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Capítulo 12

El nacimiento del emperador Parīkṣit

Texto

śaunaka uvāca
aśvatthāmnopasṛṣṭena
brahma-śīrṣṇoru-tejasā
uttarāyā hato garbha
īśenājīvitaḥ punaḥ

Palabra por palabra

śaunakaḥ uvāca—el sabio Śaunaka dijo; aśvatthāmna—de Aśvatthāmā (el hijo de Droṇa); upasṛṣṭena—mediante el lanzamiento de; brahma-śīrṣṇābrahmāstra, el arma invencible; uru-tejasā—mediante una alta temperatura; uttarāyāḥ—de Uttarā (la madre de Parīkṣit); hataḥ—siendo arruinado; garbhaḥ—vientre; īśena—por el Señor Supremo; ājīvitaḥ—trajo a la vida; punaḥ—de nuevo.

Traducción

El sabio Śaunaka dijo: La fatal e invencible arma brahmāstra lanzada por Aśvatthāmā arruinó el vientre de Uttarā, la madre de Mahārāja Parīkṣit. Pero el Señor Supremo salvó a este último.

Significado

Los sabios que estaban reunidos en el bosque de Naimiṣāraṇya le hicieron preguntas a Sūta Gosvāmī acerca del nacimiento de Mahārāja Parīkṣit, pero en el transcurso de la narración se trataron otros temas, tales como el brahmāstra lanzado por el hijo de Droṇa, cómo Arjuna lo castigó, las oraciones de la reina Kuntīdevī, la visita de los Pāṇḍavas al lugar en que Bhīṣmadeva yacía, las oraciones de este y, posteriormente, la partida del Señor para Dvārakā. Se narró, además, Su arribo a Dvārakā y Su residencia con las dieciséis mil reinas, etc. Los sabios se absorbieron en dichas descripciones, pero ahora querían regresar al tema original, y por eso Śaunaka Ṛṣi hizo la petición. De modo que, se prosigue con el tema del arma brahmāstra que Aśvatthāmā lanzó.

Texto

tasya janma mahā-buddheḥ
karmāṇi ca mahātmanaḥ
nidhanaṁ ca yathaivāsīt
sa pretya gatavān yathā

Palabra por palabra

tasya—su (de Mahārāja Parīkṣit); janma—nacimiento; mahā-buddheḥ—de gran inteligencia; karmāṇi—actividades; ca—también; mahā-ātmanaḥ—del gran devoto; nidhanam—muerte; ca—también; yathā—tal como fue; eva—por supuesto; āsīt—ocurrió; saḥ—él; pretya—destino después de morir; gatavān—alcanzó; yathā—tal como fue.

Traducción

¿Cómo nació en ese vientre el gran emperador Parīkṣit, quien era un devoto notable y sumamente inteligente? ¿Cómo ocurrió su muerte, y qué logró después de ella?

Significado

El rey de Hastināpura (ahora Delhi) solía ser el emperador del mundo, al menos hasta la época del hijo de emperador Parīkṣit. El Señor protegió a Mahārāja Parīkṣit en el vientre de su madre, a fin de que se salvara con toda certeza de una muerte prematura provocada por la mala voluntad del hijo de un brāhmaṇa. Como la era de Kali comenzó a actuar justo después de la subida al poder de Mahārāja Parīkṣit, el primer signo de mal augurio se exhibió en la maldición de que fuera objeto un rey tan extraordinariamente inteligente y consagrado como él. El rey es el protector de los ciudadanos desamparados, y el bienestar, la paz y la prosperidad de estos dependen de él. Desgraciadamente, por instigación de la caída era de Kali, se utilizó al desafortunado hijo de un brāhmaṇa para condenar al inocente Mahārāja Parīkṣit, y, por ello, el rey se tuvo que preparar para la muerte en un plazo de siete días. Mahārāja Parīkṣit es especialmente famoso como aquel a quien Viṣṇu protege, y al ser maldecido por el hijo de un brāhmaṇa, pudo haber invocado la misericordia del Señor para que lo salvara, pero no quiso hacerlo, porque era un devoto puro. Un devoto puro nunca le pide al Señor ningún favor indebido. Mahārāja Parīkṣit sabía, así como también lo sabían todos los demás, que la maldición de la que el hijo del brāhmaṇa lo hizo objeto no se justificaba; pero él no quiso contrarrestarla, porque también sabía que la era de Kali había comenzado, y que con ella había comenzado la degradación de la muy talentosa comunidad brāhmaṇa, el primer síntoma de la era. Él no quiso interferir con la corriente del tiempo, sino que, más bien, se preparó para recibir la muerte de una manera muy alegre y adecuada. Por lo afortunado que era, obtuvo al menos siete días para prepararse y enfrentarse a la muerte, y, en consecuencia, utilizó el tiempo debidamente en compañía de Śukadeva Gosvāmī, el gran santo y devoto del Señor.

Texto

tad idaṁ śrotum icchāmo
gadituṁ yadi manyase
brūhi naḥ śraddadhānānāṁ
yasya jñānam adāc chukaḥ

Palabra por palabra

tat—todo; idam—esto; śrotum—oír; icchāmaḥ—deseosos todos; gaditum—narrar; yadi—si; manyase—crees; brūhi—por favor habla; naḥ—nosotros; śraddadhānānām—que somos muy respetuosos; yasya—cuyo; jñānam—conocimiento trascendental; adāt—entregó; śukaḥ—Śrī Śukadeva Gosvāmī.

Traducción

Con sumo respeto, todos nosotros queremos oír hablar de él [Mahārāja Parīkṣit], a quien Śukadeva Gosvāmī le impartió conocimiento trascendental. Por favor, habla acerca de eso.

Significado

Śukadeva Gosvāmī le impartió conocimiento trascendental a Mahārāja Parīkṣit durante los siete días que a este le quedaban de vida, y Mahārāja Parīkṣit lo oyó como es debido, tal como un estudiante fervoroso. El efecto de esa manera tan genuina de oír y cantar el texto del Śrīmad-Bhāgavatam, lo compartieron igualmente tanto el oyente como el recitador. Ambos se beneficiaron. De los nueve tipos diferentes y trascendentales que se prescriben en el Bhāgavatam de servicio devocional que se le presta al Señor, ya sea que se emprendan todos ellos, o alguno de ellos, o incluso uno de ellos, todos son igualmente beneficiosos si se desempeñan correctamente. Mahārāja Parīkṣit y Śukadeva Gosvāmī fueron ejecutores sinceros de los dos primeros y más importantes de ellos, es decir, el proceso de cantar y el proceso de oír, y, por consiguiente, ambos lograron el éxito en su encomiable esfuerzo. La comprensión trascendental se logra mediante esa clase de audición y canto sincero, y de ninguna otra manera. Hay un tipo de maestro espiritual y discípulo muy anunciado en esta era de Kali. Se dice que el maestro le inyecta fuerza espiritual al discípulo mediante una corriente eléctrica que el maestro genera, y el discípulo comienza a sentir el impacto. El discípulo pierde el conocimiento, y el maestro se echa a llorar por haber agotado su provisión de supuestos bienes espirituales. Falsa propaganda de esa índole se está llevando a cabo en esta era, y el pobre hombre común es víctima de ella. En los tratos entre Śukadeva Gosvāmī y su gran discípulo Mahārāja Parīkṣit no encontramos esa clase de cuentos folklóricos. El sabio recitó el Śrīmad-Bhāgavatam con devoción, y el gran rey lo oyó debidamente. El rey no sintió ningún impacto de corriente eléctrica que proviniera del maestro, ni tampoco perdió el conocimiento mientras recibía el conocimiento que el maestro le daba. Por lo tanto, uno no debe ser víctima de esas propagandas desautorizadas que hacen algunos falsos representantes del conocimiento védico. Los sabios de Naimiṣāraṇya se mostraron muy respetuosos mientras oían hablar de Mahārāja Parīkṣit, porque este último había empleado el proceso de oír fervientemente para recibir el conocimiento que Śukadeva Gosvāmī le impartió. Oír fervientemente al maestro genuino es la única manera de recibir conocimiento trascendental, y no hay ninguna necesidad de prácticas médicas o misticismo oculto en busca de efectos milagrosos. El proceso es simple, pero solo la persona sincera puede alcanzar el resultado deseado.

Texto

sūta uvāca
apīpalad dharma-rājaḥ
pitṛvad rañjayan prajāḥ
niḥspṛhaḥ sarva-kāmebhyaḥ
kṛṣṇa-pādānusevayā

Palabra por palabra

sūtaḥ uvāca—Śrī Sūta Gosvāmī dijo; apīpalat—administró prósperamente; dharma-rājaḥ—el rey Yudhiṣṭhira; pitṛ-vat—exactamente igual que su padre; rañjayan—complaciendo; prajāḥ—a todos aquellos que nacían; niḥspṛhaḥ—sin ambición personal; sarva—todo; kāmebhyaḥ—de la complacencia de los sentidos; kṛṣṇa-pāda—los pies de loto del Señor Śrī Kṛṣṇa; anusevayā—a fuerza de prestar servicio continuo.

Traducción

Śrī Sūta Gosvāmī dijo: Durante su reinado, el emperador Yudhiṣṭhira administró de un modo generoso para con todos. Él era exactamente igual que su padre. Él no tenía ninguna ambición personal y estaba exento de toda clase de complacencia de los sentidos, por su continuo servicio a los pies de loto del Señor Śrī Kṛṣṇa.

Significado

Como se mencionó en nuestra introducción al Primer Canto: «Existe la necesidad de la ciencia de Kṛṣṇa en la sociedad humana, por el bien de toda la humanidad que sufre en el mundo, y nosotros simplemente les pedimos a los líderes de todas las naciones, que acojan esta ciencia de Kṛṣṇa por su propio bien, por el bien de la sociedad y por el bien de toda la gente del mundo». Y esto lo confirma aquí el ejemplo de Mahārāja Yudhiṣṭhira, la personificación de la bondad. En la India, la gente anhela el rāma-rājya, porque la Personalidad de Dios era el rey ideal, y todos los demás reyes o emperadores de la India controlaban el destino del mundo en aras de la prosperidad de cada ser viviente que nacía en la Tierra. Aquí es significativa la palabra prajāḥ. El significado etimológico de la palabra es «aquello que nace». En la Tierra hay muchas especies de vida, las cuales abarcan desde los seres acuáticos hasta los seres humanos perfectos, y a todos los que las integran se los conoce como prajās. Al Señor Brahmā, el creador de este universo en particular, se lo conoce como el Prajāpati, por ser el abuelo de todos los que han nacido. Así pues, prajā se utiliza aquí en un sentido más amplio que el que se le da en la actualidad. El rey representa a todos los seres vivientes: los seres acuáticos, las plantas, los árboles, los reptiles, las aves, los animales y el hombre. Cada uno de ellos es una parte integral del Señor Supremo, (Bg. 14.4), y el rey, siendo el representante del Señor Supremo, tiene la obligación de brindarles a todos la debida protección. No ocurre así con los presidentes y dictadores de este desmoralizado sistema de administración, en el que a los animales inferiores no se les da protección alguna, mientras que a los animales superiores se les da una supuesta protección. Pero ello constituye una gran ciencia, que puede aprender únicamente aquel que conoce la ciencia de Kṛṣṇa. Por el hecho de conocer la ciencia de Kṛṣṇa, uno puede convertirse en el hombre más perfecto del mundo, y a menos que se tenga conocimiento de esa ciencia, todas las aptitudes y diplomas de doctorado que se hayan adquirido mediante la educación académica, son malos e inútiles. Mahārāja Yudhiṣṭhira conocía muy bien esa ciencia de Kṛṣṇa, pues se afirma aquí que mediante el continuo cultivo de la misma, o por prestarle al Señor servicio devocional continuo, adquirió la capacidad de administrar el Estado. A veces el padre se muestra aparentemente cruel con un hijo, pero eso no significa que el padre haya perdido la capacidad de ser padre. El padre siempre es padre, porque siempre tiene presente en el corazón el bien del hijo. El padre quiere que cada uno de sus hijos llegue a ser mejor que él. Por consiguiente, un rey como Mahārāja Yudhiṣṭhira, quien era la personificación de la bondad, quería que todo aquel que se encontrara bajo su administración —especialmente el ser humano, que tiene una conciencia más desarrollada— se volviera devoto del Señor Kṛṣṇa, de modo que todo el mundo pudiera librarse de las tonterías de la existencia material. El lema de su administración era «todo lo bueno para los ciudadanos», pues como él era la bondad personificada, sabía perfectamente bien lo que era realmente bueno para ellos. Él dirigía la administración sobre la base de ese principio, y no sobre la base del principio rākṣasī, o demoníaco, de la complacencia de los sentidos. Como rey ideal que era, no tenía ninguna ambición personal ni había lugar para la complacencia de los sentidos, porque, en todo momento, todos los sentidos los tenía dedicados al servicio amoroso del Señor Supremo, lo cual incluye el servicio parcial que se les presta a los seres vivientes, que constituyen las partes integrales del todo completo. Aquellos que están muy dedicados a prestarles servicio a las partes integrales dejando a un lado el todo, solo pierden el tiempo y la energía, como ocurre cuando uno riega las hojas de un árbol sin regar la raíz. Si se vierte agua en la raíz, las hojas se nutren perfecta y automáticamente, pero si se vierte agua solo en las hojas, se desperdicia toda la energía. En consecuencia, Mahārāja Yudhiṣṭhira estaba dedicado constantemente al servicio del Señor, y, por ende, las partes integrales del Señor —los seres vivientes que se encontraban bajo su cuidadosa administración— eran atendidas a la perfección, proveyéndoseles de todas las comodidades en esta vida, y de pleno progreso en la siguiente. Esa es la manera de dirigir perfectamente la administración estatal.

Texto

sampadaḥ kratavo lokā
mahiṣī bhrātaro mahī
jambudvīpādhipatyaṁ ca
yaśaś ca tri-divaṁ gatam

Palabra por palabra

sampadaḥ—opulencia; kratavaḥ—sacrificios; lokāḥ—destino futuro; mahiṣī—las reinas; bhrātaraḥ—los hermanos; mahī—la Tierra; jambū-dvīpa—el globo o planeta en el que residimos; ādhipatyam—soberanía; ca—también; yaśaḥ—fama; ca—y; tri-divam—planetas celestiales; gatam—se extendió por.

Traducción

Incluso hasta los planetas celestiales llegaron las noticias acerca de las posesiones mundanas de Mahārāja Yudhiṣṭhira, los sacrificios mediante los cuales llegaría a un mejor destino, su reina, sus leales hermanos, sus extensas tierras, su soberanía en el planeta Tierra, y su fama, etc.

Significado

Solo el nombre y la fama de un hombre rico y notable llegan a conocerse por todas partes del mundo, y el nombre y la fama de Mahārāja Yudhiṣṭhira llegaron a los planetas superiores, debido a su buena administración, sus posesiones mundanas, su gloriosa esposa Draupadī, la fuerza de sus hermanos Bhīma y Arjuna, y su sólido poder soberano en el mundo, este último conocido como Jambudvīpa. Aquí la palabra lokāḥ es significativa. Por todas partes del cielo hay diseminados diferentes lokas o planetas superiores, tanto materiales como espirituales. Una persona puede llegar a ellos en virtud de su trabajo en la vida actual, tal como se afirma en el Bhagavad-gītā (9.25). Allí no se permite la entrada a la fuerza. A los diminutos científicos e ingenieros de lo material, que han descubierto vehículos para viajar por el espacio sideral unos miles de kilómetros, no se les permitirá entrar. Esa no es la manera de llegar a los planetas mejores que este. Para entrar en esos planetas felices, uno debe capacitarse mediante el sacrificio y el servicio. Aquellos que son pecadores en cada etapa de la vida, solo pueden esperar que se les degrade hasta la vida animal, para sufrir cada vez más los tormentos de la existencia material, y esto también se declara en el Bhagavad-gītā (16.19). Los buenos sacrificios y cualidades de Mahārāja Yudhiṣṭhira eran tan elevados y virtuosos, que hasta los residentes de los planetas celestiales superiores ya estaban preparados para recibirlo como uno de ellos.

Texto

kiṁ te kāmāḥ sura-spārhā
mukunda-manaso dvijāḥ
adhijahrur mudaṁ rājñaḥ
kṣudhitasya yathetare

Palabra por palabra

kim—para qué; te—todos esos; kāmāḥ—objetos de disfrute de los sentidos; sura—de los ciudadanos del cielo; spārhāḥ—aspiraciones; mukunda-manasaḥ—de aquel que ya está consciente de Dios; dvijāḥ—¡oh, brāhmaṇas!; adhijahruḥ—podía satisfacer; mudam—placer; rājñaḥ—del rey; kṣudhitasya—del hambriento; yathā—tal como es; itare—en otras cosas.

Traducción

¡Oh, brāhmaṇas!, la opulencia del rey era tan encantadora, que los ciudadanos del cielo la ambicionaban. Pero como él estaba absorto en el servicio del Señor, nada fuera de ese servicio podía satisfacerlo.

Significado

Hay dos cosas en el mundo que pueden satisfacer a los seres vivientes. Cuando uno está enfrascado en lo material, se satisface únicamente mediante la complacencia de los sentidos, pero cuando uno está liberado de las condiciones de las modalidades materiales, se satisface únicamente mediante la ejecución de un amoroso servicio en aras de la satisfacción del Señor. Esto significa que el ser viviente es por constitución un servidor y no alguien que es servido. Ilusionado por las condiciones de la energía externa, uno cree falsamente ser el servido, pero en realidad no lo es; es el sirviente de los sentidos y de cosas tales como la lujuria, el deseo, la ira, la avaricia, el orgullo, la locura y la intolerancia. Cuando uno se halla en su sano juicio en virtud del logro del conocimiento espiritual, se da cuenta de que no es el amo del mundo material, sino solo un sirviente de los sentidos. En ese momento, uno implora estar al servicio del Señor, y así se vuelve feliz sin que lo engañe la supuesta felicidad material. Mahārāja Yudhiṣṭhira era una de las almas liberadas y, por consiguiente, para él no había placer en un vasto reino, una buena esposa, unos hermanos obedientes, unos súbditos felices y un mundo próspero. Estas bendiciones se le presentan automáticamente a un devoto puro, aun a pesar de que el devoto no las desee. El ejemplo que se da aquí es muy adecuado. Se dice que a alguien que tiene hambre, jamás lo satisface nada que no sea comida.

El mundo material por entero está lleno de seres vivientes hambrientos. No es hambre de buena comida, refugio o satisfacción de los sentidos. Es hambre de una atmósfera espiritual. Solo por la ignorancia, ellos creen que el mundo está insatisfecho porque no hay suficiente comida, refugio, defensa y objetos para complacer los sentidos. Eso se denomina ilusión. Cuando el ser viviente está hambriento de satisfacción espiritual, se le hace creer que lo que tiene es hambre material. Pero los necios líderes no pueden entender que, hasta la gente que en lo material está satisfecha de la manera más suntuosa, sigue hambrienta. ¿Y de qué es su hambre y pobreza? Es, en realidad, hambre de comida espiritual, de refugio espiritual, de defensa espiritual y de complacencia espiritual de los sentidos. Todo esto puede obtenerse en la compañía del Espíritu Supremo, el Señor Śrī Kṛṣṇa, y, por lo tanto, a aquel que lo obtiene no lo puede atraer la supuesta comida, refugio, defensa y complacencia sensual del mundo material, sin siquiera si estos son el deleite de los habitantes de los planetas celestiales. Por consiguiente, en el Bhagavad-gītā (8.16) el Señor dice que uno no puede satisfacer su hambre ni siquiera en el planeta más elevado del universo, es decir, Brahmaloka, en el que la duración de la vida se multiplica por millones de años según los cálculos terrestres. Esa hambre solo puede ser satisfecha cuando el ser viviente se sitúa en la inmortalidad, la cual se logra en el cielo espiritual —muy por encima de Brahmaloka— en compañía del Señor Mukunda, el Señor que le otorga a Sus devotos el trascendental placer de la liberación.

Texto

mātur garbha-gato vīraḥ
sa tadā bhṛgu-nandana
dadarśa puruṣaṁ kañcid
dahyamāno ’stra-tejasā

Palabra por palabra

mātuḥ—madre; garbha—vientre; gataḥ—situado allí; vīraḥ—el gran guerrero; saḥ—el niño Parīkṣit; tadā—en ese entonces; bhṛgu-nandana—¡oh, hijo de Bhṛgu!; dadarśa—pudo ver; puruṣam—el Señor Supremo; kañcit—como otra persona; dahyamānaḥ—sufriendo las quemaduras; astra—el brahmāstra; tejasā—temperatura.

Traducción

¡Oh, hijo de Bhṛgu [Śaunaka], cuando el niño Parīkṣit, el gran guerrero, se hallaba en el vientre de su madre, Uttarā, y estaba sufriendo a causa del abrasador calor del brahmāstra [lanzado por Aśvatthāmā], pudo observar al Señor Supremo que se dirigía hacia él.

Significado

Por lo general, la muerte implica permanecer en trance durante siete meses. Al ser viviente, según sus propias acciones, se le permite entrar en el vientre de una cierta madre por medio del semen de un cierto padre, y de ese modo adquiere el cuerpo que ha deseado. Esa es la ley por la que se nace en cuerpos específicos conforme a las acciones pasadas. Cuando el ser viviente se despierta del trance, siente el inconveniente de estar confinado en el vientre, y por ello quiere salir fuera de él, y, en ocasiones, tiene la fortuna de poder orarle al Señor pidiéndole dicha liberación. Mientras Mahārāja Parīkṣit se hallaba en el vientre de su madre, lo alcanzó el brahmāstra lanzado por Aśvatthāmā, y comenzó a sentir el abrasador calor del arma. Pero como era un devoto del Señor, Este apareció al instante en el vientre mediante Su energía todopoderosa, y el niño pudo ver que alguien había llegado a salvarlo. Pese a esa desamparada condición en que se encontraba, el niño Parīkṣit soportó la inaguantable temperatura, debido a que era un gran guerrero por naturaleza. Y por esa razón se ha empleado la palabra vīraḥ.

Texto

aṅguṣṭha-mātram amalaṁ
sphurat-puraṭa-maulinam
apīvya-darśanaṁ śyāmaṁ
taḍid vāsasam acyutam

Palabra por palabra

aṅguṣṭha—de la medida de un pulgar; mātram—únicamente; amalam—trascendental; sphurat—ardiente; puraṭa—oro; maulinam—yelmo; apīvya—muy hermoso; darśanam—de mirar; śyāmam—negruzco; taḍit—relámpago; vāsasam—ropa; acyutam—el Infalible (el Señor).

Traducción

Él [el Señor] era solo del tamaño del pulgar, pero era trascendental por completo. Tenía el cuerpo muy hermoso, negruzco e infalible, y llevaba puesta una ropa de un amarillo brillante y un yelmo de un dorado encendido. Fue así que el niño lo vio.

Texto

śrīmad-dīrgha-catur-bāhuṁ
tapta-kāñcana-kuṇḍalam
kṣatajākṣaṁ gadā-pāṇim
ātmanaḥ sarvato diśam
paribhramantam ulkābhāṁ
bhrāmayantaṁ gadāṁ muhuḥ

Palabra por palabra

śrīmat—adornado; dīrgha—prolongados; catuḥ-bāhum—de cuatro manos; tapta-kāñcana—oro fundido; kuṇḍalam—pendientes; kṣataja-akṣam—ojos rojos como la sangre; gadā-pāṇim—mano con una maza; ātmanaḥ—propio; sarvataḥ—todo; diśam—alrededor; paribhramantam—yendo de un lado a otro; ulkābhām—como estrellas fugaces; bhrāmayantam—circundante; gadām—la maza; muhuḥ—constantemente.

Traducción

El Señor estaba adornado con cuatro manos, pendientes de oro fundido, y ojos furiosos, rojos como la sangre. Mientras se movía de un lado a otro, Su maza giraba constantemente a Su alrededor, como una estrella fugaz.

Significado

En la Brahma-saṁhitā (cap. 5) se dice que el Supremo Señor Govinda, mediante Su porción plenaria, entra en el halo del universo y se distribuye como Paramātmā, o la Superalma, no solo dentro del corazón de cada ser viviente, sino también dentro de cada uno de los átomos de los elementos materiales. De modo que, el Señor está dentro y fuera de todo en virtud de Su potencia inconcebible, y fue así que entró en el vientre de Uttarā a salvar a Su amado devoto Mahārāja Parīkṣit. En el Bhagavad-gītā (9.31), el Señor le aseguró a todo el mundo que Sus devotos nunca serán vencidos. Nadie puede matar a un devoto del Señor, porque el Señor lo protege, y nadie puede salvar a una persona a la que el Señor desee matar. El Señor es todopoderoso y, por consiguiente, puede tanto salvar como matar a voluntad. Él se le hizo visible a Su devoto Mahārāja Parīkṣit incluso en esa difícil posición (en el vientre de su madre), en la forma precisamente indicada para la visión de él. El Señor puede volverse más grande que miles de universos, y al mismo tiempo más pequeño que un átomo. Misericordioso como es, se vuelve justamente adecuado para la visión del limitado ser viviente. Él es ilimitado. A Él no lo limita ninguna medida de nuestros cálculos. Él puede volverse más grande que lo que podemos imaginar, y más pequeño que lo que podemos concebir. Pero, en todas las circunstancias, Él es el mismo Señor todopoderoso. No hay ninguna diferencia entre el Viṣṇu tamaño pulgar del vientre de Uttarā y el Nārāyaṇa de cuerpo completo que se encuentra en Vaikuṇṭha-dhāma, el Reino de Dios. Él acepta la forma de arcā-vigraha (la Deidad venerable) solo pare recibir el servicio que le presten Sus diferentes devotos ineptos. Por la misericordia del arcā-vigraha —la forma del Señor hecha de elementos materiales—, los devotos que están en el mundo material pueden acercarse fácilmente al Señor, si bien los sentidos materiales no pueden concebirlo. El arcā-vigraha es, por lo tanto, una forma del Señor completamente espiritual, que los devotos materiales pueden percibir; ese arcā-vigraha del Señor nunca debe considerarse material. Para el Señor no hay diferencia entre la materia y el espíritu, si bien hay un abismo entre los dos en el caso del ser viviente condicionado. Para el Señor no hay nada más que existencia espiritual, e, igualmente, para el devoto puro del Señor no hay nada que no sea existencia espiritual, en su íntima relación con el Señor.

Texto

astra-tejaḥ sva-gadayā
nīhāram iva gopatiḥ
vidhamantaṁ sannikarṣe
paryaikṣata ka ity asau

Palabra por palabra

astra-tejaḥ—radiación del brahmāstra; sva-gadayā—mediante Su propia maza; nīhāram—gotas de rocío; iva—como; gopatiḥ—el sol; vidhamantam—el acto de desaparecer; sannikarṣe—cerca; paryaikṣata—observando; kaḥ—quién; iti asau—este cuerpo.

Traducción

Así pues, el Señor estaba dedicado a dispersar la radiación del brahmāstra, tal como el sol evapora una gota de rocío. El niño lo observaba, y pensó en quién era el Señor.

Texto

vidhūya tad ameyātmā
bhagavān dharma-gub vibhuḥ
miṣato daśamāsasya
tatraivāntardadhe hariḥ

Palabra por palabra

vidhūya—habiendo lavado por completo; tat—esa; ameyātmā—la Superalma que está dentro y fuera de todo; bhagavān—la Personalidad de Dios; dharma-gup—el protector de la rectitud; vibhuḥ—el Supremo; miṣataḥ—mientras observaba; daśamāsasya—de aquel a quien visten todas las direcciones; tatra eva—en seguida; antaḥ—perderse de vista; dadhe—se volvió; hariḥ—el Señor.

Traducción

Mientras era así observado por el niño, el Supremo Señor y Personalidad de Dios, la Superalma de todos y el protector de los justos, quien se extiende por todas las direcciones y a quien el tiempo y el espacio no lo limitan, desapareció de súbito.

Significado

El niño Parīkṣit no estaba observando a un ser viviente a quien lo limitan el tiempo y el espacio. Entre el Señor y el ser viviente individual hay un abismo. Al Señor se le menciona aquí como el ser viviente supremo, no limitado por el tiempo y el espacio. A todo ser viviente lo limita el tiempo y el espacio. Aun a pesar de que el ser viviente sea uno con el Señor en sentido cualitativo, cuantitativamente existe una gran diferencia entre el Alma Suprema y el alma individual común. En el Bhagavad-gītā se dice que tanto los seres vivientes como el Ser Supremo son omnipresentes (yena sarvam idaṁ tatam); sin embargo, hay una diferencia entre esas dos clases de omnipresencia. Un ser viviente o alma común puede ser omnipresente dentro de su propio y limitado cuerpo, pero el ser viviente supremo es omnipresente en todo espacio y en todo tiempo. Con su omnipresencia, el ser viviente común no puede extender su influencia sobre otro ser viviente común, pero la Superalma Suprema, la Personalidad de Dios, es ilimitadamente capaz de ejercer Su influencia sobre todos los lugares y todos los tiempos, y sobre todos los seres vivientes. Y por ser Él omnipresente, no limitado por el tiempo y el espacio, puede aparecer incluso dentro del vientre de la madre del niño Parīkṣit. A Él se le menciona aquí como el protector de los justos. Cualquiera que sea un alma entregada al Supremo es justo, y el Señor lo protege de modo específico en todas las circunstancias. El Señor también es el protector indirecto del injusto, pues Él corrige los pecados de estos a través de Su potencia externa. Al Señor se le menciona aquí como aquel que está vestido en las diez direcciones. Esto significa: vestido con prendas en diez lados, arriba y abajo. Él está presente en todas partes, y puede aparecer y desaparecer a voluntad de cualquier lugar, sin excepción. Su desaparición de la vista del niño Parīkṣit no significa que apareciera en el lugar proveniente de alguna otra parte. Él ya se hallaba presente ahí, e incluso después de Su desaparición estaba ahí, aunque invisible a los ojos del niño. La cobertura material constituida por el refulgente firmamento es también algo así como el vientre de la Madre Naturaleza, y el Señor, el padre de los seres vivientes, nos pone en ese vientre. El Señor está presente en todas partes, incluso en este vientre material de madre Durgā, y aquellos que lo merecen pueden verlo.

Texto

tataḥ sarva-guṇodarke
sānukūla-grahodaye
jajñe vaṁśa-dharaḥ pāṇḍor
bhūyaḥ pāṇḍur ivaujasā

Palabra por palabra

tataḥ—inmediatamente después; sarva—todos; guṇa—buenos signos; udarke—habiendo evolucionado gradualmente; sa-anukūla—todos favorables; grahodaye—constelación de influencia estelar; jajñe—nació; vaṁśa-dharaḥ—el heredero legítimo; pāṇḍoḥ—de Pāṇḍu; bhūyaḥ—siendo; pāṇḍuḥ iva—exactamente igual que Pāṇḍu; ojasā—por la valentía.

Traducción

Luego, después de que todos los signos buenos del Zodíaco evolucionaron gradualmente, nació el heredero legítimo de Pāṇḍu, quien sería tan valiente como él.

Significado

Los cálculos astronómicos acerca de las influencias que ejercen las estrellas sobre un ser viviente, no son suposiciones sino una realidad, tal como se confirma en el Śrīmad-Bhāgavatam. A todo ser viviente lo controlan las leyes de la naturaleza minuto a minuto, tal como a un ciudadano lo controla la influencia del Estado. Las leyes del Estado se observan de un modo burdo, pero las leyes de la naturaleza material, siendo sutiles para nuestra comprensión burda, no pueden percibirse de ese modo. Como se afirma en el Bhagavad-gītā (3.9), cada acción que se realiza en la vida produce una reacción que nos ata, y únicamente a aquellos que actúan en nombre de Yajña (Viṣṇu) no los atan las reacciones. Las autoridades superiores, los agentes del Señor, juzgan nuestras acciones, y de ese modo se nos otorgan cuerpos conforme a nuestras actividades. La ley de la naturaleza es tan sutil, que a cada parte de nuestro cuerpo la influyen las estrellas respectivas, y en virtud de la manipulación de dicha influencia astronómica, el ser viviente obtiene su cuerpo de trabajo para cumplir con las condiciones de su encarcelamiento. Por lo tanto, el destino de un hombre se determina mediante la constelación que está presente en el momento de su nacimiento, y un astrólogo entendido en la materia puede hacerle un horóscopo genuino. Se trata de una gran ciencia, y el mal uso que se haga de una ciencia no implica que esta sea inútil. Mahārāja Parīkṣit, e incluso la Personalidad de Dios, aparece bajo ciertas constelaciones de estrellas buenas, y así es como se ejerce la influencia sobre el cuerpo que de ese modo nace en un momento auspicioso. La constelación más auspiciosa de todas se manifiesta durante la aparición del Señor en este mundo material, y recibe específicamente el nombre de jayantī, palabra de la que no se debe abusar empleándola con cualesquiera otros propósitos. Mahārāja Parīkṣit no solo era un gran emperador kṣatriya, sino también un gran devoto del Señor. Luego él no puede nacer en un momento desfavorable. Así como para recibir a una personalidad respetable se selecciona un lugar y tiempo idóneos, así mismo para recibir a una personalidad como Mahārāja Parīkṣit, a quien el Señor Supremo quería de una manera especial, se escoge un momento oportuno, en el que todas las estrellas buenas se reúnan para ejercer su influencia sobre el rey. Por consiguiente, él nació justo para ser conocido como el gran héroe del Śrīmad-Bhāgavatam. Esa disposición ideal de las influencias astrales jamás es una creación de la voluntad del hombre, sino que la hace la dirección superior del agente del Señor Supremo. Claro que, la disposición se hace de acuerdo con las buenas o malas acciones del ser viviente. En eso estriba la importancia de los actos piadosos que el ser viviente realiza. Solo en virtud de actos piadosos se le puede permitir a uno obtener buenas riquezas, buena educación y rasgos hermosos. Los saṁskāras de la escuela del sanātana-dharma (la ocupación eterna del hombre) son muy idóneos para crear una atmósfera en la que se puedan aprovechar las buenas influencias de las estrellas, y, en consecuencia, el garbhādhāna-saṁskāra, o el primer proceso purificatorio del futuro hijo, proceso prescrito para las castas superiores, es el comienzo de todos los actos piadosos necesarios para que la sociedad humana reciba una buena, piadosa e inteligente clase de hombres. En el mundo habrá paz y prosperidad solamente en virtud de una población buena y cuerda; el infierno y la perturbación que hay se deben solo a un vulgo demente, no deseado y adicto a la complacencia sexual.

Texto

tasya prīta-manā rājā
viprair dhaumya-kṛpādibhiḥ
jātakaṁ kārayām āsa
vācayitvā ca maṅgalam

Palabra por palabra

tasya—su; prīta-manāḥ—satisfecho; rājā—el rey Yudhiṣṭhira; vipraiḥ—por los eruditos brāhmaṇas; dhaumya—Dhaumya; kṛpa—Kṛpa; ādibhiḥ—y también otros; jātakam—uno de los procesos purificatorios que se realizan justo después del nacimiento de un niño; kārayām āsa—hizo que se ejecutara; vācayitvā—mediante la recitación; ca—también; maṅgalam—auspiciosos.

Traducción

El rey Yudhiṣṭhira, quien estaba muy satisfecho con el nacimiento de Mahārāja Parīkṣit, hizo que se ejecutara el proceso purificatorio del nacimiento. Eruditos brāhmaṇas, encabezados por Dhaumya y Kṛpa, recitaron himnos auspiciosos.

Significado

Existe la necesidad de una buena e inteligente clase de brāhmaṇas que sean expertos en ejecutar los procesos purificatorios prescritos en el sistema de varṇāśrama-dharma. A menos que se lleven a cabo esos procesos purificatorios, no hay posibilidad de que haya una buena población, y en la era de Kali la población de todas partes del mundo es de calidad śūdra o inferior, por la falta de ese proceso purificatorio. Sin embargo, en esta era no es posible revivir el proceso védico de purificación, por la falta de los medios apropiados y de buenos brāhmaṇas; mas, aun así, se tiene el sistema Pāñcarātrika, también recomendado para esta era. El sistema Pāñcarātrika actúa sobre los hombres de la clase śūdra, supuestamente la población de Kali-yuga, y es el proceso purificatorio que se prescribe y que es idóneo para la época y el momento. Un proceso purificatorio de esa índole se admite únicamente en aras de la elevación espiritual, y con ningún otro propósito. La elevación espiritual jamás está condicionada por un linaje superior o inferior.

Después del proceso purificatorio garbhādhāna, hay algunos otros saṁskāras, tales como el sīmãntonnayana, el sadha-bhakṣaṇam, etc., que se realizan durante el período del embarazo, y cuando el niño nace el primer proceso purificatorio es el de jāta-karma. Mahārāja Yudhiṣṭhira ejecutó debidamente ese proceso con la ayuda de buenos y eruditos brāhmaṇas, tales como Dhaumya —el sacerdote real— y Kṛpācārya, quien no solo era un sacerdote, sino también un gran general. Para ejecutar la ceremonia, Mahārāja Yudhiṣṭhira empleó a estos dos entendidos y perfectos sacerdotes, asistidos por otros buenos brāhmaṇas. Por lo tanto, todos los saṁskāras, o procesos purificatorios, no son meras formalidades o funciones sociales únicamente, sino que todos tienen propósitos prácticos, y brāhmaṇas perfectos, tales como Dhaumya y Kṛpa, pueden ejecutarlos con éxito. Esa clase de brāhmaṇas no solo son poco comunes, sino que además no se consiguen en esta época, y, en consecuencia, para la elevación espiritual en esta caída era, los Gosvāmīs prefieren los procesos purificatorios según las fórmulas Pāñcarātrika, en vez de los ritos védicos.

Kṛpācārya es el hijo del gran Ṛṣi Sardban, y nació en la familia de Gautama. Su nacimiento se dice que fue accidental. Por casualidad, el gran Ṛṣi Sardban conoció a Janapadī, famosa y frívola muchacha del cielo, y el Ṛṣi Sardban derramó semen en dos partes. De una de las partes nació de inmediato un niño y de la otra una niña, que nacieron como mellizos. Al niño se lo conoció luego como Kṛpa, y a la niña como Kṛpī. Mientras Mahārāja Śantanu se hallaba de cacería por la jungla, recogió a los niños y los crió, llevándolos hasta el nivel brahmínico mediante el debido proceso purificatorio. Kṛpācārya se convirtió luego en un gran general como Droṇācārya, y su hermana se casó con Droṇācārya. Kṛpācārya participó más adelante en la batalla de Kurukṣetra, y se unió al bando de Duryodhana. Kṛpācārya ayudó a matar a Abhimanyu, el padre de Mahārāja Parīkṣit, pero, no obstante, la familia de los Pāṇḍavas lo tenía en gran estima, por ser un brāhmaṇa tan eminente como Droṇācārya. Cuando a los Pāṇḍavas se los envió al bosque después de ser derrotados en la apuesta que les hizo Duryodhana, Dhṛtarāṣṭra le confió los Pāṇḍavas a Kṛpācārya para que los guiara. Al final de la batalla, Kṛpācārya se convirtió de nuevo en un miembro de la asamblea real, y fue llamado durante el nacimiento de Mahārāja Parīkṣit para la recitación de los auspiciosos himnos védicos, con objeto de que la ceremonia fuera un éxito. Mientras Mahārāja Yudhiṣṭhira abandonaba el palacio para su gran partida hacia los Himālayas, dejó a Mahārāja Parīkṣit bajo el cuidado de Kṛpācārya en calidad de discípulo, y se fue del hogar, satisfecho de que Kṛpācārya se hubiera hecho cargo de Mahārāja Parīkṣit. Los grandes administradores, reyes y emperadores se encontraban bajo la guía de eruditos brāhmaṇas tales como Kṛpācārya, y por eso eran capaces de actuar debidamente en el desempeño de las responsabilidades políticas.

Texto

hiraṇyaṁ gāṁ mahīṁ grāmān
hasty-aśvān nṛpatir varān
prādāt svannaṁ ca viprebhyaḥ
prajā-tīrthe sa tīrthavit

Palabra por palabra

hiraṇyam—oro; gām—vacas; mahīm—tierras; grāmān—aldeas; hasti—elefantes; aśvān—caballos; nṛpatiḥ—el rey; varān—recompensa; prādāt—dio como caridad; su-annam—buenos granos alimenticios; ca—y; viprebhyaḥ—a los brāhmaṇas; prajā-tīrthe—en ocasión de dar caridad con motivo del nacimiento de un hijo; saḥ—él; tīrtha-vit—aquel que sabe cómo, cuándo y dónde debe darse caridad.

Traducción

Ante el nacimiento de un hijo, el rey, que sabía cómo, dónde y cuándo se debía dar caridad, les dio a los brāhmaṇas oro, tierras, aldeas, elefantes, caballos y buenos granos alimenticios.

Significado

Solo los brāhmaṇas y sannyāsīs están autorizados a aceptar la caridad que dan las personas casadas. En todas las diferentes ocasiones de saṁskāras, especialmente durante el nacimiento, el matrimonio y el deceso, se distribuyen riquezas entre los brāhmaṇas, debido a que ellos prestan el servicio de más alta calidad en relación con la necesidad primordial de la humanidad. La caridad era considerable en la forma de oro, tierras, aldeas, caballos, elefantes y granos alimenticios, junto con otros materiales para cocinar una comida completa. Así pues, los brāhmaṇas no eran pobres en el verdadero sentido de la palabra. Por el contrario, como poseían oro, tierras, aldeas, caballos, elefantes y suficientes granos, no tenían que ganarse nada por sí mismo. Ellos simplemente se consagraban a trabajar por el bienestar de toda la sociedad.

La palabra tīrthavit es significativa, porque el rey sabía bien dónde y cuándo se debía dar caridad. La caridad nunca es ciega ni improductiva. En los śāstras se indica que la caridad se les ofrecía a personas que merecían recibirla en virtud de la iluminación espiritual. En los śāstras jamás se ha de encontrar que el objeto de la caridad sea el llamado daridra-nārāyaṇa, un concepto erróneo que del Señor Supremo tienen algunas personas desautorizadas. Ni tampoco puede un hombre pobre y desdichado recibir una gran y generosa caridad en la forma de caballos, elefantes, tierras y aldeas. En conclusión, a los hombres inteligentes, o los brāhmaṇas dedicados específicamente al servicio del Señor, se les mantenía como es debido, sin que tuvieran que angustiarse por las necesidades del cuerpo, y el rey y otras personas casadas velaban por todas sus comodidades con mucho gusto.

En los śāstras se estipula que mientras el niño está unido a la madre mediante el cordón umbilical, su cuerpo y el de la madre son uno solo, y en cuanto se corta el cordón y el niño se separa de la madre, se realiza el proceso purificatorio de jāta-karma. Los semidioses administradores y los antepasados de la familia van a ver al niño recién nacido, y una ocasión tal se acepta específicamente como el momento indicado para distribuir riquezas entre las personas idóneas, de una manera productiva para el avance espiritual de la sociedad.

Texto

tam ūcur brāhmaṇās tuṣṭā
rājānaṁ praśrayānvitam
eṣa hy asmin prajā-tantau
purūṇāṁ pauravarṣabha

Palabra por palabra

tam—a él; ūcuḥ—se dirigieron; brāhmaṇāḥ—los eruditos brāhmaṇas; tuṣṭāḥ—sumamente satisfechos; rājānam—al rey; praśraya-anvitam—sumamente complaciente; eṣaḥ—este; hi—indudablemente; asmin—en la cadena de; prajā-tantau—descendencia; purūṇām—de los Pūrus; paurava-ṛṣabha—el principal de los Pūrus.

Traducción

Los eruditos brāhmaṇas, que estaban muy satisfechos con las caridades del rey, se dirigieron a él llamándolo el principal de los Pūrus, y le informaron que su hijo se hallaba sin duda en la línea de descendencia de los Pūrus.

Texto

daivenāpratighātena
śukle saṁsthām upeyuṣi
rāto vo ’nugrahārthāya
viṣṇunā prabhaviṣṇunā

Palabra por palabra

daivena—mediante poder sobrenatural; apratighātena—mediante los que es irresistible; śukle—al puro; saṁsthām—destrucción; upeyuṣi—habiéndosele impuesto; rātaḥ—restituido; vaḥ—para ti; anugraha-arthāya—con objeto de complacerte; viṣṇunā—por el omnipresente Señor; prabhaviṣṇunā—por el todopoderoso.

Traducción

Los brāhmaṇas dijeron: El todopoderoso y omnipresente Señor Viṣṇu, la Personalidad de Dios, a fin de complacerte, ha restituido a este inmaculado hijo. Él fue salvado cuando estaba condenado a ser destruido por una intolerable arma sobrenatural.

Significado

El todopoderoso y omnipresente Viṣṇu (el Señor Kṛṣṇa) salvó al niño Parīkṣit por dos razones. La primera razón es que el niño que se hallaba en el vientre de su madre era inmaculado, por el hecho de ser un devoto puro del Señor. La segunda razón es que el niño era el único varón que había sobrevivido de los descendientes de Puru, el pío antepasado del virtuoso rey Yudhiṣṭhira. El Señor quiere continuar la línea de reyes piadosos, a fin de que estos rijan la Tierra como representantes de Él, en aras del verdadero progreso de una vida pacífica y próspera. Después de la batalla de Kurukṣetra, incluso la generación siguiente a la de Mahārāja Parīkṣit había sido aniquilada, y no había nadie más que pudiera engendrar otro hijo en la gran familia real. De toda la familia, Mahārāja Parīkṣit, el hijo de Abhimanyu, era el único heredero legítimo que había sobrevivido, y a causa de la intolerable y sobrenatural arma brahmāstra de Aśvatthāmā, era seguro que sería aniquilado. Al Señor Kṛṣṇa se lo describe aquí como Viṣṇu, y esto también es significativo. El Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios original, realiza la labor de protección y aniquilación en su capacidad de Viṣṇu. El Señor Viṣṇu es la expansión plenaria del Señor Kṛṣṇa. Por medio de Su aspecto Viṣṇu, el Señor ejecuta Sus actividades omnipresentes. Al niño Parīkṣit se lo describe aquí como inmaculadamente blanco, por ser un devoto puro del Señor. Esa clase de devotos puros del Señor aparecen en la Tierra solo para ejecutar la misión del Señor. El Señor desea que las almas condicionadas que se encuentran revoloteando por la creación material, sean rescatadas y llevadas de vuelta al hogar, de vuelta a Dios, y, para ello, las ayuda preparando Escrituras trascendentales tales como los Vedas, enviando misiones de santos y sabios, y delegando a Su representante, el maestro espiritual. Dichas Escrituras trascendentales y dichos misioneros y representantes del Señor son inmaculadamente blancos, porque la contaminación de las cualidades materiales ni siquiera puede tocarlos. Ellos siempre están protegidos por el Señor cuando los amenaza la aniquilación. Esa clase de amenazas necias las hacen los muy materialistas. El brahmāstra que Aśvatthāmā le lanzó al niño Parīkṣit era indudablemente poderoso de una manera sobrenatural, y nada del mundo material podía resistir su fuerza de penetración. Pero el Todopoderoso Señor, que está presente en todas partes —dentro y fuera—, pudo contrarrestarlo mediante Su todopoderosa potencia, tal solo para salvar a un genuino sirviente del Señor y descendiente de otro devoto, Mahārāja Yudhiṣṭhira, a quien el Señor siempre complacía, por Su misericordia sin causa.

Texto

tasmān nāmnā viṣṇu-rāta
iti loke bhaviṣyati
na sandeho mahā-bhāga
mahā-bhāgavato mahān

Palabra por palabra

tasmāt—por lo tanto; nāmnā—con el nombre; viṣṇu-rātaḥ—protegido por Viṣṇu, la Personalidad de Dios; iti—así pues; loke—en todos los planetas; bhaviṣyati—será bien conocido; na—no; sandehaḥ—dudas; mahā-bhāga—de lo más afortunado; mahā-bhāgavataḥ—el devoto de primera del Señor; mahān—poseedor de todas las buenas cualidades.

Traducción

Por esa razón, este niño será bien conocido en el mundo como «aquel que está protegido por la Personalidad de Dios». ¡Oh, tú, el muy afortunado!, no hay duda alguna de que este niño se convertirá en un devoto de primera y que poseerá todas las buenas cualidades.

Significado

El Señor les brinda protección a todos los seres vivientes, porque Él es su líder supremo. Los himnos védicos confirman que el Señor es la Suprema Persona entre todas las personalidades. La diferencia que hay entre las dos clases de seres vivientes radica en que el uno, la Personalidad de Dios, mantiene a todos los demás seres vivientes, y al llegar a conocerlo, se puede alcanzar la paz eterna (Kaṭha Upaniṣad). Esa protección se las brindan Sus diferentes potencias a diferentes clases de seres vivientes. Pero en lo que respecta a Sus devotos puros, Él les brinda la protección personalmente. De manera que Mahārāja Parīkṣit está protegido desde el mismo momento de su aparición en el vientre de su madre. Y debido a que el Señor lo protege de un modo especial, ha de concluirse que el niño será un devoto de primera del Señor, dotado de todas las buenas cualidades. Hay tres niveles de devotos, a saber: el mahā-bhāgavata, el madhyama-adhikārī y el kaniṣṭha-adhikārī. Aquellos que van a los templos del Señor y le ofrecen a la Deidad respeto y veneración, pero que no tienen suficiente conocimiento acerca de la ciencia teológica y, en consecuencia, no tienen tampoco ningún respeto por los devotos del Señor, se denominan devotos materialistas o kaniṣṭha-adhikārī, devotos de tercera. En segundo lugar, los devotos en los que se ha desarrollado una mentalidad de genuino servicio al Señor y que, por consiguiente, hacen amistad solo con devotos similares a ellos, favorecen a los neófitos y evitan a los ateos, se denominan devotos de segunda. Pero aquellos que ven que todo está en el Señor o que todo es del Señor, y que además ven en todo una relación eterna del Señor, de modo tal que no hay nada al alcance de su vista que no sea el Señor, reciben el nombre de mahā-bhāgavatas, o devotos de primera del Señor. Estos devotos de primera del Señor son perfectos en todos los aspectos. El devoto que se encuentre en cualquiera de esas categorías está dotado automáticamente de todas las buenas cualidades, y, por lo tanto, un devoto mahā-bhāgavata como Mahārāja Parīkṣit es sin duda perfecto en todos los aspectos. Y como Mahārāja Parīkṣit nació en la familia de Mahārāja Yudhiṣṭhira, se le designa aquí como el mahā-bhāgavata, o el más grande de los afortunados. La familia en la que nace un mahā-bhāgavata es afortunada, pues, gracias al nacimiento de un devoto de primera, los miembros de la familia —pasados, presentes y futuros, hasta un total de cien generaciones— se liberan por la gracia del Señor, en virtud del respeto que Él le tiene a Su amado devoto. De modo que, uno le hace el mayor bien a su familia simplemente con volverse un devoto puro del Señor.

Texto

śrī-rājovāca
apy eṣa vaṁśyān rājarṣīn
puṇya-ślokān mahātmanaḥ
anuvartitā svid yaśasā
sādhu-vādena sattamāḥ

Palabra por palabra

śrī-rājā—el muy buen rey (Mahārāja Yudhiṣṭhira); uvāca—dijo; api—si; eṣaḥ—esta; vaṁśyān—familia; rāja-ṛṣīn—de reyes santos; puṇya-ślokān—piadosos por su mismo nombre; mahā-ātmanaḥ—siendo todos grandes almas; anuvartitā—seguidor; svit—será; yaśasā—por los logros; sādhu-vādena—por la glorificación; sat-tamāḥ—¡oh, grandes almas!

Traducción

El buen rey [Yudhiṣṭhira] preguntó: ¡Oh, grandes almas!, ¿será él un rey tan santo, tan piadoso en su mismo nombre y tan famoso y glorificado por sus logros, como otros que aparecieron en esta gran familia real?

Significado

Los antepasados del rey Yudhiṣṭhira eran todos grandes reyes santos, piadosos y glorificados por sus grandes logros. Todos ellos eran santos que ocupaban el trono real. Y, por ende, todos los miembros del Estado eran felices, piadosos, de buen comportamiento, prósperos e iluminados en lo espiritual. Esos grandes reyes santos se formaban bajo la guía estricta de las grandes almas y los mandamientos espirituales, y, como resultado de ello, el reino estaba lleno de personas santas, y era una feliz tierra de vida espiritual. Mahārāja Yudhiṣṭhira era de por sí un prototipo de sus grandes antepasados, y él deseaba que el rey que lo sucediera fuera exactamente igual que ellos. Él se alegró al oírles decir a los eruditos brāhmaṇas que, según los cálculos astrológicos, el niño nacería como devoto de primera del Señor, y quería saber más confidencialmente si el niño iba a seguir los pasos de sus eminentes antepasados. Así debe ser el Estado monárquico. El rey gobernante debe ser un piadoso y valiente devoto del Señor, y debe ser el temor en persona para los arribistas. Además, debe dejar un heredero legítimo que sea igualmente apto para gobernar a los inocentes ciudadanos. En el escenario moderno de los Estados democráticos, la propia gente ha descendido hasta la categoría de los śūdras o aun más bajo, y el gobierno lo dirige un representante de ellos, el cual ignora el tipo de educación administrativa que se señala en las Escrituras. Así pues, toda la atmósfera está sobrecargada de cualidades śūdras, manifestadas por la lujuria y la avaricia. Esa clase de administradores riñen entre sí todos los días. El gabinete de ministros cambia a menudo, debido a egoísmos partidistas y de grupo. Todo el mundo quiere explotar los recursos del Estado hasta la hora de la muerte. Nadie se retira de la vida política de no ser obligado a ello. ¿Cómo pueden hombres de tan baja categoría hacerle bien al pueblo? El resultado de esto es la corrupción, la intriga y la hipocresía. Ellos deben aprender con el Śrīmad-Bhāgavatam cómo deben ser los administradores ideales, antes de que pueda ponérseles a cargo de los diferentes puestos.

Texto

brāhmaṇā ūcuḥ
pārtha prajāvitā sākṣād
ikṣvākur iva mānavaḥ
brahmaṇyaḥ satya-sandhaś ca
rāmo dāśarathir yathā

Palabra por palabra

brāhmaṇāḥ—los buenos brāhmaṇas; ūcuḥ—dijeron; pārtha—¡oh, hijo de Pṛthā (Kuntī)!; prajā—aquellos que han nacido; avitā—sustentador; sākṣāt—directamente; ikṣvākuḥ iva—tal como el rey Ikṣvāku; mānavaḥ—hijo de Manu; brahmaṇyaḥ—seguidores de los brāhmaṇas y respetuosos con ellos; satya-sandhaḥ—fiel a su promesa; ca—también; rāmaḥ—Rāma, la Personalidad de Dios; dāśarathiḥ—el hijo de Mahārāja Daśaratha; yathā—como Él.

Traducción

Los eruditos brāhmaṇas dijeron: ¡Oh, hijo de Pṛthā!, este niño será tal como el rey Ikṣvāku, el hijo de Manu, en lo referente a mantener a todos los que han nacido. Y en lo que respecta a los principios brahmínicos, especialmente a ser fiel a su promesa, será tal como Rāma, la Personalidad de Dios, el hijo de Mahārāja Daśaratha.

Significado

Prajā significa el ser viviente que ha nacido en el mundo material. En realidad, el ser viviente no nace ni muere, pero debido a su separación del servicio del Señor y a su deseo de enseñorearse de la naturaleza material, se le ofrece un cuerpo idóneo para satisfacer sus deseos materiales. Al hacerlo, uno queda condicionado por las leyes de la naturaleza material, y cambia de cuerpo material en términos de su propio trabajo. La entidad viviente transmigra así de un cuerpo a otro en 8 400 000 especies de vida. Pero, por ser parte integral del Señor, Este no solo la mantiene con todo lo que necesita en la vida, sino que, además, Él y Sus representantes, los reyes santos, la protegen. Esos reyes santos les brindan protección a todos los prajās, o seres vivientes, para que puedan vivir y cumplir sus períodos de encarcelamiento. Mahārāja Parīkṣit era de hecho un rey santo ideal, porque, mientras recorría su reino, vio que una pobre vaca estaba a punto de ser matada por la personificación de Kali, a quien de inmediato reprendió como a un asesino. Esto significa que los administradores santos protegían incluso a los animales, y no desde el punto de vista sentimental, sino porque aquellos que han nacido en el mundo material tienen el derecho de vivir. Todos los reyes santos, comenzando con el rey del globo solar y descendiendo hasta el rey de la Tierra, tienen esa clase de inclinaciones por influencia de las Escrituras védicas. También en los planetas superiores se enseñan las Escrituras védicas, tal como se indica en el Bhagavad-gītā (4.1) en relación con las enseñanzas que el Señor le impartió al dios del sol (Vivasvān). Dichas lecciones se transmiten por sucesión discipular, tal como el dios del sol lo hizo con su hijo Manu, y tal como de Manu pasó a Mahārāja Ikṣvāku. En un día de Brahmā hay catorce manus, y el manu que aquí se indica es el séptimo de ellos, quien además es uno de los prajāpatis (aquellos que engendran progenie) e hijo del dios del sol. A él se le conoce como el Vaivasvata Manu. Él tuvo diez hijos, y Mahārāja Ikṣvāku es uno de ellos. Mahārāja Ikṣvāku también aprendió el bhakti-yoga tal como se enseña en el Bhagavad-gītā, y lo aprendió con su padre, Manu, el cual lo recibió a su vez de su propio padre, el dios del sol. Posteriormente, la enseñanza del Bhagavad-gītā descendió de Mahārāja Ikṣvāku por sucesión discipular, pero en el transcurso del tiempo algunas personas inescrupulosas rompieron la cadena y, por lo tanto, tuvo que impartírsele de nuevo a Arjuna en el campo de batalla de Kurukṣetra. De manera que todas las Escrituras védicas están vigentes desde el mismo comienzo de la creación del mundo material, y por eso se las conoce como apauruṣeya (que no las hizo el hombre). El conocimiento védico lo habló el Señor, y lo oyó por vez primera Brahmā, el primer ser viviente que se creó en el universo.

Mahārāja Ikṣvāku: Uno de los hijos de Vaivasvata Manu. Tuvo cien hijos. Prohibió el comer carne. Al morir, su hijo Śaśāda pasó a ser el siguiente rey.

Manu: El manu que se menciona en este verso como padre de Ikṣvāku es el séptimo manu, de nombre Vaivasvata Manu, el hijo del dios del sol, Vivasvān, a quien el Señor Kṛṣṇa le impartió las enseñanzas del Bhagavad-gītā antes que a Arjuna. La humanidad desciende de Manu. Este Vaivasvata Manu tuvo diez hijos, cuyos nombres son: Ikṣvāku, Nabhaga, Dhṛṣṭa, Śaryāti, Nariṣyanta, Nābhāga, Diṣṭa, Karūṣa, Pṛṣadhra y Vasumān. La encarnación Matsya del Señor (el pez gigante) hizo Su advenimiento durante el comienzo del reinado de Vaivasvata Manu. Él aprendió con su padre Vivasvān —el dios del sol— los principios del Bhagavad-gītā, y a su vez le impartió los mismos a su hijo Mahārāja Ikṣvāku. Al principio de Tretā-yuga, el dios del sol le enseñó a Manu el servicio devocional, y Manu a su vez se lo enseñó a Ikṣvāku para beneficio de toda la sociedad humana.

El Señor Rāma: La Suprema Personalidad de Dios se encarnó como Śrī Rāma, aceptando ser el hijo de Su devoto puro Mahārāja Daśaratha, el rey de Ayodhyā. El Señor Rāma descendió junto con Sus porciones plenarias, y todas ellas aparecieron como hermanos menores de Él. En Tretā-yuga, en el noveno día de la luna creciente del mes de caitra, el Señor apareció, como de costumbre, para establecer los principios de la religión y aniquilar los elementos perturbadores. Cuando apenas era un niño, ayudó al gran sabio Viśvāmitra al matar a Subāhu y golpear a Mārīcā, los dos demonios que perturbaban a los sabios en el desempeño diario de sus deberes. Los brāhmaṇas y kṣatriyas deben cooperar con el bienestar de las masas. Los sabios brāhmaṇas se esfuerzan por iluminar a la gente mediante el conocimiento perfecto, y los kṣatriyas tienen la función de protegerla. El Señor Rāmacandra es el rey ideal en lo referente a la conservación y protección de la cultura más elevada de la humanidad, conocida como brahmaṇya-dharma. El Señor es específicamente el protector de las vacas y de los brāhmaṇas, y con ello aumenta la prosperidad del mundo. Por intermedio de Viśvāmitra, Él recompensó a los semidioses administradores con armas eficaces para conquistar a los demonios. Él estaba presente en el sacrificio del arco que el rey Janaka celebró, y por el hecho de romper el invencible arco de Śiva, se casó con Sītādevī, la hija de Mahārāja Janaka.

Después de Su matrimonio aceptó exiliarse en el bosque durante catorce años, por orden de Su padre, Mahārāja Daśaratha. Para ayudar a los semidioses en la administración, mató a catorce mil demonios, y debido a las intrigas de los demonios, Su esposa, Sītādevī, fue raptada por Rāvaṇa. Él hizo amistad con Sugrīva, y lo ayudó a matar a su hermano Vali. Con la ayuda del Señor Rāma, Sugrīva se convirtió en el rey de los vāṇaras (una raza de gorilas). El Señor construyó sobre el océano Índico un puente de piedras flotantes, y llegó hasta Laṅkā, el reino de Rāvaṇa, quien había raptado a Sītā. Más adelante mató a Rāvaṇa, y Vibhīṣaṇa, el hermano de Rāvaṇa, fue ascendido al trono de Laṅkā. Vibhīṣaṇa era uno de los hermanos de Rāvaṇa, es decir, era un demonio, pero el Señor Rāma lo hizo inmortal con Sus bendiciones. Al finalizar los catorce años y después de estabilizar la situación en Laṅkā, el Señor regresó a Su reino, Ayodhyā, en un avión de flores. Él le indicó a Su hermano Śatrughna que atacara a Lavaṇāsura, quien reinaba en Mathurā, y el demonio fue matado. Él realizó diez sacrificios aśvamedha y, posteriormente, desapareció mientras se bañaba en el río Śarayu. El Rāmāyaṇa, la gran obra épica, constituye la historia de las actividades del Señor Rāma en el mundo, y el Rāmāyaṇa autoritativo lo escribió el gran poeta Vālmīki.

Texto

eṣa dātā śaraṇyaś ca
yathā hy auśīnaraḥ śibiḥ
yaśo vitanitā svānāṁ
dauṣyantir iva yajvanām

Palabra por palabra

eṣaḥ—este niño; dātā—dador de caridad; śaraṇyaḥ—protector de los entregados; ca—y; yathā—como; hi—ciertamente; auśīnaraḥ—el país llamado Uśnara; śibiḥ—Śibi; yaśaḥ—fama; vitanitā—propagador; svānām—de los parientes; dauṣyantiḥ iva—como Bharata, el hijo de Duṣyanta; yajvanām—de aquellos que han ejecutado muchos sacrificios.

Traducción

Este niño será un munífico dador de caridad y protector de los rendidos, como el famoso rey Śibi del país de Uśīnara. Y él expandirá el nombre y la fama de su familia, tal como Bharata, el hijo de Mahārāja Duṣyanta.

Significado

A king becomes famous by his acts of charity, performances of yajñas, protection of the surrendered, etc. A kṣatriya king is proud to give protection to the surrendered souls. This attitude of a king is called īśvara-bhāva, or factual power to give protection in a righteous cause. In the Bhagavad-gītā the Lord instructs living beings to surrender unto Him, and He promises all protection. The Lord is all-powerful and true to His word, and therefore He never fails to give protection to His different devotees. The king, being the representative of the Lord, must possess this attitude of giving protection to the surrendered souls at all risk. Mahārāja Śibi, the King of Uśīnara, was an intimate friend of Mahārāja Yayāti, who was able to reach the heavenly planets along with Mahārāja Śibi. Mahārāja Śibi was aware of the heavenly planet where he was to be transferred after his death, and the description of this heavenly planet is given in the Mahābhārata (Ādi-parva 96.6-9). Mahārāja Śibi was so charitably disposed that he wanted to give over his acquired position in the heavenly kingdom to Yayāti, but he did not accept it. Yayāti went to the heavenly planet along with great ṛṣis like Aṣṭaka and others. On inquiry from the ṛṣis, Yayāti gave an account of Śibi’s pious acts when all of them were on the path to heaven. He has become a member of the assembly of Yamarāja, who has become his worshipful deity. As confirmed in the Bhagavad-gītā, the worshiper of the demigods goes to the planets of the demigods (yānti deva-vratā devān); so Mahārāja Śibi has become an associate of the great Vaiṣṇava authority Yamarāja on that particular planet. While he was on the earth he became very famous as a protector of surrendered souls and a donor of charities. The King of heaven once took the shape of a pigeon-hunter bird (eagle), and Agni, the fire-god, took the shape of a pigeon. The pigeon, while being chased by the eagle, took shelter on the lap of Mahārāja Śibi, and the hunter eagle wanted the pigeon back from the King. The King wanted to give it some other meat to eat and requested the bird not to kill the pigeon. The hunter bird refused to accept the King’s offer, but it was settled later on that the eagle would accept flesh from the body of the King of the pigeon’s equivalent weight. The King began to cut flesh from his body to weigh in the balance equivalent to the weight of the pigeon, but the mystic pigeon always remained heavier. The King then put himself on the balance to equate with the pigeon, and the demigods were pleased with him. The King of heaven and the fire-god disclosed their identity, and the King was blessed by them. Devarṣi Nārada also glorified Mahārāja Śibi for his great achievements, specifically in charity and protection. Mahārāja Śibi sacrificed his own son for the satisfaction of human beings in his kingdom. And thus child Parīkṣit was to become a second Śibi in charity and protection.

Dauṣyanti Bharata: There are many Bharatas in history, of which Bharata the brother of Lord Rāma, Bharata the son of King Ṛṣabha, and Bharata the son of Mahārāja Duṣyanta are very famous. And all these Bharatas are historically known to the universe. This earth planet is known as Bhārata, or Bhārata-varṣa, due to King Bharata the son of Ṛṣabha, but according to some this land is known as Bhārata due to the reign of the son of Duṣyanta. So far as we are convinced, this land’s name Bhārata-varṣa was established from the reign of Bharata the son of King Ṛṣabha. Before him the land was known as Ilāvṛta-varṣa, but just after the coronation of Bharata, the son of Ṛṣabha, this land became famous as Bhārata-varṣa.

But despite all this, Bharata the son of Mahārāja Duṣyanta was not less important. He is the son of the famous beauty Śakuntalā. Mahārāja Duṣyanta fell in love with Śakuntalā in the forest, and Bharata was conceived. After that, Mahārāja forgot his wife Śakuntalā by the curse of Kaṇva Muni, and the child Bharata was brought up in the forest by his mother. Even in his childhood he was so powerful that he challenged the lions and elephants in the forest and would fight with them as little children play with cats and dogs. Because of the boy’s becoming so strong, more than the so-called modern Tarzan, the ṛṣis in the forest called him Sarvadamana, or one who is able to control everyone. A full description of Mahārāja Bharata is given in the Mahābhārata, Ādi-parva. The Pāṇḍavas, or the Kurus, are sometimes addressed as Bhārata due to being born in the dynasty of the famous Mahārāja Bharata, the son of King Duṣyanta.

Texto

dhanvinām agraṇīr eṣa
tulyaś cārjunayor dvayoḥ
hutāśa iva durdharṣaḥ
samudra iva dustaraḥ

Palabra por palabra

dhanvinām—de los grandes arqueros; agraṇīḥ—el más destacado; eṣaḥ—este niño; tulyaḥ—igualmente bueno; ca—y; arjunayoḥ—de los Arjunas; dvayoḥ—de los dos; hutāśaḥ—fuego; iva—como; durdharṣaḥ—irresistible; samudraḥ—océano; iva—como; dustaraḥ—insuperable.

Traducción

Entre los grandes arqueros, este niño será igual que Arjuna. Él será tan irresistible como el fuego, y tan insuperable como el océano.

Significado

En la historia hay dos Arjunas. Uno es Kārtavīrya Arjuna, el rey de Haihaya, y el otro es el abuelo del niño. Los dos Arjunas eran famosos por su habilidad como arqueros, y del niño Parīkṣit se predice que será igual a los dos, específicamente en lo que a luchar se refiere. A continuación se da una corta descripción del Pāṇḍava Arjuna.

Pāṇḍava Arjuna: El gran héroe del Bhagavad-gītā. Es el hijo kṣatriya de Mahārāja Pāṇḍu. La reina Kuntīdevī podía llamar a cualquiera de los semidioses, y en virtud de ello llamó a Indra, el cual engendró a Arjuna. Arjuna es, por consiguiente, una parte plenaria del rey Indra del cielo. Él nació en el mes de phãlguna (febrero-marzo), y por eso también se le da el nombre de Phālguni. Cuando apareció como hijo de Kuntī, su futura grandeza fue proclamada por mensajes aéreos, y todas las personalidades importantes de diferentes partes del universo, tales como los semidioses, los gandharvas, los ãdityas (del globo solar), los rudras, los vasus, los nāgas, los diferentes ṛṣis (sabios) de importancia y las apsarās (las muchachas frívolas del cielo), asistieron a la ceremonia. Las apsarās complacieron a todos con sus bailes y canciones celestiales. Vasudeva, el padre del Señor Kṛṣṇa y tío materno de Arjuna, envió como representante a su sacerdote Kaśyapa, para que purificara a Arjuna mediante todos los saṁskāras prescritos, o procesos reformatorios. El saṁskāra en el que se le dio el nombre se realizó en presencia de los ṛṣis residentes de Śatasṛṅga. Él se casó con cuatro mujeres —Draupadī, Subhadrā, Citrāṅgadā y Ulūpī—, con quienes tuvo cuatro hijos, llamados Śrutakīrti, Abhimanyu, Babhruvāhana e Irāvān, respectivamente.

Durante su vida de estudiante se le confió al gran profesor Droṇācārya para que le enseñara, junto con los otros Pāṇḍavas y los Kurus. Pero él superaba a todos los demás con la intensidad de sus estudios, y su afecto por las disciplinas atrajo a Droṇācārya de un modo especial. Droṇācārya lo aceptó como un estudioso de primera, y muy gustosamente y de todo corazón le concedió todas las bendiciones de la ciencia militar. Él era un alumno tan ardiente, que solía practicar con el arco incluso de noche, y por todas estas razones el profesor Droṇācārya estaba decidido a convertirlo en el mejor arquero del mundo. Él pasó muy brillantemente el examen de tiro al blanco, y Droṇācārya se sintió muy complacido. Las familias reales de Maṇipura y Tripura son descendientes del hijo de Arjuna de nombre Babhruvāhana. Arjuna salvó a Droṇācārya del ataque de un cocodrilo, y el Ācārya, sintiéndose complacido con él, lo recompensó con un arma de nombre brahmaśiras. Mahārāja Drupada era enemigo de Droṇācārya, y cuando atacó al Ācārya, Arjuna lo arrestó y lo llevó ante este último. Arjuna sitió una ciudad de nombre Ahichhatra, que le pertenecía a Mahārāja Drupada, y después de apoderarse de ella se la dio a Droṇācārya. A Arjuna se le explicó el confidencial manejo del arma brahmaśiras, y él le prometió a Droṇācārya que, si era necesario, usaría el arma cuando el propio Droṇācārya se volviera su enemigo. Con esto el Ācārya vaticinó la futura batalla de Kurukṣetra, en la que él estuvo en el bando opuesto. Mahārāja Drupada, pese a que Arjuna lo había derrotado en nombre de su profesor Droṇācārya, decidió no obstante entregarle su hija Draupadī al joven combatiente, pero se sintió frustrado cuando oyó las falsas noticias acerca de la muerte de Arjuna en el incendio de una casa de laca, incendio urdido por Duryodhana. Él le organizó entonces a Draupadī una ceremonia de selección personal de novio, en la cual se elegiría a aquel que pudiera atravesar el ojo de un pez que colgaba del techo. Este ardid se empleó especialmente porque solo Arjuna podía hacer eso, y a Mahārāja Drupada se le cumplió el deseo de entregarle a Arjuna su hija igualmente digna. En esa época, los hermanos de Arjuna estaban viviendo de incógnito en virtud de un pacto que habían hecho con Duryodhana, y Arjuna y sus hermanos asistieron vestidos de brāhmaṇas a la reunión de selección que se le hizo a Draupadī. Cuando todos los reyes kṣatriyas que se hallaban reunidos vieron que Draupadī había enguirnaldado como su señor a un pobre brāhmaṇa, el Señor Śrī Kṛṣṇa le reveló la identidad de este último a Balarāma.

Él conoció a Ulūpī en Haridvāra (Hardwar), y una muchacha perteneciente a Nāgaloka lo atrajo, y así nació Iravān. De igual manera, conoció a Citrāṅgadā, una hija del rey de Maṇipura, y así nació Bābhruvāhana. El Señor Śrī Kṛṣṇa ingenió un plan para ayudar a Arjuna a raptar a Subhadrā, la hermana de Śrī Kṛṣṇa, porque Baladeva estaba inclinado a entregársela a Duryodhana. Yudhiṣṭhira también estuvo de acuerdo con Śrī Kṛṣṇa, por lo cual Arjuna se llevó a Subhadrā a la fuerza y se casó con ella. Abhimanyu es el hijo de Subhadrā y el padre de Parīkṣit Mahārāja, el hijo póstumo. Arjuna satisfizo al dios del fuego al incendiar el bosque Khāṇḍava, y, en virtud de ello, el dios del fuego le dio un arma. A Indra lo disgustó el incendio de dicho bosque y, asistido por todos los demás semidioses, comenzó a pelear con Arjuna por su gran desafío, Arjuna los derrotó, e Indradeva regresó a su reino celestial. Arjuna también le prometió absoluta protección a un tal Mayāsura, y este le obsequió una valiosa caracola, célebre con el nombre de Devadatta. Así mismo, recibió muchas otras armas valiosas que le dio Indradeva, al este sentirse satisfecho de ver su valentía.

Cuando Mahārāja Yudhiṣṭhira no pudo vencer a Jarāsandha, el rey de Magadha, solo Arjuna le dio al rey Yudhiṣṭhira toda clase de garantías, y, así pues, Arjuna, Bhīma y el Señor Kṛṣṇa partieron para Magadha a matar a Jarāsandha. Cuando Arjuna salió para poner a todos los demás reyes del mundo bajo el dominio de los Pāṇḍavas, conquistó el país llamado Kelinda y sometió al rey Bhagadatta. Luego, viajó por países como Antagiri, Ulūkapura y Modāpura, y sometió a todos los gobernantes.

En algunas ocasiones, él realizó severos tipos de penitencias, y más adelante Indradeva lo recompensó. El Señor Śiva también quiso poner a prueba la fuerza de Arjuna, y se le enfrentó en la forma de un aborigen. Entre los dos hubo una gran pelea, y al final el Señor Śiva se sintió satisfecho con él y le reveló su identidad. Arjuna le oró al Señor con toda humildad, y el Señor, complacido con él, le obsequió el arma pāśupata. Él adquirió muchas otras armas importantes que le dieron diferentes semidioses. Recibió el daṇḍāstra de Yamarāja, el paśāstra de Varuṇa y el antardhanāstra de Kuvera, el tesorero del reino celestial. Indra quiso que él fuera al reino celestial, el planeta Indraloka, el cual se encuentra más allá del planeta Luna. En ese planeta fue recibido cordialmente por los residentes del lugar, y se le hizo una recepción en el parlamento celestial de Indradeva. Luego, se reunió con este último, quien no solo le obsequió su arma vajra, sino que también le enseñó la ciencia militar y la ciencia musical, tal como se usan en el planeta celestial. En un sentido, Indra es el verdadero padre de Arjuna y, por lo tanto, quiso indirectamente entretenerlo con la famosa y frívola muchacha celestial llamada Urvaśī, la célebre beldad. Las muchachas frívolas del cielo son lujuriosas, y Urvaśī estaba muy ansiosa de tener relaciones con Arjuna, el más fuerte de los seres humanos. Ella fue a verlo a su habitación y le expresó los deseos que tenía, pero Arjuna mantuvo su impecable reputación cerrando los ojos, dirigiéndose a ella como madre de la dinastía Kuru, y poniéndola en la categoría de sus madres Kuntī, Mādrī y Śacīdevī, la esposa de Indradeva. Desilusionada, Urvaśī maldijo a Arjuna y se fue. En el planeta celestial, Arjuna conoció además al gran y célebre asceta Lomaśa, y le oró por la protección de Mahārāja Yudhiṣṭhira.

Cuando su hostil primo Duryodhana se hallaba en las garras de los gandharvas, Arjuna quiso salvarlo y les pidió a estos que lo soltaran; pero rehusaron hacerlo y, en consecuencia, peleó con ellos y logró liberarlo. Cuando todos los Pāṇḍavas estaban viviendo de incógnito, se presentó en la corte del rey Virāṭa como un eunuco, y fue contratado como maestro de música de Uttarā, su futura nuera. En la corte de Virāṭa se le conoció como Bṛhannala. Como Bṛhannala, peleó en nombre de Uttara, el hijo del rey Virāṭa, y así, de incógnito, derrotó a los Kurus en la pelea. Sus armas secretas fueron cuidadosamente guardadas bajo la custodia de un árbol somi, y él le ordenó a Uttara que se las trajera de vuelta. Más adelante, su identidad y la de sus hermanos le fueron reveladas a Uttara. Droṇācārya fue informado de la presencia de Arjuna en la pelea de los Kurus y los Virāṭas. Posteriormente, en el campo de batalla de Kurukṣetra, Arjuna mató a muchos y grandes generales, tales como Karṇa y otros. Después de la batalla de Kurukṣetra, castigó a Aśvatthāmā, el cual había matado a todos los cinco hijos de Draupadī. Luego, todos los hermanos fueron a donde se encontraba Bhīṣmadeva.

Se debe solo a Arjuna que el Señor pronunciara de nuevo en el campo de batalla de Kurukṣetra los grandiosos discursos filosóficos del Bhagavad-gītā. Los maravillosos actos que realizó en el campo de batalla de Kurukṣetra, se describen vívidamente en el Mahābhārata. Sin embargo, a Arjuna lo derrotó su hijo Babhruvāhana en Maṇipura, y perdió el conocimiento cuando Ulūpi lo salvó. Después de la desaparición del Señor Kṛṣṇa, Arjuna le llevó la noticia a Mahārāja Yudhiṣṭhira. Arjuna visitó Dvārakā de nuevo, y todas las viudas del Señor Kṛṣṇa se lamentaron ante él. Él las llevó a todas ante Vasudeva, y a todas las tranquilizó. Más adelante, cuando Vasudeva murió, realizó la ceremonia fúnebre de este, debido a la ausencia de Kṛṣṇa. Mientras Arjuna llevaba a todas las esposas de Kṛṣṇa a Indraprastha, fue atacado en el camino, y no pudo proteger a las damas que se hallaban bajo su custodia. Finalmente, aconsejados por Vyāsadeva, todos los hermanos se dirigieron a Mahãprasthāna. En el camino y a pedido de su hermano, renunció a todas las armas importantes como si fueran inútiles, y las echó todas al agua.

Texto

mṛgendra iva vikrānto
niṣevyo himavān iva
titikṣur vasudhevāsau
sahiṣṇuḥ pitarāv iva

Palabra por palabra

mṛgendraḥ—el león; iva—como; vikrāntaḥ—poderoso; niṣevyaḥ—digno de uno refugiarse; himavān—los montes Himālaya; iva—como; titikṣuḥ—condescendencia; vasudhā iva—como la Tierra; asau—el niño; sahiṣṇuḥ—tolerante; pitarau—padres; iva—como.

Traducción

Este niño será tan fuerte como un león, y será un refugio tan digno como los montes Himālaya. Él será tan condescendiente como la Tierra, y tan tolerante como sus padres.

Significado

Se dice que uno se asemeja al león, cuando se es muy fuerte en perseguir al enemigo. Uno debe ser un cordero en el hogar, y un león en la persecución. El león nunca falla al perseguir a un animal; de igual modo, el cabeza del Estado jamás debe fallar al perseguir al enemigo. Los montes Himālaya son famosos por tener toda clase de riquezas. Existen en ellos innumerables cuevas donde vivir, infinidad de árboles de buenas frutas para comer, buenos manantiales para beber agua, y abundantes drogas y minerales para curar enfermedades. Cualquier hombre que no tenga prosperidad material puede refugiarse en estas grandes montañas, y se le proveerá de todo lo necesario. Tanto el materialista como el espiritualista pueden sacar provecho del gran refugio de los Himālayas. En la faz de la Tierra hay muchísimos disturbios que los habitantes causan. En la era actual la gente ha comenzado a detonar armas atómicas en la superficie de la Tierra, y aun así esta es condescendiente con los habitantes, tal como una madre que excusa a un hijito. Los padres siempre les toleran a los hijos toda clase de travesuras. Un rey ideal ha de poseer todas esas buenas cualidades, y se prevé que el niño Parīkṣit las tendrá en sumo grado.

Texto

pitāmaha-samaḥ sāmye
prasāde giriśopamaḥ
āśrayaḥ sarva-bhūtānāṁ
yathā devo ramāśrayaḥ

Palabra por palabra

pitāmaha—el abuelo, o Brahmā; samaḥ—igualmente bueno; sāmye—con respecto a; prasāde—en caridad o en munificencia; giriśa—el Señor Śiva; upamaḥ—comparación de equilibrio; āśrayaḥ—refugio; sarva—todos; bhūtānām—de los seres vivientes; yathā—como; devaḥ—el Señor Supremo; ramā-āśrayaḥ—la Personalidad de Dios.

Traducción

Este niño será como su abuelo Yudhiṣṭhira o como Brahmā en ecuanimidad mental. Será munífico como Śiva, el señor de la colina Kailāsa, y será el refugio de todos, tal como la Suprema Personalidad de Dios, Nārāyaṇa, quien incluso es el refugio de la diosa de la fortuna.

Significado

La ecuanimidad mental se refiere tanto a Mahārāja Yudhiṣṭhira como a Brahmā, el abuelo de todos los seres vivientes. Según Śrīdhara Svāmi, el abuelo a quien se hace alusión es Brahmā, pero según Viśvanātha Cakravartī, el abuelo es el propio Mahārāja Yudhiṣṭhira. Sin embargo, en ambos casos la comparación es igualmente buena, porque ambos son reconocidos representantes del Señor Supremo y, en consecuencia, ambos tienen que mantener su ecuanimidad mental, ya que están dedicados a labores en aras del bienestar del ser viviente. Cualquier agente ejecutivo responsable que esté a la cabeza de la administración, tiene que tolerar diferentes tipos de embestidas de las mismas personas por quienes trabaja. Brahmājī fue criticado incluso por las gopīs, las devotas del Señor más perfectas y elevadas que existen. Las gopīs estaban insatisfechas con la obra de Brahmājī, porque el Señor Brahmā, como creador de este universo en particular, creó los párpados, los cuales les impedían a ellas ver al Señor Kṛṣṇa. Ellas no podían tolerar el parpadeo momentáneo de los ojos, pues el mismo les impedía ver a su amado Señor Kṛṣṇa. Entonces, ¿qué podemos decir de otras personas que, por naturaleza, critican mucho cada una de las acciones de un hombre con responsabilidades? De modo similar, Mahārāja Yudhiṣṭhira tuvo que atravesar muchas situaciones difíciles creadas por sus enemigos, y demostró ser el modelo más perfecto de alguien que mantiene la ecuanimidad mental en todas las circunstancias críticas. Así pues, el ejemplo de ambos abuelos en lo que respecta a mantener la ecuanimidad de la mente, es muy apropiado.

El Señor Śiva es un semidiós célebre que les otorga regalos a los mendigos. Su nombre es por ello Āśutoṣa, o «aquel que se complace muy fácilmente». A él también se le llama Bhūtanātha, o el Señor de la gente común, la cual está apegada a él principalmente por los muníficos regalos que da, incluso sin considerar los efectos posteriores. Rāvaṇa estaba muy apegado al Señor Śiva y, por el hecho de complacerlo fácilmente, se volvió tan poderoso que quiso desafiar la autoridad del Señor Rāma. Por supuesto, el Señor Śiva nunca ayudó a Rāvaṇa cuando este peleó con Rāma, la Suprema Personalidad de Dios y Señor del Señor Śiva. A Vṛkāsura, el Señor Śiva le otorgó una bendición que no solo era rara, sino además perturbadora. Por la gracia del Señor Śiva, Vṛkāsura obtuvo el poder de hacer desaparecer la cabeza de cualquiera con solo tocarla. Aunque esto lo otorgó el Señor Śiva, el malicioso sujeto quiso hacer un experimento con el poder tocando la cabeza del Señor Śiva. Así pues, el Señor tuvo que refugiarse en Viṣṇu para que lo salvara del problema, y el Señor Viṣṇu, mediante su potencia ilusoria, le pidió a Vṛkāsura que hiciera una prueba con su propia cabeza. El sujeto lo hizo y acabó consigo mismo, y así el mundo fue salvado de toda clase de problemas que pudo haber causado tan astuto mendigo de los semidioses. Lo interesante del caso es que el Señor Śiva nunca le niega a nadie ninguna clase de regalo. Él es, por ende, el más generoso de todos, aunque a veces cometa algún tipo de error.

Ramā significa la «diosa de la fortuna». Y el Señor Viṣṇu es el refugio de ella. El Señor Viṣṇu es el sustentador de todos los seres vivientes. Existen infinidad de seres vivientes, no solo en la superficie de este planeta, sino también en todos los demás cientos de miles de planetas. A todos ellos se les provee de todo lo que se necesita en la vida para la marcha progresiva hacia la autorrealización, pero en la senda de la complacencia de los sentidos se les pone en dificultades por intermedio de māyā, la energía ilusoria, y por ello recorren el sendero de un falso plan de desarrollo económico. Dicho desarrollo económico nunca tiene éxito, ya que es ilusorio. Estos hombres siempre están tras la misericordia de la ilusoria diosa de la fortuna, pero no saben que la diosa de la fortuna solo puede vivir bajo la protección de Viṣṇu. Sin Viṣṇu, la diosa de la fortuna es una ilusión. Por lo tanto, debemos buscar la protección de Viṣṇu en vez de buscar directamente la protección de la diosa de la fortuna. Solo Viṣṇu y los devotos de Viṣṇu pueden darles protección a todos, y como a Mahārāja Parīkṣit lo protegía Viṣṇu, le resultaba perfectamente posible brindarles plena protección a todos los que querían vivir bajo su régimen.

Texto

sarva-sad-guṇa-māhātmye
eṣa kṛṣṇam anuvrataḥ
rantideva ivodāro
yayātir iva dhārmikaḥ

Palabra por palabra

sarva-sat-guṇa-māhātmye—glorificado por todos los atributos divinos; eṣaḥ—este niño; kṛṣṇam—como el Señor Kṛṣṇa; anuvrataḥ—un seguidor de Sus pasos; rantidevaḥ—Rantideva; iva—como; udāraḥ—en lo referente a la magnanimidad; yayātiḥ—Yayāti; iva—como; dhārmikaḥ—en lo que respecta a la religión.

Traducción

Este niño será casi igual que el Señor Śrī Kṛṣṇa, por el hecho de seguir Sus pasos. En magnanimidad, logrará la grandeza del rey Rantideva. Y en religión, será como Mahārāja Yayāti.

Significado

La última instrucción que el Señor Śrī Kṛṣṇa da en el Bhagavad-gītā, es que uno debe abandonar todo y seguir únicamente Sus pasos. Personas poco inteligentes no aceptan esta gran instrucción del Señor —lo quiso así la mala suerte—, pero alguien que en verdad es inteligente adopta esta instrucción sublime y se beneficia sobremanera. La gente necia no sabe que la asociación es la causa de la adquisición de cualidades. Incluso en sentido material, el asociarse con el fuego hace que un objeto se ponga caliente. De modo que, asociarse con la Suprema Personalidad de Dios lo vuelve a uno tan apto como el Señor. Tal como lo hemos discutido anteriormente, por uno asociarse íntimamente con el Señor, puede obtener un setenta y ocho por ciento de las cualidades divinas. Seguir las instrucciones del Señor es asociarse con Él. El Señor no es un objeto material cuya presencia se tenga que sentir para que ocurra esa asociación. El Señor está presente en todas partes y en todo momento. Es perfectamente posible tener Su compañía con solo seguir Sus instrucciones, ya que el Señor y Su instrucción, y el Señor y Su nombre, fama, atributos y enseres, son todos idénticos, pues todo ello es conocimiento absoluto. Mahārāja Parīkṣit se asoció con el Señor incluso mientras se hallaba en el vientre de su madre y hasta el último día de su valiosa vida, y de ese modo adquirió en toda su perfección todas las principales y buenas cualidades del Señor.

Rantideva: Un rey de la antigüedad que vivió antes del período del Mahābhārata, y al que Nārada Muni se refiere mientras instruye a Sañjaya, tal como se menciona en el Mahābhārata (Droṇa-parva 67). Él era un gran rey, liberal en lo referente a la hospitalidad y distribución de comida. Incluso el Señor Śrī Kṛṣṇa elogió sus actos de caridad y hospitalidad. Por haberle proveído de agua fría al gran Vasiṣṭha Muni, este lo bendijo, y en virtud de ello alcanzó el planeta celestial. Él solía proveerles de frutas, raíces y hojas a los ṛṣis, y por ello estos últimos lo bendijeron con el cumplimiento de sus deseos. Aunque era un kṣatriya de nacimiento, nunca en su vida comió carne. Él fue especialmente hospitalario con Vasiṣṭha Muni, y solo por las bendiciones de este logró residir en el sistema planetario superior. Es uno de los reyes piadosos cuyos nombres se recuerdan por la mañana y por la noche.

Yayāti: El gran emperador de la Tierra y el antepasado original de todas las grandes naciones del mundo que pertenecen a la raza aria y a la indoeuropea. Era hijo de Mahārāja Nahuṣa, y se convirtió en el emperador del mundo debido a que su hermano mayor se volvió un gran sabio místico y liberado. Yayāti gobernó el mundo por varios miles de años, y ejecutó muchos sacrificios y actividades piadosas que se registran en la historia, aunque su temprana juventud fue muy lujuriosa y estuvo llena de historias románticas. Él se enamoró de Devayānī, la muy querida hija de Śukrācārya. Devayānī deseaba casarse con él, pero al principio Yayāti rehusó aceptarla, porque era hija de un brāhmaṇa. Según los śāstras, solo un brāhmaṇa podía casarse con la hija de otro brāhmaṇa. Ellos cuidaban mucho de que en el mundo no hubiera población varṇa-saṅkara. Śukrācārya enmendó esta ley de prohibición matrimonial, e indujo al emperador Yayāti a que aceptara a Devayānī. Devayānī tenía una amiga de nombre Śarmiṣṭhā, quien también se enamoró del emperador, por lo cual acompañó a su amiga. Śukrācārya le prohibió al emperador Yayāti llamar a Śarmiṣṭhā a su alcoba, pero Yayāti no pudo seguir la instrucción al pie de la letra. Secretamente, también se casó con Śarmiṣṭhā, y tuvo hijos con ella. Cuando Devayānī se enteró de esto, fue a quejarse con su padre. Yayāti estaba muy apegado a Devayānī, y al ir a la casa de su suegro a llamarla, Śukrācārya, que estaba disgustado con él, lo maldijo para que se volviera impotente. Yayāti le imploró a su suegro que revocara la maldición, pero el sabio puso como condición para que se volviera potente, que Yayāti les pidiera juventud a sus hijos y que estos envejecieran. Él tenía cinco hijos: dos con Devayānī y tres con Śarmiṣṭhā. De sus cinco hijos —(1) Yadu, (2) Turvasu, (3) Druhyu, (4) Anu y (5) Pūru— procedieron cinco dinastías, es decir, (1) la dinastía Yadu, (2) la dinastía Yavana (los turcos), (3) la dinastía Bhoja, (4) la dinastía Mleccha (los griegos) y (5) la dinastía Paurava, que se propagaron por todas partes del mundo. Él llegó a los planetas celestiales en virtud de sus actos piadosos, pero cayó de allí por elogiarse a sí mismo y criticar a otras grandes almas. Después de su caída, su hija y su nieto le confirieron las virtudes que habían acumulado y, con la ayuda de su nieto y amigo Śibi, fue promovido de nuevo al reino celestial, convirtiéndose en uno de los miembros de la asamblea de Yamarāja, con quien permanece como devoto. Él ejecutó más de mil sacrificios diferentes, dio caridad de una manera muy liberal, y fue un rey de una gran influencia. Su majestuoso poder se sintió por todas partes del mundo. Cuando Yayāti se hallaba perturbado por deseos lujuriosos, su hijo menor accedió a darle su juventud hasta por mil años. Finalmente, se desapegó de la vida mundana, y le devolvió de nuevo la juventud a su hijo Pūru. Él quiso entregarle el reino a Pūru, pero sus nobles y los súbditos no estuvieron de acuerdo con ello. Mas, cuando les explicó a sus súbditos la grandeza de Pūru, accedieron a aceptar a este como rey, y así el emperador Yayāti se retiró de la vida familiar y dejó el hogar, para irse al bosque.

Texto

dhṛtyā bali-samaḥ kṛṣṇe
prahrāda iva sad-grahaḥ
āhartaiṣo ’śvamedhānāṁ
vṛddhānāṁ paryupāsakaḥ

Palabra por palabra

dhṛtyā—con paciencia; bali-samaḥ—como Bali Mahārāja; kṛṣṇe—al Señor Śrī Kṛṣṇa; prahrāda—Prahlāda Mahārāja; iva—como; sat-grahaḥ—devoto de; āhartā—ejecutor; eṣaḥ—este niño; aśvamedhānām—de sacrificios aśvamedha; vṛddhānām—de los hombres mayores y experimentados; paryupāsakaḥ—seguidor.

Traducción

Este niño tendrá la paciencia de Bali Mahārāja, y será un devoto del Señor Kṛṣṇa tan fiel como Prahlāda Mahārāja, un ejecutor de muchos sacrificios aśvamedha [de caballos] y un seguidor de los hombres mayores y experimentados.

Significado

Bali Mahārāja: Una de las doce autoridades en lo referente al servicio devocional del Señor. Bali Mahārāja es una gran autoridad del servicio devocional, porque sacrificó todo para complacer al Señor, y renunció a la relación que tenía con su supuesto maestro espiritual, el cual había tratado de impedirle que lo arriesgara todo por el servicio del Señor. La perfección máxima de la vida religiosa consiste en alcanzar la etapa en la que el servicio devocional del Señor se ejecuta sin reserva y sin ninguna motivación, o sin que lo obstruya ninguna clase de obligación mundana. Bali Mahārāja estaba decidido a dejar todo en aras de la satisfacción del Señor, y no le importó ninguna obstrucción en absoluto. Él es el nieto de Prahlāda Mahārāja, otra autoridad del servicio devocional del Señor. Bali Mahārāja y la historia de su relación con Viṣṇu Vāmanadeva se describen en el Octavo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam (capítulos 11-24).

Prahlāda Mahārāja: Un devoto perfecto del Señor Kṛṣṇa (Viṣṇu). Cuando tenía solo cinco años, su padre, Hiraṇyakaśipu, lo castigó severamente, porque Prahlāda se había vuelto un devoto puro del Señor. Fue el primer hijo de Hiraṇyakaśipu, y su madre se llamaba Kayādhu. Prahlāda Mahārāja era una autoridad del servicio devocional del Señor, porque hizo que el Señor Nṛsiṁhadeva matara a su padre, dando con ello el ejemplo de que incluso el padre debe ser removido de la senda del servicio devocional, si se convierte en un obstáculo. Tuvo cuatro hijos, y el mayor de ellos, Virocana, es el padre de Bali Mahārāja, a quien se mencionó anteriormente. La historia de las actividades de Prahlāda Mahārāja se narra en el Séptimo Canto del Śrīmad-Bhāgavatam.

Texto

rājarṣīṇāṁ janayitā
śāstā cotpatha-gāminām
nigrahītā kaler eṣa
bhuvo dharmasya kāraṇāt

Palabra por palabra

rāja-ṛṣīṇām—de reyes que son como sabios; janayitā—productor; śāstā—castigador; ca—y; utpatha-gāminām—de los arribistas; nigrahītā—perturbador; kaleḥ—de los pendencieros; eṣaḥ—este; bhuvaḥ—del mundo; dharmasya—de la religión; kāraṇāt—a causa de.

Traducción

Este niño será el padre de reyes que serán como sabios. En aras de la paz del mundo y por el bien de la religión, será el castigador de los arribistas y de los pendencieros.

Significado

El hombre más sabio del mundo es el devoto del Señor. A los eruditos se les da el nombre de sabios, y hay diferentes clases de ellos para las diferentes ramas del conocimiento. Por consiguiente, a menos que el rey o el primer mandatario sea el hombre más sabio de todos, no puede controlar a todas las clases de sabios que hay en el Estado. En la línea de la sucesión monárquica de la familia de Mahārāja Yudhiṣṭhira, todos los reyes eran, sin excepción, los hombres más sabios de sus tiempos, y eso mismo se predice también acerca de Mahārāja Parīkṣit y de su hijo Mahārāja Janamejaya, quien nacería en el futuro. Esa clase de reyes sabios pueden convertirse en castigadores de arribistas y erradicadores de Kali, o de los elementos pendencieros. Como se hará patente en capítulos posteriores, Mahārāja Parīkṣit quiso matar a la personificación de Kali, el cual estaba tratando de matar a una vaca, el emblema de la paz y la religión. Los signos de Kali son: (1) el vino, (2) las mujeres, (3) los juegos de azar y (4) los mataderos. Los gobernantes sabios de todos los Estados deben aprender de Mahārāja Parīkṣit a mantener la paz y la moral, mediante el sometimiento de los arribistas y de la gente pendenciera que se entrega al vino, a la relación ilícita con mujeres, a los juegos de azar y a comer carne suministrada por mataderos que se mantienen de un modo habitual. En esta era de Kali, se expide licencia de un modo habitual para mantener todos esos diferentes departamentos de riña. Así que, ¿cómo pueden esperar que haya paz y moralidad en el Estado? Los padres del Estado deben, por consiguiente, seguir los principios que los llevarán a volverse más sabios, mediante la devoción al Señor, castigando a los que violan la disciplina y erradicando los signos de riña, como se mencionó anteriormente. Si queremos un fuego ardiente, debemos usar leña seca. Un fuego ardiente y una leña húmeda no van de la mano. La paz y la moral pueden prosperar únicamente por medio de los principios de Mahārāja Parīkṣit y sus seguidores.

Texto

takṣakād ātmano mṛtyuṁ
dvija-putropasarjitāt
prapatsyata upaśrutya
mukta-saṅgaḥ padaṁ hareḥ

Palabra por palabra

takṣakāt—por la serpiente alada; ātmanaḥ—de sí mismo; mṛtyum—muerte; dvija-putra—el hijo de un brāhmaṇa; upasarjitāt—siendo enviada por; prapatsyate—habiéndose refugiado en; upaśrutya—después de oír; mukta-saṅgaḥ—libre de todo apego; padam—posición; hareḥ—del Señor.

Traducción

Después de oír hablar de su muerte que ocurriría por la mordida de una serpiente alada enviada por el hijo de un brāhmaṇa, se liberará de todo apego material y se entregará a la Personalidad de Dios, refugiándose en Él.

Significado

El apego material y el refugiarse en los pies de loto del Señor no se llevan bien. El apego material es signo de que se ignora la felicidad trascendental que hay bajo el refugio del Señor. El servicio devocional que se le presta al Señor, mientras existe en el mundo material, es una manera de ensayar la relación trascendental que se tiene con el Señor; y cuando madura, uno se libra por completo de todo apego material, y se vuelve apto para ir de vuelta al hogar, de vuelta a Dios. Como Mahārāja Parīkṣit estaba especialmente apegado al Señor desde la aparición de su cuerpo en el vientre de su madre, se hallaba continuamente bajo el refugio del Señor, y la presunta advertencia de que moriría en un plazo de siete días a partir de la fecha en que el hijo de un brāhmaṇa lo maldijo, era un don que se le concedía a fin de que pudiera prepararse para ir de vuelta al hogar, de vuelta a Dios. Como él siempre estaba protegido por el Señor, por la gracia de Él podía haber evitado el efecto de esa maldición, pero no tomó para nada esa ventaja excepcional. Más bien, sacó el mejor provecho de una mala compra. Durante siete días, oyó continuamente la exposición del Śrīmad-Bhāgavatam de labios de la fuente indicada, y así, mediante esa oportunidad, logró refugiarse en los pies de loto del Señor.

Texto

jijñāsitātma-yāthārthyo
muner vyāsa-sutād asau
hitvedaṁ nṛpa gaṅgāyāṁ
yāsyaty addhākutobhayam

Palabra por palabra

jijñāsita—habiendo preguntado acerca de; ātma-yāthārthyaḥ—conocimiento correcto acerca del yo personal; muneḥ—del filósofo erudito; vyāsa-sutāt—el hijo de Vyāsa; asau—él; hitvā—abandonando; idam—este apego material; nṛpa—¡oh, rey!; gaṅgāyām—en la ribera del Ganges; yāsyati—irá; addhā—directamente; akutaḥ-bhayam—la vida exenta del temor.

Traducción

Después de hacerle preguntas acerca del conocimiento correcto del yo al hijo de Vyāsadeva —el cual será un gran filósofo—, renunciará a todos los apegos materiales y logrará tener una vida libre de temores.

Significado

Conocimiento material significa ignorar el conocimiento acerca del yo personal. Filosofía significa buscar el conocimiento correcto acerca del yo personal, o el conocimiento de la autorrealización. Sin autorrealización, la filosofía es árida especulación o una pérdida de tiempo y energía. El Śrīmad-Bhāgavatam proporciona el conocimiento correcto acerca del yo personal, y por el hecho de oír la exposición del Śrīmad-Bhāgavatam, uno puede liberarse del apego material y entrar en el reino en el que no hay temor. Este mundo material entraña temor. Sus prisioneros siempre sienten temor, tal como ocurre dentro de una prisión. En la prisión, nadie puede violar el reglamento que la rige, y hacerlo significa otro período de extensión del encarcelamiento. De igual manera, en esta existencia material siempre estamos temerosos. Ese temor se denomina ansiedad. Todo el que se encuentra en la vida material, en todas las especies y variedades de vida, está lleno de ansiedades, ya sea que se quebranten o no las les leyes de la naturaleza. La liberación, o mukti, significa liberarse de esas ansiedades constantes. Ello es posible únicamente cuando la ansiedad se dirige hacia el servicio devocional del Señor. El Śrīmad-Bhāgavatam nos da la oportunidad de cambiar la calidad de la ansiedad y llevarla de la materia al espíritu. Eso se logra en compañía de un filósofo erudito, tal como el autorrealizado Śukadeva Gosvāmī, el gran hijo de Śrī Vyāsadeva. Mahārāja Parīkṣit, después de recibir la advertencia acerca de su muerte, aprovechó la oportunidad asociándose con Śukadeva Gosvāmī, y logró el resultado deseado.

Existe una clase de remedo de esa recitación y audición del Śrīmad-Bhāgavatam, remedo que unos hombres llevan a cabo como profesión, y su necio público cree que se liberará de las garras del apego material y alcanzará la vida exenta de temores. Esa clase de remedo que se hace de la audición del Śrīmad-Bhāgavatam es solo una caricatura, y uno no debe dejarse engañar por semejante ejecución de bhāgavatam saptāha, que sujetos codiciosos y ridículos realizan para mantener una posición de disfrute material.

Texto

iti rājña upādiśya
viprā jātaka-kovidāḥ
labdhāpacitayaḥ sarve
pratijagmuḥ svakān gṛhān

Palabra por palabra

iti—así pues; rājñe—al rey; upādiśya—habiendo aconsejado; viprāḥ—personas bien versadas en los Vedas; jātaka-kovidāḥ—personas expertas en astrología y en la ejecución de ceremonias natales; labdha-apacitayaḥ—aquellos que recibieron suntuosamente como remuneración; sarve—todos ellos; pratijagmuḥ—regresaron; svakān—a sus propias; gṛhān—casas.

Traducción

De ese modo, aquellos que eran expertos en el conocimiento astrológico y en la ejecución de la ceremonia natal, instruyeron al rey Yudhiṣṭhira en lo referente a la futura historia de su hijo. Luego, habiendo sido remunerados suntuosamente, todos regresaron a sus respectivos hogares.

Significado

Los Vedas son una mina de conocimiento tanto material como espiritual. Pero ese conocimiento apunta hacia la perfección de la autorrealización. En otras palabras, los Vedas constituyen la guía para todos los aspectos de la vida del hombre civilizado. Como la vida humana es la oportunidad de liberarse de todos los sufrimientos materiales, el conocimiento de los Vedas la guía debidamente en las cuestiones relativas tanto a las necesidades materiales como a la salvación espiritual. La clase específica de hombres inteligentes que se consagran en particular al conocimiento de los Vedas, se denominan los vipras, o los graduados en conocimiento védico. En los Vedas hay diferentes ramas del conocimiento, de las cuales la astrología y la patología son dos de las más importantes y necesarias para el hombre común. De modo que, para guiar a la sociedad, los hombres inteligentes, conocidos por lo general como brāhmaṇas, se encargaban de todas las diferentes ramas del conocimiento védico. Esos hombres inteligentes se encargaban incluso del departamento de la educación militar (Dhanur Veda), y los vipras también eran maestros de esa sección del conocimiento, como en el caso de Droṇācārya, Kṛpācārya, etc.

La palabra vipra que se menciona aquí, es significativa. Hay una pequeña diferencia entre los vipras y los brāhmaṇas. Los vipras son aquellos expertos en karma-kāṇḍa, o actividades fruitivas, y guían a la sociedad hacia la satisfacción de las necesidades materiales de la vida, mientras que los brāhmaṇas son expertos en el conocimiento espiritual acerca de la trascendencia. Este departamento del conocimiento se llama el upāsanā-kāṇḍa. La cumbre del upāsanā-kāṇḍa la constituye el servicio devocional del Señor Viṣṇu, y cuando los brāhmaṇas alcanzan la perfección, reciben el nombre de vaiṣṇavas. La adoración de Viṣṇu es la más elevada de las formas de adoración. Los brāhmaṇas elevados son vaiṣṇavas que están dedicados al trascendental servicio amoroso del Señor, y por eso el Śrīmad-Bhāgavatam, que es la ciencia del servicio devocional, les es muy querido a los vaiṣṇavas. Y como se explica al comienzo del Śrīmad-Bhāgavatam, este es el fruto maduro del conocimiento védico, y es una materia superior que se encuentra por encima de los tres kāṇḍas, es decir, el karma, el jñāna y el upāsanā.

Entre los expertos en karma-kāṇḍa, los vipras expertos en jātaka eran buenos astrólogos que, simplemente mediante los cálculos astrales del tiempo (lagna), podían predecir toda la historia futura de un niño recién nacido. Esos expertos vipra-jātaka estaban presentes durante el nacimiento de Mahārāja Parīkṣit, y su abuelo, Mahārāja Yudhiṣṭhira, los recompensó lo suficiente con oro, tierras, aldeas, granos y otras cosas valiosas e indispensables en la vida, entre las cuales también se incluían las vacas. En la estructura social existe la necesidad de dichos vipras, y el Estado tiene el deber de mantenerlos cómodamente, tal como se concibe en el proceso védico. Como esos expertos vipras eran remunerados suficientemente por el Estado, podían prestarle a la gente un servicio gratuito, y de esa manera este departamento del conocimiento védico podía estar a la disposición de todos.

Texto

sa eṣa loke vikhyātaḥ
parīkṣid iti yat prabhuḥ
pūrvaṁ dṛṣṭam anudhyāyan
parīkṣeta nareṣv iha

Palabra por palabra

saḥ—él; eṣaḥ—en este; loke—mundo; vikhyātaḥ—famoso; parīkṣit—aquel que examina; iti—así pues; yat—que; prabhuḥ—¡oh, rey mío!; pūrvam—antes; dṛṣṭam—visto; anudhyāyan—contemplando constantemente; parīkṣeta—examinará; nareṣu—a cada hombre; iha—aquí.

Traducción

Así pues, su hijo se volvería famoso en el mundo con el nombre de Parīkṣit [el examinador], porque llegaría a examinar a todos los seres humanos, en su búsqueda de aquella personalidad que vio antes de nacer. De ese modo, llegaría a contemplar al Señor constantemente.

Significado

Mahārāja Parīkṣit, por lo afortunado que era, obtuvo una impresión del Señor incluso en el vientre de su madre, y por eso su meditación en el Señor estaba constantemente consigo. Una vez que la impresión de la forma trascendental del Señor se fija en la mente de uno, jamás se lo puede olvidar, bajo ninguna circunstancia. Después de salir del vientre, el niño Parīkṣit tenía el hábito de examinar a todo el que se encontraba, para ver si era o no la misma personalidad que vio por primera vez en el vientre. Pero nadie podía ser igual ni más atractivo que el Señor y, debido a eso, nunca aceptó a nadie. Sin embargo, el Señor estaba constantemente con él en virtud de ese examen y, en consecuencia, Mahārāja Parīkṣit siempre se hallaba dedicado al servicio devocional del Señor, mediante el recuerdo.

Śrīla Jīva Gosvāmī señala en relación con esto que, si a cada niño se le inculca una impresión del Señor desde su misma infancia, sin duda que se volverá un gran devoto del Señor, tal como Mahārāja Parīkṣit. Puede que un niño no sea tan afortunado como Mahārāja Parīkṣit y por eso no tenga la oportunidad de ver al Señor en el vientre de su madre, pero aun así puede volverse igual de afortunado, si sus padres lo desean. Mi propia vida es un ejemplo práctico de esto. Mi padre era un devoto puro del Señor, y cuando yo tenía tan solo cuatro o cinco años de edad, me dio un par de formas de Rādhā y Kṛṣṇa. A modo de juego, yo solía adorar esas Deidades junto con mi hermana, y solía imitar las ceremonias de un templo vecino de Rādhā-Govinda. Por el hecho de visitar constantemente ese templo vecino y copiar las ceremonias al jugar con mis propias Deidades, se desarrolló en mí una atracción natural por el Señor. Mi padre solía observar en casa todas las ceremonias que eran apropiadas para mi posición. Más adelante, esas actividades se suspendieron debido a mi asociación en las escuelas y universidades, y perdí la práctica por completo. Pero en mi juventud, cuando conocí a mi maestro espiritual, Śrī Śrīmad Bhaktisiddhānta Sarasvatī Gosvāmī Mahārāja, reviví de nuevo mi antigua costumbre, y las mismas Deidades de juego se convirtieron en mis Deidades venerables, bajo la debida regulación. Esto lo seguí hasta que abandoné las relaciones familiares, y me siento complacido de que mi generoso padre me diera la primera impresión, que Su Divina Gracia transformó luego en servicio devocional regulativo. Mahārāja Prahlāda también aconsejó que desde los albores de la infancia se inculcaran dichas impresiones de una relación divina, pues, de lo contrario, uno podía perder la oportunidad que se tiene en la forma humana de vida, la cual es muy valiosa, aunque sea tan temporal como otras.

Texto

sa rāja-putro vavṛdhe
āśu śukla ivoḍupaḥ
āpūryamāṇaḥ pitṛbhiḥ
kāṣṭhābhir iva so ’nvaham

Palabra por palabra

saḥ—ese; rāja-putraḥ—el príncipe real; vavṛdhe—creció; āśu—muy pronto; śukle—luna creciente; iva—como; uḍupaḥ—la luna; āpūryamāṇaḥ—esplendorosamente; pitṛbhiḥ—por los tutores paternos; kāṣṭhābhiḥ—desarrollo completo; iva—como; saḥ—él; anvaham—día tras día.

Traducción

Así como en su quincena creciente la luna se desarrolla día tras día, así mismo el príncipe real [Parīkṣit] muy pronto se desarrolló esplendorosamente, bajo el cuidado y las facilidades plenas que le dieron sus abuelos tutores.

Texto

yakṣyamāṇo ’śvamedhena
jñāti-droha-jihāsayā
rājā labdha-dhano dadhyau
nānyatra kara-daṇḍayoḥ

Palabra por palabra

yakṣyamāṇaḥ—deseando ejecutar; aśvamedhena—mediante la ceremonia del sacrificio de caballo; jñāti-droha—peleando con familiares; jihāsayā—para liberarse; rājā—el rey Yudhiṣṭhira; labdha-dhanaḥ—para obtener algunas riquezas; dadhyau—pensó en ello; na anyatra—de lo contrario no; kara-daṇḍayoḥ—impuestos y multas.

Traducción

Justo en ese entonces, el rey Yudhiṣṭhira estaba considerando ejecutar un sacrificio de caballo, para liberarse de los pecados en que incurrió al pelear con parientes. Pero él comenzó a preocuparse por conseguir algunas riquezas, pues no había fondos sobrantes fuera del de las multas y la recaudación de impuestos.

Significado

Así como los brāhmaṇas y los vipras tenían el derecho de ser subsidiados por el Estado, el jefe de Estado tenía el derecho de recaudar impuestos y multas entre los ciudadanos. Después de la batalla de Kurukṣetra, el tesoro del Estado se había agotado y, por consiguiente, no había ningún fondo sobrante, aparte de los fondos procedentes de la recaudación de impuestos y las multas. Estos fondos eran únicamente suficientes para el presupuesto estatal, y al no tener ningún excedente, el rey comenzó a preocuparse por conseguir más riquezas de alguna otra manera, a fin de ejecutar el sacrificio de caballo. Mahārāja Yudhiṣṭhira quería ejecutar ese sacrificio bajo la instrucción de Bhīṣmadeva.

Texto

tad abhipretam ālakṣya
bhrātaro ’cyuta-coditāḥ
dhanaṁ prahīṇam ājahrur
udīcyāṁ diśi bhūriśaḥ

Palabra por palabra

tat—sus; abhipretam—deseos de la mente; ālakṣya—observando; bhrātaraḥ—sus hermanos; acyuta—el infalible (el Señor Śrī Kṛṣṇa); coditāḥ—siendo aconsejado por; dhanam—riquezas; prahīṇam—reunir; ājahruḥ—efectuado; udīcyām—norte; diśi—dirección; bhūriśaḥ—suficiente.

Traducción

Entendiendo los sinceros deseos del rey, sus hermanos, tal como se los aconsejó el infalible Señor Kṛṣṇa, recogieron suficientes riquezas en el norte [dejadas por el rey Marutta].

Significado

Mahārāja Marutta: Uno de los grandes emperadores de la Tierra. Él gobernó el mundo entero mucho antes del reino de Mahārāja Yudhiṣṭhira. Era el hijo de Mahārāja Avikṣit, y un gran devoto del dios del sol, conocido como Yamarāja. Su hermano Samvarta era un sacerdote rival del gran Bṛhaspati, el erudito sacerdote de los semidioses. Él celebró un sacrificio llamado saṅkara-yajña, mediante el cual el Señor se satisfizo tanto, que tuvo el agrado de dejarlo a cargo del pico de oro de una montaña. Ese pico de oro se encuentra en alguna parte de los montes Himālaya, y los aventureros modernos pueden ir ahí a tratar de buscarlo. Él era un emperador tan poderoso, que al finalizar el sacrificio del día, los semidioses de otros planetas, como Indra, Candra y Bṛhaspati, solían visitar su palacio. Y como tenía el pico de oro a su disposición, poseía suficiente oro. El pabellón del altar del sacrificio estaba totalmente hecho de oro. En sus ejecuciones diarias de las ceremonias de sacrificio, se invitaba a algunos de los habitantes de Vāyuloka (planetas de aire) para que aceleraran las labores de cocina de la ceremonia. Y la asamblea de los semidioses que iban a la ceremonia la dirigía Viśvadeva.

Mediante su constante labor piadosa, logró sacar fuera de la jurisdicción de su reino todas las clases de enfermedades. Todos los habitantes de los planetas superiores, tales como Devaloka y Pitṛloka, estaban complacidos con él por sus grandes ceremonias de sacrificio. Todos los días solía darles como caridad a los brāhmaṇas eruditos cosas tales como ropa de cama, asientos, vehículos y oro en cantidades suficientes. Debido a las muníficas caridades y a las ejecuciones de innumerables sacrificios, Indradeva, el rey del cielo, se sentía plenamente satisfecho con él y siempre deseaba su bienestar. Por sus actividades piadosas permaneció como un hombre joven a todo lo largo de su vida, y gobernó el mundo durante mil años, rodeado por sus satisfechos súbditos, ministros, esposa legítima, hijos y hermanos. Hasta el Señor Kṛṣṇa elogió su espíritu de realizar actividades piadosas. Él le entregó su única hija a Maharṣi Aṅgirā y, en virtud de las buenas bendiciones de este, se elevó al reino del cielo. En primer lugar, quiso ofrecerle el puesto de oficiante de sus sacrificios al erudito Bṛhaspati, pero el semidiós rehusó aceptar el cargo, por el hecho de que el rey era un ser humano, un hombre de esta Tierra. Él lamentó mucho esto, pero, siguiendo el consejo de Nārada Muni, designó a Samvarta para el puesto, y logró el éxito en su misión.

El éxito de un tipo de sacrificio en particular depende por completo del sacerdote que está a cargo de él. En esta era, todas las clases de sacrificios están prohibidos, porque no hay ningún sacerdote erudito entre los supuestos brāhmaṇas, los cuales se atienen a la falsa noción de que son brāhmaṇas por ser hijos de brāhmaṇas, aun sin tener las cualidades brahmínicas. Así pues, en esta era de Kali solo se recomienda una clase de sacrificio, el saṅkīrtana-yajña, tal como lo inauguró el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu.

Texto

tena sambhṛta-sambhāro
dharma-putro yudhiṣṭhiraḥ
vājimedhais tribhir bhīto
yajñaiḥ samayajad dharim

Palabra por palabra

tena—con esa riqueza; sambhṛta—reunida; sambhāraḥ—ingredientes; dharma-putraḥ—el piadoso rey; yudhiṣṭhiraḥ—Yudhiṣṭhira; vājimedhaiḥ—mediante sacrificios de caballo; tribhiḥ—tres veces; bhītaḥ—estando muy asustado después de la batalla de Kurukṣetra; yajñaiḥ—sacrificios; samayajat—adorado perfectamente; harim—la Personalidad de Dios.

Traducción

Mediante esas riquezas, el rey pudo procurar los ingredientes para tres sacrificios de caballo. De esa manera, el piadoso rey Yudhiṣṭhira, que se hallaba muy temeroso después de la batalla de Kurukṣetra, complació al Señor Hari, la Personalidad de Dios.

Significado

Mahārāja Yudhiṣṭhira era el ideal y célebre rey piadoso del mundo, y aun así se encontraba muy temeroso después de la consumación de la batalla de Kurukṣetra, debido a la matanza en masa que hubo en la contienda. Toda esa matanza se había llevado a cabo únicamente para ponerlo a él en el trono. Así pues, él se responsabilizó por completo de los pecados que se cometieron en la guerra y, para librarse de todos esos pecados, quiso ejecutar tres sacrificios en los que se ofrecen caballos en el altar. Un sacrificio de esa índole es muy costoso. Incluso Mahārāja Yudhiṣṭhira tuvo que reunir la cantidad de oro necesaria, tomándola del que habían dejado Mahārāja Marutta y los brāhmaṇas a quienes el rey Marutta les había dado oro como caridad. Los eruditos brāhmaṇas no podían llevar consigo todos los cargamentos de oro que Mahārāja Marutta les daba y, por consiguiente, dejaban tras de sí la mayor porción del regalo. Y a su vez, Mahārāja Marutta no recogía de nuevo esos montones de oro que daba como caridad. Además de eso, todos los platos y utensilios de oro que se usaban en el sacrificio también se arrojaban a los basureros, y todos esos montones de oro permanecieron por mucho tiempo como propiedad sin dueño, hasta que Mahārāja Yudhiṣṭhira los reunió para sus propios fines. El Señor Śrī Kṛṣṇa les aconsejó a los hermanos de Mahārāja Yudhiṣṭhira que recogieran la propiedad sin dueño, porque le pertenecía al rey. Lo más asombroso del caso es que ningún súbdito del Estado cogió ese oro sin dueño para una empresa industrial o algo por el estilo. Esto significa que los ciudadanos del Estado estaban completamente satisfechos y tenían todo lo que necesitaban en la vida, y, por ende, no estaban inclinados a aceptar innecesarias empresas productivas, en aras de la complacencia de los sentidos. Mahārāja Yudhiṣṭhira pidió además los montones de oro para ejecutar sacrificios y para complacer a la Suprema Personalidad de Dios, Hari. De no ser por ello, no tenía ningún deseo de reunirlos para la tesorería del Estado.

Uno debe aprender de los actos de Mahārāja Yudhiṣṭhira. Él estaba temeroso de los pecados que se cometieron en el campo de batalla y, por consiguiente, quería satisfacer a la autoridad suprema. Esto indica que en el desempeño diario de los deberes de nuestras ocupaciones también se cometen pecados involuntariamente, y para contrarrestar incluso esos crímenes involuntarios, uno debe ejecutar sacrificios tal como se recomienda en las Escrituras reveladas. El Señor dice en el Bhagavad-gītā (yajñārthāt karmaṇo nyatra loko yaṁ karma-bandhanaḥ) que uno debe ejecutar los sacrificios que se recomiendan en las Escrituras, a fin de librarse de los compromisos de todos los trabajos desautorizados, o incluso de los crímenes involuntarios que estamos sujetos a cometer. Por hacer eso, uno se liberará de todas las clases de pecados. Y aquellos que no lo hacen sino que trabajan por su propio interés o por la complacencia sensual, tienen que someterse a todas las tribulaciones que proceden de los pecados cometidos. Por consiguiente, el principal propósito de la ejecución de sacrificios es el de satisfacer a la Suprema Personalidad Hari. El proceso de hacer sacrificios puede que difiera en términos de los diferentes tiempos, lugares y personas, pero el objetivo de dichos sacrificios es exactamente el mismo en todos los tiempos y en todas las circunstancias, es decir, la satisfacción del Supremo Señor Hari. Esa es la senda de la vida piadosa, y esa es la senda de la paz y la prosperidad para el mundo entero. Mahārāja Yudhiṣṭhira hizo todo eso a la altura de lo que era: el piadoso rey ideal del mundo.

Si Mahārāja Yudhiṣṭhira es un pecador en el desempeño diario de sus deberes —en la administración real de los asuntos estatales, en donde la matanza del hombre y de los animales es un arte reconocido— podemos entonces tan solo imaginarnos la cantidad de pecados que consciente o inconscientemente comete la mal formada población de Kali-yuga, que no tiene ninguna manera de hacer sacrifico para complacer al Señor Supremo. El Bhāgavatam dice, por lo tanto, que el deber primordial del ser humano es satisfacer al Señor Supremo mediante la ejecución del deber propio de su ocupación (Bhāg. 1.2.13).

Que cualquier hombre de cualquier lugar o comunidad, casta o credo, se dedique a cualquier clase de tarea u ocupación, pero que acceda a ejecutar sacrificios tal como se recomienda en las Escrituras para el lugar, tiempo y persona específicos. En las Escrituras védicas se recomienda que en Kali-yuga la gente se dedique a glorificar al Señor mediante el canto del santo nombre de Kṛṣṇa sin ofensa (kīrtanād eva kṛṣṇasya mukta-saṅgaḥ paraṁ vrajet). Por el hecho de hacer eso uno puede liberarse de todos los pecados y, en consecuencia, puede lograr la máxima perfección de la vida y regresar al hogar, de vuelta a Dios. Ya hemos discutido esto más de una vez en diferentes lugares de esta gran obra literaria, especialmente en la porción introductoria, al reseñar la vida del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu, y aun así estamos repitiendo lo mismo con miras a hacer que haya paz y prosperidad en la sociedad.

El Señor ha declarado abiertamente en el Bhagavad-gītā la manera en que Él se complace con nosotros, y el mismo proceso se demuestra de un modo práctico en la vida y labor de prédica del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu. El proceso perfecto para ejecutar yajñas, o sacrificios, y complacer al Supremo Señor Hari (la Personalidad de Dios que nos libera de los sufrimientos de la existencia), consiste en seguir la senda del Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu en esta oscura era de riña y disensión.

Los días en los que Mahārāja Yudhiṣṭhira tuvo que reunir grandes cantidades de oro para procurar los enseres a usar en los yajñas de sacrificio de caballo, eran días de abundancia, así que difícilmente podemos pensar en semejante ejecución de yajñas en estos días de insuficiencia y completa escasez de oro. En los actuales momentos tenemos montones de papeles, y promesas de que se convertirán en oro mediante el desarrollo económico de la civilización moderna, y, aun así, no existe la posibilidad de hacer uso de riquezas tal como lo hizo Mahārāja Yudhiṣṭhira, ni individual ni colectivamente, ni con el patrocinio del Estado. Muy adecuado para la época es, entonces, el método recomendado por el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu en términos del śāstra. Dicho método no requiere de ningún gasto en absoluto y, sin embargo, puede proporcionar más beneficio que cualesquiera otros costosos métodos de ejecuciones de yajña.

El yajña de sacrificio de caballo o el yajña de sacrificio de vaca que se ejecutaba sobre la base de las regulaciones védicas, no debe tomarse equivocadamente por un proceso de matanza de animales. Por el contrario, a los animales que se ofrecían para el yajña se les rejuvenecía y se les daba un nuevo período de vida, mediante el poder trascendental del canto de himnos védicos, que, si se cantan como es debido, son diferentes de lo que conoce el profano común. Todos los veda-mantras son prácticos, y la prueba de ello es el rejuvenecimiento del animal sacrificado.

No hay ninguna posibilidad de que los supuestos brāhmaṇas o sacerdotes de la era actual realicen semejante canto metódico de los himnos védicos. Los mal preparados descendientes de las familias de doble nacimiento han dejado de ser como sus antepasados, y por ello se les cuenta entre los śūdras, o los hombres de un solo nacimiento. El hombre de un solo nacimiento no está capacitado para cantar los himnos védicos, y, en consecuencia, el canto de los himnos originales no tiene ninguna utilidad práctica.

Y con el propósito de salvarlos a todos ellos, el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu presentó el yajña o movimiento de saṅkīrtana, para todos los fines prácticos. A la gente de la era actual se le recomienda muy vehementemente seguir este sendero seguro y reconocido.

Texto

āhūto bhagavān rājñā
yājayitvā dvijair nṛpam
uvāsa katicin māsān
suhṛdāṁ priya-kāmyayā

Palabra por palabra

āhūtaḥ—siendo llamado por; bhagavān—el Señor Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios; rājñā—por el rey; yājayitvā—haciendo que se ejecutara; dvijaiḥ—por los brāhmaṇas eruditos; nṛpam—en el nombre del rey; uvāsa—residió; katicit—unos cuantos; māsān—meses; suhṛdām—por el bien de los parientes; priya-kāmyayā—para placer.

Traducción

El Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, siendo invitado a los sacrificios por Mahārāja Yudhiṣṭhira, se encargó de que fueran ejecutados por brāhmaṇas aptos [nacidos por segunda vez]. Después de eso y para placer de los parientes, el Señor se quedó ahí por unos cuantos meses.

Significado

El Señor Śrī Kṛṣṇa fue invitado por Mahārāja Yudhiṣṭhira para que se encargara de la supervisión de las ejecuciones del yajña, y el Señor, acatando las órdenes de su primo mayor, efectuó la ejecución del yajñas con eruditos brāhmaṇas nacidos por segunda vez. El simple hecho de nacer en la familia de un brāhmaṇa no lo vuelve a uno apto para ejecutar yajñas. Uno debe haber nacido por segunda vez mediante la adecuada formación e iniciación dada por el ācārya genuino. Los vástagos de familias brāhmaṇas nacidos una vez son iguales que los śūdras nacidos una vez. Y a esos brahma-bandhus, o vástagos ineptos nacidos una vez, se los debe rechazar para cualquier asunto de una función religiosa o védica. Al Señor Śrī Kṛṣṇa se le confió la supervisión de ese sistema y, perfecto como es Él, hizo que, para el éxito de los yajñas, estos los ejecutaran brāhmaṇas genuinos nacidos por segunda vez.

Texto

tato rājñābhyanujñātaḥ
kṛṣṇayā saha-bandhubhiḥ
yayau dvāravatīṁ brahman
sārjuno yadubhir vṛtaḥ

Palabra por palabra

tataḥ—después; rājñā—por el rey; abhyanujñātaḥ—recibiendo el permiso; kṛṣṇayā—así como también por Draupadī; saha—junto con; bandhubhiḥ—otros parientes; yayau—fue a; dvāravatīm—Dvārakā-dhāma; brahman—¡oh, brāhmaṇas!; sa-arjunaḥ—junto con Arjuna; yadubhiḥ—por los miembros de la dinastía Yadu; vṛtaḥ—rodeado.

Traducción

¡Oh, Śaunaka!, después, el Señor, habiéndose despedido del rey Yudhiṣṭhira, Draupadī y otros parientes, partió para la ciudad de Dvārakā, acompañado por Arjuna y otros miembros de la dinastía Yadu.

Significado

Thus end the Bhaktivedanta purports of the First Canto, Twelfth Chapter, of the Śrīmad-Bhāgavatam, entitled “Birth of Emperor Parīkṣit.”