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Text 26

Text 26

Devanagari

Devanagari

श्रियो निवासो यस्योर: पानपात्रं मुखं द‍ृशाम् ।
बाहवो लोकपालानां सारङ्गाणां पदाम्बुजम् ॥ २६ ॥

Text

Texto

śriyo nivāso yasyoraḥ
pāna-pātraṁ mukhaṁ dṛśām
bāhavo loka-pālānāṁ
sāraṅgāṇāṁ padāmbujam
śriyo nivāso yasyoraḥ
pāna-pātraṁ mukhaṁ dṛśām
bāhavo loka-pālānāṁ
sāraṅgāṇāṁ padāmbujam

Synonyms

Synonyms

śriyaḥ — of the goddess of fortune; nivāsaḥ — residential place; yasya — one whose; uraḥ — chest; pāna-pātram — the drinking pot; mukham — face; dṛśām — of eyes; bāhavaḥ — the arms; loka-pālānām — of the administrative demigods; sāraṅgāṇām — of the devotees who talk and sing of the essence or substance; pada-ambujam — the lotus feet.

śriyaḥ — de la diosa de la fortuna; nivāsaḥ — residencia; yasya — aquel cuyo; uraḥ — pecho; pāna-pātram — la vasija de beber; mukham — cara; dṛśām — de ojos; bāhavaḥ — los brazos; loka-pālānām — los semidioses administradores; sāraṅgāṇām — de los devotos que hablan y cantan acerca de la esencia o sustancia; pada-ambujam — los pies de loto.

Translation

Translation

The Lord’s chest is the abode of the goddess of fortune. His moonlike face is the drinking vessel for eyes which hanker after all that is beautiful. His arms are the resting places for the administrative demigods. And His lotus feet are the refuge of pure devotees who never talk or sing of any subject except His Lordship.

El pecho del Señor es la morada de la diosa de la fortuna. Su cara cual luna es el recipiente del que beben los ojos que anhelan todo lo hermoso. Sus brazos son los lugares de reposo de los semidioses administradores. Y Sus pies de loto son el refugio de los devotos puros, que nunca hablan ni cantan acerca de nada más que no sea de Su Señoría.

Purport

Purport

There are different classes of human beings, all seeking different enjoyments from different objects. There are persons who are seeking after the favor of the goddess of fortune, and for them the Vedic literatures give information that the Lord is always served with all reverence by thousands and thousands of goddesses of fortune at the cintāmaṇi-dhāma,* the transcendental abode of the Lord where the trees are all desire trees and the buildings are made of touchstone. The Lord Govinda is engaged there in herding the surabhi cows as His natural occupation. These goddesses of fortune can be seen automatically if we are attracted by the bodily features of the Lord. The impersonalists cannot observe such goddesses of fortune because of their dry speculative habit. And those who are artists, overtaken by the beautiful creation, should better see to the beautiful face of the Lord for complete satisfaction. The face of the Lord is the embodiment of beauty. What they call beautiful nature is but His smile, and what they call the sweet songs of the birds are but specimens of the whispering voice of the Lord. There are administrative demigods in charge of departmental service of cosmic management, and there are tiny administrative gods in the state service. They are always afraid of other competitors, but if they take shelter of the arms of the Lord, the Lord can protect them always from the attacks of enemies. A faithful servant of the Lord engaged in the service of administration is the ideal executive head and can well protect the interest of the people in general. Other so-called administrators are symbols of anachronisms leading to the acute distress of the people who are governed by them. The administrators can remain safely under the protection of the arms of the Lord. The essence of everything is the Supreme Lord: He is called the sāram. And those who sing and talk about Him are called the sāraṅgas, or the pure devotees. The pure devotees are always hankering after the lotus feet of the Lord. The lotus has a kind of honey which is transcendentally relished by the devotees. They are like the bees who are always after the honey. Śrīla Rūpa Gosvāmī, the great devotee ācārya of the Gauḍīya Vaiṣṇava sampradāya, has sung a song about this lotus honey, comparing himself to the bee: “O my Lord Kṛṣṇa, I beg to offer my prayers unto You. My mind is like the bee, and it is after some honey. Kindly, therefore, give my bee-mind a place at Your lotus feet, which are the resources for all transcendental honey. I know that even big demigods like Brahmā do not see the rays of the nails of Your lotus feet, even though they are engaged in deep meditation for years together. Still, O infallible one, my ambition is such, for You are very merciful to your surrendered devotees. O Mādhava, I know also that I have no genuine devotion for the service of Your lotus feet, but because Your Lordship is inconceivably powerful, You can do what is impossible to be done. Your lotus feet can deride even the nectar of the heavenly kingdom, and therefore I am very much attracted by them. O supreme eternal, please, therefore, let my mind be fixed at Your lotus feet so that eternally I may be able to relish the taste of Your transcendental service.” The devotees are satisfied with being placed at the lotus feet of the Lord and have no ambition to see His all-beautiful face or aspire for the protection of the strong arms of the Lord. They are humble by nature, and the Lord is always leaning towards such humble devotees.

SIGNIFICADO: Existen diferentes clases de seres humanos, y todos buscan disfrutes en diferentes objetos. Hay personas que buscan el favor de la diosa de la fortuna, y, para ellas, las Escrituras védicas proporcionan la información de que al Señor siempre lo sirven con toda reverencia miles y miles de diosas de la fortuna, en el cintāmaṇi-dhāma*, la morada trascendental del Señor, en donde los árboles son todos árboles de los deseos, y las construcciones están hechas de piedra de toque. El Señor Govinda se dedica allí a cuidar de las vacas surabhi, lo cual tiene como Su ocupación natural. A esas diosas de la fortuna se las puede ver automáticamente, si se es atraído por los rasgos físicos del Señor. Los impersonalistas no pueden observar a esas diosas de la fortuna, debido a su árido hábito de especular. Y aquellos que son artistas y que están fascinados por la bella creación, es mejor que vean la hermosa cara del Señor para poder lograr la satisfacción plena. La cara del Señor es la personificación de la belleza. Lo que ellos llaman «hermosa naturaleza» no es más que Su sonrisa, y lo que llaman «las dulces canciones de los pájaros» no son más que muestras de la voz susurrante del Señor. Hay semidioses administradores que están a cargo del servicio departamental de la administración cósmica, y hay diminutos dioses administradores en el servicio estatal. Ellos siempre les temen a los competidores, pero si se refugian en los brazos del Señor, Él puede protegerlos siempre de los ataques de los enemigos. Un fiel sirviente del Señor, dedicado al servicio de administrar, es un director ejecutivo ideal, y puede proteger bien los intereses de la gente. Otros supuestos administradores son símbolos de anacronismos que conducen hacia la aguda aflicción de la gente a la que gobiernan. Los administradores pueden permanecer a salvo bajo la protección de los brazos del Señor. El Señor Supremo es la esencia de todo: a Él se le da el nombre de sāram. Y aquellos que cantan y hablan acerca de Él reciben el nombre de sāraṅgas, o devotos puros. Los devotos puros siempre buscan con anhelo los pies de loto del Señor. El loto tiene una clase de miel de la que los devotos disfrutan de modo trascendental. Ellos son como las abejas, que siempre están tras la miel. Śrīla Rūpa Gosvāmī, el gran devoto ācārya de la Gauḍīya-Vaiṣṇava-sampradāya, ha compuesto una canción acerca de esa miel del loto, diciendo de sí mismo que es como la abeja: «¡Oh, mi Señor Kṛṣṇa!, permíteme ofrecerte mis oraciones. Mi mente es como la abeja, y está buscando algo de miel. Luego ten la bondad de darle a la abeja de mi mente un lugar en Tus pies de loto, que son la fuente de toda la miel trascendental. Sé que ni siquiera grandes semidioses tales como Brahmā ven lo rayos de las uñas de Tus pies de loto, aun a pesar de estar dedicados a una profunda meditación durante muchísimos años. No obstante, ¡oh, infalible!, esa es mi ambición, pues Tú eres muy misericordioso con Tus entregados devotos. ¡Oh, Mādhava!, también sé que no tengo ninguna devoción genuina por el servicio de Tus pies de loto, pero como Su Señoría es inconcebiblemente poderoso, puede hacer lo imposible. Tus pies de loto pueden mofarse incluso del néctar del reino celestial, y, en consecuencia, estoy muy atraído a ellos. ¡Oh, Tú, el eterno supremo!, por favor, deja entonces que mi mente se aferre a Tus pies de loto, de manera que yo pueda disfrutar eternamente del sabor de Tu servicio trascendental». A los devotos los satisface el estar colocados a los pies de loto del Señor, y no tienen ninguna ambición de ver Su cara supremamente bella, ni ambicionan ser protegidos por los fuertes brazos del Señor. Ellos son humildes por naturaleza, y el Señor siempre se inclina hacia esos humildes devotos.