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Text Twenty-Three

Ilustración 23

23. The cows that followed the Lord within the forest moved slowly because of their heavy, milk-laden udders. But when the Lord called them by their specific names they at once became alert, and as they hastened toward Him their milk bags overflowed and poured milk on the ground because of affection for the Lord.

Las vacas que seguían al Señor en el bosque se movían lentamente debido a sus pesadas ubres cargadas de leche. Pero cuando el Señor las llamaba por sus nombres específicos, se ponían alertas, y mientras se acercaban a Él, sus ubres se desbordaban y derramaban leche sobre el suelo, debido a su afecto por el Señor.

It is understood from scriptures like the Brahma-saṁhitā that in the spiritual abode of the Lord the houses are made of touchstone and the trees are all desire trees. There the Lord is accustomed to tending thousands and thousands of kāmadhenus (cows able to supply unlimited quantities of milk). And all the houses, trees, and cows are qualitatively nondifferent from the Lord. The Lord and His paraphernalia in the spiritual abode are one and the same in quality, although there are differences for the pleasure of the Lord. In the material world also we have various paraphernalia for our pleasures in life, but because all this paraphernalia is made of matter, it is all destructible at the end. In the spiritual sky there are the very same varieties of pleasure, but they are all meant for the Lord. There the Lord alone is the supreme enjoyer and beneficiary, and all others are enjoyed by the Lord. The Lord is served there by all kinds of servitors, and both the master and the servitors are of the same quality. This spiritual variegatedness is displayed by the Lord when He descends at Vṛndāvana, and we may know that the Lord descends with His personal staff of cows, cowherd boys, and cowherd maidens, all of whom are but spiritual expansions of the Lord Himself for His own pleasures. Thus when called by the Lord the cows were overwhelmed by joyous affection, just as the mother's breast overflows with milk when the child cries for it.

Gracias a Escrituras como el Brahma-Saṁhitā se sabe que en la morada espiritual del Señor las casas son de piedra-de-toque y los árboles son árboles de deseo. El Señor está acostumbrado a cuidar allí a miles y miles de Kamadhenus (vacas capaces de suministrar ilimitadas cantidad de leche). Y todas las casas, los árboles y las vacas no son cualitativamente diferentes del Señor. El Señor y Sus enseres en la morada espiritual son uno y lo mismo en cualidad, aunque existen diferencias para el placer del Señor. En el mundo material nosotros también poseemos enseres para nuestros placeres en la vida, pero debido a que están hechos de materia, son destructibles al final. En el cielo espiritual existen las mismas variedades de placer pero todos están destinados al Señor. Allá únicamente el Señor es el disfrutador y beneficiario supremo y todos los demás son disfrutados por el Señor. Allí el Señor es servido por toda clase de servidores y tanto el amo como los servidores son de la misma cualidad. Esta variedad espiritual es exhibida por el Señor cuando desciende en Vṛndāvana y nosotros debemos saber que el Señor desciende con su grupo personal de vacas, pastorcillos y pastorcillas, quienes no son sino expansiones espirituales del mismo Señor para Sus propios placeres. Así, cuando eran llamadas por el Señor, las vacas rebosaban de afectuosa alegría, tal como los pechos de la madre rebosan de leche cuando el niño llora por ella.

All of us living beings are differentiated expansions of the Lord, but our affection for the Lord is submerged within us, artificially covered by the material quality of ignorance. Spiritual culture is meant to revive this natural affection of the living being for the Lord. The ingredients of fire are already present in safety matches, and only mild friction is needed to ignite a fire. Similarly, our natural affection for the Lord has to be revived by a little culture. Specifically, we have to receive the messages of the Lord with a purified heart.

Todos nosotros, las entidades vivientes, somos expansiones diferenciadas del Señor, pero nuestro afecto por el Señor se halla sumergido en nuestro interior, cubierto artificialmente por la cualidad material de la ignorancia. El cultivo espiritual está destinado a revivir el afecto natural del ser viviente por el Señor. Los ingredientes del fuego ya se encuentran presenten en los fósforos y una pequeña fricción basta para encender el fuego. Similarmente, nuestro afecto natural por el Señor tiene que ser revivido con un poco de entrenamiento. Específicamente, tenemos que recibir los mensajes del Señor con corazón purificado

For spiritual realization one has to purify the heart and know things in their true perspective. As soon as one does this, the flow of one's natural affection begins to glide toward the Lord, and with the progress of this flow one becomes more and more self-realized in various relations with the Lord. The Lord is the center of all the affection of all living beings, who are all His parts and parcels. When the flow of natural affection for the Lord is clogged by desires to imitate His Lordship, one is said to be in māyā, or illusion. Māyā has no substantial existence, but as long as its hallucinations go on, their reactions are felt. The Lord, by His causeless mercy, displays the reality of life so that our hallucinations may be completely dissipated.

Por medio de la realización espiritual, uno tiene que purificar el corazón y conocer las cosas en su verdadera perspectiva. Tan pronto como uno lo hace el flujo de nuestro afecto natural empieza a inclinarse hacia el Señor y a medida que este flujo aumenta uno se vuelve más y más autorrealizado en diferentes relaciones con el Señor. El Señor es el centro de todo el afecto de todos los seres vivientes, quienes son Sus partes y porciones. Cuando el afecto natural por el Señor se obstruye por el deseo de imitar Su Señorío, se dice que uno está en maya, o ilusión. Maya no tiene existencia real, pero, mientras continúen sus alucinaciones, se sufren sus reacciones. El Señor por su misericordia sin causa, muestra la realidad de la vida para que nuestras alucinaciones se disipen completamente.