencia trascendental.

Significado

El primer proceso para espiritualizar la mente, que se lleva a cabo mediante el canto mecánico del praṇava (oṁkāra) y mediante el control del sistema respiratorio, se denomina técnicamente el proceso místico o yóguico de prāṇāyāṁa, o del pleno control del aire de la respiración. El estado final de ese sistema prāṇāyāṁa es el de quedar fijo en un trance, técnicamente llamado samādhi. Pero la experiencia ha demostrado que ni siquiera la etapa de samādhi logra controlar la mente que está absorta en lo material. Por ejemplo, el gran místico Viśvāmitra Muni, incluso mientras se hallaba en la etapa de samādhi, fue víctima de los sentidos y se fue a vivir con Menakā. La historia ya lo ha apuntado. Aunque en la actualidad la mente deje de pensar en actividades sensuales, recuerda actividades sensuales pasadas que proceden del inconsciente, y con ello lo perturba a uno, impidiéndole ocuparse de la autorrealización en un cien por ciento. Por lo tanto, Śukadeva Gosvāmī recomienda el siguiente paso de una táctica segura, es decir, el fijar la mente en el servicio de la Personalidad de Dios. El Señor Śrī Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios, también ha recomendado ese proceso directo en el Bhagavad-gītā (6.47). De ese modo, con la mente purificada en sentido espiritual, uno debe ocuparse de inmediato en el amoroso servicio trascendental del Señor, por medio de las diferentes actividades devocionales, tales como oír, cantar, etc. Si ello se realiza bajo la guía indicada, entonces, incluso para la mente perturbada, constituye la manera más segura de progresar.

Texto

tatraikāvayavaṁ dhyāyed
avyucchinnena cetasā
mano nirviṣayaṁ yuktvā
tataḥ kiñcana na smaret
padaṁ tat paramaṁ viṣṇor
mano yatra prasīdati

Palabra por palabra

tatra—después; eka—uno por uno; avayavam—los miembros del cuerpo; dhyāyet—deben concentrarse en; avyucchinnena—sin apartarse de la forma completa; cetasā—con la mente; manaḥ—la mente; nirviṣayam—sin que la contaminen los objetos de los sentidos; yuktvā—estando acoplada; tataḥ—después de eso; kiñcana—cualquier cosa; na—no; smaret—piensa en; padam—personalidad; tat—esa; paramam—Suprema; viṣṇoḥ—de Viṣṇu; manaḥ—la mente; yatra—después de lo cual; prasīdati—se conforma.

Traducción

Después, debes meditar en los miembros de Viṣṇu, uno tras otro, sin apartarte de la concepción de todo el cuerpo. De ese modo, la mente se libera de todos los objetos de los sentidos. No debe haber ninguna otra cosa en qué pensar. Como la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu, es la Verdad Suprema, la mente se satisface por completo únicamente con Él.

Significado

Las personas necias, confundidas por la energía externa de Viṣṇu, no saben que la meta última de la búsqueda progresiva de la felicidad, es la de ponerse en contacto directo con el Señor Viṣṇu, la Personalidad de Dios. El viṣṇu-tattva es una expansión ilimitada de diferentes formas trascendentales de la Personalidad de Dios, y Govinda, o el Señor Kṛṣṇa, la causa suprema de todas las causas, es la forma suprema u original del viṣṇu-tattva. Por lo tanto, pensar en Viṣṇu o meditar en la forma trascendental de Viṣṇu, específicamente en el Señor Kṛṣṇa, es la última palabra en materia de meditación. Esa meditación puede comenzar desde los pies de loto del Señor. Uno no debe, sin embargo, olvidarse o dejarse apartar de la forma completa del Señor; así pues, se debe practicar el proceso de pensar en las diferentes partes de Su cuerpo trascendental, una tras otra. Aquí, en este verso, se asegura categóricamente que el Señor Supremo no es impersonal. Él es una persona, pero Su cuerpo es diferente del de las personas condicionadas como nosotros. De lo contrario, Śukadeva Gosvāmī no hubiera recomendado que, para lograr la perfección espiritual completa, se meditara comenzando desde el praṇava (oṁkāra) y se fuera ascendiendo hasta los miembros del cuerpo personal de Viṣṇu. Las formas de Viṣṇu que se adoran en los grandes templos de la India no son, pues, recursos de la adoración de ídolos, como lo interpretan erróneamente una clase de hombres que tienen muy poco conocimiento, sino que son diferentes centros espirituales para meditar en los miembros trascendentales del cuerpo de Viṣṇu. La Deidad que se adora en el templo de Viṣṇu es idéntica al Señor Viṣṇu, en virtud de la potencia inconcebible del Señor. Por consiguiente, que el neófito se concentre o medite dentro del templo en los miembros de Viṣṇu, tal como se contempla en las Escrituras reveladas, es una oportunidad sencilla de meditar para personas que son incapaces de sentarse en un solo lugar a concentrarse en el praṇava oṁkāra o en los miembros del cuerpo de Viṣṇu, conforme lo recomienda aquí Śukadeva Gosvāmī, la gran autoridad. El hombre común se puede beneficiar más con meditar en la forma de Viṣṇu que hay en el templo, que con meditar en el oṁkāra, la combinación espiritual de a-u-m que se explicó antes. No hay diferencia alguna entre oṁkāra y las formas de Viṣṇu, pero las personas que no están familiarizadas con la ciencia de la Verdad Absoluta tratan de crear una disensión, haciendo distinciones entre las formas de Viṣṇu y la de oṁkāra. Aquí se indica que la forma de Viṣṇu es la máxima meta de la meditación, y, en consecuencia, es mejor concentrarse en las formas de Viṣṇu que en el oṁkāra impersonal. Además, este último proceso es más difícil que el primero.

Texto

rajas-tamobhyām ākṣiptaṁ
vimūḍhaṁ mana ātmanaḥ
yacched dhāraṇayā dhīro
hanti yā tat-kṛtaṁ malam

Palabra por palabra

rajaḥ—la modalidad apasionada de la naturaleza; tamobhyām—así como también por la modalidad ignorante de la naturaleza material; ākṣiptam—agitada; vimūḍham—confundida; manaḥ—la mente; ātmanaḥ—de uno; yacchet—corrígela; dhāraṇayā—mediante el concepto (de Viṣṇu); dhīraḥ—el apaciguado; hanti—destruye; —todos esos; tat-kṛtam—hechos por ellos; malam—cosas sucias.

Traducción

La mente de uno siempre está agitada por la modalidad apasionada de la naturaleza material, y confundida por la modalidad ignorante de la naturaleza. Pero uno puede corregir esos conceptos mediante la relación con Viṣṇu, y apaciguarse así por medio de la limpieza de las cosas sucias que ellos han creado.

Significado

Las personas que por lo general se dejan llevar por las modalidades de la pasión y la ignorancia, no pueden ser candidatas genuinas para que se las sitúe en la etapa trascendental de la comprensión de Dios. Solo las personas a quienes las dirige la modalidad de la bondad, pueden obtener el conocimiento acerca de la Verdad Suprema. Los efectos de las modalidades de la pasión y la ignorancia se manifiestan en el excesivo anhelo de riquezas y mujeres. Y aquellos que buscan excesivamente la riqueza y las mujeres, pueden corregir sus inclinaciones únicamente por medio del recuerdo constante de Viṣṇu en el aspecto de Su potencia impersonal. Por lo general, a los impersonalistas o monistas los influyen las modalidades de la pasión y la ignorancia. Esos impersonalistas se creen almas liberadas, pero carecen de conocimiento acerca del trascendental aspecto personal de la Verdad Absoluta. En realidad, ellos tienen el corazón impuro, por estar desprovistos de conocimiento acerca del aspecto personal del Absoluto. En el Bhagavad-gītā se dice que, después de muchos cientos de nacimientos, el filósofo impersonal se entrega a la Personalidad de Dios. Para que el neófito impersonalista adquiera esa capacidad de comprender a Dios en el aspecto personal, se le da la oportunidad de que comprenda mediante la filosofía del panteísmo la relación que existe entre el Señor y todas las cosas.

El panteísmo, en su nivel más elevado, no permite que el estudiante se forme un concepto impersonal de la Verdad Absoluta, sino que extiende el concepto de la Verdad Absoluta hasta el campo de la supuesta energía material. Todo lo que la energía material crea puede acoplarse con el Absoluto mediante una actitud de servicio, que es la parte esencial de la energía viviente. El devoto puro del Señor conoce el arte de devolver a todo su existencia espiritual mediante esa actitud de servicio, y solo de esa manera devocional puede perfeccionarse la teoría del panteísmo.

Texto

yasyāṁ sandhāryamāṇāyāṁ
yogino bhakti-lakṣaṇaḥ
āśu sampadyate yoga
āśrayaṁ bhadram īkṣataḥ

Palabra por palabra

yasyām—mediante ese recuerdo sistemático; sandhāryamāṇāyām—y quedando así fijo en el hábito de; yoginaḥ—los místicos; bhakti-lakṣaṇaḥ—siendo diestro en el sistema devocional; āśu—muy pronto; sampadyate—logra el éxito; yogaḥ—vinculación mediante el servicio devocional; āśrayam—bajo el refugio de; bhadram—la totalmente buena; īkṣataḥ—lo cual, viendo eso.

Traducción

¡Oh rey!, mediante este sistema de recuerdo y teniendo el firme hábito de ver la concepción personal del Señor, que es supremamente buena, uno puede conseguir muy pronto el servicio devocional del Señor, y quedar bajo Su protección directa.

Significado

El éxito de las funciones místicas se logra únicamente con la ayuda de la actitud devocional. El panteísmo, o el sistema de sentir en todas partes la presencia del Todopoderoso, es una clase de entrenamiento de la mente para llegar a acostumbrarse a la concepción devocional, y es esa actitud devocional del místico la que hace posible la culminación con éxito de esos esfuerzos místicos. Sin embargo, uno no se eleva a ese nivel de éxito sin el matiz de la mezcla con el servicio devocional. La atmósfera devocional que esta visión panteísta crea, evoluciona posteriormente hasta convertirse en servicio devocional, y ese es el único beneficio que obtiene el impersonalista. En el Bhagavad-gītā (12.5) se confirma que la forma impersonal de la autorrealización es más problemática, porque llega a la meta de modo indirecto, aunque después de mucho tiempo el impersonalista también se obsesiona con el aspecto personal del Señor.

Texto

rājovāca
yathā sandhāryate brahman
dhāraṇā yatra sammatā
yādṛśī vā hared āśu
puruṣasya mano-malam

Palabra por palabra

rājā uvāca—el afortunado rey dijo; yathā—tal como es; sandhāryate—se crea el concepto; Brahman—¡oh, brāhmaṇa!; dhāraṇā—el concepto; yatra—dónde y cómo; sammatā—en resumen; yādṛśī—el medio por el cual; —o; haret—quitado; āśu—sin demora; puruṣasya—de una persona; manaḥ—de la mente; malam—cosas sucias.

Traducción

El afortunado rey Parīkṣit, continuando con sus preguntas, dijo: ¡Oh brāhmaṇa!, por favor, describe con todo detalle cómo y dónde hay que aplicar la mente y cómo se puede fijar el concepto, de manera que de la mente de una persona se puedan eliminar todas las suciedades que haya en ella.

Significado

Las cosas sucias que hay en el corazón del alma condicionada son la causa fundamental de todos sus problemas. El alma condicionada está rodeada de los múltiples sufrimientos de la existencia material, pero debido a su crasa ignorancia, es incapaz de eliminar los problemas que se deben a las suciedades del corazón, las cuales se han acumulado durante la larga vida de prisión que se ha tenido en el mundo material. En realidad, ella tiene la función de estar al servicio de la voluntad del Señor Supremo, pero debido a las suciedades del corazón, le gusta estar al servicio de sus deseos inventados. Estos deseos, en vez de brindarle alguna paz mental, crean nuevos problemas, atándola así al ciclo de los reiterados nacimientos y muertes. Estas suciedades del trabajo fruitivo y de la filosofía empírica pueden eliminarse únicamente por medio de la relación con el Señor Supremo. El Señor, siendo omnipotente, puede ofrecer Su compañía por medio de Sus potencias inconcebibles. Así pues, a las personas que son incapaces de tener fe en el aspecto personal del Absoluto, se les da la oportunidad de relacionarse con Su virāṭ-rūpa, o el aspecto impersonal cósmico del Señor. El aspecto impersonal cósmico del Señor es una característica de Sus potencias ilimitadas. Como el potente y las potencias son idénticos, incluso el concepto del aspecto cósmico impersonal del Señor ayuda al alma condicionada a relacionarse con el Señor indirectamente, y de ese modo elevarse poco a poco hasta la etapa del contacto personal.

Mahārāja Parīkṣit ya estaba relacionado directamente con el aspecto personal del Señor Śrī Kṛṣṇa, en virtud de lo cual no necesitaba preguntarle a Śukadeva Gosvāmī dónde y cómo se podía aplicar la mente en el impersonal virāṭ-rūpa del Señor. Pero él pidió una descripción detallada del asunto para beneficio de otros, que son incapaces de concebir el trascendental aspecto personal del Señor como la forma de la eternidad, el conocimiento y la bienaventuranza. La clase de hombres no devotos no pueden pensar en el aspecto personal del Señor. Debido a lo escaso de su conocimiento, a ellos les repugna por completo la forma personal del Señor, tal como la de Rāma o Kṛṣṇa. Ellos tienen una opinión muy deficiente de la potencia del Señor. En el Bhagavad-gītā (9.11), el propio Señor explica que la gente con muy poco conocimiento desdeña la suprema personalidad del Señor, tomándolo a Él por un hombre común. Esos hombres no conocen la inconcebible potencia del Señor. El Señor, mediante Su potencia inconcebible, puede desenvolverse dentro de la sociedad humana o dentro de cualquier otra sociedad de seres vivos, y aun así seguir siendo el mismo y omnipotente Señor, sin apartarse en lo más mínimo de Su posición trascendental. De modo que, por el bien de los hombres que son incapaces de aceptar al Señor en Su eterna forma personal, Mahārāja Parīkṣit le preguntó a Śukadeva Gosvāmī cómo se podía fijar la mente en Él al principio, y el Gosvāmī respondió detalladamente de la siguiente manera.

Texto

śrī-śuka uvāca
jitāsano jita-śvāso
jita-saṅgo jitendriyaḥ
sthūle bhagavato rūpe
manaḥ sandhārayed dhiyā

Palabra por palabra

śrī-śukaḥ uvāca—Śukadeva Gosvāmī dijo; jita-āsanaḥ—manera controlada de sentarse; jita-śvāsaḥ—proceso respiratorio controlado; jita-saṅgaḥ—compañía controlada; jita-indriyaḥ—sentidos controlados; sthūle—en la materia burda; bhagavataḥ—a la Personalidad de Dios; rūpe—en el aspecto de; manaḥ—la mente; sandhārayet—debe aplicar; dhiyā—mediante la inteligencia.

Traducción

Śukadeva Gosvāmī respondió: Uno debe controlar la manera de sentarse, regular el proceso respiratorio mediante el prāṇāyāma yóguico y controlar así la mente y los sentidos, y con la inteligencia, dirigir la mente hacia las potencias burdas del Señor [conocidas como el virāṭ-rūpa].

Significado

La mente del alma condicionada, absorta en lo material, no permite a dicha alma trascender el concepto corporal del yo, y por eso se prescribe el sistema de yoga de la meditación (en el que se controla la manera de sentarse y el proceso respiratorio, y se fija la mente en el Supremo), con el propósito de ir amoldando el carácter de la persona muy materialista. A menos que esos materialistas sean capaces de purificar la mente absorta en lo material, les resultará imposible concentrarse en pensamientos acerca de la trascendencia. Y para lograrlo, uno debe fijar la mente en el denso aspecto material, o externo del Señor. Las diferentes partes de la forma gigantesca del Señor se describen en los versos siguientes. Los hombres materialistas están muy ansiosos de adquirir ciertos poderes místicos como resultado de ese proceso de control, pero la verdadera finalidad de las regulaciones yóguicas es la de erradicar las suciedades que se han acumulado, tales como la lujuria, la ira, la avaricia y toda esa clase de contaminaciones materiales. Si el yogī místico se deja distraer por las proezas que acompañan el control místico, fracasa entonces su misión de lograr el éxito en el yoga, porque el objetivo final es lograr la perfecta comprensión de Dios. Por eso a él se le recomienda fijar por medio de una concepción diferente su mente materialista, y llegar así a comprender la potencia del Señor. En cuanto uno entiende que las potencias son manifestaciones instrumentales de la trascendencia, avanza automáticamente hasta el siguiente paso, y de un modo gradual le es posible alcanzar la etapa de la iluminación completa.

Texto

viśeṣas tasya deho ’yaṁ
sthaviṣṭhaś ca sthavīyasām
yatredaṁ vyajyate viśvaṁ
bhūtaṁ bhavyaṁ bhavac ca sat

Palabra por palabra

viśeṣaḥ—personal; tasya—Su; dehaḥ—cuerpo; ayam—este; sthaviṣṭhaḥ—sumamente material; ca—y; sthavīyasām—de toda la materia; yatra—en donde; idam—todos estos fenómenos; vyajyate—se experimenta; viśvam—universo; bhūtam—pasado; bhavyam—futuro; bhavat—presente; ca—y; sat—resultantes.

Traducción

Toda esta gigantesca manifestación del mundo material fenoménico es el cuerpo personal de la Verdad Absoluta, en donde el tiempo material se experimenta en la forma del pasado, el presente y el futuro universal resultante.

Significado

Cualquier cosa, ya sea material o espiritual, no es más que una expansión de la energía de la Suprema Personalidad de Dios, y, como se afirma en el Bhagavad-gītā (13.13), el omnipotente Señor tiene Sus trascendentales ojos, cabezas y otras partes del cuerpo, distribuidas por todas partes. Él puede ver, oír, tocar o manifestarse en cualquier parte, ya que Él está presente en todas partes como la Superalma de todas las almas infinitesimales, aunque Él tiene Su morada específica en el mundo absoluto. El mundo relativo también es una representación de Él en la forma de fenómenos, porque no es más que una expansión de Su energía trascendental. Aunque Él está en Su morada, Su energía se distribuye por todas partes, de la misma manera en que el Sol se encuentra tanto localizado como expandido por todas partes, ya que los rayos del Sol, no siendo diferentes del Sol, se consideran expansiones del disco solar. En el Viṣṇu Purāṇa (1.22.52) se dice que así como el fuego difunde desde un lugar sus rayos y su calor, así mismo el Espíritu Supremo, la Personalidad de Dios, se expande por todas partes mediante Sus múltiples energías. La manifestación fenoménica del gigantesco universo es solo una parte de Su cuerpo virāṭ. Los hombres poco inteligentes no pueden concebir la trascendental forma totalmente espiritual del Señor, pero los asombran Sus diferentes energías, tal como a los aborígenes los llena de asombro la manifestación del relámpago, una gigantesca montaña o un árbol baniano inmensamente expandido. Los aborígenes elogian la fuerza del tigre y del elefante por la superioridad de su energía y poder. Los asuras no pueden reconocer la existencia del Señor, aunque en las Escrituras reveladas hay vívidas descripciones de Él, aunque Él se encarna y exhibe Su fuerza y energía inusitadas, y aunque a Él lo aceptan como la Suprema Personalidad de Dios santos y eruditos entendidos, tales como Vyāsadeva, Nārada, Asita y Devala en el pasado, y Arjuna en el Bhagavad-gītā, así como también ācāryas tales como Śaṇkara, Rāmānuja, Madhva y el Señor Caitanya en la era moderna. Los asuras no aceptan ninguna prueba que las Escrituras reveladas presentan como evidencia, ni tampoco reconocen la autoridad de los grandes ācāryas. Ellos quieren de inmediato verlo todo con sus ojos. Por consiguiente, ellos pueden ver el gigantesco cuerpo del Señor como virāṭ, el cual responderá a su desafío, y como están acostumbrados a rendir homenaje al poder material superior, tal como el tigre, el elefante y el relámpago, pueden ofrecer respetos al virāṭ-rūpa. El Señor Kṛṣṇa, a pedido de Arjuna, exhibió Su virāṭ-rūpa para los asuras. Como el devoto puro del Señor no está acostumbrado a ver esa gigantesca forma mundana del Señor, requiere de una visión especial para ello. Por lo tanto, el Señor favoreció a Arjuna con la visión especial necesaria para ver Su virāṭ-rūpa que se describe en el undécimo capítulo del Bhagavad-gītā. Ese virāṭ-rūpa del Señor se manifestó especialmente, no para beneficio de Arjuna, sino para esa clase de hombres poco inteligentes que aceptan a absolutamente cualquiera como una encarnación del Señor, desencaminando así a la generalidad de la gente. Para ellos se da la indicación de que uno tiene que pedir a la encarnación de pacotilla que exhiba su virāṭ-rūpa, para que así se le pueda reconocer como una encarnación. La manifestación virāṭ-rūpa del Señor es simultáneamente un desafío al ateo y un favor para los asuras, los cuales pueden pensar en el Señor como virāṭ y de ese modo limpiar gradualmente sus corazones de las suciedades que hay en ellos, con el fin de volverse aptos para ver de hecho la trascendental forma del Señor en un futuro cercano. Este es un favor que el supremamente misericordioso Señor les hace a los ateos y a los muy materialistas.

Texto

aṇḍa-kośe śarīre ’smin
saptāvaraṇa-saṁyute
vairājaḥ puruṣo yo ’sau
bhagavān dhāraṇāśrayaḥ

Palabra por palabra

aṇḍa-kośe—dentro del cascarón universal; śarīre—en el cuerpo de; asmin—este; sapta—siete; āvaraṇa—coberturas; saṁyute—habiéndolo hecho así; vairājaḥ—la gigantesca y universal; puruṣaḥ—forma del Señor; yaḥ—esa; asau—Él; bhagavān—la Personalidad de Dios; dhāraṇā—concepción; āśrayaḥ—objeto de.

Traducción

La gigantesca forma universal de la Personalidad de Dios —forma que se encuentra dentro del cuerpo del cascarón universal, el cual está cubierto por siete elementos materiales— es el objeto de la concepción virāṭ.

Significado

El Señor tiene simultáneamente infinidad de formas, y todas ellas son idénticas a Su forma original, Śrī Kṛṣṇa, que es la fuente de todas ellas. En el Bhagavad-gītā se ha demostrado que Śrī Kṛṣṇa, la Absoluta Personalidad de Dios, es la forma original, trascendental y eterna del Señor, pero Él, por medio de Su inconcebible potencia interna, ātma-māyā, puede expandirse simultáneamente mediante infinidad de formas y encarnaciones, sin que disminuya la plenitud de Su potencia. Él es completo, y aunque de Él emanan innumerables formas completas, Él permanece completo, sin ninguna pérdida. Así es Su potencia espiritual o interna. En el undécimo capítulo del Bhagavad-gītā, la Personalidad de Dios, el Señor Kṛṣṇa, manifestó Su virāṭ-rūpa solo para convencer a la clase de hombres poco inteligentes —quienes no pueden concebir que el Señor aparezca tal como un ser humano— de que Él realmente tiene la potencia para respaldar Su declaración de que es la Persona Absoluta y Suprema, sin ningún rival ni superior. Los hombres materialistas pueden pensar, aunque de manera muy imperfecta, en el inmenso espacio universal, el cual abarca una infinidad de planetas tan grandes como el Sol. Ellos solo pueden ver el cielo circular que se encuentra por encima de sus cabezas, sin información alguna de que este universo, así como muchos otros cientos de miles de universos, se encuentran todos cubiertos por siete coberturas materiales de agua, fuego, aire, cielo, ego, noúmeno y naturaleza material, tal como si fuera un inmenso balón, inflado y cubierto, que flota en el agua del océano Causal, en el que el Señor yace como Mahā-Viṣṇu. Todos los universos, en forma de semilla, emanan de la respiración de Mahā-Viṣṇu, quien no es más que una parte de una expansión parcial del Señor, y todos los universos regidos por los brahmās desaparecen cuando Mahā-Viṣṇu inhala en Su gran respiración. De esa manera, los mundos materiales se crean y desaparecen por la suprema voluntad del Señor. El pobre y necio materialista puede imaginarse cuán ignorante es al presentar a una criatura insignificante para que se vuelva una encarnación rival de Él, basándose tan solo en los alegatos de un hombre que va a morir. El Señor exhibió el virāṭ-rūpa en particular, tan solo para instruir a esos hombres necios, de modo que uno pueda aceptar a una persona como encarnación de Dios, únicamente si es capaz de exhibir ese virāṭ-rūpa tal como lo hizo el Señor Kṛṣṇa. La persona materialista puede concentrar la mente en el virāṭ, o la gigantesca forma del Señor, por su propio bien y conforme lo recomendó Śukadeva Gosvāmī, pero debe estar en guardia y cuidarse de que no la engañen los farsantes que dicen ser personas idénticas al Señor Kṛṣṇa, pero que son incapaces de actuar como Él o de exhibir el virāṭ-rūpa, abarcando todo el universo.

Texto

pātālam etasya hi pāda-mūlaṁ
paṭhanti pārṣṇi-prapade rasātalam
mahātalaṁ viśva-sṛjo ’tha gulphau
talātalaṁ vai puruṣasya jaṅghe

Palabra por palabra

pātālam—los planetas que se encuentran en el fondo del universo; etasya—de Su; hi—exactamente; pāda-mūlam—las plantas de los pies; paṭhanti—lo estudian; pārṣṇi—los talones; prapade—los dedos de los pies; rasātalam—los planetas llamados Rasātala; mahātalam—los planetas llamados Mahātala; viśva-sṛjaḥ—del creador del universo; atha—así pues; gulphau—los tobillos; talātalam—los planetas llamados Talātala; vai—tal como son; puruṣasya—de la gigantesca persona; jaṅghe—las canillas.

Traducción

Las personas que lo han comprendido perfectamente, han analizado que los planetas conocidos como Pātāla constituyen las plantas de los pies del Señor universal, y los talones y los dedos de los pies son los planetas Rasātala. Los tobillos son los planetas Mahātala, y Sus canillas constituyen los planetas Talātala.

Significado

Fuera de la existencia física de la Suprema Personalidad de Dios, la existencia cósmica manifestada carece de realidad. Absolutamente todo lo que hay en el mundo manifestado descansa en Él, tal como se confirma en el Bhagavad-gītā (9.4), pero eso no implica que absolutamente todo lo que el materialista ve es la Personalidad Suprema. El concepto de la forma universal del Señor da la oportunidad al materialista de pensar en el Señor Supremo, pero el materialista debe saber con toda certeza que su visualización del mundo con un espíritu de enseñorearse de él, no es verdadera comprensión de Dios. La opinión materialista de que hay que explotar los recursos materiales la crea la ilusión de la energía externa del Señor, y por eso, si alguien quiere llegar a comprender la Verdad Suprema a través de la concepción de la forma universal del Señor, debe cultivar la actitud de servicio. A menos que se reviva la actitud de servicio, el concepto de la comprensión virāṭ tendrá muy poco efecto en el espectador. El trascendental Señor, en cualquier concepción de Su forma, nunca es una parte de la creación material. Él mantiene Su identidad como el Espíritu Supremo en todas las circunstancias, y nunca lo afectan las tres cualidades materiales, pues todo lo material está contaminado. El Señor siempre existe mediante Su energía interna.

El universo está dividido en catorce sistemas planetarios. Siete de ellos, denominados Bhūr, Bhuvar, Svar, Mahar, Janas, Tapas y Satya, son sistemas planetarios superiores, situados uno encima del otro. También hay siete sistemas planetarios inferiores, conocidos como Atala, Vitala, Sutala, Talātala, Mahātala, Rasātala y Pātāla, situados sucesivamente, uno debajo del otro. En este verso la descripción comienza desde abajo, porque según el sistema devocional, la descripción del cuerpo del Señor debe comenzar desde Sus pies. Śukadeva Gosvāmī es un reconocido devoto del Señor, y la descripción que hace es perfectamente correcta.

Texto

dve jānunī sutalaṁ viśva-mūrter
ūru-dvayaṁ vitalaṁ cātalaṁ ca
mahītalaṁ taj-jaghanaṁ mahīpate
nabhastalaṁ nābhi-saro gṛṇanti

Palabra por palabra

dve—dos; jānunī—dos rodillas; sutalam—el sistema planetario llamado Sutala; viśva-mūrteḥ—de la forma universal; ūru-dvayam—los dos muslos; vitalam—el sistema planetario llamado Vitala; ca—también; atalam—los planetas llamados Atala; ca—y; mahītalam—el sistema planetario llamado Mahītala; tat—de eso; jaghanam—las caderas; mahīpate—¡oh, rey!; nabhastalam—el espacio sideral; nābhi-saraḥ—la depresión del ombligo; gṛṇanti—ellos lo toman así.

Traducción

Las rodillas de la forma universal constituyen el sistema planetario denominado Sutala, y los dos muslos son los sistemas planetarios Vitala y Atala. Las caderas son Mahītala, y el espacio sideral es la depresión de Su ombligo.

Texto

uraḥ-sthalaṁ jyotir-anīkam asya
grīvā mahar vadanaṁ vai jano ’sya
tapo varāṭīṁ vidur ādi-puṁsaḥ
satyaṁ tu śīrṣāṇi sahasra-śīrṣṇaḥ

Palabra por palabra

uraḥ—alto; sthalam—lugar (el pecho); jyotiḥ-anīkam—los planetas luminosos; asya—de Él; grīvā—el cuello; mahaḥ—el sistema planetario que se encuentra por encima de los luminares; vadanam—la boca; vai—exactamente; janaḥ—el sistema planetario que se encuentra por encima de Mahar; asya—de Él; tapaḥ—el sistema planetario que se encuentra por encima de Janas; varāṭīm—la frente; viduḥ—se conoce; ādi—el original; puṁsaḥ—la personalidad; satyam—el sistema planetario más elevado de todos; tu—pero; śīrṣāṇi—la cabeza; sahasra—mil; śīrṣṇaḥ—aquel que tiene cabezas.

Traducción

El pecho de la Personalidad Original de la forma gigantesca es el sistema planetario luminoso, Su cuello constituye los planetas Mahar, Su boca constituye los planetas Janas, y Su frente es el sistema planetario Tapas. El sistema planetario más elevado de todos, conocido como Satyaloka, es la cabeza de Aquel que tiene mil cabezas.

Significado

The effulgent luminary planets like the sun and the moon are situated almost in the midplace of the universe, and as such they are to be known as the chest of the original gigantic form of the Lord. And above the luminary planets, called also the heavenly places of the universal directorate demigods, are the Mahar, Janas and Tapas planetary systems, and, above all, the Satyaloka planetary system, where the chief directors of the modes of material nature reside, namely Viṣṇu, Brahmā and Śiva. This Viṣṇu is known as the Kṣīrodakaśāyī Viṣṇu, and He acts as the Supersoul in every living being. There are innumerable universes floating on the Causal Ocean, and in each of them the representation of the virāṭ form of the Lord is there along with innumerable suns, moons, heavenly demigods, Brahmās, Viṣṇus and Śivas, all of them situated in one part of the inconceivable potency of Lord Kṛṣṇa, as stated in the Bhagavad-gītā (10.42).

Texto

indrādayo bāhava āhur usrāḥ
karṇau diśaḥ śrotram amuṣya śabdaḥ
nāsatya-dasrau paramasya nāse
ghrāṇo ’sya gandho mukham agnir iddhaḥ

Palabra por palabra

indra-ādayaḥ—semidioses encabezados por Indra, el rey celestial; bāhavaḥ—brazos; āhuḥ—se llaman; usrāḥ—los semidioses; karṇau—los oídos; diśaḥ—las cuatro direcciones; śrotram—el sentido de la audición; amuṣya—del Señor; śabdaḥ—sonido; nāsatya-dasrau—los semidioses conocidos como los Aśvinī-kumāras; paramasya—del Supremo; nāse—las fosas nasales; ghrāṇaḥ—el sentido del olfato; asya—de Él; gandhaḥ—fragancia; mukham—la boca; agniḥ—fuego; iddhaḥ—ardiente.

Traducción

Sus brazos son los semidioses encabezados por Indra, las diez direcciones son Sus oídos, y el sonido físico es Su sentido de la audición. Sus fosas nasales son los dos Aṣvinī-kumāras, y la fragancia material es Su sentido del olfato. Su boca es el ardiente fuego.

Significado

La descripción de la gigantesca forma de la Personalidad de Dios que se hace en el undécimo capítulo del Bhagavad-gītā, se explica adicionalmente aquí, en el Śrīmad-Bhāgavatam. La descripción del Bhagavad-gītā (11.30) dice lo siguiente: «¡Oh, Viṣṇu!, veo que estás devorando a toda la gente con Tus bocas llameantes, y que estás cubriendo todo el universo con Tus rayos inconmensurables. Quemando los mundos, Tú te manifiestas». Así pues, el Śrīmad-Bhāgavatam es el estudio de posgrado para el estudiante del Bhagavad-gītā. Ambos constituyen la ciencia de Kṛṣṇa, la Verdad Absoluta, por lo cual son interdependientes.

La concepción del virāṭ-rūpa, o la forma gigantesca del Señor Supremo, se dice que incluye a todos los semidioses gobernantes, así como también a los seres vivientes gobernados. Hasta la más minúscula parte del ser viviente es controlada por un agente apoderado del Señor. Como los semidioses están incluidos en la gigantesca forma del Señor, el adorar al Señor, ya sea en Su gigantesca concepción material o en Su eterna forma trascendental como el Señor Śrī Kṛṣṇa, también apacigua a los semidioses y a todas las demás partes integrales, tal como el acto de regar la raíz de un árbol les proporciona energía a todas las demás partes del mismo. En consecuencia, la adoración de la gigantesca forma universal del Señor también lleva al materialista a la senda correcta. Uno no tiene que correr el riesgo de equivocarse acudiendo a muchos semidioses para satisfacer diferentes deseos. La verdadera identidad es el propio Señor, y todos los demás son imaginarios, pues únicamente Él lo incluye todo.

Texto

dyaur akṣiṇī cakṣur abhūt pataṅgaḥ
pakṣmāṇi viṣṇor ahanī ubhe ca
tad-bhrū-vijṛmbhaḥ parameṣṭhi-dhiṣṇyam
āpo ’sya tālū rasa eva jihvā

Palabra por palabra

dyauḥ—la esfera del espacio sideral; akṣiṇī—los globos oculares; cakṣuḥ—de los ojos (los sentidos); abhūt—se convirtió así; pataṅgaḥ—el Sol; pakṣmāṇi—los párpados; viṣṇoḥ—de la Personalidad de Dios, Śrī Viṣṇu; ahanī—día y noche; ubhe—ambos; ca—y; tat—Su; bhrū—cejas; vijṛmbhaḥ—movimiento; parameṣṭhi—la entidad suprema (Brahmā); dhiṣṇyam—cargo; āpaḥ—Varuṇa, el director del agua; asya—Su; tālū—paladar; rasaḥ—jugo; eva—ciertamente; jihvā—la lengua.

Traducción

La esfera del espacio sideral constituye las cuencas de Sus ojos, y el globo ocular es el Sol como la capacidad de ver. Sus párpados son tanto el día como la noche, y en los movimientos de Sus cejas residen Brahmā y otras personalidades supremas semejantes. Su paladar es el director del agua, Varuṇa, y el jugo o la esencia de todo es Su lengua.

Significado

Para el sentido común, la descripción que se da en este verso parece ser algo contradictoria, porque a veces el Sol se lo ha descrito como el globo ocular, y a veces como la esfera del espacio sideral. Pero en las disposiciones de los śāstras, el sentido común no tiene cabida. Debemos aceptar la descripción que dan los śāstras, y concentrarnos más en la forma del virāṭ-rūpa que en el sentido común. El sentido común siempre es imperfecto, mientras que la descripción que se encuentra en los śāstras siempre es perfecta y completa. Si hay alguna incongruencia, se debe a nuestra imperfección y no a los śāstras. Esa es la manera de abordar la sabiduría védica.

Texto

chandāṁsy anantasya śiro gṛṇanti
daṁṣṭrā yamaḥ sneha-kalā dvijāni
hāso janonmāda-karī ca māyā
duranta-sargo yad-apāṅga-mokṣaḥ

Palabra por palabra

chandāṁsi—los himnos védicos; anantasya—del Supremo; śiraḥ—el conducto cerebral; gṛṇanti—dicen ellos; daṁṣṭrāḥ—las mandíbulas en las que se hallan los dientes; yamaḥ—Yamarājā, el director de los pecadores; sneha-kalāḥ—el arte del afecto; dvijāni—los dientes; hāsaḥ—sonrisa; jana-unmāda-karī—de lo más seductora; ca—también; māyā—energía ilusoria; duranta—insuperable; sargaḥ—la creación material; yat-apāṅga—cuya mirada; mokṣaḥ—lanzando.

Traducción

Ellos dicen que los himnos védicos son el conducto cerebral del Señor, y que las mandíbulas en las que tiene los dientes son Yama, el dios de la muerte, quien castiga a los pecadores. El arte del afecto es Su dentadura, y la muy seductora e ilusoria energía material es Su sonrisa. Este gran océano que es la creación material, no es más que la mirada que Él nos lanza.

Significado

Según lo afirman los Vedas, esta creación material es el resultado de una mirada que el Señor le lanza a la energía material, a la cual se la describe aquí como la muy seductora energía ilusoria. Las almas condicionadas que están seducidas por ese materialismo, deben saber que la temporal creación material es simplemente una imitación de la realidad, y que a aquellos que están cautivados por esas seductoras miradas del Señor, se los pone bajo la dirección del controlador de los pecadores llamado Yamarāja. El Señor sonríe de un modo afectuoso, mostrando con ello los dientes. La persona inteligente que puede captar estas verdades acerca del Señor, se convierte en un alma plenamente entregada a Él.

Texto

vrīḍottarauṣṭho ’dhara eva lobho
dharmaḥ stano ’dharma-patho ’sya pṛṣṭham
kas tasya meḍhraṁ vṛṣaṇau ca mitrau
kukṣiḥ samudrā girayo ’sthi-saṅghāḥ

Palabra por palabra

vrīḍa—modestia; uttara—superior; oṣṭhaḥ—labio; adharaḥ—mentón; eva—ciertamente; lobhaḥ—anhelo; dharmaḥ—religión; stanaḥ—pecho; adharma—irreligión; pathaḥ—camino; asya—Su; pṛṣṭham—espalda; kaḥ—Brahmā; tasya—Su; meḍhram—órgano genital; vṛṣaṇau—testículos; ca—también; mitrau—los Mitrā-varuṇas; kukṣiḥ—cintura; samudrāḥ—los océanos; girayaḥ—las colinas; asthi—huesos; saṅghāḥ—conjunto.

Traducción

La modestia es la porción superior de Sus labios, el anhelo es Su mentón, la religión es el pecho del Señor, y la irreligión es Su espalda. Brahmājī, quien engendra a todos los seres vivientes del mundo material, es Su órgano genital, y los Mitrā-varuṇas son Sus dos testículos. El océano es Su cintura, y las colinas y montañas son los conjuntos de Sus huesos.

Significado

El Señor Supremo no es impersonal, como erróneamente lo conciben pensadores poco inteligentes. Por el contrario, Él es la Persona Suprema, tal como se confirma en todas las Escrituras védicas auténticas. Pero Su personalidad es diferente de lo que nosotros podemos concebir. Aquí se declara que Brahmājī actúa como Su órgano genital, y que los Mitrā-varuṇas son Sus dos testículos. Esto significa que, como persona que es, Él está dotado de todos los órganos del cuerpo, pero estos son de diferentes tipos y poseen diferentes potencias. Por lo tanto, cuando al Señor se lo describe como impersonal, debe sobrentenderse que Su personalidad no es precisamente el tipo de personalidad que se encuentra dentro del ámbito de nuestra especulación imperfecta. Uno puede, sin embargo, adorar al Señor incluso con ver las colinas y las montañas, o el océano y el cielo, como diferentes partes integrales de Su gigantesco cuerpo, el virāṭ-puruṣa. El virāṭ-rūpa, tal como el Señor Kṛṣṇa se lo exhibió a Arjuna, es un desafío a los incrédulos.

Texto

nadyo ’sya nāḍyo ’tha tanū-ruhāṇi
mahī-ruhā viśva-tanor nṛpendra
ananta-vīryaḥ śvasitaṁ mātariśvā
gatir vayaḥ karma guṇa-pravāhaḥ

Palabra por palabra

nadyaḥ—los ríos; asya—de Él; nāḍyaḥ—las venas; atha—y luego; tanū-ruhāṇi—los vellos del cuerpo; mahī-ruhāḥ—las plantas y los árboles; viśva-tanoḥ—de la forma universal; nṛpa-indra—¡oh, rey!; ananta-vīryaḥ—del omnipotente; śvasitam—respiración; mātariśvā—aire; gatiḥ—movimiento; vayaḥ—las eras que pasan; karma—actividad; guṇa-pravāhaḥ—reacciones de las modalidades de la naturaleza.

Traducción

¡Oh, rey!, los ríos son las venas del gigantesco cuerpo, los árboles son los vellos de Su cuerpo, y el aire omnipotente es Su respiración. Las eras que pasan son Sus movimientos, y Sus actividades son las reacciones de las tres modalidades de la naturaleza material.

Significado

La Personalidad de Dios no es una muda piedra, ni tampoco es inactivo, como lo creen incorrectamente algunas escuelas. Él se mueve con el progreso del tiempo, y, por lo tanto, sabe todo acerca del pasado y el futuro, junto con Sus actividades presentes. No hay nada que Él no conozca. A las almas condicionadas las dirigen las reacciones de las modalidades de la naturaleza material, constituidas por las actividades del Señor. Como se declara en el Bg. (7.12), las modalidades de la naturaleza actúan únicamente bajo la dirección de Él, por lo cual ninguna función natural es ciega o automática. La supervisión del Señor constituye el poder que se encuentra tras las actividades, y, en consecuencia, el Señor nunca es inactivo, como se concibe erróneamente. Los Vedas dicen que el Señor Supremo no tiene que hacer nada en persona, como ocurre siempre con los superiores, sino que todo se hace bajo Su dirección. Como dice el refrán, ni una brizna de paja se mueve sin la sanción de Él. En la Brahma-saṁhitā (5.48) se dice que todos los universos y los cabezas de ellos (los brahmās) existen únicamente durante un lapso de Su período respiratorio. Aquí se confirma lo mismo. El aire en el que existen los universos y los planetas que están dentro de ellos, no es más que una parte de la respiración del irrefutable virāṭ-pūruṣa. Así que, incluso con el estudio de los ríos, los árboles, el aire y las eras que pasan, uno puede concebir a la Personalidad de Dios sin ser desencaminado por la concepción informe del Señor. En el Bhagavad-gītā (12.5) se afirma que aquellos que están muy inclinados a la concepción informe de la Verdad Suprema, tienen más problemas que aquellos que tienen la inteligencia de concebir la forma personal.

Texto

īśasya keśān vidur ambuvāhān
vāsas tu sandhyāṁ kuru-varya bhūmnaḥ
avyaktam āhur hṛdayaṁ manaś ca
sa candramāḥ sarva-vikāra-kośaḥ

Palabra por palabra

īśasya—del controlador supremo; keśān—los cabellos; viduḥ—te hago saber; ambu-vāhān—las nubes, que llevan agua; vāsaḥ tu—el traje; sandhyām—el fin del día y de la noche; kuru-varya—¡oh, el mejor de los Kurus!; bhūmnaḥ—del Todopoderoso; avyaktam—la causa primordial de la creación material; āhuḥ—se dice; hṛdayam—inteligencia; manaḥ ca—y la mente; saḥ—Él; candramāḥ—la Luna; sarva-vikāra-kośaḥ—el embalse de todos los cambios.

Traducción

O best amongst the Kurus, the clouds which carry water are the hairs on His head, the terminations of days or nights are His dress, and the supreme cause of material creation is His intelligence. His mind is the moon, the reservoir of all changes.

Texto

vijñāna-śaktiṁ mahim āmananti
sarvātmano ’ntaḥ-karaṇaṁ giritram
aśvāśvatary-uṣṭra-gajā nakhāni
sarve mṛgāḥ paśavaḥ śroṇi-deśe

Palabra por palabra

vijñāna-śaktim—conciencia; mahim—el principio de la materia; āmananti—así lo llaman; sarva-ātmanaḥ—del omnipresente; antaḥ-karaṇam—ego; giritram—Rudra (Śiva); aśva—caballo; aśvatari—mula; uṣṭra—camello; gajāḥ—elefante; nakhāni—uñas; sarve—todos los demás; mṛgāḥ—venados; paśavaḥ—cuadrúpedos; śroṇi-deśe—en la región de la cintura.

Traducción

El fundamento de la materia [mahat-tattva] es la conciencia del omnipresente Señor, tal como lo afirman los expertos, y Rudradeva es Su ego. El caballo, la mula, el camello y el elefante son Sus uñas, y los animales salvajes y todos los cuadrúpedos se encuentran en la zona de la cintura del Señor.

Texto

vayāṁsi tad-vyākaraṇaṁ vicitraṁ
manur manīṣā manujo nivāsaḥ
gandharva-vidyādhara-cāraṇāpsaraḥ
svara-smṛtīr asurānīka-vīryaḥ

Palabra por palabra

vayāṁsi—variedades de aves; tat-vyākaraṇam—vocablos; vicitram—artístico; manuḥ—el padre de la humanidad; manīṣā—pensamientos; manujaḥ—la humanidad (los hijos de Manu); nivāsaḥ—residencia; gandharva—los seres humanos llamados gandharvas; vidyādhara—los vidhyādharas; cāraṇa—los cāraṇas; apsaraḥ—los ángeles; svara—ritmo musical; smṛtīḥ—recuerdo; asura-anīka—los soldados demoníacos; vīryaḥ—heroísmo.

Traducción

Las variedades de aves son indicaciones de Su magistral sentido artístico. Manu, el padre de la humanidad, es el emblema de Su inteligencia modelo, y la humanidad es Su residencia. Las especies celestiales de los seres humanos, tales como los gandharvas, los vidyādharas, los cāraṇas y los ángeles, representan todos Su ritmo musical, y los soldados demoníacos son representaciones de Su maravilloso heroísmo.

Significado

El sentido estético del Señor se manifiesta en la artística y colorida creación de las diversas aves, tales como el pavo real, el loro y el cuclillo. Las especies celestiales de los seres humanos, tales como los gandharvas y los vidyādharas, pueden cantar de un modo maravilloso y seducir incluso la mente de los semidioses celestiales. El ritmo musical de ellos representa el sentido musical del Señor. Entonces, ¿cómo es posible que Él sea impersonal? Su gusto musical, Su sentido artístico y Su inteligencia modelo, que nunca es falible, son diferentes signos de Su suprema personalidad. La Manu-saṁhitā es el libro oficial de leyes para la humanidad, y a todo ser humano se aconseja seguir este gran libro de conocimiento social. La sociedad humana es la residencia del Señor. Esto significa que el ser humano está hecho para la perfecta comprensión de Dios y para relacionarse con Dios. Esta vida es una oportunidad que se da al alma condicionada para recobrar su eterna conciencia de Dios y con ello cumplir la misión de la vida. Mahārāja Prahlāda es el tipo indicado de representante del Señor en la familia de los asuras. Ninguno de los seres vivientes se encuentra fuera del gigantesco cuerpo del Señor. Todos y cada uno de ellos tienen un deber determinado en relación con el cuerpo supremo. Los trastornos relacionados con el desempeño del deber específico que tienen asignados todos y cada uno de los seres vivientes, son la causa de la discordia que aparece entre un ser viviente y otro, pero cuando la relación se restablece respecto al Señor, hay completa unidad entre todos los seres vivientes, incluso hasta en el caso de los animales salvajes y la sociedad humana. El Señor Caitanya Mahāprabhu exhibió esta unidad viviente en la selva de Madhya Pradesh, en donde hasta los tigres, los elefantes y muchos otros animales feroces, cooperaron perfectamente en la glorificación del Señor Supremo. Ese es el camino hacia la paz y la amistad en todas partes del mundo.

Texto

brahmānanaṁ kṣatra-bhujo mahātmā
viḍ ūrur aṅghri-śrita-kṛṣṇa-varṇaḥ
nānābhidhābhījya-gaṇopapanno
dravyātmakaḥ karma vitāna-yogaḥ

Palabra por palabra

brahma—los brāhmaṇas; ānanam—la cara; kṣatra—los kṣatriyas; bhujaḥ—los brazos; mahātmā—el virāṭ-puruṣa; viṭ—los vaiśyas; ūruḥ—los muslos; aṅghri-śrita—bajo la protección de Sus pies; kṛṣṇa-varṇaḥ—los śūdras; nānā—diversos; abhidhā—por los nombres; abhījya-gaṇa—los semidioses; upapannaḥ—siendo dominado; dravya-ātmakaḥ—con artículos apropiados; karma—actividades; vitāna-yogaḥ—ejecuciones de sacrificios.

Traducción

La cara del virāṭ-puruṣa constituye los brāhmaṇas, Sus brazos son los kṣatriyas, Sus muslos son los vaiśyas, y los śūdras se encuentran bajo la protección de Sus pies. Todos los semidioses venerables también están dominados por Él, y todo el mundo tiene el deber de ejecutar sacrificios con artículos apropiados, para apaciguar al Señor.

Significado

Aquí se sugiere el monoteísmo de una forma práctica. En las Escrituras védicas se hace mención del proceso de ofrecer sacrificios a muchos semidioses bajo diferentes nombres, pero la sugerencia que se hace en este verso es que todas esas variedades de semidioses están incluidos en la forma de la Suprema Personalidad de Dios; ellos solo son las partes integrales del todo original. De igual modo, las divisiones de las órdenes de la sociedad humana, es decir, los brāhmaṇas (la clase inteligente), los kṣatriyas (los administradores), los vaiśyas (la comunidad mercantil) y los śūdras (la clase trabajadora), están todas incluidas en el cuerpo del Supremo. En consecuencia, se recomienda que cada una de ellas realice sacrificios para complacer al Supremo con artículos apropiados. Por lo general, el sacrificio se ofrece con mantequilla clarificada y granos, pero, con el progreso del tiempo, la sociedad humana ha producido una variedad de artículos mediante la transformación de materiales suministrados por la naturaleza material de Dios. Así pues, la sociedad humana debe aprender a ofrecer sacrificios no solo con mantequilla clarificada, sino también con otros bienes manufacturados, para la propagación de la gloria del Señor, y eso brindará la perfección a la sociedad humana. La clase de hombres inteligentes, o los brāhmaṇas, pueden dirigir esos sacrificios consultando con los ācāryas anteriores; los administradores pueden dar todas las facilidades necesarias para celebrarlos; la clase vaiśya, o la comunidad mercantil, que produce dichos bienes, los puede ofrecer para el sacrificio; y la clase śūdra puede ofrecer su trabajo manual para la feliz culminación de dicho sacrificio. Así pues, mediante la cooperación de todas las clases de seres humanos, el sacrificio recomendado para esta era, es decir, el sacrificio del canto en congregación del santo nombre del Señor, puede ejecutarse en aras del bien común de toda la gente del mundo.

Texto

iyān asāv īśvara-vigrahasya
yaḥ sanniveśaḥ kathito mayā te
sandhāryate ’smin vapuṣi sthaviṣṭhe
manaḥ sva-buddhyā na yato ’sti kiñcit

Palabra por palabra

iyān—todos estos; asau—eso; īśvara—el Señor Supremo; vigrahasya—de la forma; yaḥ—en absoluto; sanniveśaḥ—tal como están ubicados; kathitaḥ—explicado; mayā—por mí; te—a ti; sandhāryate—uno se puede concentrar; asmin—en esta; vapuṣi—forma de virāṭ; sthaviṣṭhe—en lo burdo; manaḥ—la mente; sva-buddhyā—mediante la inteligencia de uno; na—no; yataḥ—más allá de Él; asti—hay; kiñcit—nada más.

Traducción

De ese modo te he explicado el gigantesco concepto material y burdo de la Personalidad de Dios. Aquel que desea sinceramente la liberación, concentra la mente en esta forma del Señor, porque en el mundo material no hay nada más que esto.

Significado

En el Bhagavad-gītā (9.10), la Suprema Personalidad de Dios ha explicado categóricamente que la naturaleza material es solo un agente que ejecuta las órdenes de Él. Ella es una de las diferentes potencias del Señor, y actúa únicamente bajo la dirección de Él. Como Él es el Señor trascendental y supremo, simplemente lanza una mirada al fundamento material, y así comienza la agitación de la materia, y las acciones resultantes se manifiestan una tras otra por medio de seis clases de diferenciaciones graduales. Toda la creación material actúa de esa manera, y, por lo tanto, aparece y desaparece a su debido tiempo.

Las personas poco inteligentes que tienen escaso conocimiento no se pueden acostumbrar a la idea de esta potencia inconcebible del Señor Śrī Kṛṣṇa, mediante la cual Él aparece tal como un ser humano (Bg. 9.11). Su aparición en el mundo material como uno de nosotros también constituye Su misericordia sin causa para con las almas caídas. Él es trascendental a todos los conceptos materiales, pero por Su ilimitada misericordia para con Sus devotos puros, desciende y se manifiesta como la Personalidad de Dios. Los filósofos y científicos materialistas están demasiado enfrascados en la energía atómica y en la gigantesca situación de la forma universal, y le ofrecen respetos más sinceramente al aspecto fenomenal externo de las manifestaciones materiales, que al principio noumenal de la existencia espiritual. La forma trascendental del Señor se encuentra fuera de la jurisdicción de esas actividades materialistas, y es muy difícil concebir que el Señor pueda estar localizado y ser omnipresente simultáneamente, porque los científicos y filósofos materialistas piensan todo en función de su propia experiencia. Como ellos son incapaces de aceptar el aspecto personal del Señor Supremo, el Señor es tan bondadoso, que exhibe el aspecto virāṭ de Su forma trascendental, y aquí Śrīla Śukadeva Gosvāmī ha descrito vívidamente esa forma del Señor. Él concluye que no hay nada más allá de este gigantesco aspecto del Señor. Ninguno de los hombres materialistas pensativos puede ir más allá de esta concepción de la forma gigantesca. La mente de los hombres materialistas es fluctuante, y cambia constantemente de un aspecto a otro. Por lo tanto, a uno se le aconseja pensar en el Señor mediante el proceso de pensar en cualquier parte de Su gigantesco cuerpo, y por medio de la inteligencia se puede pensar en Él en cualquier manifestación del mundo material: el bosque, la colina, el océano, el hombre, el animal, el semidiós, el ave, la bestia o cualquier otra cosa. Todas y cada una de las cosas de la manifestación material representan una parte del cuerpo de la forma gigantesca, y, por consiguiente, la mente fluctuante puede quedar fija únicamente en el Señor y en nada más. Este proceso de concentrarse en las diferentes partes del cuerpo del Señor disminuirá gradualmente el desafío demoníaco del ateísmo y dará como resultado el desarrollo gradual del servicio devocional del Señor. Como todo es una parte integral del Todo Completo, el estudiante neófito llegará a comprender perfecta y gradualmente los himnos del Īśopaniṣad que declaran que el Señor Supremo está en todas partes, y así aprenderá el arte de no cometer ninguna ofensa contra el cuerpo del Señor. Este sentido de mentalidad centrada en Dios disminuirá el orgullo con el que uno desafía la existencia de Dios. De ese modo, uno puede aprender a respetar todo, pues todas las cosas son partes integrales del cuerpo supremo.

Texto

sa sarva-dhī-vṛtty-anubhūta-sarva
ātmā yathā svapna-janekṣitaikaḥ
taṁ satyam ānanda-nidhiṁ bhajeta
nānyatra sajjed yata ātma-pātaḥ

Palabra por palabra

saḥ—Él (la Persona Suprema); sarva-dhī-vṛtti—el proceso de la comprensión perfecta a través de todas las clases de inteligencia; anubhūta—consciente; sarve—todos; ātmā—la Superalma; yathā—tanto como; svapna-jana—una persona que sueña; īkṣita—visto por; ekaḥ—el mismo; tam—a Él; satyam—la Verdad Suprema; ānanda-nidhim—el océano de la bienaventuranza; bhajeta—debe uno adorar; na—nunca; anyatra—nada más; sajjet—estar apegado; yataḥ—por medio del cual; ātma-pātaḥ—la degradación de uno.

Traducción

Uno debe concentrar la mente en la Suprema Personalidad de Dios, quien es el único que se distribuye en muchísimas manifestaciones, tal como las personas ordinarias crean miles de manifestaciones cuando sueñan. Uno debe concentrar la mente en Él, la única y supremamente bienaventurada Verdad Absoluta. De lo contrario, uno se desencaminará y provocará su propia degradación.

Significado

En este verso, el gran Gosvāmī, Śrīla Śukadeva, señala el proceso del servicio devocional. Él trata de inculcarnos la idea de que, en vez de desviar nuestra atención hacia las diversas ramas de la autorrealización, nos concentremos en la Suprema Personalidad de Dios como el objeto supremo de la comprensión, la adoración y la devoción. La autorrealización ofrece, por así decirlo, una lucha por la vida eterna, en oposición a la lucha material por la existencia, y, así pues, por la gracia ilusoria de la energía externa, el yogī o el devoto se enfrenta con muchos atractivos que pueden enredar de nuevo a un gran combatiente en el cautiverio de la existencia material. Un yogī puede lograr éxitos milagrosos en lo que se refiere a logros materiales, tales como aṇimā y laghimā, mediante los cuales uno se puede volver lo más diminuto que lo más diminuto, o más liviano que lo más liviano, o, en el sentido común y corriente, puede conseguir bendiciones materiales en la forma de riquezas y mujeres. Pero a uno se le advierte que se cuide de esos atractivos, porque enredarse de nuevo en esos placeres ilusorios significa la degradación del ser y el subsiguiente encarcelamiento en el mundo material. Ante esta advertencia, uno debe seguir únicamente a su inteligencia vigilante.

El Señor Supremo es uno, y Sus expansiones son diversas. Él es, por lo tanto, la Superalma de todo. Cuando un hombre ve cualquier cosa, debe saber que su acción de ver es secundaria, y que la acción de ver del Señor es primaria. Uno no puede ver nada sin que el Señor lo haya visto primero. Esa es la instrucción de los Vedas y los Upaṇisads. Así que, en cualquier cosa que vemos o hacemos, la Superalma de todos los actos de ver o hacer es el Señor. Esta teoría de identidad y diferencia simultáneas que existe entre el alma individual y la Superalma la presenta el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu como la filosofía de acintya-bhedābheda-tattva. El virāṭ-rūpa, o el aspecto gigantesco del Señor Supremo, incluye todo lo que se ha manifestado de un modo material, y, por lo tanto, el aspecto virāṭ, o gigantesco, del Señor es la Superalma de todas las entidades vivientes y no vivientes. Pero el virāṭ-rūpa también es la manifestación de Nārāyaṇa o Viṣṇu, y si se continúa analizando cada vez más, uno verá eventualmente que el Señor Kṛṣṇa es la Superalma última de todo lo que existe. La conclusión de esto es que uno debe convertirse sin demora en adorador del Señor Kṛṣṇa, o, en todo caso, de Nārāyaṇa, Su expansión plenaria, y de nadie más. En los himnos védicos se dice claramente que, en primer lugar, Nārāyaṇa lanzó una mirada a la materia, y así ocurrió la creación. Antes de la creación no estaba ni Brahmā ni Śiva, y ni qué hablar de otros. Śrīpada Śaṇkarācārya ha aceptado categóricamente esto: que Nārāyaṇa está más allá de la creación material, y que todos los demás están dentro de la creación material. Toda la creación material es, pues, idéntica y diferente a Nārāyaṇa, simultáneamente, y esto respalda la filosofía acintya-bhedābheda-tattva del Señor Caitanya Mahāprabhu. Como toda la creación material es una emanación de la potencia visual de Nārāyaṇa, la misma no es diferente de Él. Pero como toda ella es el efecto de Su energía externa (bahiraṅgā māyā) y está apartada de la potencia interna (ātma-māyā), al mismo tiempo es diferente de Él. En este verso se da un ejemplo muy bueno: el del hombre que sueña. El hombre que sueña crea en el sueño muchas cosas, y de ese modo él mismo se vuelve el espectador involucrado del sueño, y también lo afectan las consecuencias. Esta creación material también es precisamente algo que el Señor crea en el sueño, pero como Él es la trascendental Superalma, ni se enreda ni se ve afectado por las reacciones de esa creación de ensueño. Él siempre se halla en Su posición trascendental, pero en esencia Él lo es todo, y nada se encuentra aparte de Él. Como parte de Él que somos, debemos entonces concentrarnos solo en Él, sin desviación; de lo contrario, es seguro que las potencias de la creación material nos vencerán. Eso se confirma en el Bhagavad-gītā (9.7) de la siguiente manera:

sarva-bhūtāni kaunteya
prakṛtiṁ yānti māmikām
kalpa-kṣaye punas tāni
kalpādau visṛjāmy aham

«¡Oh, hijo de Kuntī!, al final del milenio cada manifestación material entra en Mi naturaleza, y al comienzo de otro milenio, mediante Mi potencia, Yo creo de nuevo».

Sin embargo, la vida humana es una oportunidad para salir de ese reiterado proceso de creación y aniquilación. La vida humana es un medio por el cual uno puede escaparse de la potencia externa del Señor y entrar en Su potencia interna.

Así terminan los significados de Bhaktivedanta correspondientes al capítulo primero del Canto Segundo del Śrīmad-Bhāgavatam, titulado: «El primer paso en la comprensión de Dios».